Hoy en Revista Dosis

Todos los días, cerca del 93% de los niños y niñas del mundo menores de 15 años (es decir, 1800 millones de niños y niñas) respiran aire tan contaminado que pone en grave peligro su salud y su crecimiento. Desgraciadamente, muchos de ellos acaban falleciendo: de acuerdo con las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 600 000 niños murieron en 2016 a causa de infecciones respiratorias agudas de las vías respiratorias bajas causadas por el aire contaminado.

En el nuevo informe de la OMS Contaminación del aire y salud infantil: prescribimos aire limpio se examina el alto costo de la contaminación del aire en el entorno exterior y en los hogares para la salud de los niños y niñas del mundo, sobre todo en los países de ingresos medianos y bajos. El informe se presenta en vísperas de la primera Conferencia Mundial de la OMS sobre Contaminación del Aire y Salud.

De acuerdo con este informe, la exposición al aire contaminado puede dar lugar a que las embarazadas den a luz prematuramente y a que los recién nacidos sean más pequeño y de bajo peso. Además, esta contaminación afecta al desarrollo neurológico y la capacidad cognitiva de los niños y puede causarles asma y cáncer. Los niños que han estado expuestos a altos niveles de contaminación del aire corren también más riesgo de contraer afecciones crónicas, como las enfermedades cardiovasculares, en etapas posteriores de su vida.

El Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS, explica: «El aire contaminado envenena a millones de niños y está arruinando sus vidas. No podemos permitirlo. Todos los niños deberían respirar aire limpio para crecer y desarrollarse plenamente».

Una de las razones por las que los niños sufren más los efectos de la contaminación del aire es que, al respirar más rápido que los adultos, absorben más contaminantes.

Además, viven más cerca del suelo, donde algunos contaminantes alcanzan concentraciones máximas, en un momento en que su cuerpo y su cerebro aún se están desarrollando.

Los recién nacidos y los niños pequeños también son más vulnerables al aire contaminado en los hogares donde se utilizan habitualmente combustibles y tecnologías contaminantes para la cocina, la calefacción y la iluminación domésticas.

De acuerdo con la Dra. María Neira, Directora del Departamento de Salud Pública, Medio Ambiente y Determinantes Sociales de la Salud de la OMS, «la contaminación del aire impide que el niño se desarrolle normalmente y tiene más efectos en su salud que los que sospechábamos. Afortunadamente, disponemos de varias medidas muy sencillas para reducir las emisiones de contaminantes peligrosos».

La Dra. Neira explica que «la OMS está ayudando a aplicar políticas en favor de la salud, como el fomento de la adopción de combustibles y tecnologías no contaminantes para cocinar y calentar los hogares, la promoción de medios de transporte menos contaminantes, la eficiencia energética de las viviendas y la planificación urbana. Estamos preparando el terreno para generar energía con menos emisiones, usar tecnologías industriales más seguras y menos contaminantes y gestionar mejor los desechos urbanos».

Estas son las principales conclusiones del informe:
•    La contaminación del aire afecta el desarrollo neurológico, como indican los resultados en las pruebas cognitivas, y dificulta el desarrollo psíquico y motor.
•    La contaminación del aire perjudica la función pulmonar de los niños, incluso a niveles bajos de exposición.
•    El 93% de los niños del mundo menores de 18 años —entre ellos, 630 millones de niños menores de 5 años y 1800 millones de niños menores de 15 años— están expuestos a niveles de partículas finas del entorno (PM2,5) superiores a los fijados en las directrices sobre la calidad del aire de la OMS.
•    En los países de ingresos medianos y bajos de todo el mundo, el 98% de los niños menores de 5 años respiran aire con niveles de PM2,5 superiores a los establecidos en dichas directrices, mientras que ese porcentaje es del 52% en los países de altos ingresos.
•    Más del 40% de la población mundial —lo cual incluye a 1000 millones de niños menores de 15 años— está expuesta a niveles elevados de contaminación del aire en su hogar debido, principalmente, al uso de tecnologías y combustibles contaminantes para cocinar.
•    En 2016, alrededor de 600 000 niños menores de 15 años fallecieron por la suma de los efectos de la contaminación del aire ambiental y doméstico.
•    En conjunto, la contaminación del aire de los hogares ocasionada por los combustibles usados para cocinar y la contaminación del aire del entorno exterior causan más del 50% de las infecciones agudas de las vías respiratorias bajas en los niños menores de 5 años que viven en países de ingresos medianos y bajos.
•    La contaminación del aire es una de las principales amenazas para la salud infantil y causa casi 1 de cada 10 defunciones de niños menores de cinco años.

La primera Conferencia Mundial de la OMS sobre la Contaminación del Aire y Salud, que se inaugurará en Ginebra el martes 30 de octubre, brindará la oportunidad de comprometerse a actuar contra este problema a dirigentes mundiales; ministros de salud, energía y medio ambiente; alcaldes; directores de organizaciones intergubernamentales; científicos, y otros interesados. Las medidas que se pueden adoptar contra esta grave amenaza para la salud, que acorta la vida de unos 7 millones de personas cada año, son las siguientes:
•    En el sector de la salud: informar y educar a los profesionales sanitarios, ofrecerles recursos y darles voz para formular políticas intersectoriales.
•    Aplicar políticas para reducir la contaminación del aire: todos los países deben tratar de cumplir las directrices mundiales de la OMS sobre la calidad del aire para proteger a los niños y mejorar su salud. Con ese fin, los gobiernos deben adoptar varias medidas, entre ellas reducir la excesiva dependencia del conjunto de fuentes energéticas en los combustibles fósiles, invertir en la mejora de la eficiencia energética y facilitar la adopción de fuentes de energía renovables. Además, se pueden eliminar mejor los desechos y reducir su quema en las comunidades para mejorar la salubridad del aire. El uso exclusivo de tecnologías y combustibles no contaminantes para la cocina, la calefacción y la iluminación domésticas puede mejorar drásticamente la calidad del aire dentro de los hogares y en el entorno circundante.
•    A fin de reducir la exposición de los niños al aire contaminado, las escuelas y los patios de recreo se deben ubicar lejos de las principales fuentes de contaminación del aire, como las carreteras, las fábricas y las centrales eléctricas.

Campaña «Respira la vida» (BreatheLife) contra la contaminación del aire: el objetivo de esta campaña, una colaboración de la OMS, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Coalición Clima y Aire Limpio para Reducir los Contaminantes del Clima de Corta Vida, es concienciar a los gobiernos y las personas e incitarles a actuar contra la contaminación del aires.

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Una nueva investigación presentada en el Congreso Europeo sobre Obesidad (ECO, por sus siglas en inglés), que se celebra este año en Viena, Austria, sugiere que los niños obesos que consumen al menos dos porciones de cualquier tipo de leche de vaca al día tienen más probabilidades de tener menor insulina en ayuno, lo que indica un mejor control del azúcar en la sangre.

“Nuestros hallazgos indican que los niños obesos que consumen al menos la cantidad diaria recomendada de leche pueden tienen un mejor manejo del azúcar y esto podría ayudar a prevenir el síndrome metabólico”, dice el autor Michael Yafi, de la Escuela de Medicina McGovern en el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas, en Houston, Estados Unidos. “Preocupantemente, solo uno de cada diez jóvenes en nuestro estudio consumía la cantidad recomendada de leche”, añade.

El síndrome metabólico se define como la presencia de al menos tres de cinco afecciones que elevan el riesgo de diabetes, la enfermedad cardiaca y el accidente cerebrovascular: presión arterial alta, niveles elevados de azúcar en la sangre o triglicéridos, exceso de grasa abdominal y niveles bajos de colesterol “bueno”.

Se cree que al menos un tercio de los estadounidenses padece síndrome metabólico, mientras que uno de cada tres niños y adolescentes estadounidenses tiene sobrepeso u obesidad. Estudios previos han demostrado que la leche protege contra el síndrome metabólico y la diabetes en adultos, pero los trabajos que analizan el efecto del consumo de leche sobre la salud metabólica y los factores de riesgo del síndrome metabólico en niños obesos son escasos.

Para investigar esto, el doctor Yafi y sus colegas evaluaron la ingesta diaria de leche y su asociación con niveles de insulina en ayunas, la hormona que estabiliza el azúcar en la sangre y un biomarcador para el riesgo de síndrome metabólico en niños y adolescentes obesos que asisten a una clínica de control de peso pediátrico. Un nivel alto de insulina es un signo de resistencia a la insulina o prediabetes, y también puede significar síndrome metabólico.

Realizaron una revisión retrospectiva de la historia clínica de 353 niños y adolescentes obesos de 3 a 18 años de edad entre diciembre de 2008 y diciembre de 2010. Se dispuso de información sobre la insulina sérica en ayunas para 171 niños en su primera visita. El equipo de investigación también registró información sobre la ingesta diaria de leche, los tipos de leche, el zumo de fruta diario y otras ingestas de bebidas azucaradas, la glucemia en ayunas y la sensibilidad a la insulina. Utilizaron un nivel normal superior de insulina en ayunas (19 microunidades por ml) para vincular los resultados a la resistencia a la insulina.

Más de la mitad de los participantes eran hombres, tres cuartos eran hispanos y tenían una edad promedio de 11,3 años. En promedio, solo uno de cada diez niños (13 por ciento; 23/171) informó de haber bebido la ingesta de leche diaria recomendada de tres tazas o más. Las niñas informaron que bebían menos leche que los niños, pero no se observaron diferencias en la ingesta por etnia.

La Academia Estadounidense de Pediatría y las Pautas Alimentarias 2015 para los estadounidenses recomiendan de dos a tres tazas de leche baja en grasa (1 o 2 por ciento) por día para los niños mayores de 2 años. El estudio también encontró que menos de la mitad (44 por ciento) de los niños que informaron haber bebido menos de una taza al día tenían niveles de insulina en ayunas de menos de 19 microunidades por ml, en comparación con casi tres cuartos (72 por ciento) de los niños que informaron de beber más de dos tazas al día

En general, los niños que consumían menos de una taza de leche al día tenían niveles significativamente más altos de insulina en ayunas (mediana de 23 microunidades por ml) que aquellos que bebían menos de dos tazas al día (15 microunidades por ml), o al menos dos tazas a día (13 microunidades por ml). Después de ajustar por otros aspectos que podrían afectar a los niveles de insulina, incluyendo raza, etnia, sexo, nivel de actividad física, ingesta de bebidas azucaradas, niveles de glucosa y tipo de leche basada en el contenido de grasa, los científicos hallaron niveles más bajos de insulina en ayunas entre los niños que bebían al menos dos tazas de leche al día.

No se observó asociación entre la ingesta de leche y la glucemia o los niveles de lípidos. “Muchos estudios han vinculado las bebidas azucaradas con la obesidad infantil. En contraste, nuestro estudio piloto sugiere que la ingesta de leche no solo es segura sino también protectora contra el síndrome metabólico. Debemos alentar a nuestros niños, especialmente aquellos con obesidad que están en mayor riesgo de resistencia a la insulina y un control glucémico deficiente, a consumir la cantidad diaria recomendada de leche”, concluye Yafi.

Los autores reconocen que sus hallazgos muestran diferencias observacionales en lugar de causa y efecto. Y señalan varias limitaciones, incluido el tamaño pequeño de la muestra, y que el estudio incluye principalmente a niños hispanos que hacen que la generalización de los hallazgos a otras etnias sea incierta.

Fuente: Europa Press

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La Argentina aprueba presentación pediátrica del medicamento usado para el tratamiento de la enfermedad de Chagas. El benznidazol, que a partir de ahora estará también disponible en comprimidos de 12,5 mg, dosis requerida para atender a la población de 0 a 2 años, fue aprobado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT).
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Chagas afecta a más de 6 millones de personas en el mundo, de las cuales más de 1,2 millones son mujeres en edad fértil. Todos los años casi 9.000 niños nacen con la enfermedad de Chagas por transmisión vertical (hijos de madres infectadas que contraen la enfermedad por vía transplacentaria). En Argentina, la población en riesgo de contraer Chagas es mayor a 7 millones de personas, mientras que más de 1,5 millones tienen la enfermedad.

La formulación pediátrica del benznidazol, de 12.5mg., empezó a desarrollarse en Argentina a partir de un acuerdo entre la Fundación Mundo Sano (FMS) y la Iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi, por sus siglas en inglés) en 2013 para garantizar el tratamiento de niños entre 0 y 2 años de edad.
El benznidazol fue incluido en el listado de medicamentos esenciales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y cuenta con registro sanitario en la mayoría de los países endémicos de América Latina, siendo Elea-Phoenix, laboratorio certificado por la OPS como el único productor global bajo buenas prácticas de manufactura (GMP, por sus siglas en ingles).

Esta enfermedad es uno de los mayores problemas de salud pública en América Latina y muy pocas personas con Chagas tienen acceso al tratamiento. Frente a esta realidad, la Fundación Mundo Sano y la Iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi, por sus siglas en inglés) se comprometieron a sumar esfuerzos para proveer acceso a los tratamientos contra la enfermedad de Chagas a los pacientes. “Las evidencias médicas demostrarán la eficacia del benznidazol en el tratamiento de la enfermedad de Chagas. Nuestro esfuerzo colectivo es de garantizar que los pacientes acedan al tratamiento existente, mientras seguimos con la búsqueda activa de nuevas herramientas de salud”, sostuvo Michel Lotrowska, director ejecutivo interino de
DNDi América Latina.

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Los niños menores de 5 años, y en especial los menores de 2 años, corren un alto riesgo de presentar complicaciones graves por la gripe. La forma más eficaz de prevenir la gripe y sus consecuencias graves es la vacunación. Sin embargo, los menores de 6 meses son muy pequeños para ser vacunados, por ese motivo, las personas que los cuidan o viven con ellos se deben vacunar para protegerlos.

Un estudio del 2017 demostró que la vacunación contra la gripe puede reducir de forma significativa el riesgo de muerte en los niños. La vacunación contra la gripe también puede hacer que la enfermedad sea más leve en caso de que la contraiga.

“La vacunación contra la gripe es recomendada todos los años. Y es muy importante tener en cuenta que los niños de 6 meses a 9 años de edad que se vacunan por primera vez deben recibir dos dosis con un intervalo de por lo menos 28 días, para que estén protegidos”, señaló la Dra. Constanza Funes (MN 100901).

El reporte de FluView de los Estados Unidos, muestra que durante la temporada de gripe 2017-2018 se registraron 142 muertes en niños asociadas a esta enfermedad.

Las recomendaciones indican que la vacuna contra la influenza se debe aplicar antes de la llegada del invierno a fin de garantizar la protección, previo al momento de mayor circulación del virus.

En los niños, la gripe es más peligrosa que el resfrío común. Cada año millones de niños contraen gripe estacional; algunos de estos casos derivan en hospitalización y otros niños incluso mueren por esta enfermedad. La forma más eficaz de prevenir la gripe y sus consecuencias graves es la vacunación.

La vacunación debe realizarse todos los años ya que los virus van cambiando. Los virus de la gripe incluidos en la vacuna son seleccionados cada año por la OMS según los datos de vigilancia que determinan qué virus están circulando y los pronósticos sobre los virus que quizás sean los más comunes durante la próxima temporada. 

 

Fuente: Laboratorio Sanofi Pasteur

 

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Viernes, 09 Febrero 2018 09:44

Derriban cinco mitos sobre la osteoporosis

La osteoporosis es una enfermedad por la que los huesos pierden densidad, se vuelven frágiles y, por lo tanto, se quiebran fácilmente. Su consecuencia más temida son las fracturas, que pueden complicar severamente y hasta poner en riesgo la vida de quienes las sufren.

¿Sólo afecta a las mujeres? ¿Provoca síntomas? ¿Es hereditaria? La médica osteóloga Alicia Bagur, directora médica de Mautalen Salud e Investigación, derriba a continuación cinco mitos vinculados a esta patología.

Es solo una enfermedad de mujeres

FALSO

Es cierto que las mujeres tienen mayor riesgo de padecer osteoporosis debido a que en su juventud adquieren un menor capital de hueso que los hombres y al llegar la menopausia se descalcifican rápidamente durante los primeros años.

Sin embargo, a partir de los 65 años, el hombre también puede tener la enfermedad. Si se analiza la población con fractura de cadera en la Argentina, la relación es un hombre cada 3 mujeres, después de los 70 años.

La osteoporosis duele

FALSO

La osteoporosis no produce dolor y por eso se la conoce como una enfermedad silenciosa.

Lo que sucede frecuentemente es que al diagnóstico de la enfermedad se arriba cuando la persona sufre una fractura que, por supuesto, causa dolor, y a partir de allí comienzan los estudios hasta llegar al diagnóstico.

No es una enfermedad de jóvenes

FALSO

Afortunadamente, la incidencia de osteoporosis en la juventud es bajísima.

Cuando hay familiares cercanos con osteoporosis (madre, abuela, hermanas), es posible que haya una predisposición genética a padecerla y, en estos casos, el hueso no llega a adquirir la calcificación óptima en la juventud.

Cuando se diagnostica una baja masa ósea en la juventud, hay que investigar, en primer lugar, posibles causas que la ocasionen. A esto se lo denomina “osteoporosis secundaria a enfermedades o medicamentos”. Consumir alimentos con calcio, hacer actividad física y tener una cuidada y breve exposición al sol para sintetizar vitamina D, son las mejores opciones para cuidar los huesos de los jóvenes.

Consumir alimentos con calcio nos libera de la osteoporosis

FALSO

El aporte de alimentos ricos en calcio permite que los huesos tengan un mineral indispensable para su buen desarrollo. Lamentablemente, no siempre es suficiente. Si existe una predisposición genética para la enfermedad, difícilmente se pueda evitar la misma consumiendo sólo calcio y se deberá consultar con un especialista para arribar a las mejores pautas o tratamientos a seguir.

El aporte de alimentos ricos en calcio y los suplementos de vitamina D acompañan a los tratamientos farmacológicos específicos.

Los tratamientos para osteoporosis no previenen las fracturas

FALSO

Los tratamientos para osteoporosis se dividen en los que forman hueso y en los que frenan la pérdida ósea. No siempre es factible curar la osteoporosis porque depende de la gravedad de la patología. La mayoría de los tratamientos permite mejorar la densidad ósea, pero lo más importante es que disminuyen la probabilidad de tener fracturas entre un 40 a 60 por ciento.

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El ácido valproico -o valproato sódico-, un fármaco contra la epilepsia que puede causar malformaciones en el feto cuando se administra a mujeres embarazadas, está en el centro de un escándalo en Reino Unido y Francia, donde se han activado campañas para indemnizar a las familias que no fueron informadas de los riesgos. Pero en España no parece existir la misma alarma social.

El debate no es nuevo. Los riesgos que supone para el feto la exposición al ácido valproico (un principio activo que se utiliza desde la década de los 70 bajo distintos nombres comerciales para tratar con eficacia la epilepsia, el trastorno bipolar y, en ocasiones, la migraña) son de sobra conocidos por la comunidad médica. Malformaciones congénitas, autismo, trastornos en el desarrollo fi´sico o en el neurodesarrollo y dificultades de aprendizaje son algunos de los efectos secundarios que pueden sufrir los niños cuyas madres hayan tomado este medicamento durante el embarazo (según estimaciones publicadas por la BBC, solo en Reino Unido habría causado discapacidades en unos 20.000 niños desde los años 70). El problema se agrava, según ha denunciado el ente público británico, porque gran parte de esas mujeres no habrían sido informadas de los riesgos del medicamento durante la gestación. En el programa de investigación Inside Out London emitido el pasado lunes 22 en BBC One, alertaban también de “nuevas evidencias” que sugieren que estos efectos adversos podrían transmitirse de una generación a otra.

Más allá de advertir de los riesgos en el prospecto, en Reino Unido se han implementado recientemente nuevas medidas para intentar paliar daños futuros. Así, en febrero de 2016 se introdujo una serie de herramientas educativas para que las mujeres embarazadas o en edad fértil estuvieran mejor informadas de los peligros asociados a este medicamento. Sin embargo, en septiembre de 2017, una encuesta llevada a cabo por tres asociaciones de epilepsia determinó que los mecanismos no estaban funcionando como deberían: según la BBC, el 68% de las consultadas (2.000 mujeres con epilepsia de entre 16 y 50 años, de las que 475 tomaban ácido valproico), no habían recibido los materiales; una de cada seis no conocía los riesgos asociados al medicamento en caso de embarazo, y el 21% no había tenido una conversación sobre el tema a instancias de un profesional sanitario.

Alarmado por estas informaciones, un político británico está liderando una campaña para que el gobierno inglés se involucre de forma activa en el problema. El pasado 19 de octubre, Norman Lamb, diputado de los Liberal Demócratas por North Norfolk y ex ministro de salud entre 2012 y 2015, aseguró en la Cámara de los Comunes que en los años 70 se ocultó de forma deliberada a las pacientes los efectos secundarios del fármaco, y aseguró que su gobierno tiene “el imperativo moral” de proporcionar apoyo económico a las miles de familias afectadas por lo que considera un “escándalo vergonzoso”.

En Francia, el gobierno acordó a finales de 2016 establecer un fondo de 10 millones de euros para cubrir potenciales compensaciones a los damnificados por el valproato sódico después de que una investigación llevada a cabo por las autoridades sanitarias determinara que estaba relacionado con malformaciones severas en hasta 4.000 niños nacidos entre 1967 y 2016.

Desde la filial española de Sanofi, el principal laboratorio que comercializa el medicamento (aunque también existe la formulación genérica), aseguran que “a medida que ha ido aumentando el conocimiento en torno a los riesgos asociados al uso de valproato so´dico, particularmente durante el embarazo, Sanofi ha mostrado total transparencia con las Autoridades Sanitarias e inicio´ la actualizacio´n de la informacio´n me´dica dirigida a me´dicos y pacientes. Sanofi ha recordado sistema´ticamente a los pacientes a trave´s del prospecto del medicamento que, en caso de embarazo o en caso de desear un embarazo, se deberi´a consultar con un me´dico para que e´ste actuara en consecuencia. Desde el principio de los an~os 80, hemos proporcionado informacio´n sobre el riesgo de malformaciones en el feto. A principio de los an~os 2000, con nueva informacio´n cienti´fica al alcance, buscamos de manera repetida el consejo de las Autoridades Sanitarias en torno a cuestiones planteadas por algunos cienti´ficos sobre la existencia de retrasos en el desarrollo neurolo´gico de nin~os expuestos a valproato so´dico en el u´tero. Sanofi tambie´n propuso cambios en los prospectos del medicamento”.

En España, en octubre de 2014 la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) publicó nuevas recomendaciones de uso del ácido valproico, entre las que se desaconsejaba administrarlo a nin~as, a mujeres con capacidad de gestacio´n y a mujeres embarazadas “a menos que otras terapias para el tratamiento de la epilepsia o los episodios maniacos asociados al trastorno bipolar no hayan sido tolerados o hayan resultado ineficaces”. Desde Sanofi, señalan que “el tratamiento de la epilepsia en mujeres embarazadas o en mujeres en edad fe´rtil es un tema particularmente delicado y complejo para los me´dicos y profesionales sanitarios. El cese abrupto del tratamiento antiepile´ptico puede suponer el regreso de las convulsiones epile´pticas que podri´an poner en riesgo la vida del paciente (incluso riesgo potencial de muerte su´bita), o incluso ir en detrimento del desarrollo normal del feto. La eleccio´n de un tratamiento antiepile´ptico debe estar supervisada por un me´dico, estudiando caso a caso, y teniendo en cuenta el tipo de epilepsia y los beneficios y los riesgos de los tratamientos disponibles”.

A juicio de Jose Luis Domínguez, presidente de la Federación Española de Epilepsia, la situación en nuestro país no parece ser tan alarmante como en Reino Unido o Francia, aunque no descarta que esto se deba a la ausencia de estudios al respecto. “Por mi experiencia, entiendo que los mecanismos que existen son suficientes: en el año y poco que llevo como presidente solo ha habido una persona que se ha puesto en contacto conmigo por este tema, y no era un caso reciente. En España el riesgo se conoce desde hace mucho tiempo, y se ha dado instrucciones a neurólogos y otros especialistas para que informen a las pacientes sobre estos posibles efectos secundarios. Ahora está muy de moda el tema del paciente empoderado, aquel que toma decisiones basadas en la información que le proporciona el profesional sanitario”.

Aun así, hace unos meses la Federación decidió ponerse en contacto con el laboratorio “para solicitar información rigurosa que podamos incluir en nuestra página web y así evitar sensacionalismos”. Además, en una reunión con la AEMPS que tuvo lugar en la primera mitad de 2017 expusieron su preocupación sobre el tema e insistieron en que “se utilice a las asociaciones de pacientes para transmitir este tipo de informaciones”. También tienen previsto grabar un vídeo con una de las mayores eminencias en epilepsia de España, el doctor Antonio Gil-Nagel, “explicando en qué consisten los riesgos y qué se está haciendo en España al respecto”.

Mientras se espera que la Agencia Europea del Medicamento emita pronto un nuevo informe sobre este fármaco, Domínguez añade que se está preparando “un folleto con pictogramas para que la gente entienda mejor el riesgo”, y asegura que sería “muy interesante” impulsar un estudio similar a los que se han llevado a cabo en Reino Unido o Francia. “Claro que en España también habrá habido casos, pero no están documentados. Aquí hacer este tipo de estudios es muy complicado, porque los sistemas informáticos pertenecen a cada comunidad autónoma. En Reino Unido esto funciona mejor, pero luego nos dicen que la información no es extrapolable porque cada país tiene sus características. Así que de momento estamos a ciegas”.

Fuente: El País (España)

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Los niños que usan corticosteroides inhalados diariamente (ICS) para el asma persistente moderada no tienen un riesgo significativamente mayor de fracturas óseas en comparación con los niños con asma que no toman esteroides, según muestra un nuevo estudio publicado en línea el 13 de noviembre en JAMA Pediatrics, desarrollado por Natasha Gray, del Hospital for Sick Children, en Toronto, Canadá y col.

Sin embargo, el estudio también encontró que los esteroides sistémicos se asociaron con un riesgo de fractura significativamente mayor.

Al señalar que las preocupaciones sobre la seguridad de los ICS pueden provocar una falta de adherencia a la medicación diaria para el control del asma, un control inadecuado del asma y la necesidad de esteroides sistémicos, los autores agregaron: “El control del asma con ICS podría disminuir la probabilidad de exacerbaciones del asma que requieren un uso sistémico de corticosteroides, por lo que un uso apropiado más amplio de los ICS puede conducir potencialmente a un menor riesgo de fractura “.

Los ICS diarios son el estándar para la terapia a largo plazo en niños con asma leve persistente. Sin embargo, la investigación en adultos ha demostrado que los esteroides sistémicos pueden predisponer a la osteoporosis y aumentar el riesgo de fractura. Ese hallazgo generó inquietud sobre si los corticosteroides inhalados tenían un efecto similar en la salud ósea durante la infancia, un período crítico para el desarrollo óseo. Sin embargo, los estudios sobre la seguridad de ICS en niños son pocos y han arrojado resultados inconsistentes.

Para investigar el problema, los investigadores llevaron a cabo un estudio de casos y controles basado en la población en Ottawa, Ontario, Canadá. Utilizando bases de datos administrativas, identificaron a 19.420 niños de 2 a 18 años (61% varones) que habían sido diagnosticados con asma entre abril de 2003 y marzo de 2014.

Los investigadores compararon a los niños en una proporción de 1 a 4 basada en la fecha de nacimiento, el sexo y la edad en el momento del diagnóstico de asma. Los casos incluyeron 3884 niños que habían experimentado una primera fractura después de un diagnóstico de asma. Los controles incluyeron a 15.536 niños sin fracturas después de un diagnóstico de asma. Luego, los investigadores evaluaron el uso de ICS que se remonta 1 año antes de que ocurrieran las fracturas. El análisis controló los factores sociodemográficos, así como el uso de esteroides sistémicos y otros medicamentos.

Los resultados no mostraron un vínculo significativo entre la primera fractura después de un diagnóstico de asma y el uso actual de ICS (odds ratio [OR], 1,07; intervalo de confianza [IC] del 95%, 0,97-1,17; p = 0,20), uso reciente de ICS (OR, 0,96 ; IC del 95%, 0,86-1,07; p = 0,53), o uso pasado de ICS (OR, 1,00; IC del 95%: 0,91-1,11; p = 0,86) en comparación con la no utilización de ICS.

El uso de esteroides sistémicos 1 año antes de que ocurriera una fractura se asoció con un aumento del 17% de las probabilidades de fractura (OR, 1,17; IC del 95%: 1,04-1,33; p = 0,01) en comparación con la no utilización de esteroides sistémicos.

Los autores señalan que tener asma grave podría explicar parte de la asociación entre el riesgo de fractura y los corticosteroides sistémicos porque los niños con asma grave pueden tener niveles de actividad más bajos, lo que podría tener un efecto perjudicial sobre la fortaleza ósea.

Concluyen que “las investigaciones futuras deberían investigar cómo la gravedad del asma puede jugar un papel en el riesgo de fractura, ya que parte del mayor riesgo asociado con los corticosteroides sistémicos puede deberse a la enfermedad subyacente”.

Los autores mencionaron varias limitaciones del estudio, incluido el uso de datos administrativos, que impidieron la evaluación de la nutrición, la gravedad de la enfermedad y los niveles de vitamina D y calcio. Además, para ser incluidos, los niños debían recibir cobertura pública de medicamentos a través del Programa de beneficios de medicamentos de Ontario. Por lo tanto, la mayoría de los pacientes provienen de familias de bajos ingresos, y los resultados pueden no generalizarse más ampliamente a poblaciones de ingresos moderados y altos.

Fuente: JAMA Pediatr. Publicada online  el 13 de noviembre, 2017 / Medscape

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