Hoy en Revista Dosis

La innovación llega a la salud

Valora este artículo
(0 votos)
Ezequiel Escobar desarrolló la aplicación uSound, que aprovecha la capacidad de procesamiento del teléfono para hacerlo funcionar de manera similar a un audífono. Foto Emiliana Miguelez. Ezequiel Escobar desarrolló la aplicación uSound, que aprovecha la capacidad de procesamiento del teléfono para hacerlo funcionar de manera similar a un audífono. Foto Emiliana Miguelez.

Desde aplicaciones móviles y videojuegos, hasta inteligencia artificial, big data, interfaces hombre-máquina y procesamiento de señales biológicas, las nuevas tecnologías se están usando para desarrollar dispositivos médicos.

En los últimos años, la reducción en los costos de los componentes ha permitido que empresas y grupos de investigación puedan dedicarse a diseñar prototipos y soluciones comerciales que mejoran la atención y rehabilitación de pacientes. Bajo la premisa de hacer aplicaciones económicas y de acceso generalizado, en el país crecieron de manera exponencial los desarrollos destinados a potenciar la medicina.

La posibilidad de ayudar a personas con problemas auditivos motivó a Ezequiel Escobar y tres compañeros de la carrera de Ingeniería Informática, en Jujuy, a diseñar,—en 2013— el prototipo de lo que hoy es uSound, una aplicación móvil destinada a personas con hipoacusia que —mediante un software que se instala en el smartphone y en base a los resultados de una audiometría previa— aprovecha la capacidad de procesamiento del teléfono para hacerlo funcionar de manera similar a un audífono.

El desarrollo del plan de negocios se hizo luego de participar en las incubadoras Wayra y Mass Challenge, donde recibieron una inversión de US$ 250.000. La aplicación, que puede obtenerse de las tiendas de Android y Apple, corre en cualquier dispositivo de gama media y alta, y posee inteligencia para procesar información sobre el comportamiento del usuario que puede ser útil para el médico. “Tiene más de 15.000 usuarios activos en distintos países”, dice Escobar, cuya empresa tiene 15 empleados. “En el mundo hay 640 millones de personas con pérdida de audición. Y de cada 40 personas, solo 1 accede a un audífono, por cuestiones de costo o de estética. Un audífono sale entre US$2.000 y US$5.000. Nuestra meta es ayudar a quienes tienen este problema”, completa Escobar. Para diseñar uSound tuvieron el asesoramiento de fonoaudiólogos, expertos en prótesis, ingenieros de sonido y médicos otorrinolaringólogos, ya que “es clave apoyarse en los especialistas”.

Otras alternativas aprovechan los videojuegos. Como la empresa cordobesa de software Geminus Qhom, que diseñó la plataforma de rehabilitación virtual Motmi. Mientras probaban tecnologías de reconocimiento de movimientos —Xbox y Leap Motion— para desarrollar productos comerciales, surgió la inquietud de investigar otros usos. “Buscábamos los elementos motivacionales que intervienen en la rehabilitación de ciertas patologías y nos propusimos desarrollar ejercicios con la dinámica lúdica de un videojuego. Se emplearon sensores de movimiento baratos, para que la rehabilitación se democratice”, señala Ricardo Ruival, socio director de la firma.

La plataforma, que hoy tiene 90 ejercicios de rehabilitación que se desarrollaron junto con kinesiólogos, se probó en instituciones de salud como Fleni y el Centro de Neurorehabilitación Rita Bianchi. En 2016 Motmi ingresó al programa Incubando Salud, de la Fundación Barceló, para trabajar en el modelo de negocios y obtuvo un subsidio de $800.000 del Fonsoft. “El 10% de la inversión total se destina al hardware, básicamente sensores, y el resto se asigna a I+D”, explica Ruival.

Muy usadas en el segmento de videojuegos, las interfaces cerebro-computadora se aplican en medicina. “Permiten reconocer y procesar las señales de los distintos tipos de ondas cerebrales, transformándolas en comandos y controles que pueden dar instrucciones sobre lo que el paciente quiere hacer. Al haber bajado el costo, es posible hacer desarrollos con esta tecnología. Por ejemplo, para dar autonomía a personas con movilidad reducida”, comenta Gastón Pereyra Puyó, director de Negocios de Interactive Dynamics, que junto con la Fundación Rosarina de Neuro-Rehabilitación, diseñó una silla de ruedas eléctrica que puede ser controlada con este tipo de interfaces usando el lector de ondas cerebrales Emotiv Epoc.

Para hacerlo, se adaptó una silla de ruedas estándar, a la que se le agregó una unidad de procesamiento y control, sensores de detección de obstáculos y la electrónica que recibe las señales. Las ondas eléctricas cerebrales son capturadas por Emotiv Epoc (colocado en la cabeza del paciente), que transmite parte de la actividad cerebral por ondas de radiofrecuencia a una notebookque actúa como intermediario, y cuyo sistema decodifica y transforma esas señales en otras específicas para activar los controles de la silla de ruedas.

Comunicación es salud La mejora de los procesos de atención es otra área donde la tecnología tiene mucho para aportar. El Grupo de Investigación y Desarrollo Aplicado a las Telecomunicaciones (Gidat) de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC) construyó el prototipo de un sistema de telemedicina para aplicar en situaciones de emergencia, que facilita la atención remota en zonas alejadas de los centros de salud, que carecen de especialistas en ciertas patologías.

El Gidat desarrolló una plataforma de comunicación a distancia —basada en la arquitectura de mensajería MOM— que permite transmitir en tiempo real los resultados de un electrocardiograma y otros indicadores del paciente (temperatura, pulso y presión arterial) para que un médico especialista ubicado en un sitio alejado pueda diagnosticar, supervisar y tomar decisiones en forma remota. “También se le puede agregar chat, audio y video”, afirma Sebastián Tosco, vicedirector del Gidat.

Para el desarrollo se trabajó con cardiólogos del Hospital Regional de Río Cuarto. “Desde la arquitectura de comunicaciones, se priorizó la accesibilidad. Elegimos un sistema que se puede usar en cualquier tipo de red y que consume poco ancho de banda”, completa.

Poco difundida en las entidades de salud del país, la historia clínica electrónica permite mejorar la administración y la atención mediante el uso de un soporte digital donde se efectúa el registro médico de los pacientes a lo largo del tiempo. La empresa Epicrisis apunta a llevar la historia clínica digital a los consultorios médicos particulares y centros de atención ambulatoria.

Provista bajo la modalidad de software como servicio, la aplicación puede ser accedida desde cualquier sitio o dispositivo por parte del profesional. “La esencia de Epicrisis es el registro clínico electrónico del paciente. Las historias clínicas suelen estar están fragmentadas y en papel; pero la visión desde la informática medica es que pueda haber interoperabilidad para compartir información”, señala Federico Pedernera, médico especialista en Informática Médica formado en el Hospital Italiano y socio de Epicrisis.

Fuente: Clarín salud

Visto 72 veces

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el Código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.