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Jueves, 09 Agosto 2018 13:37

En investigación: Insulina en pastillas

Desde el desarrollo de la insulina para controlar la diabetes, los farmacéuticos anhelan crear una píldora de insulina. Los intentos siempre han fallado porque la insulina no sobrevive a las duras condiciones del sistema gastrointestinal y no puede cruzar fácilmente la pared del estómago y el intestino.

Cuando se trata de medicamentos diarios, la mayoría de las personas preferiría tomar una píldora que una inyección. Así que los científicos han intentado diseñar nanopartículas que, cuando se toman por vía oral, se absorben fácilmente a través del intestino y en el torrente sanguíneo, en lugar de excretarse.

Pero ahora, investigadores de la Universidad de Utah Health, en Estados Unidos, han desarrollado una tecnología de prueba de concepto que utiliza nanopartículas que podrían ofrecer un nuevo enfoque para los medicamentos orales y facilitar, por fin, este objetivo tan largamente buscado.

“En el mundo farmacéutico, esto ha sido considerado como el santo grial”, explica You Han Bae, profesor de Farmacia y Química Farmacéutica en la Universidad de Utah Health y autor principal del artículo, publicado en la revista ‘ACS Nano’.

La nanomedicina es un campo floreciente de la medicina que suministra pequeñas partículas (nanopartículas) para transportar medicamentos para tratar una variedad de afecciones, incluido el cáncer. Estos tratamientos se administran comúnmente por vía intravenosa, porque las nanopartículas sólidas tienen una tasa de absorción deficiente en el cuerpo.

Bae y su equipo modificaron la superficie de las nanopartículas con ácido glicólico, un ácido biliar que ayuda al cuerpo a absorber la grasa en el intestino delgado.

El ácido glicólico actúa como un manto que permite que la nanopartícula se deslice “de incógnito” a través del revestimiento del intestino delgado. La evidencia preliminar sugiere que el recubrimiento ayuda a las nanopartículas a unirse a las proteínas que les permiten moverse al sistema linfático del intestino, donde sí puede acceder al torrente sanguíneo.

“No se esperaba que las nanopartículas fueran absorbidas a través del sistema linfático –reconoce Kyoung Sub Kim, asistente de investigación postdoctoral en el laboratorio de Bae y primer autor del artículo–. La administración de nanopartículas por linfocitos permite la aplicación de una amplia gama de medicamentos a través de este método”.

Sin este manto químico, solo el siete por ciento de las nanopartículas se absorben y entran al torrente sanguíneo. Con esta nueva técnica, sin embargo, la biodisponibilidad aumentó siete veces. Bae señala que las nanopartículas tardan de una a diez horas en aparecer en el torrente sanguíneo.

Bae y sus colegas encontraron que el tamaño de las nanopartículas es importante. Suministraron a roedores nanopartículas orales en dos tamaños (100 o 250 nm) a dosis que varían de 1 a 20 mg / kg. Sorprendentemente, las nanopartículas más grandes no fueron peor absorbidas. La dosis, sin embargo, no afectó la absorción de nanopartículas en el cuerpo.

Para monitorear el movimiento de las nanopartículas, los investigadores colocaron una etiqueta de fluorescencia roja sobre las partículas tratadas y observaron que las partículas circulaban por el cuerpo.

Las nanopartículas son diminutas, diez mil veces más pequeñas que la cabeza de un alfiler. En medicina, los investigadores diseñan estas partículas para buscar células enfermas para el tratamiento directo, reduciendo el daño al riesgo de daño a las células sanas. Los investigadores han buscado durante mucho tiempo una forma de administrar una dosis oral de nanopartículas para que estos tratamientos sean más accesibles para los pacientes.

Bae señala que este trabajo aún se encuentra en las etapas preliminares y que se necesita más trabajo para trasladar los resultados de los estudios en animales a los ensayos clínicos. Como prueba de concepto, los investigadores utilizaron nanopartículas de poliestireno que no son apropiadas para uso clínico porque las partículas no se disipan ni se excretan del cuerpo. “Esta es una investigación básica con amplias aplicaciones futuras –puntualiza Bae–. Nuestro trabajo es un trampolín”.

Fuente: Europa Press / COFA

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A partir de un proyecto de ley, el senador Roberto Basualdo (Cambiemos, San Juan) apunta a prohibir en el país la comercialización de pastillas para combatir el sobrepeso a menores de 18 años.

Puntualmente, establece que los envases exhiban en forma legible, clara y explícita la prohibición de la venta, sin receta médica, a quienes no superen esa edad. El legislador buscará que la iniciativa sea motorizada una vez iniciado el periodo legislativo.

El proyecto de ley dispondría el establecimiento de graves sanciones para los comercios que no cumplan con esta normativa.

El legislador manifestó que “actualmente, el aspecto físico tiene una importancia mayor que la que debería tener. Nuestra juventud se encuentra aturdida por tener una figura esbelta. Es tal la obsesión por el cuerpo perfecto que muchos se inician en el consumo de fármacos contra la obesidad, sin tener en cuenta el daño a la salud que esta situación puede ocasionarles”.

La iniciativa que fue presentada en la Cámara alta contempla una sanción para quienes no cumplan con la disposición. La misma consistirá en el decomiso de la mercadería en infracción y una multa que será determinada por la autoridad de aplicación. En caso de reincidencia, el organismo encargado del control podrá disponer la clausura transitoria del establecimiento.

De ser aprobada la ley, los importes de las multas que se apliquen en cumplimiento de la norma serán destinados a los programas tendientes a combatir el sobrepeso.

“La obesidad en los chicos es una realidad que aqueja a nuestro país. Por otro lado, la invasión de información a través de diarios, revistas, televisión y las incansables imágenes del cuerpo perfecto que permanentemente se impone en los medios, confunde a los jóvenes y los lleva a cruzar límites que, en muchos casos, derivan en serias patologías”, insistió Basualdo.

Por último, remarcó que “el problema de la obesidad, sumado a los trastornos alimenticios que provocan la bulimia y la anorexia, llevan a los adolescentes a caer en el consumo de fármacos anti obesidad o ‘dietarios’, los cuales son consumidos por ellos en forma indiscriminada. Por estas razones es que consideramos de fundamental importancia que estos productos se vendan a menores de 18 años solo con la pertinente prescripción médica. Hay que garantizar el derecho a la salud de nuestros jóvenes”.

Antecedentes 

La obsesión por alcanzar la delgadez, sin importar cómo, ha logrado que la oferta de los denominados suplementos y quemadores de grasa aumente en todo el mundo, incluso si no están avalados por las autoridades sanitarias.

Basta solamente con escribir “quemadores de grasa” o “pastillas para adelgazar” en un buscador web, para encontrar un sinnúmero de páginas dedicadas a la venta de estos productos.

Productos que prometen bajar de peso, reducir medidas y tonificar el cuerpo en 30 días, sin dieta ni ejercicio. En redes sociales, sobre todo en Instagram, es frecuente encontrar los testimonios de antes y después, tan impactantes como sospechosos.

Aseguran no tener efectos secundarios, más allá de aumento en la presión sanguínea, sed y exceso de energía. También dicen no contener componentes químicos y, mucho menos, Sibutramina, prohibida por el Invima en 2011.

Por sus ingredientes, de origen natural- dicen sus distribuidores- la mayoría están contraindicados para personas con hipertensión y mujeres en estado de embarazo.

Pero lo realmente preocupante es que algunos de estos suplementos no tienen registro de las autoridades competentes y, aún así, siguen siendo comercializados a través de páginas de internet y farmacias, asegurando no implicar ningún riesgo para la salud.

Fuente: AIM ( Argentina )

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La inyección, que fue probada durante dos años, logró mantener la carga viral indetectable en los pacientes. El avance fue publicado por The Lancet y podría marcar un cambio radical en el tratamiento

 

Una inyección mensual podría controlar el VIH de manera tan eficaz como la actual ingesta diaria de pastillas. (DPA)

 

Una inyección al mes con un tratamiento antirretroviral es suficiente para mantener confinado el virus del sida, según un estudio publicado este lunes, lo que permitiría a los seropositivos dejar de tomar una pastilla diaria.

El estudio, cuyas conclusiones fueron publicadas en la revista británica The Lancet, consistió en inyectar dos moléculas de antirretrovirales cada cuatro u ocho semanas durante casi dos años a 230 pacientes con VIH, aunque con una carga viral indetectable.

Al cabo de este periodo, el 87% de los pacientes del grupo que recibió los medicamentos cada cuatro semanas continuaba con una carga viral indetectable (94% en el grupo lo que recibió cada ocho semanas).

Estas proporciones son comparables a las halladas en el grupo de 56 pacientes que continuó tomando una pastilla al día (84%), según los resultados del estudio de fase II presentado en la Conferencia Internacional de Investigación sobre el Sida que se está celebrando en París.

La primera molécula inyectada, llamada cabotegravir, está desarrollada por el laboratorio ViiV Healthcare, una filial de GSK, Pfizer y Shionogi especializada en el HIV, donde trabaja unos de los autores del estudio, David Margolis.

La segunda molécula (rilpivirina) está siendo desarrollada por el laboratorio Janssen, del grupo Johnson and Johnson.

Los dos laboratorios alcanzaron una alianza para crear con estas dos moléculas combinadas el primer tratamiento inyectable de acción prolongada contra el VIH.

Así, la inyección mensual podría controlar el VIH de manera tan eficaz como la actual ingesta diaria de pastillas . Si los estudios para su aprobación -ya en marcha- confirman los resultados publicados en The Lancet, por primera vez llegaría al mercado este tratamiento en forma de inyección cada cuatro semanas.

Según los expertos, se trata de un hito en la historia de la lucha contra el sida.

En la actualidad, los pacientes con VIH ingieren tres principios activos que controlan la carga viral en sangre. Desde hace algunos años, éstos se reúnen en una única pastilla que debe tomarse diariamente. Con el nuevo tratamiento mediante inyección, los pacientes sólo necesitarían una dosis cada cuatro semanas.

El efecto secundario más frecuente mencionado por los pacientes fue el dolor en el lugar del pinchazo, que remitía al cabo de tres días.

Los resultados ponen de manifiesto que “un tratamiento antiviral mediante inyección durante un largo periodo de tiempo puede ser muy eficaz y bien tolerado”, señala Joseph Eton, de la Universidad de Carolina del Norte y coautor del estudio.

Fuente: Clarin.com

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