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La hepatitis C es una condición sumamente frecuente, que afecta a cerca de 400 mil argentinos, y es una enfermedad curable en más del 98% de los casos. El problema más grave es que 7 de cada 10 portadores del virus no saben que lo tienen. Ante este panorama, el involucramiento de distintas especialidades de la Medicina en el tema despierta entusiasmo y se propone como una posible estrategia para llegar más lejos mejorando el diagnóstico.

La Asociación Médica del Hospital de Clínicas ‘José de San Martín’ y la División de Gastroenterología de la misma institución organizaron el Simposio Universitario de Actualización en Hepatología y Gastroenterología, evento que tuvo lugar el 1 y 2 de noviembre en la sede de la Facultad de Medicina de la UBA. Entre los temas principales de la jornada, se destacó el abordaje de la hepatitis C e integraban el auditorio médicos clínicos, hepatólogos, gastroenterólogos, infectólogos, diabetólogos, reumatólogos, hematólogos y nutricionistas, entre otras especialidades.

“Tenemos una deuda enorme con respecto al diagnóstico de enfermedad, por lo que una posible solución es su abordaje interdisciplinario. Por eso es importante que muchas otras especialidades de la Medicina conozcan esta enfermedad tan frecuente, silenciosa y dañina. Si el diabetólogo, el reumatólogo o el hematólogo detectan a un portador de este virus, el paso siguiente será su derivación al hepatólogo, que es quien mejor seguirá al paciente en su proceso hacia la cura, pero es muy importante que entre todos trabajemos para encontrar a los pacientes”, sostuvo el Dr. Esteban González Ballerga, médico hepatólogo, Jefe del consultorio externo de Gastroenterología del Hospital de Clínicas ‘José de San Martín’.

Son muchas las enfermedades en las que es sumamente importante su detección a tiempo. “Uno puede mencionar por ejemplo al cáncer de colon o la celiaquía, entre muchas otras. Sin embargo, el caso de esta enfermedad hepática es alarmante por lo paradójico, dado que es una enfermedad que se cura y cientos de miles de argentinos no saben que la tienen”, describió el Dr. González Ballerga.

Toda persona mayor de 50 años, crea o no crea haber estado expuesto a los que se consideran factores de riesgo, debería realizarse al menos una vez en la vida el test de la hepatitis C, que es un sencillo análisis de sangre, que puede agregarse a los chequeos de rutina que le solicita su médico de cabecera.

Este virus se transmite por contacto con sangre contaminada. Quizás sea la contrajo en forma involuntaria por una transfusión sanguínea, por una mala esterilización de instrumental médico en procedimientos quirúrgicos o por compartir elementos de higiene personal como cepillos de dientes o afeitadoras. Los instrumentos para la realización de tatuajes o piercings pueden transmitir el virus si no se toman las medidas necesarias, al igual que determinados tratamientos de belleza, entre otras vías.

La gran mayoría de las veces, los pacientes se sorprenden ante el diagnóstico y llegan a él en forma casual, al intentar donar sangre, por ejemplo. Es necesario ganar tiempo porque el virus va dañando progresivamente al hígado, pudiendo llegar a producir cirrosis o cáncer hepático y requerir trasplante. Por lo tanto, cualquier profesional de la salud puede sugerirle al paciente realizarse el test, más allá de que éste presumiblemente haya incurrido o no en alguna práctica de riesgo.

Respecto de la realización de una capacitación como la que tuvo lugar en la Facultad de Medicina de la UBA, el Dr. González Ballerga sostuvo que hoy todas las especialidades enfrentan un gran desafío para estar al día con todos los avances de su área de conocimiento y a la vez intentar desarrollar una mirada integral, holística del paciente y de su condición.

“Es tanto lo que cada médico debe leer para estar actualizado en su especialidad, que no alcanza el tiempo para lograrlo. En ese sentido, eventos como éste nos ayudan a compartir conocimiento en forma simplificada, de la mano de referentes. Son temas con los que se convive a diario como el hígado graso, la hepatitis C o la cirrosis. Son algunos de los grandes problemas que tiene hoy la salud pública”, agregó el especialista.

La agenda de la actividad para profesionales de la salud incluyó también otros temas como hígado graso, cirrosis, enfermedad inflamatoria intestinal, celiaquía, microbiota y trasplante de material fecal.

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Hepatólogos y gastroenterólogos alertaron sobre nuevos casos de hepatitis A y B, al tiempo que reconocieron que quizás sean condiciones algo ‘desatendidas’, puesto que no se han logrado las tasas de vacunación necesarias y se han ‘relajado’ las campañas masivas de concientización. En el marco del Día Mundial de la Salud Digestiva, que este año se centra en las hepatitis virales, la Sociedad Argentina de Gastroenterología (SAGE) y la Asociación Argentina para el Estudio de las Enfermedades del Hígado (AAEEH) se reunieron para concientizar sobre este problema de salud pública.

“Las hepatitis virales son una verdadera preocupación a nivel internacional. Por eso, este año la Organización Mundial de Gastroenterología las eligió como tema central para nuestro Día Mundial de la Salud Digestiva, que es una oportunidad inmejorable para concientizar”, refirió el Dr. Ubaldo Gualdrini, médico gastroenterólogo, actual presidente de la SAGE.

El caso de la hepatitis C es paradigmático y se viene hablando mucho al respecto en los últimos años. Pocas veces en la historia de la humanidad se contó con la posibilidad de eliminar una enfermedad así de grave y prevalente. Cualquiera pudo haber estado expuesto al virus sin sospecharlo porque se contagia fundamentalmente por el contacto con sangre contaminada o con instrumental médico, odontológico o cosmético que estuviera en contacto con el virus y fuera mal esterilizado.

“Se ha identificado que las personas nacidas entre 1945 y 1975 tienen mayor prevalencia de infección por virus C. Se recomienda que todas las personas se realicen el test para hepatitis C al menos una vez en la vida”, refirió la Dra. Nora Fernández, médica hepatóloga, miembro de SAGE y de la AAEEH. De los cerca de 400 mil infectados que se estima que hay en Argentina, 6 ó 7 de cada 10 no saben que lo están.

El Dr. Ezequiel Ridruejo, expresidente de la AAEEH, subrayó que la actualización 2018 de las guías de tratamiento, “ya incluye contemplar ahora a los individuos con manifestaciones leves, con estadios de fibrosis hepática leve a moderada, y que el objetivo es tratar a todos los pacientes portadores del virus C, independientemente del estadio de la fibrosis hepática que presenten.

Respecto de la hepatitis B, en Argentina, el 45% de los casos de hepatitis fulminante y que requieren trasplante hepático son por este virus. No contamos con datos poblacionales, pero se estima que hay unas 150 mil personas que portan el virus y 3 de cada 10 requerirán trasplante de hígado si no se las detecta y trata a tiempo. Es grave, pero lo que sorprende es estar viendo nuevos casos de una enfermedad evitable a través de vacunas y medidas sencillas de prevención. Desde 2012, la vacuna está disponible de forma gratuita para toda la población en los vacunatorios de todo el país.

No obstante, las tasas de vacunación son subóptimas. “Quienes no tengan claro si se dieron las tres dosis indicadas, pueden realizarse un sencillo análisis que mide la presencia de anticuerpos y así sacarse la duda. Vacunados no contraemos el virus y no lo contagiamos. Es una responsabilidad de todos cumplir con el calendario de vacunación obligatorio”, remarcó el Dr. Ezequiel Ridruejo.

Las vías de contagio son muy concretas y similares a las del VIH. Es posible que dos factores hayan influido en los nuevos casos de hepatitis B: “por un lado, la mejora de los tratamientos contra el VIH, que lograron cronificar una enfermedad que había sido muy difícil de tratar décadas atrás. Por otro lado, se hicieron más esporádicas las campañas masivas de concientización, entonces como sociedad nos hemos relajado y si no se toman medidas para prevenir el VIH, tampoco se está previniendo la hepatitis B”, sostuvo la Dra. Beatriz Ameigeiras, médica hepatóloga, presidente de la AAEEH.

Los principales factores de riesgo para contraer hepatitis B son tener madre y hermanos VHB-positivos, uso inadecuado de procedimientos médicos, comportamiento sexual de riesgo, uso de drogas inyectables, hemodiálisis, transfusiones sin el control adecuado (actualmente, es obligatoria su detección), piercings y tatuajes sin la esterilización necesaria, y ser VIH-positivo, entre otros.

“Es necesario agotar todas las oportunidades como esta que se nos presenta, para difundir la magnitud del problema que representan las hepatitis virales tanto para las personas afectadas como para el sistema de salud, y para educar acerca de las medidas de prevención, las oportunidades de diagnóstico y las posibilidades de curación”, puntualizó la Dra. Nora Fernández.

Hepatitis A en edad escolar

Argentina fue modelo en la implementación de un programa de vacunación contra la hepatitis A con una sola dosis, que luego fue replicado a nivel internacional. Lamentablemente, hoy estamos ante nuevos casos de hepatitis A en edad escolar, algo que parecía parte de un pasado dejado atrás. Ya reportó casos de este tipo en niños que no estaban vacunados el Dr. Guillermo Tsartiksian, Jefe de Hepatología del Hospital ‘Cosme Argerich’.

“Éramos un ejemplo en la lucha contra este virus, que además representaba la primera causa de trasplante hepático en edad pediátrica, pero habíamos logrado que desapareciera. Seguramente, también por tasas de vacunación por debajo de las deseables, estamos volviendo a ver casos”, explicó el Dra. Ameigeiras.

Los pediatras son muy conscientes y están convencidos de la necesidad de que los niños tengan al día el calendario de vacunas. Son unos verdaderos aliados en este tema, por eso es importante que en la consulta médica siempre consulten a los padres al respecto. El estado debe reforzar el control sanitario del alumnado.

Los síntomas de la hepatitis A pueden ser fiebre, malestar general, falta de apetito, náuseas, dolor abdominal, color amarillo de la piel y mucosas, e hígado agrandado.

“No deberíamos estar frente a este retroceso, pero nos da la pauta de que las campañas de concientización deben ser constantes, tanto en lo que respecta a prevención a través de vacunación, como con medidas concretas que debe tomar cada persona para evitar un contagio. “Ciertamente, el daño que pueden ocasionar estas enfermedades es severo, pero contamos con armas muy contundentes para evitarlo”, remarcaron desde la SAGE.

La Dra. Fernandez refirió que esto debe representarnos como sociedad “una alarma respecto del cumplimiento de las recomendaciones de vacunación y a la probable falla en el conocimiento o en la aplicación de las medidas de prevención de estas infecciones tales como el lavado de manos o las relaciones sexuales protegidas”.

Campaña Nacional de Detección de Hepatitis C

Durante la primera quincena de junio, se llevará adelante la edición 2018 de la campaña de detección de hepatitis C en Argentina, a cargo del Laboratorio Nacional de Referencia para Hepatitis Virales del Instituto ‘Dr. Carlos Malbrán’, en conjunto con la AAEEH.

Se realizarán 3.600 pruebas rápidas en forma gratuita y se compartirá información escrita de concientización sobre hepatitis virales en más de 29 hospitales de 18 de provincias del país. En particular, esta vez la estrategia consistirá en lo que los epidemiólogos conocen como ‘microeliminación’, que consiste en que implica concentrar los esfuerzos de detección en determinados grupos que presentan estadísticamente mayor vulnerabilidad a la infección por el virus de hepatitis C.

“De esta manera, se apuntará a grupos como pacientes con HIV, hemofilia o que han recibido un trasplante, veteranos de guerra o personas con cirrosis descompensada y quienes hayan sido usuarios de drogas inyectables”, explicó el Dr. Jorge Enrique González, Jefe del Servicio de Hepatitis y Gastroenteritis del Laboratorio Nacional de Referencia para Hepatitis Virales del Instituto ‘Carlos G. Malbrán’.

Quienes estén interesados en participar de esta campaña, podrán conocer qué centro de salud cercano a su hogar participa de la iniciativa en www.anlis.gov.ar y en www.hepatitisviral.com.ar.

 

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Una nueva combinación de fármacos contra todos los genotipos del virus de la hepatitis C podría curar a 10 pacientes en Latinoamérica al mismo precio de lo que hoy cuesta curar a uno solo, según se anunció este fin de semana en el 18 Congreso Internacional de Enfermedades Infecciosas (ICID 2018), llevado a cabo del 1 al 4 de marzo en Buenos Aires, Argentina.[1]

La iniciativa, fruto del acuerdo de laboratorios farmacéuticos de Argentina y Egipto, y de dos organizaciones sin fines de lucro abocadas a las enfermedades olvidadas, se basa en la combinación de dos antivirales de acción directa: una versión genérica de sofosbuvir (aprobado por la Food and Drug Administration de Estados Unidos en 2013 para la hepatitis C) y un fármaco experimental, ravidasvir. El precio diana en la región para el curso de 12 semanas de tratamiento sería de $500,00 USD, lo que podría contribuir a cerrar la enorme brecha entre el número de pacientes infectados en la región y aquellos que efectivamente acceden a la medicación específica.

“No sé si se puede anticipar una fecha precisa… pero para 2020 podríamos tener algo [disponible]“, señaló a Medscape en Español la Dra. Graciela Diap, coordinadora médica en el programa de hepatitis C de la Iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi), una organización de investigación y desarrollo sin fines de lucro con sede en Ginebra, Suiza.

Ravidasvir (PPI-668) es un nuevo inhibidor de la proteína no estructural 5A (NS5A) del virus de la hepatitis C, desarrollado por la compañía estadounidense Presidio Pharmaceuticals. En un estudio clínico de fase 3 realizado con 300 pacientes con hepatitis C crónica y genotipo 4 en Egipto, ravisdavir (200 mg/día durante 12 a 16 semanas) en combinación con sofosbuvir, exhibió una tasa de cura del 100% en participantes sin cirrosis y del 94% en quienes presentaban cirrosis.[2]

 En tanto, se está terminando el análisis de otro estudio de fase 2/3 en Tailandia y Malasia, con 300 pacientes con hepatitis C crónica y con genotipos presentes en esa parte del sudeste asiático: 1, 2, 3 y 6. Los resultados interinos se van a anunciar en abril y la Dra. Diap dijo mostrarse “muy optimista” respecto de que el tratamiento exhiba una eficacia y seguridad comparable a la de los mejores esquemas pangenotípicos existentes.

La Dra. Diap también informó que durante el 2018 esperan completar un estudio más chico en Sudáfrica, con pacientes con el genotipo 5, “para estar seguros de que todos los serotipos estén bien representados [en la fase clínica] y el producto se pueda registrar como pangenotípico”. Asimismo, otros estudios en Ucrania y Camboya van a aportar datos sobre la eficacia y seguridad del tratamiento en poblaciones especiales, como los usuarios de drogas intravenosas.

Cuestión de acceso

De completarse con éxito la fase clínica y los trámites regulatorios, la combinación sofosbuvir/ravidasvir se sumaría a los tratamientos pangenotípicos ya aprobados: sofosbuvir/velpatasvir, sofosbuvir/daclatasvir, y glecaprevir/pibrentasvir. La ventaja de este tipo de esquemas es que evita la necesidad de costosos análisis previos de laboratorio para determinar el genotipo viral, lo que favorece un modelo simplificado de atención.

La principal diferencia con todos los predecesores de sofosbuvir/ravidasvir sería económica. Según datos que presentó durante la sesión el abogado Francisco Viega, consultor regional de la Iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas en Río de Janeiro, Brasil, el costo actual del tratamiento con sofosbuvir/daclatasvir o sofosbuvir/velpatasvir en Colombia, Brasil, Chile y Argentina es, respectivamente, $10.000,00 USD, $6.200,00 USD, $12.000,00 USD y $7.800,00 USD, respectivamente. Los altos precios actúan como una barrera para el acceso: en esos cuatro países, el porcentaje de pacientes tratados oscila entre el 0,4% y el 9,3%, señaló Viega.

“Si bien el costo de fabricar ravidasvir es potencialmente mayor que algunos antivirales de acción directa, gracias al compromiso asumido por todos los integrantes de esta colaboración, se calcula que el precio objetivo de la nueva combinación ravidasvir/sofosbuvir se situará por debajo de los $500,00 USD en Latinoamérica”, señaló este lunes 5 un comunicado de prensa conjunto de la Iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas y sus socios, la organización no gubernamental Mundo Sano y las compañías farmacéuticas Elea Phoenix (Argentina) y Pharco (Egipto).[3]

De acuerdo con la Dra. Diap, el precio del medicamento se podría reducir aun más en función del volumen de ventas. Y también vaticinó que su lanzamiento va a promover una reducción del precio de los productos ya existentes, como ha ocurrido en todos los países donde hay competencia por genéricos. “Pero es importante la voluntad política de las autoridades… para que puedan hacer uso de las flexibilidades de los acuerdos de comercio respecto de las patentes, de modo tal de establecer un equilibrio más razonable entre los intereses comerciales y la salud pública”, dijo a Medscape en Español.

En la región de las Américas, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), se estima que solo una de cada cuatro personas con la infección crónica por el virus de la hepatitis C es diagnosticada. Y esa proporción cae al 14% cuando se considera solo a Latinoamérica y el Caribe. El acceso a la medicación tampoco es alentador: en 2016, solo se trató el 16% de los pacientes diagnosticados (5% en Latinoamérica y el Caribe).[4]

 

“El elevado precio de los medicamentos no es la única barrera para disminuir la carga de la enfermedad. Pero es una de las principales: la seguridad social no quiere invertir en diagnóstico, educación o entrenamiento del personal de salud si después el costo de los tratamientos es muy alto”, dijo a Medscape en Español otro de los expositores, el Dr. Marcelo Silva, jefe de Hepatología y Trasplante del Hospital Universitario Austral, en Pilar, Buenos Aires, y expresidente de la Asociación Argentina para el Estudio de las Enfermedades del Hígado (AAEEH).

 

El Dr. Silva, que no tiene ninguna relación con el nuevo medicamento, consideró que es muy positivo que se desarrollen alternativas terapéuticas más económicas que sigan el camino de los estudios clínicos para documentar su eficacia y seguridad. “Los países con ingresos medios son los menos beneficiados, porque no tienen la opción de trabajar con genéricos y tampoco los recursos de los países de altos ingresos. Por eso es necesario disminuir los costos de los tratamientos”, instó.

 

Al cierre de su disertación, la Dra. Diap recordó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que, habría que tratar a cuatro millones de personas por año para lograr eliminar a la hepatitis C como una amenaza para la salud pública.[5]

 

Y, sin embargo, dijo, desde que salieron al mercado los antivirales de acción directa contra el virus de la hepatitis C en 2013, solo se trataron cinco millones de personas. “Es lamentable, pero podemos cambiar la situación. Creo que podemos empezar a escribir una linda historia exitosa”, concluyó la especialista.

 

La Dra. Diap y el Sr. Viega trabajan en Iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi). El Dr. Silva ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Fuente: Medscape

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Entre sus muchas ocupaciones sociales, el astro futbolístico argentino Lionel Messi es embajador de la campaña “Stop the walt”, que se lanzó el año pasado en Egipto y busca mejorar el acceso a los nuevos medicamentos contra la hepatitis C. A través de su fundación, se financian estos tratamientos, que por temas de patentes cuestan hasta mil dólares la pastilla, que tienen una alta tasa de curación. Esta semana, se confirmó que llegarán al país mil nuevos tratamientos, destinados a pacientes de Santa Fe y otras provincias. Los fármacos estarán destinados a pacientes que ya estén diagnosticados con la enfermedad y que no cuenten con obra social. Si bien no se especificó, una buena cantidad del total está en Rosario. Por ello, desde la agrupación Hepatitis Rosario celebraron la llegada de esos tratamientos y llaman a aquellos pacientes a acercarse al médico que les diagnosticó la enfermedad o al Hospital Centenario para comenzar los trámites de asignación de cada uno de ellos.

En este sentido, la coordinadora general de Hepatitis Rosario, Edith Michelotti, se mostró muy alegre por el gesto del mejor jugador de la historia: “Estamos re felices, es una maravilla lo que está pasando”. “Los tratamientos que donó Leo Messi son los nuevos y comenzaron a entrar al país a comienzos de 2016: no tienen efectos secundarios, duran entre tres y seis meses (dependiendo de la intensidad de la enfermedad) y entre el 98 y el 100 por ciento de los pacientes se cura”, detalló Michelotti. La coordinadora, obstetra jubilada, también comparó este tratamiento con el que se hacía antes y al que ella, curada de la enfermedad, debió someterse: “El anterior duraba un mes, pero dejaba efectos secundarios y sólo el 40 por ciento de los pacientes se curaba. De hecho, tuve que esperar a probar este nuevo tratamiento para curarme”.

Además, Michelotti aclaró que los tratamientos son para cualquier paciente que ya esté diagnosticado, que no tiene obra social y que no importa qué grado de intensidad de hepatitis C tenga en su organismo ya que “son para cualquier clase de fibrosis”. La coordinadora instó a la gente que padece la hepatitis C a acercarse a pedir el tratamiento: “Necesitamos decirle a quien esté intranquilo que se llegue a lo de su médico o que vayan al Hospital Centenario. Hay gente que está diagnosticada, que espera un milagro y que no se entera de esta donación. Por eso tenemos urgencia”.

Los tratamientos vencen en agosto de este año, por lo que Michelotti se refirió a la urgencia para asignar cada uno de ellos a los distintos pacientes. La donación llegó el año pasado, pero algunos trámites demoraron su implementación. Sin embargo, la médica afirmó que ya están “con los tratamientos a disposición de la gente” y no dudó en reiterar la felicidad por la donación: “Hay mucha gente con hepatitis C, pero con este tratamiento nos estamos curando todos. Es una verdadera maravilla. Por eso, la gente debe acercarse cuanto antes a su médico para empezarlo”.
 
 
Fuente: Mirada Profesional
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