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Un chip que contiene un laboratorio completo para realizar diagnósticos moleculares sobre cáncer de estómago fue desarrollado por el mexicano Jorge Soto, un proyecto que utiliza la tecnología para democratizar el acceso a la salud.

Soto, es cofundador y director de tecnología de Miroculus, una empresa de biotecnología con sede en Sillincon Valley, que tiene como gran objetivo "democratizar la detección del cáncer".

Esto significa que "se pueda detectar más temprano el cáncer y que más personas accedan a la prueba y puedan atenderse mejor", detalló el ingeniero a Télam.

La novedosa prueba que usa tecnología llamada Microfluido Digital, la están aplicando a cáncer de estómago "uno de los mas mortales en la región, pero vamos a enfocarnos en todos", explicó el profesional.

"Hoy en día la gente llega a realizarse la prueba con síntomas muy avanzados. Los sistemas de salud de nuestros países, normalmente, son públicos, y con tiempos de espera muy largos, entonces lo que hacemos es que sea fácil de monitorear y tener un diagnóstico con una prueba de sangre", detalló el ingeniero electrónico.

Actualmente "si se hace una prueba de mutación del gen que provoca, por ejemplo, cáncer en las mamás, se saca sangre que no puede analizarse en países de América Latina. El estudio se hace en España o Estados Unidos. El científico extrae el ADN, lo compara con otras enzimas y procesa los resultados".

Ante este contexto, Soto y sus socios desarrollaron un chip "que contiene un laboratorio. Allí se pone la sangre a analizar que automáticamente se mezcla con las enzimas. Tiene una zona de calentamiento, otra de óptica, y otra de magneto,es decir, todo lo que necesita un científico en un laboratorio de medio millón de dólares".

Con el chip "está todo automatizado y la respuesta lleva un par de horas", destacó el desarrollador.

"El proyecto es hacerlo fácil y accesible, es decir, que no requiera expertise técnica ni de presupuestos limitantes. Es una aparato con cartuchos muy baratos", comentó el profesional.

MIroculus ya realizó estudios clínicos en México, Guatemala, Chile y varios países de Europa "donde demostramos que podemos detectar cáncer de estómago. El año que viene queremos traerlos a estos países y capacitar al personal que lo utilizará", anticipó Soto.

(Fuente: Télam)

 

 

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El uso a largo plazo de los inhibidores de la bomba de protones (IBP), una clase de medicamentos comúnmente utilizados para tratar el reflujo ácido, como el omeprazol, puede duplicar el riesgo de cáncer de estómago, según ha mostrado un estudio realizado por investigadores del University College de Londres (Reino Unido) y de la Universidad de Hong Kong (China) y que ha sido publicado en la revista Gut.Un riesgo que existe aunque ya se haya eliminado del organismo la bacteria ‘helicobacter pylori’, principal causa de las úlceras digestivas e implicada en el desarrollo de este tipo de cáncer que representa la tercera causa de muerte por tumor en el mundo.

 

Para alcanzar esta conclusión, los científicos compararon el uso de IBP con otro tipo de fármaco utilizado para reducir la producción de ácido, llamado antagonistas del receptor H2 de histamina (bloqueadores H2), en 63.397 adultos tratados con terapia triple: una combinación de un PPI y dos antibióticos para matar ‘H.pylori’ durante 7 días.

Posteriormente, fueron monitoreados durante unos 7,5 años hasta que desarrollaron cáncer de estómago, murieron o el estudio finalizó (a fines de diciembre de 2015). Durante este tiempo, 3.271 (5%) personas tomaron IBP durante unos tres años y 21.729 recibieron bloqueadores H2.

En total, 153 (0,24%) personas desarrollaron cáncer de estómago después de la terapia triple y, aunque ningún participante dio positivo en la prueba del ‘H.pylori’, todos padecieron gastritis de larga duración. De hecho, tomar IBP duplicó el riesgo de cáncer de estómago, mientras que no se observó un riesgo tan elevado entre los que tomaron bloqueadores H2.

En este punto, los investigadores han informado de que el uso diario de los inhibidores de la bomba de protones cuatriplicaba el riesgo de cáncer de estómago, en comparación con el uso semanal. Y, además, aquellos que estuvieron durante más de un año tomándolo a diario tenían cinco veces más riesgo, los que duraron dos o más años seis veces más probabilidades y entre los que estuvieron tomándolo más de tres años su riesgo era hasta ocho veces mayor.

Fuente: ABC – España

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