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Sin lugar a dudas, hoy la pandemia del coronavirus ocupa todo el interés sanitario y periodístico, pero desde la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) informaron sobre el crecimiento de los casos de dengue, una enfermedad potencialmente mortal, cuya incidencia en nuestro país está aumentando a pasos considerables.

En efecto, según el Boletín integrado de Vigilancia Epidemiológica del Ministerio de Salud de la Nación, entre la semana 31 del año 2019 y el 9 de marzo último (semana 10 de 2020), se registraron 2.942 nuevos casos, siendo el promedio de casos notificados en las últimas 3 semanas 6 veces superior que los reportados para las mismas 3 semanas de la temporada 2018-2019.

Con fecha 15 de agosto de 2019, la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS)alertó acerca de un nuevo ciclo epidémico de dengue en la Región de las Américas, informando que luego de dos años de baja incidencia, se observaba para esta temporada un incremento de casos de dengue y dengue grave en varios territorios de la región compuesta por Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay.

Los principales transmisores del virus del dengue en nuestro medio son los mosquitos del tipo ‘Aedesaegypti’.Contribuyen a la cría del mosquito vector y al aumento de transmisión del dengue, entre otros factores, los climas con muchas lluvias y elevadas temperaturas, insuficiente provisión de agua potable que obliga a su almacenamiento en recipientes caseros descubiertos y la disponibilidad de reservorios de distinto tipo que funcionan como criaderos. Este mosquito tiene hábitos domiciliarios por lo que la transmisión es predominantemente doméstica, acompañando al ser humano dentro de la vivienda y sus alrededores.

“Para que en una ciudad, región o país se produzca transmisión de la enfermedad tienen que estar presentes en forma simultánea el virus, el vector y el huésped susceptible. Este último, cuando es infectado, se transforma en el reservorio de la enfermedad. Lamentablemente, hoy en gran parte de nuestro país tenemos un número importante de ejemplares del vector, está presente el virus y los huéspedes somos nosotros”, advirtió la Dra. Gabriela Ensinck, infectóloga pediatra, Secretaria del Comité de Infectología de la Sociedad Argentina de Pediatría.

Existen 4 serotipos del dengue y padecer la enfermedad de cualquiera de ellos confiere inmunidad permanente contra ese serotipo y solo por unos meses contra los restantes. Cualquier serotipo puede producir formas graves de la enfermedad, aunque los serotipos 2 y 3 (denominados DEN 2 y DEN 3) han sido asociados a la mayor cantidad de casos graves y de fallecimientos. En nuestro país circulan mayoritariamente los serotipos DEN 1 (68.8%) y DEN 4 (27.5%)y, en menor medida,el serotipo DEN 2 (3,7%).

“Aquel individuo que ya tuvo dengue por uno de los serotipos y recibe una picadura de un mosquito que le transmite alguno de los otros serotipos, tiene mayores posibilidades de presentar ‘dengue hemorrágico’, una de las formas graves de la enfermedad”, sostuvo la Dra. Elizabeth Bogdanowicz, infectóloga pediatra, miembro del Comité de Infectología de la SAP.

Si bien se puede presentar -sin diferencia por sexo- en cualquier rango de edad, según los reportes es más frecuente en los mayores de 10 años y en los adolescentes, expresando síntomas como fiebre, dolor de cabeza, dolor abdominal, dolor alrededor del ojo (retro-ocular), derrames oculares (inyección conjuntival), manchas rojas en la piel, náuseas, vómitos y alteraciones del sabor de los alimentos y las bebidas. Mientras que en los lactantes suele cursar en forma asintomática (8 de cada 10 casos) o sin diferenciarse de otros cuadros virales que producen fiebre, falta de apetito, fatiga, dolor de garganta y erupciones.

“Como siempre, la aparición de todos o de alguno de estos síntomas mencionados amerita la consulta urgente con el especialista. Particularmente, la presencia de fiebre y erupción en la piel hacen necesario pensar en dengue, sin olvidarnos, en nuestro medio, de la posibilidad de estar presentes también ante un cuadro de sarampión”, aclaró la Dra. Ensinck.

 

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Lunes, 02 Marzo 2020 17:16

Dengue: todo lo que hay que saber

El dengue es una enfermedad viral transmitida por la picadura del mosquito Aedes aegyptique se alimenta con sangre de una persona enferma para luego infectar a cualquiera que vuelva a picar.

El mosquito Aedes aegypti vive en hábitats urbanos y se reproduce principalmente en recipientes artificiales. En las últimas décadas aumentó enormemente la incidencia del dengue en el mundo y alrededor de la mitad de la población corre el riesgo de contraer esta enfermedad. Se presenta en los climas tropicales y subtropicales de todo el planeta.

Las personas infectadas son los portadores y multiplicadores principales del virus, ya que los mosquitos se infectan al picarlas. Tras la aparición de los primeros síntomas, es posible transmitir la infección a los mosquitos Aedes (durante 4 o 5 días; 12 días como máximo).

Es importante destacar que el contagio sólo se produce por la picadura de los mosquitos infectados, nunca de una persona a otra, ni a través de objetos o de la leche materna. Sin embargo, aunque es poco común, las mujeres embarazadas pueden contagiar a sus bebés durante el embarazo.

Las tareas para evitar la enfermedad del dengue consisten en eliminar los posibles criaderos de mosquitos en las viviendas y alrededores; es importante dar vuelta los objetos que se encuentran en el exterior como baldes, palanganas y tambores; cambiar el agua de los bebederos de animales, colectores de desagües de aire acondicionado o lluvia; tapar los tanques y recipientes que se usan para recolectar agua; mantener los jardines desmalezados y limpiar las canaletas de los techos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que, por hoy, el único método para controlar o prevenir la transmisión del dengue consiste en luchar contra los mosquitos. Por eso es importante evitar que estos encuentren lugares en los que puedan depositar sus huevos. Se sugiere eliminar correctamente los desechos sólidos y los posibles hábitats artificiales, cubrir, vaciar y limpiar cada semana los recipientes en los que se almacena agua para uso doméstico y aplicar insecticidas que permita eliminarlos.

También se recomienda usar repelentes, vestir ropa clara que cubra los brazos y las piernas, especialmente durante las actividades al aire libre; colocar mosquiteros en puertas y ventanas; proteger cunas y cochecitos de bebés con telas mosquiteras y utilizar repelentes ambientales como tabletas y espirales.

Síntomas de alarma:

- Fiebre alta (sin resfrío)

- Dolor detrás de los ojos, muscular y de las articulaciones

- Náuseas y vómitos

- Cansancio

- Sangrado de nariz y encías

- Erupción en la piel

Frente a estos síntomas es importante acudir al médico y no automedicarse. También se recomienda no tomar aspirinas, ibuprofeno ni aplicarse inyecciones intramusculares porque puede complicar la enfermedad.

Según la OMS no hay tratamiento específico para el dengue. En caso de una complicación con el virus, es importante confiar en la asistencia que presten médicos y enfermeras con experiencia en los efectos que esta pueda causar.

 

Fuente: Clarin Salud

 

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Un grupo de investigadores del CONICET participa de un proyecto internacional que busca crear un sistema de predicción de brotes de enfermedades vectoriales transmitidas por el mosquito Aedes aegypti, como dengue y zika. Durante 2019, se realizaron en simultáneo diversos experimentos en ciudades de Argentina, Ecuador y Colombia con el objetivo de construir un modelo que permita “adelantarse” a la aparición de casos en humanos.

Posadas, capital de la provincia de Misiones, es la ciudad argentina en la que se realizaron los relevamientos y análisis, que estuvieron a cargo de científicos del Grupo de Investigación en Genética Aplicada (GIGA) del Instituto de Biología Subtropical (IBS, CONICET – UNaM), en conjunto con equipos del Departamento de Vectores de la Municipalidad. Todos los datos que se obtuvieron serán evaluados para tratar de identificar cómo es la transmisión de los virus y emitir alertas tempranas, lo que posibilitará el diseño y la implementación de acciones preventivas, evitando la expansión de los brotes y reduciendo los costos de tratamientos para el sistema de salud y las complicaciones por reinfección en pacientes de riesgo.

El proceso de estudio incluye la captura de mosquitos adultos y su análisis genético. La información generada por los grupos de los países de Latinoamérica será procesada por grupos de científicos de Canadá para crear los modelos que permitirán conocer cuál es la probabilidad de que se registren brotes en distintos puntos y evaluar las posibles acciones preventivas a implementarse, tanto de manera general como particular en cada ciudad.

Después un gran brote de dengue que se registró en Misiones en 2016, los investigadores del GIGA empezaron a preguntarse cómo podían contribuir, desde su rol como científicos, para prevenir o mitigar los efectos de este tipo de enfermedades.

Así surgió la posibilidad de sumarse a un consorcio de investigadores canadienses y latinoamericanos que buscaba obtener datos de distintos países para generar modelos matemáticos.

“Lo que estamos haciendo son estudios epidemiológicos y ecológicos de la distribución del mosquito a través del análisis de larvas y mosquitos adultos. Además, realizamos un diagnóstico de la presencia de virus en mosquitos. Estos datos, combinados con otra información socioambiental que se va recopilando durante el trabajo de campo, servirán para el desarrollo de los modelos”, explica el investigador independiente del CONICET en el IBS y responsable del proyecto, Marcos Miretti.

El proceso de recolección de datos se realizó entre enero y diciembre de 2019 y siguió un protocolo idéntico en las ciudades seleccionadas en los tres países (Posadas, en Argentina; Manta, en Ecuador y Bagé, en Colombia); que consistió en la obtención simultánea de muestras de mosquitos y larvas que habitan en casas ubicadas en barrios de distintos estratos socioeconómicos. Aunque en algunos lugares ya se utilizaba el conteo de larvas como índice predictivo de brotes, este proyecto está aportando como novedad el estudio de adultos –que son los que transmiten los virus–, que se capturan a través de trampas y aspiradores especiales.

Todo el material recolectado es estudiado, en primera instancia, por los técnicos del Instituto de Vectores de la Municipalidad de Posadas, donde son clasificados en especies. Entre los Aedes aegypti, se separan las hembras de los machos y se identifican cuáles son las que están alimentadas.

Posteriormente, las muestras son procesadas en el laboratorio del GIGA, donde se extrae el material genético del mosquito, a fin de identificar si hay presencia de virus. “También estamos trabajando en el diseño de un nuevo protocolo para bajar el costo de estos estudios, ya que se utilizan kits que cuestan más de cuarenta40 dólares por muestra y que, con las adaptaciones que estamos implementando basados en experiencias de otros laboratorios, podrían ser hasta diez10 veces más baratos y ser utilizados a escala epidemiológica”, indica Miretti.

Esta parte del trabajo se realizó en conjunto con el grupo del investigador adjunto del CONICET en la Unidad Ejecutora de Producción Animal (INPA), Federico Pereyra Bonnet y la empresa CASPR Biotech, quienes están desarrollando métodos basados en la técnica CRISPR para el diagnóstico de enfermedades infecciosas.

En el caso de los ensayos realizados en Misiones, además de identificar si hay presencia del virus, los estudios del material genético permiten saber si el ejemplar de Aedes aegypti pica sólo a humanos, a animales o a ambos. Los datos recolectados también permitirán conocer más acerca de los mosquitos, lo que podrá ser utilizado para otras líneas de estudios que, por ejemplo, abordan la posible resistencia de estos insectos a los pesticidas.

Una vez evaluados los datos de cada país, se iniciará la etapa de modelado y se evaluarán las diferentes intervenciones que se puede hacer, ya sea de manera particular en cada ciudad o como acciones universales para ser aplicadas en cualquier lugar que enfrente un potencial brote. “Más allá del modelo predictivo que se consiga desarrollar, todo el proceso de estudio generó un gran impacto positivo en nuestro equipo y en la ciudad. El trabajo con los técnicos de la Municipalidad de Posadas fue muy enriquecedor para los miembros del laboratorio y se están generando nuevas preguntas que seguramente van a dar lugar a nuevas líneas de investigación”, resalta Miretti.

Proyecto de Desarrollo Tecnológico y Social

El trabajo del que participan los investigadores del CONICET en el IBS fue enmarcado en un Proyecto de Desarrollo Tecnológico y Social (PDTS), una herramienta del Consejo que tiene por objeto la resolución de una necesidad de la sociedad o del mercado y en los cuales una o más organizaciones –públicas o privadas– se constituyen como demandantes y/o adoptantes de la tecnología desarrollada, mientras que una o más instituciones contribuyen al financiamiento. En este caso el convenio fue suscripto con la Municipalidad de la Ciudad de Posadas y la Universidad de los Andes de Colombia (UNIANDES), a través de la cual se canalizó un subsidio del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo de Canadá (IDRC)

 

Fuente: Consenso Salud

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El colapso en la atención de la salud y la drástica disminución de programas de salud pública son culpables directos de que el primer país que logró el certificado de la OMS por erradicar la malaria en 1961 haya registrado durante 2017 un total de 411.586 casos. El resurgimiento de una enfermedad que “pronto podría convertirse en incontrolable”, según señala una revisión que acaba de publicar la revista The Lancet Infectious Diseases. Malaria, Chagas, chikungunya, dengue o el virus del Zika… La crítica situación que vive Venezuela está acelerando la reaparición de enfermedades transmitidas por vectores (insectos como los mosquitos y las garrapatas) y amenaza con poner en riesgo la salud pública del país. Dichas afecciones van conquistando cada vez más territorios del país, incluso se extienden más allá, especialmente a Brasil y Colombia. De acuerdo con los datos del Ministerio de Sanidad de Brasil, en 2016, el 45% de los casos de malaria del municipio brasileño de Paracaima y el 86% de los registrados en Boa Vista fueron atribuidos a la inmigración venezolana. Se calcula que entre 2014 y 2018, 1,5 millones de venezolanos abandonaron su país para irse a vivir a otra nación de América Latina o a otra región del Caribe. En 2018, el promedio de personas que dejan Venezuela todos los días se sitúa en 5.500. Tras el análisis de toda la información recabada, los autores concluyeron que entre 2010 (29.736) y 2015 (136.402), Venezuela experimentó un aumento del 359% en casos de malaria, seguido del incremento del 71% entre 2016 (240.613) y 2017 (411.586). “Es potencialmente el mayor aumento de malaria reportado en todo el mundo”, dicen los responsables del trabajo. “La cruda realidad es que en ausencia de medidas de vigilancia, diagnóstico y prevención, estas cifras probablemente representan una subestimación de la situación real”, afirma Martin Llewellyn, líder de la revisión y profesor de la Universidad de Glasgow, Reino Unido.También llama la atención el capítulo dedicado a la enfermedad de Chagas, una de las principales causas de insuficiencia cardiaca en América Latina. Según las muestras recogidas entre 2008 y 2018, la seroprevalencia en niños menores de 10 años se estimó en 12,5% en algunas comunidades, en comparación con un mínimo histórico del 0,5% en 1998. Resultados lógicos teniendo en cuenta que “desde 2012, la vigilancia y el control de esta enfermedad han sido abandonados en Venezuela”, puntualiza Llewellyn. En cuanto al dengue, se ha multiplicado por cinco, con una incidencia promedio de 211 casos por cada 100.000 personas entre 2010 y 2016 y seis epidemias cada vez más grandes registradas a nivel nacional entre 2007 y 2016.El potencial epidémico de la fiebre chikungunya parece estar subiendo peldaños también. Se estima que en 2014 hubo dos millones de casos sospechosos. Lo que está claro es que la agitación social, política y económica que los venezolanos llevan soportando la última década deja a su país en crisis, “con capacidad reducida para una intervención efectiva”. Afortunadamente, los autores ven posibles soluciones, incluso con recursos restringidos. Un buen ejemplo, apunta Llewellyn, es la estrategia binacional para la eliminación de la malaria en la frontera entre Perú y Ecuador. Mantienen una estrecha colaboración en la vigilancia y la formación del personal para recoger muestras de personas febriles dentro de sus comunidades fronterizas, lo que impulsa un diagnóstico y tratamiento eficaces. También intercambian recursos tales como información, medicamentos e insecticidas. El gran desafío es identificar y evaluar a las personas con más probabilidades de infección. Por eso, comentan los autores, es especialmente importante que las comunidades con mayor riesgo de enfermedad estén informadas sobre la creciente amenaza. Los expertos señalan, además, que la vigilancia es crucial y se debe utilizar para crear conciencia entre las autoridades venezolanas y regionales, y alentarlos a reconocer la creciente crisis, cooperar y aceptar intervenciones médicas internacionales. “Pedimos a los miembros de la Organización de los Estados Americanos y otros organismos políticos internacionales que presionen más al gobierno venezolano para que acepte la asistencia humanitaria ofrecida por la comunidad internacional para fortalecer el sistema de salud. Sin tales esfuerzos, los avances en salud pública logrados en los últimos 18 años podrían revertirse pronto”, advierte Llewellyn.

Fuente: Consenso salud

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Dengvaxia es la primera vacuna contra el dengue en el mundo pero expertos de la OMS recomendaron que debería “suspender temporalmente, excepto en circunstancias limitadas, debido a la preocupación de que podría poner a algunas personas en mayor riesgo de enfermedad grave”.

“Ese paso es necesario después de que los estudios mostraron que la vacuna, fabricada por Sanofi Pasteur, puede tener un efecto desafortunado: empeorar, en lugar de prevenir, futuros casos de dengue en algunas personas que no habían sido previamente infectadas”, señaló la advertencia de la OMS.

Los expertos dijeron que solo las personas que se sabe que contrajeron la enfermedad, es decir, aquellos cuyos registros médicos confirman una infección previa, deberían recibir la vacuna.

Jeremy Farrar, director de Wellcome Trust y copresidente del grupo asesor técnico de la OMS sobre Dengvaxia, dijo que en este punto, solo a un grupo limitado de personas se le debería ofrecer la vacuna.

La recomendación de la OMS surgió luego de que estallara un escándalo en Filipinas, uno de los dos países del mundo donde se aplicó la vacuna y en donde fueron vacunados alrededor de 830 mil niños.

El gobierno filipino ordenó detener la campaña de vacunación y exigió el reembolso de 59 millones de dólares que había pagado al laboratorio por las dosis.

Dengvaxia ha sido aprobado en 19 países hasta el momento pero aún no ha sido aprobada en Europa ni en los Estados Unidos. México, Argentina y Brasil son los países latinoamericanos que aprobaron la vacuna. En Argentina está aprobada desde marzo de 2017.

Su aplicación ya ha sido suspendida en Filipinas y Brasil que es el único otro país del mundo que usó Dengvaxia en un programa de salud pública.

Alrededor de un millón de personas han recibido la vacuna, estimó la doctora Annelies Wilder-Smith, experta en dengue en la Universidad Tecnológica de Nanyang en Singapur, que actualmente trabaja como consultora para la OMS.

Sanofi también ha propuesto a partir del escándalo en Filipinas que la vacuna solo debe administrarse a personas que previamente se han enfermado de dengue.

Pero la compañía francesa ha sugerido que aún podría permitirse en lugares donde tanta gente se ha enfermado que es razonable suponer que la mayoría se habrá infectado a los 9 años, la edad más temprana en la que se puede administrar la vacuna.

“Proponemos que los profesionales de la salud evaluen la probabilidad de infección previa por dengue en estas personas antes de vacunar y para las personas que no han sido infectadas previamente por el virus del dengue, no se recomienda la vacunación”, recomendó Jack Cox, jefe de relaciones mundiales de medios en Sanofi, en declaraciones al sitio STAT.

La efectividad de la vacuna, sin embargo, ha generado más incertidumbres que certezas desde que los investigadores de la OMS evaluaron los resultados de los ensayos clínicos a lo largo del tiempo. Tres años después de la vacunación, los niños pequeños (de 2 a 5 años cuando fueron vacunados) tenían un mayor riesgo de ser hospitalizados con dengue grave.

El Grupo Consultivo de Expertos en Inmunización de la OMS finalmente recomendó que la vacuna solo se use en personas de 9 años en adelante en lugares donde las infecciones por dengue son muy comunes.
El panel instó a Sanofi a investigar más sobre la cuestión de qué tan segura es la vacuna en personas que nunca tuvieron dengue.

El laboratorio francés el 29 de noviembre emitió un comunicado en el que informaba que estaba pidiendo a las agencias reguladoras de los países que habían autorizado a Dengvaxia que cambiaran su etiqueta para señalar que la vacunación no debería recomendarse a personas que no habían sido infectadas previamente.

Fuente: Pharma Baires

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Tras veinte años de investigación, la primera vacuna contra el dengue –la enfermedad transmitida por el mosquito Aedes Aegypti que el año pasado causó más de 40 mil casos y al menos 11 muertes– llegará en los próximos días al país. Anmat dio el visto bueno a Dengvaxia, desarrollada por el laboratorio Sanofi Pasteur. “Es un gran logro para la salud pública tener una vacuna contra el dengue después de más de 20 años de investigación y desarrollo. Es una vacuna de virus vivos atenuados, que ha demostrado un gran perfil de seguridad y eficacia contra los cuatro serotipos del dengue“, le dijo a PERFIL Hugo Dibarboure, director médico de Sanofi Pasteur.

 

La nueva inmunización fue autorizada para ser aplicada en una población entre los 9 y 45 años. Se deben dar tres dosis con un intervalo de seis meses para cada una. Protege contra los cuatro serotipos, aunque es más eficaz para el tres y cuatro. “Ha demostrado una eficacia promedio del 65% de protección contra los cuatro serotipos. Protege mejor a quienes ya han tenido algún contacto con el virus. Es una buena vacuna, segura y, hasta el momento, la única”, explicó Tomas Orduna, jefe del Servicio de Patologías Regionales y Medicina Tropical del Hospital Muñiz.

Según fuentes del Ministerio de Salud de la Nación, por el momento, la vacuna no será incluida en el Calendario Nacional de Inmunizaciones. Sí estará disponible para su comercialización en el sector privado, pero aún se desconoce el precio de venta y si la cubrirán obras sociales y prepagas. La decisión del ministerio se fundamenta en la evaluación que realizó la Anmat, la Comisión Nacional de Inmunizaciones y la propia OMS que recomendó “considerar la posibilidad de introducir la vacuna contra el dengue sólo en entornos geográficos en los que los datos epidemiológicos indiquen que hay una gran carga de enfermedad (prevalencia mayor al 50%)”.

“La Comisión estuvo trabajando en la evaluación de la vacuna y una de las cosas para saber: nuestro país no tiene dengue en todo el territorio, sólo en ciertas áreas y no aparece todo el año. Pero hay zonas del país como el noreste, Misiones y Formosa, donde hay que evaluar si existe una actividad epidemiológica que justifique la introducción de la vacuna. Además, esto debe ir acompañado de una estrategia integral de manejo del vector, fortalecer la vigilancia epidemiológica y la atención precoz”, sostuvo Pablo Bonvehí, coordinador de la comisión de vacunas de la Sociedad Argentina de Infectología.
Hasta el momento, hay dos países que han lanzado programas públicos de inmunización. Uno es Filipinas, donde el Ministerio de Salud aplica gratis la vacuna a los chicos entre 9 y 10 años y la otra experiencia pionera la está llevando a cabo Brasil, en el Estado de Paraná (limita al norte de Misiones). Allí se está vacunando a 500 mil residentes.

“Cada gobierno en conjunto con el Ministerio de Salud, evalúa y determina su inclusión en el calendario de vacunación y establece cuál sería el programa óptimo de vacunación necesario para abordar el impacto del dengue en el país y el tiempo para la introducción de la vacuna en el programa público. En Argentina, hemos estado en contacto con las autoridades de salud para brindarles la información que nos han solicitado”, dijeron desde Sanofi Pasteur. Las primeras dosis podrían llegar en octubre, aunque aún falta la verificación técnica del primer lote que se hace para todo producto nuevo. “Se espera contar con la vacuna en el mercado antes de fin de año”. Más allá de su aprobación, los especialistas remarcaron que la principal herramienta de prevención contra el dengue sigue siendo controlar el mosquito Aedes, vector de la enfermedad.

Se adelantó el mosquito

El invierno de 2017 fue el más cálido desde que se tiene resgistro. Esto trajo consecuencias: este año el mosquito transmisor del dengue, el zika y la fiebre amarilla apareció antes, según informó el Grupo Estudio del Mosquito (GEM) de la Facultad de Exactas y Naturales de la UBA. Con unos 200 sensores que están distribuidos en todas las comunas de la Ciudad de Buenos Aires, con los que va monitoreando la presencia del mosquito, detectaron adultos en las primeras semanas de agosto, un mes antes que el año pasado. Por eso, el Ministerio de Salud porteño y el bonaerense trabajan en las tareas de prevención y control del Aedes Aegypti. La medida principal es eliminar los reservorios con agua estancada, clara y a la sombra donde puede haber huevos, larvas y mosquitos adultos. Además, hay que mantener los patios y jardines desmalezados y destapar los desagües de lluvia de los techos. En cuanto a la fumigación, no es suficiente para eliminar el mosquito. Su implementación debe ser evaluada por las autoridades sanitarias ya que sólo es recomendable en momentos de emergencia, y siempre debe ser acompañada por la eliminación de todos los recipientes que acumulan agua en las casas y espacios públicos.

Fuente: Perfil

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Martes, 05 Septiembre 2017 14:12

Comunicado Anmat

La vacuna TETRAVALENTE PARA DENGUE (DengvaxiaNR)  ha demostrado ser segura y efectiva en población mayor de 9 años con inmunidad previa para Dengue. Los estudios analizados demuestran que es una vacuna eficaz para prevención de segundas infecciones por Dengue y prevención de severidad en dichas infecciones. En zonas geográficas con baja seroprevalencia para Dengue, su uso debería ser una indicación médica personalizada.

Para ver el informe completo: INFORME VACUNA DENGUE

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