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Médicos del Hospital Clínic de Barcelona han descubierto que una nueva combinación de antibióticos permite tratar el 60% de las neumonías hospitalarias con una eficacia similar al antibiótico estándar, pero superando los problemas de multirresistencia de las bacterias patógenas que causan este tipo de neumonías.
Según la investigación, que publica la revista “The Lancet Infectious Diseases”, el nuevo antibiótico está formado por ceftazimida y avibactam y es eficaz para tratar las neumonías intrahospitalarias, entre las que se encuentra la neumonía asociada a la ventilación mecánica.

Según el jefe de la Unidad de Vigilancia Intensiva Respiratoria (UVIR) del Clínic, Antoni Torres, que ha dirigido el estudio, el nuevo antibiótico tiene una eficacia similar a los más utilizados actualmente para tratar la infección, los carbapenemos, pero con la ventaja de superar problemas derivados de su administración, como la resistencia de ciertas bacterias.

La neumonía intrahospitalaria es la segunda infección nosocomial más común y la causa principal de muerte por este tipo de infecciones en pacientes críticos.

Su incidencia se encuentra entre 5 y 20 casos por cada 1.000 admisiones hospitalarias, con las tasas más altas en pacientes inmunodeprimidos, quirúrgicos o ancianos.

Aunque existe tratamiento para esta infección, que tiene una mortalidad asociada del 10%, cada vez hay más bacterias resistentes a los antibióticos tradicionales.

Además, los médicos ya han constatado que diversas bacterias Gram negativo, un subtipo de bacteria causante del 60% de las neumonías nosocomiales, son resistentes a los carbapenemos.

Para hacer el estudio, los investigadores llevaron a cabo un ensayo clínico para demostrar la equivalencia del nuevo antibiótico, la ceftazimida-avibactam, con el tratamiento estándar con carbapenem.

En el ensayo clínico, cuyo investigador principal fue Torres, participaron 879 pacientes de 136 centros de 23 países.

Según Torres, los resultados obtenidos demuestran que esta combinación de antibióticos es tan efectiva como el carbapenem y permite resolver los problemas de multirresistencia en varias bacterias patógenas causantes de las neumonías nosocomiales.

“En conjunto, este estudio abre la puerta a utilizar una nueva combinación de antibióticos para tratar neumonías intrahospitalarias, como la asociada a la ventilación mecánica, y permite reservar carbapenem para no crear multirresistencia”, ha concluido Antoni Torres, que es también catedrático de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Barcelona y coordinador del programa de Neumonía del CIBERES.

“La importancia del trabajo radica en que la ceftazimida-avibactam es el primer antibiótico nuevo que resuelve de forma eficaz estos problemas”, ha concluido Torres, que también es el responsable del equipo Investigación aplicada en enfermedades respiratorias infecciosas, enfermo crítico y cáncer de pulmón del IDIBAPS.

Muchos médicos y científicos están reclamando que se investigue más para sacar al mercado nuevos antibióticos ante la evidencia que muchas bacterias se están haciendo resistentes a los medicamentos que llevan años utilizándose.

Fuente: El Economista – España

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Supera a Uruguay, Brasil y Chile. Pese a que por ley deben ser prescriptos, son los medicamentos más vendidos en el país sin receta. La OMS recomienda evitar su uso excesivo.

 

Llegó el invierno y las enfermedades respiratorias están a la orden del día. El nene empieza con fiebre, mocos y tos. La mamá decide no esperar y va a la farmacia a comprar un antibiótico para combatir la enfermedad hasta que el chico se sienta mejor y en unos días ya vuelva a la escuela. Escenas como esta se repiten a diario y dejan en evidencia una combinación de problemas que existen en la Argentina. Por un lado, ocupa el podio de países con mayor consumo per cápita de medicamentos de la región, detrás de Brasil y Uruguay, según datos de la consultora Quintiles IMS a los que accedió Clarín. Pero, al analizar el consumo per cápita de los cinco antibióticos más vendidos en farmacias en estos cuatro países, Argentina ocupa el primer puesto, seguido por Uruguay, Brasil y Chile. Por otro lado, en nuestro país, los antibióticos encabezan la lista de los medicamentos que se compran sin receta, según surge de una encuesta realizada por la consultora D’Alessio Irol.

Además, según este último relevamiento, el 99% de los argentinos se automedica, lo que sería lógico si sólo consumieran remedios de venta libre. Pero no es así: muchos desconocen qué medicamentos necesitan receta, en especial si se vinculan con dolencias cotidianas. Los antibióticos (46%) y los antigripales compuestos (45%) son los dos medicamentos que encabezan la lista de remedios que las personas consultados admitieron comprar sin receta.

“El tema de los antibióticos es particular. Hay una legislación vigente, de 1969, que establece que tanto los psicotrópicos como los antibióticos deben venderse bajo receta archivada (esto es doble receta, una copia para el reintegro de la obra social y otra que queda archivada en la farmacia) y su incumplimiento está penado con hasta tres años de prisión. Con los psicotrópicos esto se hizo efectivo: a nadie se le ocurre ir a comprar uno sin receta. Pero con los antibióticos esto no pasó y muchas veces se venden sin receta”, explica Alejandra Corso, jefa del Servicio de Antimicrobianos del Laboratorio Nacional de Referencia en Resistencia a los Antimicrobianos del ANLIS-Malbrán. “Tenemos muy arraigada una cuestión cultural de pensar que son inocuos, que no son tóxicos”, agrega.

“Uno de los problemas es que los antibióticos se deben vender bajo receta archivada, pero muchos médicos omiten hacer el duplicado. El profesional hace la receta para que el farmacéutico reciba el reintegro y al paciente se le haga el descuento, pero no la copia que debería quedar archivada en la farmacia”, explica Laura Raccagni, coordinadora del Observatorio de Salud y Medicamentos de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA).

“Otro inconveniente es que muchas farmacias no exigen la receta para dispensar. Y hay otra cosa: el paciente que va al médico demanda que la consulta termine con la prescripción de un medicamento”, añade. “Esto se exacerba en los casos de papás que llevan a los chicos al pediatra: si le indica sólo vapor e ibuprofeno, el padre desespera”, ejemplifica.

“No hay controles. Se pide la receta para la obra social, pero nada más. Si no te importa el descuento, vas a cualquier farmacia y te lo venden, a pesar de que lo que establece la legislación. Es una ley que no se aplica”, explica Lautaro De Vedia, presidente de la Sociedad Argentina de Infectología. Pero también hay otros factores: “Los médicos, a veces, recetamos en más casos de los que lo merecen. El 80% de las faringitis en adultos son virales y por lo general les damos antibióticos”. Y explica que la tercera variable es la población: muchas personas compran sin receta.

El mal uso de antibióticos es un tema que genera preocupación a nivel mundial y es uno de los potenciales flancos débiles en cuanto a salud pública. La OMS alerta desde hace tiempo por la resistencia de algunas bacterias a los antibióticos y establece protocolos de uso de los diferentes grupos de medicamentos. Y también procura concientizar sobre su buen uso para evitar que de acá a algunos años, no queden antibióticos para dolencias que ahora parecen menores. Días atrás, el organismo emitió un alerta por la propagación de un tipo de gonorrea resistente a los antibióticos.

“Las bacterias ganaron la batalla. El gran auge de esperanza que nos dieron los antibióticos y que permitió un importante avance de la medicina generó un concepto cultural de que son inocuos e inagotables. Pero son un recurso no renovable y las bacterias buscan mecanismos para adquirir la defensa contra los antibióticos, mecanismos de resistencia”, sentencia Corso. “En Argentina la azitromicina ya generó 25% de resistencia. Esto es, uno de cada cuatro tratamientos no va a ser efectivo. El antibiótico tiene impacto en la comunidad: necesitamos tener conciencia de eso”, explica Raccagni.

“Es complejo: ya hay tasas de resistencia de antibióticos para infección urinaria, en algunos casos de infecciones de piel, en los que las bacterias cambiaron los perfiles de resistencia. Debería adoptarse esto como una política de Estado y tomar cartas en el asunto”, enfatiza De Vedia.

Desde el Estado es paradójico que en 2009 se sancionara una ley para evitar el mal uso de los medicamentos de venta libre, que son de bajo riesgo para la salud, sacándolos de las góndolas de acceso al público para que sólo puedan ser dispensados por un farmacéutico. Sin embargo, nada se hizo aún para que se cumpla la ley que rige para los antibióticos y controlar su venta.

Fuente: Clarín

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