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Miércoles, 22 Noviembre 2017 16:50

Heridas y quemaduras: cómo actuar a tiempo

Tanto una herida como una quemadura son motivo de consulta urgente al centro sanitario más cercano. La mayoría de las veces, ese centro sanitario cercano es la farmacia, y por tal motivo se deberá estar al tanto del tema para brindar la ayuda correspondiente.

Clasificación, grados de importancia, signos de alarmas y consejos de cómo proceder serán el ABC de la respuesta profesional al momento de indicar una solución al herido o quemado.

 

Heridas

Las heridas son lesiones que generan la pérdida de continuidad en la integridad de los tejidos blandos, ya sea piel, músculo, tejido subcutáneo, órganos blandos, tendones, nervios, entre otros.

Las heridas acarrean dos riesgos que es necesario evitar para que no pasen a mayores: la hemorragia (conlleva al estado de choque) y la infección. Para evitar esa situación, será útil conocer las características de los tipos de heridas que se pueden presentar en la consulta:

  • Abiertas: separación de los tejidos blandos y mayor posibilidad de infección.
  • Cerradas: no se observa separación de los tejidos blandos, generan hematoma (hemorragia debajo de la piel) o hemorragias en viseras o cavidades, son producidas por golpes generalmente y requieren atención rápida, porque pueden comprometer la función de un órgano o la circulación sanguínea.
  • Simples: afectan únicamente la piel, no alcanzan a comprometer órganos. Se presentan como raspones, arañazos, cortes, etc.
  • Complicadas: se presentan extensas y profundas con abundante hemorragia. Son lesiones en músculos, nervios, tendones, órganos internos, vasos sanguíneos y puede o no existir perforación visceral.

También será necesario saber clasificarlas de acuerdo a la causa que las provocó:

  • Punzantes: causadas por objetos puntiagudos (clavos, agujas, anzuelos, etc.). Dolor, hemorragia escasa, orificio de entrada no muy notorio, profundidad, puede presentar perforación de vísceras y hemorragia interna, peligro inminente de infección. Se considera la más peligrosa de todas.
  • Cortantes: por objetos afilados (vidrios, cuchillos, latas, etc.). Presenta una herida con bordes limpios y lineales, de hemorragia escasa, moderada o abundante. Puede afectar músculos, tendones y nervios.
  • Punzocortantes: por objetos puntiagudos y filosos (puñales, tijeras, cuchillos, hueso fracturado, etc.). Combina los dos tipos de heridas
  • Abrasiones: raspones, causados por fricción o rozamiento de la piel con superficies duras. La capa más superficial de la piel (epidermis) es la que se ve afectada. Frecuentemente se infectan, pero se curan rápidamente.
  • Laceraciones: lesiones producidas por objetos de bordes dentados, generan desgarros del tejido y los bordes de las heridas se presentan irregulares.
  • Avulsivas: lesión que desgarra, separa y destruye el tejido, suele presentar una hemorragia abundante.
  • Amputación: pérdida de un fragmento o una extremidad.
  • Contusas: son producidas por la resistencia que ejerce el hueso ante un golpe (de puño, piedras, palos, etc.), produciéndose la lesión de los tejidos blandos. Hematoma y dolor son las causas más comunes de estos tipos de heridas.
  • Magulladuras: heridas cerradas generadas por golpes. Se divisan como una mancha de color morado.
  • Aplastamiento: pueden generar fracturas, hemorragias externas e internas abundantes y lesión de órganos.

 

Cómo proceder

Saber recomendar cómo proceder ante una herida desde el principio será de vital importancia para la cicatrización o tratamiento de ésta y, por consiguiente, llevar tranquilidad al paciente:

  • Aconsejar lavarse las manos antes de tocar la herida o lesión.
  • Colocarse guantes de látex, bolsas, globos o preservativos.
  • Lavar bien la herida. Aconsejar para limpiarla usar solamente agua y jabón neutro.
  • Por ningún motivo indicar usar algún tipo de alcohol y algodón, ya que irrita e infecta la herida.
  • Indicar cubrir con gasa o apósito (estéril) la herida y sujetarla con esparadrapo, para hacer la limpieza diariamente.

 

Quemaduras

El cuerpo humano tolera temperaturas de hasta 40° C. Por encima de esta marca se pierde la capacidad natural de que la piel de regenere.

Entre los tipos de quemaduras que se pueden presentar, figuran:

  • Quemaduras de primer grado: sólo afectan a la capa más superficial de la piel y se caracterizan por un enrojecimiento de la piel que duele al contacto. Comúnmente se encuentran cuando la persona ha tenido una exposición prolongada al sol. Son las que generalmente más se presentan a consulta, sobre todo en verano.
  • Quemaduras de segundo grado: son un poco más profundas y su característica principal es la aparición de ampollas. Las ampollas son un sistema de defensa ante la quemadura: protege de las infecciones y, con el líquido que contienen, hidratan la herida y ayudan a la cicatrización. Además del consejo pertinente para estos casos, el farmacéutico también deberá brindar contención, ya que estas quemaduras son muy dolorosas.
  • Quemaduras de tercer grado: en estas quemaduras se puede observar un tejido carbonizado, las terminaciones nerviosas encargadas de transmitir el dolor se destruyen, es por eso que las quemaduras de tercer grado no duelen.

 

Lo que sí, lo que no

Toda quemadura puede generar problemas y riesgos importantes para la salud, mucho depende del total de la superficie corporal quemada. Esto significa que una quemadura de primer grado que tenga una superficie del 90% del cuerpo es igual o más peligrosa que una quemadura de segundo grado con superficie del 20%.

En el momento de ofrecer una solución, saber qué indicar y qué no es fundamental, por eso será necesario recomendar la asistencia inmediata, además de:

  • Eliminar la causa de la quemadura, apagar las llamas, retirar el producto químico del contacto de la piel.
  • Cuando se trata de quemaduras de primer grado, recomendar la aplicación de cremas hidratantes o en base a algunos principios activos como el aloe vera, será lo acertado.
  • Aconsejar refrescar la zona quemada, evitando el uso de agua muy fría.
  • Envolver la lesión con gasas o paños humedecidos en agua, en forma floja.
  • Recomendar evitar aplicar pomadas, cremas o pasta dentífrica sobre la quemadura. Sólo agua.
  • No enfriar demasiado al paciente. Sólo la zona afectada.
  • No romper las ampollas, ya que al hacerlo se abre la puerta a la entrada de los gérmenes.
  • Despegar la ropa o cualquier elemento que esté pegado a la piel.
  • Apagar las llamas de la persona con agua, siempre aconsejar apagarlas haciéndolas rodas o cubriéndolas.

Por último, es necesario tener en cuenta que no sólo se trata de la atención profesional, como ha quedado expuesto, sino, también de ofrecerle calma al paciente, que llega a la farmacia en un grado de exaltación por la urgencia de la complicación. Por lo tanto, la sinergia entre la respuesta terapéutica y la contención emocional serán claves para una respuesta óptima.

 

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