Hoy en Revista Dosis

El norovirus, la enfermedad gastrointestinal altamente contagiosa mejor conocida por propagarse rápidamente en hogares de ancianos, escuelas y otros espacios densamente poblados, mata a aproximadamente 200.000 personas anualmente, la mayoría en el mundo en desarrollo. No hay tratamiento o vacuna para prevenir la enfermedad, y los científicos han entendido poco sobre cómo se inicia la infección.

Ahora, investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis, Estados Unidos, han demostrado, en ratones, que el virus infecta un tipo raro de célula intestinal llamada célula de penacho, llamada así porque cada célula tiene un racimo de extensiones en forma de pelos en su superficie. Aunque las células de penacho son pocas, los hallazgos de los científicos indican que una vez que el virus ataca, estas células multiplican el virus rápidamente y desencadenan infecciones graves.

La investigación, publicada este jueves en la revista ‘Science’, sugiere que atacar las células del penacho con una vacuna o un fármaco puede ser una estrategia viable para prevenir o tratar las infecciones por norovirus. “El norovirus es uno de los patógenos humanos más letales, al menos que conocemos –dice el primer autor Craig B. Wilen, profesor en patología e Inmunología–. De los virus en todo el mundo para los que no existen medicamentos antivirales o vacunas, el norovirus podría matar a la mayoría de las personas. Este estudio proporciona una vía terapéutica para explorar”.

El norovirus causa vómitos y diarrea intensos que pueden desarrollarse repentinamente. El virus se desprende de las heces y el vómito, a veces durante meses después de que los síntomas se resuelvan, y se propaga a través del contacto de persona a persona, tocando superficies contaminadas y luego la boca, o comiendo alimentos contaminados con el virus.

El norovirus humano no se puede cultivar fácilmente en un laboratorio y, por esta razón, los investigadores optan por estudiarlo en ratones. “Estamos muy sorprendidos de que el virus infecte un tipo de célula tan raro y que incluso con tan pocas células infectadas, las infecciones puedan ser intensas y transmitirse fácilmente –subraya Wilen–. En un solo ratón, por ejemplo, pueden infectarse 100 células, lo que es muy poco comparado con otros virus, como la gripe”.

 

Células identificadas como posible objetivo farmacológico

 Las células de penacho son un tipo de célula epitelial que sobresale en el intestino. También se sabe que detectan infecciones por parásitos y gusanos en el intestino y desencadenan una respuesta inmune. Estas infecciones pueden empeorar las infecciones por norovirus y pueden explicar por qué las personas en el mundo en desarrollo, donde los parásitos intestinales y las infecciones por lombrices son más comunes, también tienen más probabilidades de morir a causa del norovirus.

Pero, hasta ahora, los científicos no entendían cómo el norovirus podría estar relacionado con el parásito intestinal y las infecciones por gusanos. El nuevo estudio indica que esas infecciones en los ratones hacen que el número de células de penacho aumente de cinco a diez veces, lo que hace que el norovirus se replique más eficientemente.

El tratamiento de los ratones con un poderoso cóctel de antibióticos de amplio espectro disminuyó el número de células de penacho y el riesgo de infección por norovirus. Pero, advierte Wilen, los antibióticos utilizados en el estudio no serían prácticos para administrar a los pacientes porque agotarían los microbios intestinales que mantienen el cuerpo saludable. Aun así, el hallazgo apunta al papel de las bacterias intestinales para facilitar la infección por norovirus.

Los investigadores, incluido Herbert W. “Skip” Virgin, ahora en Vir Biotechnology, también notaron que los norovirus metidos dentro de las células del penacho están efectivamente ocultos del sistema inmune, lo que podría explicar por qué algunas personas siguen eliminando el virus mucho después ya no están enfermos. Se cree que estos “portadores sanos” son la fuente de los brotes de norovirus, por lo que entender cómo el virus evita la detección en esas personas podría conducir a mejores formas de prevenir los brotes.

“Esto plantea preguntas importantes sobre si el norovirus humano infecta las células del penacho y si las personas que tienen infecciones crónicas por norovirus y siguen eliminando el virus mucho después de la infección lo hacen porque el virus permanece oculto en las células del penacho –dice Wilen–. Si ése es el caso, dirigirse a las células del penacho puede ser una estrategia importante para erradicar el virus”.

Fuente: Europa Press

Publicado en Noticias

El reflujo ácido se asocia con cáncer del tracto digestivo superior y respiratorio en adultos mayores, según los resultados de una investigación realizada por el doctor Edward D. McCoul, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Tulane, en Nueva Orleans, Estados Unidos, y coautores.

Los cánceres de los tractos digestivo superior y respiratorio representan más de 360.000 muertes en todo el mundo cada año. Se cree que estos cánceres son generados por diversos factores, incluida la inflamación crónica. Los estudios que examinaron un vínculo entre la enfermedad inflamatoria por reflujo gastroesofágico (ERGE o reflujo ácido) y el desarrollo de cáncer en el tracto digestivo superior y respiratorio han tenido resultados contradictorios.

Para este trabajo, los autores analizaron a 13.805 pacientes con cáncer del tracto respiratorio y del tracto digestivo superior y 13.805 pacientes sin cáncer; la información del paciente provino de la base de datos de Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales (SEER) de Medicare, un registro de pacientes con cáncer y sus tratamientos y resultados, entre 2003-2011.

Se trata de un estudio observacional de casos y controles. Los pacientes con cáncer del tracto digestivo superior y respiratorio (resultado) se compararon con aquellos sin cáncer para examinar si el ERGE (exposición) se asocia con el cáncer. Los científicos no intervinieron a los fines del estudio y no pueden controlar las diferencias naturales que podrían explicar los hallazgos del estudio.

En todo caso, los autores detectaron que el ERGE se vinculó con cáncer de garganta, amígdalas y partes de los senos paranasales. Entre las limitaciones del estudio están que no tenían información sobre el consumo de tabaco y alcohol del paciente, que son los factores de riesgo más bien establecidos para el cáncer del tracto respiratorio y del tracto digestivo superior. Los diagnósticos se basaron en los códigos ICD-9 que se utilizan para facturación en lugar de fines clínicos.

El ERGE se vinculó con el cáncer en adultos mayores en el tracto digestivo superior y respiratorio. Según los investigadores, esta asociación requiere más estudios para determinar la causalidad y posiblemente identificar una población en riesgo para que puede mejorarse la vigilancia pueda y comenzar antes el tratamiento.

Fuente: El Economista – España

Publicado en Noticias

Los medicamentos antitrombóticos (reducen la formación de coágulos sanguíneos), como la ‘Warfarina’ y la ‘Aspirina’, están entre los más comúnmente prescritos y también entre los medicamentos más normalmente vinculados con eventos adversos. Aunque la hematuria representa un acontecimiento adverso menos mortal que el sangrado intracraneal o gastrointestinal, es común e implica una evaluación diagnóstica, incluyendo imágenes de abdomen y pruebas y manejo invasivos.

La prevalencia, la gravedad y los factores de riesgo de la hematuria relacionados con el uso de agentes antitrombóticos son en gran parte desconocidos. Por ello, el profesor Robert K. Nam, del Centro de Ciencias de la Salud Sunnybrook, de la Universidad de Toronto, Canadá, y sus colegas realizaron un estudio que incluyó a ciudadanos de Ontario, Canadá, de 66 años y más, y examinó las tasas de complicaciones relacionadas con hematuria entre pacientes que toman fármacos antitrombóticos.

Entre 2.518.064 pacientes, 808.897 (con una edad promedio de 72 años) recibieron al menos una receta para un agente antitrombótico durante el periodo del estudio (2002-2014). A lo largo de un seguimiento medio de 7,3 años, las tasas de complicaciones relacionadas con la hematuria (definidas como visitas al servicio de urgencias, hospitalización o procedimiento urológico para investigar o administrar hematuria macroscópica [sangre en la orina que se puede ver a simple vista]) fueron 124 eventos por 1.000 años-persona entre los pacientes expuestos activamente a los agentes antitrombóticos frente a 80 eventos entre los no expuestos a estos fármacos.

Aunque hubo variación entre los medicamentos, esta relación estaba presente para todos los fármacos examinados. Los factores fácilmente identificables, incluyendo la edad del paciente, el sexo masculino, la comorbilidad y la enfermedad urológica preexistente, se vincularon significativamente con las tasas de hematuria macroscópica.

Fuente: El Economista – España

Publicado en Noticias