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Claves para reparar el cabello dañado

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¿Cuál es la verdadera causa del cabello dañado? El cabello se daña como resultado del maltrato a lo largo del tiempo. Se produce el resecamiento gradual de la cutícula del tallo capilar. Esto provoca que quede expuesta la corteza y se degrade paulatinamente. El daño es notorio y el cabello se ve quebradizo.

Otro signo que delata el cabello dañado son las puntas abiertas, que aparecen cuando áreas grandes de cutícula se separan y dejan al descubierto la corteza que se encuentra debajo. Se produce una grieta, que comienza a ascender por el tallo capilar y, si el problema es muy severo, la corteza se sale del cabello dañado.

Existen distintos tipos de daño capilar:

 

  • Por químicos. Las tinturas, las permanentes y los alisados son buenos recursos que permiten cambiar el look y peinado. Sin embargo, todos estos procesos también pueden dañar el cabello.

Las permanentes y los productos para alisado son dos procesos que pueden dañar el cabello y cambiar la forma del mismo a través de             los agentes presentes en su contenido y que, en primer lugar, rompen los enlaces disulfuro del cabello. Entonces, el cabello toma su nueva forma y se neutraliza. Con este término se hace referencia a la nueva forma que toman los enlaces químicos en sus nuevas posiciones: el proceso que fija el cabello de manera permanente en su nueva forma.

Las tinturas también pueden ser dañinas, pues modifican el cabello al penetrar en la cutícula para ingresar en la corteza, maltratando así la capa F.

 

  • Por el sol. La luz del sol es esencial para la vida, pero también puede eliminar por completo la del cabello. Los rayos ultravioletas de la luz directa del sol afectan la cutícula de modo similar al de la decoloración y, finalmente, podrían romper la proteína de la queratina presente en el cabello. Esto puede dar como resultado mechones decolorados y sequedad en el cabello dañado. Esto es especialmente problemático para el cabello teñido, que puede verse comprometido.

 

  • Por deterioro diario. Por naturaleza, el cabello es bastante fuerte y puede tolerar muchas horas de abuso de peinados; sin embargo, puede dañarse por el cepillado y peinado demasiado enérgicos, especialmente si el cabello está mojado o enredado. Los peines de metal, al igual que los peinados batidos, son un verdadero peligro ya que tiran de las escamas de la cutícula y pueden provocar daño capilar. Cuando el cabello ha sido batido, las delicadas escamas de la cutícula se levantan y pueden desprenderse. El calor es sin duda una fuente de sequedad y falta de docilidad del cabello dañado. Le quita al cabello la humedad fundamental para que tenga un aspecto frondoso. De hecho, si se aplica demasiado calor, el agua contenida en el cabello puede llegar a su punto de hervor y provocar la formación de burbujas dentro del debilitado tallo capilar. Esto también daña el cabello.

 

 

Armas de prevención y cuidado

 

Es mucho más fácil tratar el cabello antes de que se dañe, que tratarlo una vez dañado. Lamentablemente, una vez que la cutícula se ha dañado significativamente, esta no puede repararse por completo. Este es un caso en el que más vale prevenir que curar, en la que la recomendación farmacéutica puede cobrar peso. Una buena opción es aconsejar el uso de acondicionador. La estructura interna del cabello depende de los enlaces de azufre fuertes y los enlaces de hidrógeno más débiles. Sin la suficiente humedad, la cantidad de enlaces de hidrógeno puede reducirse. Los acondicionadores permiten la restauración de los enlaces de hidrógeno y mejoran el contenido de humedad del cabello dañado ya que aumentan la acción impermeabilizante de la cutícula.

El ingrediente principal de algunos acondicionadores es una dimeticona de carga positiva especial, un compuesto de silicona que se deposita en forma selectiva en los lugares donde el cabello está dañado. La dimeticona también protege el cabello contra el daño ya que reduce su resistencia al cepillado, el peinado y la manipulación, tanto cuando está mojado como cuando está seco.

Otros ingredientes acondicionadores que también resultan buenos para suavizar las capas externas de la cutícula son los alcoholes grasos, conocidos también por penetrar en el cabello dañado y contribuir a su humectación.

Un capítulo importante en esta historia lo ocupan las coloraciones. Las antiage combina activos de altísima eficacia para mantener su juventud y prevenir la alteración de la fibra capilar por el paso del tiempo. Integran elementos que actúan sinérgicamente brindando resultados increíbles.

El agregado de ceramidas es importante y beneficioso. Es un concentrado que se agrega a la mezcla de coloración en el momento de la aplicación. Ayuda a redensificar la fibra capilar reduciendo el quiebre y protege la piel del cuero cabelludo.
El lunady, incluido en algunas formulaciones, es un activo que optimiza los resultados mejorando la dispersión y penetración de los pigmentos, aporta mayor intensidad de color, poder de cobertura y durabilidad, protegiendo la fibra capilar y aportando brillo y sedosidad.
Otros componentes beneficiosos presentes en las coloraciones son el magnesio y el tocotrienol, presentes en su formulación, son antioxidantes naturales 40 a 60 veces más poderosos que la vitamina E, y ayudan a prevenir el envejecimiento de la fibra.

Si bien es primordial el proceso durante la coloración, no menos importante es el consejo que se pueda dar para después de aplicarla: la indicación de aplicar un balsam sellador del color, será lo indicado y se aplicará al finalizar el proceso de coloración, una vez enjuagada la tintura.

El uso de una máscara revitalizadora también aportará lo suyo. Su aplicación contribuirá a mantener el color intacto por más tiempo.

 

 Consejos de belleza

 

Desde la farmacia pueden partir recomendaciones importantes para el cuidado y prevención del daño capilar:

 

  • Minimizar el uso de calor en el cabello y regular las herramientas de peinado a una temperatura más baja serán posibles medidas que ayudarán a mantener el cabello suave y con un aspecto saludable.
  • Uso de acondicionadores y coloraciones que contengan formulaciones que protejan la fibra capilar.
  • Proteger el cabello de la exposición excesiva al sol por medio de gorros o pañuelos.
  • Lavar inmediatamente el pelo al salir de la pileta o del mar.
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