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Alarmante avance del cáncer: 7 cosas que podés hacer para prevenirlo

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El estilo de vida influye en un aumento de los casos: lo tendrá uno de cada cinco argentinos. Cuáles son los factores de riesgo y cómo minimizarlos. El estilo de vida influye en un aumento de los casos: lo tendrá uno de cada cinco argentinos. Cuáles son los factores de riesgo y cómo minimizarlos.

Un informe difundido este martes por el Centro Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) reveló un “alarmante” avance del cáncer en el mundo. En Argentina, se estima que una de cada cinco personas desarrollará la enfermedad.

El organismo dependiente de la Organización Mundial de la Salud aseguró que este año habrá 18 millones de casos nuevos en el mundo, y que morirán casi 10 millones de personas. El cáncer más agresivo sigue siendo el de pulmón (18,4% del total), seguido del colorrectal, estómago e hígado. “Es urgente poner en marcha políticas eficaces de prevención y detección precoz para completar los tratamientos”, reclamó Christopher Wild, director del IARC.

“El cáncer no es una enfermedad única, sino un grupo de enfermedades relacionadas. Muchas cosas en nuestros genes, nuestro estilo de vida y el medio ambiente que nos rodea aumentan o disminuyen el riesgo de presentar cáncer”, advierte en su sitio web el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos. Especialistas consultados por Clarín señalan que las estadísticas argentinas no difieren del promedio mundial, y que hay cosas que todos podemos hacer para minimizar algunos de los principales factores de riesgo.

Bajar de peso

En un reciente documento, la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN) enumeró 20 razones de salud para bajar de peso. “Debemos tener en cuenta que la obesidad es una enfermedad en sí misma y ello conlleva dejar de lado la culpabilidad de las personas que la padecen, ya que no es un problema de falta de voluntad, sino que es una patología ligada al estilo de vida y su tratamiento es complejo porque vivimos en un ambiente obesogénico que favorece el sobrepeso”, afirmó Mónica Katz, especialista en obesidad y miembro titular de la SAN. Una de esas 20 razones es la relación entre la obesidad y varios tipos de cáncer, de la que se tiene cada vez más evidencia. Estos tumores son los de colon, útero, mama, riñón, ovario, páncreas, próstata, esófago, hígado y algunos tipos de linfoma. “El mantenimiento de un peso corporal normal y una alimentación saludable previenen” el cáncer, dice el documento.

Comer más frutas y verduras

Si bien no existe una “dieta anticáncer”, hay alimentos que tienen un efecto protector y que, además, ayudan a controlar el peso. El Ministerio de Salud recomienda “adoptar una dieta saludable que se caracterice por una baja ingesta de grasas de origen animal (fiambres, embutidos, manteca y leche entera, por ejemplo) y de ácidos grasos trans (presentes en la margarina, los productos de pastelería y las golosinas, entre otros)” y en cambio sugiere consumir más “frutas y verduras (al menos 400 gramos por día), así como legumbres, cereales integrales y frutos secos”.

Dejar de fumar

Está probado que el tabaquismo se vincula directamente con el aumento de riesgo de muchos tipos de cáncer y está probado que es la causa principal, además del cáncer de pulmón, del de vejiga, cuello uterino, esófago, riñón, cavidad oral, páncreas, estómago y la leucemia mielógena aguda. “No fumar o dejar de fumar disminuye el riesgo de cáncer y de morir por esta enfermedad. Los científicos consideran que el consumo de cigarrillos provoca casi 30 % de todas las muertes por cáncer en los Estados Unidos”, advierte el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos (NCI).

Moderar el consumo de alcohol 

El consumo abusivo de bebidas alcohólica puede estar relacionados con riesgo más alto de cáncer de esófago, cavidad oral, colorrectal, mama e hígado. Según la Asociación Americana de Oncología Clínica (ASCO), esto puede deberse a dos químicos, el etanol (la parte principal de las bebidas) y el acetaldehído (que se fabrica cuando es digerido en el cuerpo), que pueden dañar el ADN de las células saludables. El alcohol también puede afectar la descomposición de la hormona estrógeno, que aumenta su cantidad en sangre:  tener más estrógeno en el cuerpo que lo habitual es un factor de riesgo para los cánceres de mama, de ovarios y de útero. Además, se estima que puede debilitar la capacidad del cuerpo de procesar y absorber algunas vitaminas y minerales, y causar aumento de peso. ASCO sugiere limitar la cantidad de bebidas alcohólicas a una por día para las mujeres, y a entre una y dos para los hombres. Se considera una bebida a 341 ml de cerveza, 142 ml de vino o 43 ml de un licor con 80 de graduación alcohólica.

Hacer actividad física

Otro estudio reciente difundido por la OMS muestra que en el mundo una de cada tres mujeres y uno de cada cuatro hombres no tienen una actividad física suficiente para gozar de buena salud. La actividad física no sólo reduce el riesgo de cáncer, sino también de otras enfermedades crónicas, como las cardíacas y la diabetes. “Existen muchas investigaciones en curso sobre la actividad física y sus efectos en el cáncer. Las investigaciones recientes muestran que incluso la actividad leve puede brindar algunos beneficios para la salud. La actividad leve incluye todo lo que haga para evitar estar sentado o acostado”, dice la ASCO.

Entre otros, se probó que hacer actividad física regular disminuye el riesgo de sufrir cáncer de colon, de útero, de pulmón y de mama. Sobre este último, dicen que “algunos estudios muestran que mientras más elevado sea el nivel de actividad, menor es el riesgo de cáncer. Sin embargo, no se sabe con certeza si se debe alcanzar algún nivel de actividad específico para reducir el riesgo. Si bien la actividad durante toda la vida de una persona es importante, a cualquier edad puede ayudar a reducir el riesgo de cáncer de mama”. Y sigue: "La actividad física de moderada a enérgica es la que lo hace sudar y que hace que su corazón lata más rápido. Incluye caminar, nadar, andar en bicicleta o correr. Una cantidad cada vez más amplia de investigaciones sugiere que hacer cualquier tipo de actividad para evitar estar sentado durante mucho tiempo ayuda a reducir el riesgo de cáncer".

Cumplir con los controles

La detección precoz es clave para tener un buen pronóstico en el tratamiento de la enfermedad. Por eso es importante la consulta de rutina con el médico clínico y los chequeos específicos, como la mamografía para las mujeres, los controles de próstata para los hombres y las colonoscopías a partir de los 45 años. “En los estadios iniciales, el cáncer de mama no produce síntomas. Por eso, la mamografía, la ecografía y, en ciertos casos, la resonancia magnética son fundamentales para detectar lo que aún no se puede tocar”, dice Luciano Cassab, miembro de la Sociedad Argentina de Mastología. La videocolonoscopía, que se hace con sedación, es importante porque la patología neoplásica del colon ocupa el segundo lugar en el hombre y el tercero en la mujer dentro de las enfermedades malignas en Argentina, con una mayor incidencia después de los 50 años e igual prevalencia en ambos sexos.

Si bien en el cáncer las cuestiones genéticas y hereditarias son grandes, existen tests que en algunos casos, bajo indicación médica, pueden ayudar con los diagnósticos tempranos.

Protegerse del sol

El melanoma es el cáncer más frecuente, aunque su mortalidad es menor comparada con otras patologías. Es importante protegerse adecuadamente de los rayos ultravioleta: evitar el sol en los horarios “prohibidos”, utilizar protector solar de un factor adecuado antes de exponerse, usar sombreros y lentes, y nunca tomar cama solar. También, controlar periódicamente los lunares con un dermatólogo.

Fuente: Clarín salud

 

 

 

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