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Cáncer de próstata: un enfoque para cada paciente

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El 11 de junio de cada año se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Próstata como una oportunidad para sensibilizar a la sociedad sobre esta enfermedad e informar de la importancia del diagnóstico precoz y de los recursos y posibilidades para su tratamiento.

 

El cáncer de próstata (CAP) es el tumor muy frecuente en el hombre; sin embargo, en la actualidad, gracias al diagnóstico temprano que permite una detección en estadios iniciales del cáncer, la gran mayoría de estos casos son curables.

 

La detección temprana se realiza mediante un control urológico que será a medida de cada paciente, teniendo en cuenta su edad y la presencia o no de factores predisponentes. El examen digital rectal y el antígeno prostático específico (PSA) son los pilares del diagnóstico temprano. Para el PSA no hay un valor solo de referencia, sino que el resultado del mismo hay que adecuarlo a cada paciente ya que influyen la edad, tamaño de la próstata, patología prostática asociada y tratamiento con medicamentos que modifiquen los valores del PSA.

 

Un enfoque para cada individuo

Existen opciones terapéuticas para todos los casos del CAP. No obstante, no todos los casos requieren un tratamiento activo y muchos pacientes con diagnóstico de CAP serán solamente observados.  El cáncer de próstata es una enfermedad polifacética que requiere de un enfoque específico para cada individuo. El desarrollo de nuevas tecnologías como la radioterapia de intensidad modulada, la braquiterapia y la cirugía de mínima invasión (Laparoscópica, robótica) han permitido tratar esta malignidad en los estadios tempranos con mínimas consecuencias para la calidad de vida del paciente.

 

En casos avanzados, donde la enfermedad es de mayor gravedad, el tratamiento depende del control de la hormona masculina llamada testosterona, que estimula a las células malignas de la próstata. Esta hormona puede ser bloqueada con drogas como leuprolide, goserelin, bicalutamida, pero este bloqueo hormonal es para la testosterona que se segrega fisiológicamente. Este tratamiento se agota en el tiempo cuando el tumor tiene la capacidad de generar su propia hormona y estas drogas pueden actuar parcialmente, pero hay nuevas drogas como enzalutamida y abiraterona que tiene la capacidad de evitar la producción de testosterona por el tumor y también se puede complementar, en casos seleccionados, con quimioterapia. En pacientes solo con metástasis óseas y que se han hecho resistente a los bloqueos hormonales iniciales, hoy el radium 223 es una nueva opción.

 

El futuro es posible que apunte hacia tratamientos más localizados, llamados tratamientos focales, para evitar terapias quirúrgicas cuando hay enfermedad inicial y de bajo grado. Las recomendaciones para el control preventivo de esta enfermedad son a partir de los 50 años y pacientes con antecedentes familiares como padre y/o hermano a partir de los 45 años.

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