Hoy en Revista Dosis

Los inhibidores de la CDK2, muy especialmente la ‘kenpaulona’, previenen la pérdida de audición inducida por la exposición a un ruido continuo o por las terapias con cisplatino

 
 
De acuerdo con los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a día de hoy conviven en todo el planeta cerca de 360 millones de personas –o lo que es lo mismo, el 5% de la población global– con pérdidas de audición consideradas discapacitantes, de las que hasta 32 millones son niños. De hecho, la pérdida de audición se corresponde con la discapacidad sensorial más común en todo el mundo. Pero, con independencia de la causa que provoque esta merma de la capacidad auditiva, ¿no hay ningún fármaco que pueda prevenirla? Pues no. O así ha sido hasta ahora, dado que investigadores del Hospital de Investigación Infantil St. Jude de Memphis (EE.UU.) podrían haber identificado el primer medicamento capaz de evitar la muerte de las células del oído interno y, por ende, la pérdida de audición. ¿Su nombre? ‘Kenpaulona’.

 

Como explica Jian Zuo, director de esta investigación publicada en la revista «Journal of Experimental Medicine», «la protección consistente lograda con la administración local de una única dosis de kenpaulona sugiere que los inhibidores de la CDK2 podrían transformar la prevención clínica y el tratamiento de la pérdida de audición inducida por el ruido o por el tratamiento con cisplatino».

Ruido ensordecedor
Las células ciliadas son las células neurosensoriales responsables de detectar el sonido y de transmitir la información ‘sonora’ al cerebro. Unas células especializadas que se encuentran en el oído interno y cuya pérdida puede llegar a provocar la aparición de una sordera irreversible. Y es que el ser humano no es capaz de regenerar o ‘reponer’ las células ciliadas perdidas.

Pero, exactamente, ¿qué es lo que origina la muerte de estas células ciliadas? Pues las causas pueden ser muy diversas. Por ejemplo, se sabe que además de por el envejecimiento, la pérdida de células ciliadas –y, por tanto, de ‘oído’– puede ser la consecuencia de una enfermedad infecciosa, de una exposición continuada al ruido de elevada intensidad, o del uso de algunos fármacos específicos. Es el caso, entre otros, del cisplatino, agente quimioterápico empleado en el tratamiento de diversos tipos de cáncer y que provoca una pérdida de audición irreversible en más de un 70% de los pacientes.

Los inhibidores de la CDK2 podrían revolucionar el tratamiento de la pérdida de audición por el exceso de ruido
Así, el objetivo del estudio fue encontrar un fármaco capaz de proteger a las células ciliadas de la cóclea de los efectos del cisplatino. Y para ello, los autores emplearon modelos animales –ratones y ratas– a los que, además del quimioterápico, administraron más de 4.000 fármacos diferentes. ¿Y qué pasó? Pues que parece no solo hay uno, sino varios medicamentos ya aprobados capaces de prevenir la muerte de las células ciliadas inducida por cisplatino. Y de los 10 más eficaces, tres son inhibidores de la enzima ‘quinasa dependiente de ciclina 2’ (CDK2). Es el caso, sobre todo, de la kenpaulona, inhibidor de la CDK2 que ha demostrado tener un efecto protector superior al de otros cuatro fármacos experimentales para prevenir la pérdida auditiva que ya se están evaluando en distintos ensayos clínicos.

Es más; parece que la kenpaulona también previene la pérdida de audición por una exposición continuada a un ruido excesivo. Así lo muestran los resultados de los experimentos con ratas y ratones expuestos a un sonido constante de 100 decibelios (100 dB) –un nivel de ruido que por sí solo ya provoca la destrucción progresiva de los cilios de las células de la cóclea–. Como destaca Jian Zuo, «dado que estos 100 dB se encuentran en el rango de ruido comúnmente experimentado por la población, la kenpaulona podría tener una aplicación clínica muy significativa en el tratamiento de la pérdida de audición inducida por el ruido».

Y llegados a este punto, ¿por qué la kenpaulona es tan eficaz a la hora de prevenir la pérdida de audición? Pues porque al inhibir la enzima CDK2 previene la producción por las mitocondrias de ‘especies reactivas del oxígeno’ –los consabidos ‘radicales libres’–, altamente tóxicos para las células ciliadas –y para todas las células en general.

A falta de unos ‘retoques’
En definitiva, los inhibidores de la CDK2, y más concretamente la kenpaulona, podrían preservar la capacidad auditiva de millones de personas en todo el mundo. Y si bien el estudio ha sido llevado a cabo con modelos animales, los autores están convencidos de que con unos pequeños ‘retoques’, estos fármacos podrían ofrecer unos resultados aún más espectaculares en los seres humanos.

Como concluye Jian Zuo, «las modificaciones de los regímenes de tratamiento, la optimización de la vía de administración, caso del empleo de hidrogeles, y las modificaciones estructurales podrían llegar incluso a mejorar los resultados con los inhibidores de la CDK2 en el tratamiento de la pérdida de audición en humanos».

Fuente:

ABC España 
Publicado en Noticias

El árbol endémico de unas remotas islas del Pacífico contiene un ingrediente que podría frenar la acumulación de ácido úrico en las articulaciones, según un equipo internacional liderado por investigadoras argentinas.

 
 
Compuestos aislados de una bella gardenia endémica de Nueva Caledonia, una colonia francesa del Pacífico ubicada a 12.000 kilómetros de Argentina, podría ser la base de un medicamento para evitar la gota. Así lo sugiere un trabajo liderado por científicas de la provincia de Córdoba, aunque la investigación todavía se encuentra en fases muy preliminares.

 

En estudios in-vitro de laboratorio, ciertos compuestos naturales extraídos de la planta (flavonoides) lograron inhibir a una enzima responsable de la formación de ácido úrico, cuyo depósito en las articulaciones desencadena los dolorosos ataques de gota: una artritis inflamatoria que afecta al 1-2% de la población y cuya incidencia crece con el aumento de la expectativa de vida.

Si los resultados se confirman en estudios adicionales, “se abre el camino para el desarrollo de tratamientos naturales, seguros y potentes que reemplacen a los medicamentos convencionales y no presenten sus efectos adversos, como hepatitis o lesiones renales”, se esperanzó la directora del estudio, la doctora María Gabriela Ortega, investigadora del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV), que depende del CONICET y de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).

El estudio fue publicado en la revista “European Journal of Medicinal Chemistry” y la primera autora fue María Daniela Santi, becaria postdoctoral del CONICET en la UNC. En conjunto con colegas de Uruguay y de Francia, las científicas de Córdoba probaron que los compuestos aislados de la planta Gardenia oudiepe tienen la capacidad de bloquear la actividad de la enzima xantina oxidasa (XO), clave para la formación de ácido úrico. Mediante modelos computacionales, los autores del trabajo también recrearon la manera precisa en que esos compuestos activos interfieren con la acción de la XO.

“Los resultados obtenidos sugieren el posible uso de estos flavonoides para el diseño y desarrollo de nuevos inhibidores de XO”, sostuvo Ortega a la Agencia CyTA-Leloir. De todos modos, la también profesora del Departamento de Ciencias Farmacéuticas de la Facultad de Ciencias Químicas de la UNC advirtió que “los siguientes pasos serían evaluar estos compuestos en animales de experimentación y, si todo sale bien, en ensayos clínicos posteriores para comprobar su eficacia y seguridad.”

Del avance también participaron Margoth Paulino Zunini y Brenda Vera, de la Universidad de la República, en Uruguay, Chouaha Bouzidi y Raphael Grougnet, de la Universidad Paris Descartes, en Francia, Vincent Dumontet, del Laboratorio de Plantas Medicinales de Nouméa en el Instituto de Investigación para el Desarrollo, situado en Nueva Caledonia y dependiente del Centro de Investigación Nacional de Francia, y Andrés Abin-Carriquiry, del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable, en Uruguay.

Fuente:

Agencia CyTA Instituto Leloir 
Publicado en Noticias

El ácido valproico -o valproato sódico-, un fármaco contra la epilepsia que puede causar malformaciones en el feto cuando se administra a mujeres embarazadas, está en el centro de un escándalo en Reino Unido y Francia, donde se han activado campañas para indemnizar a las familias que no fueron informadas de los riesgos. Pero en España no parece existir la misma alarma social.

El debate no es nuevo. Los riesgos que supone para el feto la exposición al ácido valproico (un principio activo que se utiliza desde la década de los 70 bajo distintos nombres comerciales para tratar con eficacia la epilepsia, el trastorno bipolar y, en ocasiones, la migraña) son de sobra conocidos por la comunidad médica. Malformaciones congénitas, autismo, trastornos en el desarrollo fi´sico o en el neurodesarrollo y dificultades de aprendizaje son algunos de los efectos secundarios que pueden sufrir los niños cuyas madres hayan tomado este medicamento durante el embarazo (según estimaciones publicadas por la BBC, solo en Reino Unido habría causado discapacidades en unos 20.000 niños desde los años 70). El problema se agrava, según ha denunciado el ente público británico, porque gran parte de esas mujeres no habrían sido informadas de los riesgos del medicamento durante la gestación. En el programa de investigación Inside Out London emitido el pasado lunes 22 en BBC One, alertaban también de “nuevas evidencias” que sugieren que estos efectos adversos podrían transmitirse de una generación a otra.

Más allá de advertir de los riesgos en el prospecto, en Reino Unido se han implementado recientemente nuevas medidas para intentar paliar daños futuros. Así, en febrero de 2016 se introdujo una serie de herramientas educativas para que las mujeres embarazadas o en edad fértil estuvieran mejor informadas de los peligros asociados a este medicamento. Sin embargo, en septiembre de 2017, una encuesta llevada a cabo por tres asociaciones de epilepsia determinó que los mecanismos no estaban funcionando como deberían: según la BBC, el 68% de las consultadas (2.000 mujeres con epilepsia de entre 16 y 50 años, de las que 475 tomaban ácido valproico), no habían recibido los materiales; una de cada seis no conocía los riesgos asociados al medicamento en caso de embarazo, y el 21% no había tenido una conversación sobre el tema a instancias de un profesional sanitario.

Alarmado por estas informaciones, un político británico está liderando una campaña para que el gobierno inglés se involucre de forma activa en el problema. El pasado 19 de octubre, Norman Lamb, diputado de los Liberal Demócratas por North Norfolk y ex ministro de salud entre 2012 y 2015, aseguró en la Cámara de los Comunes que en los años 70 se ocultó de forma deliberada a las pacientes los efectos secundarios del fármaco, y aseguró que su gobierno tiene “el imperativo moral” de proporcionar apoyo económico a las miles de familias afectadas por lo que considera un “escándalo vergonzoso”.

En Francia, el gobierno acordó a finales de 2016 establecer un fondo de 10 millones de euros para cubrir potenciales compensaciones a los damnificados por el valproato sódico después de que una investigación llevada a cabo por las autoridades sanitarias determinara que estaba relacionado con malformaciones severas en hasta 4.000 niños nacidos entre 1967 y 2016.

Desde la filial española de Sanofi, el principal laboratorio que comercializa el medicamento (aunque también existe la formulación genérica), aseguran que “a medida que ha ido aumentando el conocimiento en torno a los riesgos asociados al uso de valproato so´dico, particularmente durante el embarazo, Sanofi ha mostrado total transparencia con las Autoridades Sanitarias e inicio´ la actualizacio´n de la informacio´n me´dica dirigida a me´dicos y pacientes. Sanofi ha recordado sistema´ticamente a los pacientes a trave´s del prospecto del medicamento que, en caso de embarazo o en caso de desear un embarazo, se deberi´a consultar con un me´dico para que e´ste actuara en consecuencia. Desde el principio de los an~os 80, hemos proporcionado informacio´n sobre el riesgo de malformaciones en el feto. A principio de los an~os 2000, con nueva informacio´n cienti´fica al alcance, buscamos de manera repetida el consejo de las Autoridades Sanitarias en torno a cuestiones planteadas por algunos cienti´ficos sobre la existencia de retrasos en el desarrollo neurolo´gico de nin~os expuestos a valproato so´dico en el u´tero. Sanofi tambie´n propuso cambios en los prospectos del medicamento”.

En España, en octubre de 2014 la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) publicó nuevas recomendaciones de uso del ácido valproico, entre las que se desaconsejaba administrarlo a nin~as, a mujeres con capacidad de gestacio´n y a mujeres embarazadas “a menos que otras terapias para el tratamiento de la epilepsia o los episodios maniacos asociados al trastorno bipolar no hayan sido tolerados o hayan resultado ineficaces”. Desde Sanofi, señalan que “el tratamiento de la epilepsia en mujeres embarazadas o en mujeres en edad fe´rtil es un tema particularmente delicado y complejo para los me´dicos y profesionales sanitarios. El cese abrupto del tratamiento antiepile´ptico puede suponer el regreso de las convulsiones epile´pticas que podri´an poner en riesgo la vida del paciente (incluso riesgo potencial de muerte su´bita), o incluso ir en detrimento del desarrollo normal del feto. La eleccio´n de un tratamiento antiepile´ptico debe estar supervisada por un me´dico, estudiando caso a caso, y teniendo en cuenta el tipo de epilepsia y los beneficios y los riesgos de los tratamientos disponibles”.

A juicio de Jose Luis Domínguez, presidente de la Federación Española de Epilepsia, la situación en nuestro país no parece ser tan alarmante como en Reino Unido o Francia, aunque no descarta que esto se deba a la ausencia de estudios al respecto. “Por mi experiencia, entiendo que los mecanismos que existen son suficientes: en el año y poco que llevo como presidente solo ha habido una persona que se ha puesto en contacto conmigo por este tema, y no era un caso reciente. En España el riesgo se conoce desde hace mucho tiempo, y se ha dado instrucciones a neurólogos y otros especialistas para que informen a las pacientes sobre estos posibles efectos secundarios. Ahora está muy de moda el tema del paciente empoderado, aquel que toma decisiones basadas en la información que le proporciona el profesional sanitario”.

Aun así, hace unos meses la Federación decidió ponerse en contacto con el laboratorio “para solicitar información rigurosa que podamos incluir en nuestra página web y así evitar sensacionalismos”. Además, en una reunión con la AEMPS que tuvo lugar en la primera mitad de 2017 expusieron su preocupación sobre el tema e insistieron en que “se utilice a las asociaciones de pacientes para transmitir este tipo de informaciones”. También tienen previsto grabar un vídeo con una de las mayores eminencias en epilepsia de España, el doctor Antonio Gil-Nagel, “explicando en qué consisten los riesgos y qué se está haciendo en España al respecto”.

Mientras se espera que la Agencia Europea del Medicamento emita pronto un nuevo informe sobre este fármaco, Domínguez añade que se está preparando “un folleto con pictogramas para que la gente entienda mejor el riesgo”, y asegura que sería “muy interesante” impulsar un estudio similar a los que se han llevado a cabo en Reino Unido o Francia. “Claro que en España también habrá habido casos, pero no están documentados. Aquí hacer este tipo de estudios es muy complicado, porque los sistemas informáticos pertenecen a cada comunidad autónoma. En Reino Unido esto funciona mejor, pero luego nos dicen que la información no es extrapolable porque cada país tiene sus características. Así que de momento estamos a ciegas”.

Fuente: El País (España)

Publicado en Noticias

El Alzheimer enfermedad neurodegenerativa, es decir, causada por una destrucción progresiva de las neuronas cerebrales. Una enfermedad que se corresponde con el tipo más común de demencia –constituye en torno al 60-70% de todos los casos de demencia, para un total de 30 millones de afectados en todo el planeta– y para la cual no existe cura. De hecho, aún a día de hoy no hay ningún tratamiento disponible capaz de frenar su progresión. O así ha sido hasta ahora, dado que investigadores de la Universidad de Lancaster (Reino Unido) han identificado un fármaco que, si bien desarrollado para tratar la diabetes tipo 2, es capaz no ya de detener la evolución del Alzheimer, sino de revertir de forma muy significativa la pérdida de memoria asociada a la enfermedad. O así sucede, cuando menos, en modelos animales –ratones.

 

Como explica Christian Holscher, director de esta investigación publicada en la revista «Brain Research», «este nuevo tratamiento resulta ciertamente prometedor para el desarrollo de nuevas terapias para los trastornos neurodegenerativos crónicos como la enfermedad de Alzheimer».

No solo para la diabetes
La diabetes tipo 2 no es solo un factor de riesgo para el desarrollo del alzhéimer, sino que se encuentra directamente implicada en la progresión de este tipo de demencia. No en vano, numerosos estudios han demostrado que la incapacidad del organismo para producir o utilizar adecuadamente la insulina se asocia a un proceso degenerativo cerebral común tanto a la diabetes tipo 2 como al alzhéimer. Además, también se ha observado una mayor resistencia a la insulina en el cerebro de los pacientes con alzhéimer. Y es que dado que la insulina es un factor de crecimiento con propiedades neuroprotectoras, la falta de sensibilidad a esta hormona podría jugar, tal y como han sugerido numerosos investigadores, un papel muy importante en el desarrollo de distintas enfermedades neurodegenerativas. Entonces, ¿es posible que los fármacos diseñados para tratar la resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2 puedan ser útiles frente al alzhéimer?

Para responder a esta pregunta, los autores utilizaron un modelo animal –ratones– al que manipularon genéticamente para que portara algunos de los genes responsables de un tipo hereditario de alzhéimer en humanos. Así, y una vez los animales envejecieron y desarrollaron irremisiblemente la enfermedad, fueron tratados con un fármaco con actividad ‘triple agonista’ para el tratamiento de la diabetes. Más concretamente, con un fármaco en el que se combinan tres factores de crecimiento –el péptido similar al glucagón tipo 1 (GPL-1), el polipéptido inhibidor gástrico (GIP) y el glucagón– para, así, tratar de proteger la neurodegeneración cerebral desde múltiples vías. Y es que, entre otras muchas características, los cerebros de los pacientes con alzhéimer presentan una notable deficiencia en la señalización de factores de crecimiento.

Hace ya casi 15 años que no se desarrolla ningún tratamiento nuevo frente a la enfermedad de Alzheimer
Y llegados a este punto, ¿qué pasó? Pues que los ratones tratados con este fármaco para la diabetes experimentaron una mejora muy significativa en su capacidad de memorización y aprendizaje. Pero aún hay más. El fármaco también incrementó los niveles de un factor de crecimiento cerebral que preserva la funcionalidad de las neuronas; redujo la cantidad de placas de beta-amiloide en el cerebro; disminuyó tanto la inflamación crónica como el estrés oxidativo; y ralentizó significativamente la tasa de pérdida neuronal.

Como destaca Christian Holscher, «estos resultados tan prometedores demuestran la eficacia de estos fármacos con múltiples receptores que fueron originalmente desarrollados para tratar la diabetes tipo 2 pero que ya habían mostrado efectos neuroprotectores consistentes en distintas investigaciones. Y es que los estudios clínicos llevados a cabo con una versión más antigua de este tipo de fármaco ya habían mostrado resultados muy alentadores en pacientes con alzhéimer o con trastornos del estado del ánimo».

Como puntualiza Doug Brown, director de Investigación y Desarrollo de la Sociedad de Alzheimer de Reino Unido, institución que ha participado en la financiación de este estudio, «aunque los beneficios de estos fármacos con actividad triple agonista tan solo se han evidenciado en ratones, otros trabajos con fármacos ya disponibles para la diabetes como la ‘liraglutida’ han demostrado un potencial real para el tratamiento de los pacientes con alzhéimer, por lo que la continuación de este trabajo resulta absolutamente crucial».

Buscar en el botiquín
En definitiva, estos nuevos fármacos, si bien inicialmente diseñados para el abordaje de la diabetes tipo 2, podrían resultar muy útiles no solo para frenar la progresión del alzhéimer, sino incluso para recuperar, aun parcialmente, las funciones cognitivas perdidas a consecuencia de la enfermedad. Sin embargo, y evidentemente, no es lo mismo un ser humano que un ratón, por lo que primero deberá evaluarse su eficacia, y sobre todo su seguridad, en ensayos clínicos con pacientes afectados por este tipo de demencia.

Como apunta el director de la investigación, «en este trabajo hemos mostrado el potencial, ciertamente prometedor, de un nuevo fármaco para el tratamiento del alzhéimer, pero debemos llevar a cabo estudios de dosis-respuesta y realizar comparaciones directas con otros fármacos para evaluar si el nuevo tratamiento es superior a los ya existentes».

Sea como fuere, concluye Doug Brown, «necesitamos encontrar nuevas vías para abordar el alzhéimer, enfermedad para la que no se ha desarrollado ningún nuevo tratamiento en casi 15 años. Es imperativo que exploremos qué fármacos ya desarrollados para tratar otras enfermedades pueden beneficiar a los pacientes con alzhéimer y otros tipos de demencia. Este enfoque investigador podría acelerar la obtención de nuevos fármacos prometedores para la gente afectada por esta enfermedad».

Fuente:

ABC España 
Publicado en Noticias

La ‘deferoxamina’, ya aprobada para tratar la sobrecarga de hierro, evita la destrucción de los vasos sanguíneos de la médula ósea y mejora la eficacia de la quimioterapia en la LMA

 
La leucemia mieloide aguda (LMA) es un tipo de cáncer de la sangre causado por una maduración incorrecta de las células madre de la médula ósea que dan lugar a los glóbulos blancos –concretamente, a los leucocitos denominados ‘granulocitos’–. Una enfermedad que representa hasta un 40% de todos los casos de leucemia que se producen en el mundo occidental y que, prácticamente exclusiva de los adultos, resulta letal a los cinco años del diagnóstico en hasta un 90% de los mayores de 60 años. De ahí la importancia de un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores del Colegio Imperial de Londres (Reino Unido), en el que se muestra que la adición a la quimioterapia de un fármaco denominado ‘deferoxamina’, ya aprobado para el tratamiento del exceso de hierro en la sangre, podría mejorar, y mucho, la supervivencia de los pacientes con LMA.

 

Como explica Cristina Lo Celso, directora de esta investigación publicada en la revista «Cell Stem Cell», «dado que este fármaco ya está aprobado para el uso humano en otra enfermedad, ya tenemos constancia de que es seguro. Es cierto que todavía debe ser evaluado en el contexto de la leucemia y de la quimioterapia, pero como ya se está utilizando podremos iniciar los ensayos clínicos mucho más rápido que lo que ocurriría con una molécula nueva».

Proteger los vasos sanguíneos
En el estudio, los autores utilizaron un modelo animal –ratones– con el objetivo de filmar la invasión de la médula ósea por las células de la LMA. Y lo que vieron es que estas células cancerígenas se mostraban especialmente implacables en aquellas zonas en las que residen las células madrehematopoyéticas: las regiones ricas en vasos sanguíneos. Y es que dado que estas células madre hematopoyéticas son las encargadas de diferenciarse en todas las células sanguíneas –caso de un glóbulo rojo, un glóbulo blanco o una plaqueta–, requieren un acceso ‘rápido’ al torrente circulatorio para poder renovar la sangre del organismo. Tal es así que lo que hacen las células de LMA es destruir las regiones ricas en vasos, lo que evita que la sangre se renueve –lo que ocurre continuamente– y los pacientes padezcan anemia, infecciones y hemorragias. Y a ello se suma que la quimioterapia no tiene vasos sanguíneos para acceder a las células cancerígenas, por lo que la enfermedad pueda progresar.

Es más; la destrucción de los vasos sanguíneos de la médula ósea no es exclusiva de la LMA en ratones. Los autores analizaron las muestras tomadas a pacientes humanos con la enfermedad y vieron que pasaba exactamente lo mismo.

La deferoxamina ya está aprobado para su uso en seres humanos, por lo que su empleo es totalmente seguro
Pero, ¿no hay ninguna forma de evitar que estos vasos sanguíneos sean destruidos? Pues parece que sí. Existe un fármaco llamado deferoxamina –o ‘desferrioxamina’–, ya aprobado para el tratamiento del exceso de hierro en la sangre –lo que sucede, por ejemplo, cuando una persona recibe múltiples transfusiones sanguíneas–. Así, los autores administraron el fármaco a los ratones con LMA y vieron que previno la destrucción de los vasos sanguíneos para que pudieran ser utilizados por las células madre hematopoyéticas –que de otra forma habrían muerto–. Pero aún hay más. Dado que no fueron destruidos, los vasos sanguíneos posibilitaron la ‘llegada’ a la médula ósea de los fármacos quimioterápicos, con lo que se mejoró la eficacia del tratamiento.

Más allá de la LMA
El uso de deferoxamina en las enfermedades oncohematológicas no es nuevo. De hecho, ya se ha evaluado en el tratamiento de los síndromes mielodisplásicos, grupo de enfermedades en las que las células madre hematopoyéticas no maduran de forma ‘adecuada’ y no se convierten en células sanguíneas sanas. Y como ya mostraran los estudios, el empleo de este fármaco se asoció con un incremento de los vasos sanguíneos en la médula ósea de ratones envejecidos.

Así, los autores están diseñando un ensayo clínico con pacientes humanos para evaluar el efecto de deferoxamina en la LMA. Como concluye Delfim Duarte, co-autor de la investigación, «nuestro trabajo sugiere que los tratamientos dirigidos sobre los vasos sanguíneos pueden mejorar los actuales regímenes terapéuticos para la LMA y, quizás, para otros tipos de leucemia».

Fuente: ABC – España

Publicado en Noticias

Varios pacientes recuperaron la pigmentación del pelo durante una inmunoterapia experimental.

 

La investigación oncológica está en continua evolución. En cada experimento se descubren efectos secundarios. Uno de los más inesperados ha ocurrido durante un trabajo experimental en la Universidad de Barcelona mientras buscaban una cura contra el cáncer de pulmón.

Así, el equipo halló involuntariamente una posible nueva terapia contra las canas. Sobre una muestra de 56 pacientes, 14 de ellos recuperaron la pigmentación en el pelo tras la ingesta de medicamentos. Este misterioso proceso consistió en un oscurecimiento del cabello excepto en uno, donde se le colorearon algunas zonas. Además, en 13 de los 14 casos este cambio fue una señal de que estaban respondiendo bien al tratamiento. Del resto, en algunos no se pudieron constatar modificaciones porque no tenían canas en el momento de la quimioterapia y en otros que sí eran canosos no se registraron cambios.

Tras analizar las fotos tomadas antes y después del tratamiento, el laboratorio concluyó que el fármaco era el causante de esta transformación.

“Un análisis más profundo”

Sin embargo, para la autora principal del estudio, Noelia Rivera, “es demasiado pronto para sugerir que podrían conducir a nuevos tratamientos para las canas, con lo que se necesita un análisis más profundo”. Así, asegura que “los pacientes nos explicaron que habían recuperado el color que tenían de jóvenes, pero como la mayoría de la población española tiene el pelo de color marrón oscuro o negro y no tenemos gente rubia en el estudio, no podemos decir con absoluta seguridad de que no se trate de un oscurecimiento inespecífico”.

El trabajo, publicado en la revista médica médica Jama Dermatology, se inició en mayo de 2016 y tuvo una duración de 12 meses.

Fuente: Redacción Médica – España

 

Publicado en Noticias

Investigadores de la Universidad de Texas descubrieron que la administración de fidarestat en combinación con doxorubicina reduce los efectos adversos sobre el corazón

 

El mismo equipo científico había descubierto con anterioridad que las exposición a agentes carcinogénicos induce estrés oxidativo, el cual actúa como fuerza impulsora del crecimiento tumoral.

Las señales oxidativas también están involucradas en la angiogénesis, o crecimiento de nuevos vasos necesarios para la expansión del tumor. Estas señales pueden ser bloqueadas mediante el uso de inhibidores del enzima aldosa reductasa, afirma Satish Srivastava, director del estudio. Fidarestat presenta este mecanismo de acción y ya ha completado un estudio de fase II en los EE.UU. y otro de fase III en Japón en la prevención de la retinopatía diabética, ensayos en los que el fármaco ha mostrado un perfil de seguridad favorable.

En el actual estudio los científicos utilizaron líneas celulares de cáncer de colon y modelos animales de la enfermedad. Srivastava subraya que la doxorubicina es un fármaco muy barato y de uso muy extendido en una amplia variedad de cánceres, excepto el de colon. Los resultados de los experimentos indican que la combinación podría ser eficaz y segura en este tipo de cáncer.


Fuente: Imfarmacias – España

Publicado en Noticias