Hoy en Revista Dosis

Según dos estudios distintos que se que se publican hoy en « The New England Journal of Medicine», realizados en la Universidad de Calgary (Canadá) y del Hospital Infantil Ann & Robert H. Lurie de Chicago (EE.UU.) muestran que estas sustancias naturales no parecen tener efecto alguno sobre la una de las enfermedades para las que parecían ser efectivos: la gastroenteritis aguda infantil.

«Este estudio presenta la evidencia más sólida hasta la fecha de que el uso de probióticos no mejora los resultados de la gastroenteritis aguda en los niños, lo que pone en tela de juicio las recomendaciones actuales», señala la autora de uno de los trabajos, Elizabeth Powell. «Las recomendaciones para usar probióticos para estos pacientes se basaron en metanálisis previos que sugirieron que los probióticos podrían ser beneficiosos, pero los ensayos que se incluyeron tenían importantes limitaciones. El rigor de nuestra investigación y nuestros resultados justifican repensar estas recomendaciones».

La gastroenteritis aguda, que puede presentarse con diarrea, vómitos y dolor abdominal, es la segunda causa de muerte en todo el mundo en niños menores de 5 años.

 El estudio canadiense incluyó a 943 niños, de entre 3 meses a 4 años de edad. Dos semanas después de una visita servicio de urgencias por gastroenteritis aguda, los niños en el estudio que recibieron un ciclo de probióticos de cinco días (Lactobacillus rhamnosus) no obtuvieron mejores resultados que el grupo de placebo en términos de gravedad de la enfermedad, duración y frecuencia de diarrea o vómitos.
 «Estudiamos los efectos de administrar probióticos a cientos de niños cuyos padres acudieron a servicios de urgencias de todo el país porque los niños sufrían vómitos y diarrea», afirma Stephen Freedman, del Hospital Infantil de Alberta (Canadá). «No encontramos evidencia de que los probióticos tuvieran algún efecto en la reducción de los síntomas o en la recuperación de los niños».
 Freedman dirigió el estudio canadiense realizado en seis ciudades que incluyó a casi 900 niños, pero también es el co-investigador principal del estudio realizado en 10 centros hospitalarios en EE.UU., dirigido por el David Schnadower, en el que se analizaron a más de 1.000 niños. La conclusión de ambos estudios es similar: los probióticos, iguales que el placebo.
 

A gran escala

Schnadower reconoce que ha habido ensayos más pequeños que han mostrado resultados prometedores de los probióticos. «Queríamos replicar estos hallazgos a gran escala para ver si la edad del paciente, el tipo de infección y el uso de antibióticos o la duración del tiempo durante la que un niño tuvo la enfermedad afecta la respuesta a los probióticos», indica este experto de la Universidad de Washington- Saint Louis. «Los hallazgos en ambos estudios fueron sistemáticamente negativos, independientemente de cómo se analizaron los datos».

Los investigadores probaron dos marcas de probióticos disponibles en el mercado. La mitad de los niños recibió probióticos, mientras que la otra mitad recibió un placebo.

«Estos hallazgos, en conjunto, son muy potentes. Muestran que los niños tratados con probióticos tienen exactamente los mismos resultados en cuanto a una gran variedad de síntomas, como los que recibieron placebo; los probióticos no tuvieron efecto», asegura Freedman. «Los resultados nos dejan un claro mensaje: necesitamos cuestionar el papel y los beneficios de los probióticos en otras indicaciones de salud utilizando ensayos clínicos rigurosos, a gran escala y orientados al paciente».

Una de las ventajas de los probióticos es su seguridad. Al clasificarse como ingredientes alimentarios en algunos países, se pueden vender como productos naturales para la salud. Como tales, no requieren las mismas evidencias científicas rigurosas que requieren los medicamentos, como múltiples ensayos clínicos, para realizar afirmaciones beneficiosas. «Hasta ahora, la mayoría de los estudios sobre los efectos de los probióticos han sido pequeños y financiados por la industria -sostiene Freedman-. Para servir mejor a las familias, necesitamos una investigación independiente para probar o refutar las afirmaciones que se están haciendo sobre productos para el cuidado de la salud».

Fuente: ABC – España / COFA

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Investigadores de la Universidad de Texas (Estados Unidos) han concluido en un estudio, publicado en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’, que los probióticos pueden perjudicar como cualquier otra bacteria si la barrera intestinal ya está dañada.

Concretamente, según los resultados de la investigación, los beneficios de los probióticos, una bacteria viva que se ha considerado buena para la salud y que puede encontrarse en alimentos como el yogur, dependen de la vitalidad del epitelio intestinal o barrera intestinal, una delicada capa unicelular que protege el resto del cuerpo de otras bacterias potencialmente dañinas que se encuentran en el intestino humano.

“Cuando la barrera intestinal está sana, los probióticos son beneficiosos, pero cuando está perjudicada, pueden causar más daño que utilidad. Una vez que está lastimada, los probióticos pueden dañar igual que cualquier otra bacteria que sale al cuerpo humano”, ha explicado el investigador del estudio, el doctor Woojung Shin.

De forma paralela, la investigación ha confirmado que el daño en el epitelio intestinal es el inicio de la patología de la inflamación intestinal.

“Al posibilitar la personalización de condiciones específicas en el intestino, podemos establecer el catalizador inicial, el comienzo, de la enfermedad”, ha indicado, por su parte, el investigador jefe del estudio, el doctor Hyun Jung Kim. “Si podemos determinar la causa raíz, podemos determinar el tratamiento más apropiado con mayor precisión”, ha añadido.

Los científicos, que son ingenieros, utilizaron un chip que contenía un sistema microfisiológico de inflamación intestinal desarrollado a tal efecto. Esta vez representa la primera que un chip con una enfermedad situado en un órgano ha sido desarrollado y utilizado para mostrar cómo se desarrolla una enfermedad en el cuerpo humano.

Hasta el momento, los chips situados en órganos, que son microchips revestidos por células humanas vivas que se usan para modelar órganos como el corazón, los pulmones o los riñones, sólo servían en modelos precisos de funcionalidad de los órganos en ambientes controlados.

Con la vista puesta en el futuro, el doctor Shin planea desarrollar más modelos personlizados de enfermedades intestinales humanas, como el cáncer colorrectal, con el objetivo de identificar cómo la microbioma intestinal controla la inflamación, la metástasis y la eficacia de la inmunoterapia para tratar el cáncer.

Fuente: Europa Press / COFA

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Científicos del ‘Imperial College London’, en Reino Unido, evaluaron más de 400 estudios con 1,5 millones de personas para estudiar cómo la dieta de una mujer embarazada afecta al riesgo de alergia y eccema de su bebé. Como parte del estudio, descubrieron que cuando las mujeres embarazadas tomaban una cápsula diaria de aceite de pescado entre las 20 semanas de embarazo y durante los primeros tres a cuatro meses de lactancia, el riesgo de alergia al huevo en el niño se reducía en un 30 por ciento.

El equipo, contratado por la Agencia de Regulación Alimenticia británica, también descubrió que tomar un suplemento probiótico diario durante las 36-38 semanas de embarazo y durante los primeros de tres a seis meses de lactancia redujo el riesgo de que un niño desarrollara eccema en un 22 por ciento. Los investigadores, que publican su metaanálisis en la revista ‘PLOS Medicine’, no encontraron evidencia de que evitar alimentos potencialmente alergénicos como nueces, productos lácteos y huevos durante el embarazo marcara una diferencia en el riesgo de alergia o eccema del niño.

El doctor Robert Boyle, autor principal de la investigación del Departamento de Medicina del Imperial College de Londres, explicóa: “Las alergias a los alimentos y el eccema en los niños son un problema creciente en todo el mundo. Aunque se ha sugerido que lo que una mujer come durante la gestación puede afectan al riesgo de su bebé de desarrollar alergias o eczema, hasta ahora nunca ha habido un análisis tan completo de los datos”.

Y añade: “Nuestra investigación sugiere que los suplementos de aceite de pescado y probióticos pueden reducir el riesgo de un niño de desarrollar una afección alérgica, y deben tenerse en cuenta estos hallazgos cuando se actualicen las pautas para las mujeres embarazadas”. El equipo también evaluó una gran cantidad de factores dietéticos durante el embarazo, incluida la ingesta de frutas, verduras y vitaminas, pero no encontró pruebas claras de que alguno de estos afectara el riesgo de alergia o eccema.

Las alergias a alimentos, como nueces, huevo, leche o trigo, afectan a uno de cada 20 niños en Reino Unido. Son causados por el mal funcionamiento del sistema inmune y una reacción excesiva a estos alimentos inofensivos, lo que desencadena síntomas como erupciones, hinchazón, vómitos y sibilancias. El eccema afecta a uno de cada cinco niños en Reino Unido y provoca piel seca, agrietada e irritada. Las causas del eccema y las alergias no se conocen por completo, pero las alergias son más comunes en personas que padecen eccema.

Ahora se necesita más investigación para comprender cómo los probióticos y los aceites de pescado pueden reducir el riesgo de alergia y eccema, propone la coautora del estudio Vanessa Garcia-Larsen, doctora del Instituto Nacional del Corazón y los Pulmones de Imperial. “A pesar de que las alergias y el eccema están en el aumento, y afectando a millones de niños, todavía estamos buscando las causas de estas afecciones y cómo prevenirlas”, lamenta. Garcia-Larsen, que también trabaja en la Universidad John Hopkins, en Baltimore, Maryland, Estados Unidos, agrega: “Este estudio ha proporcionado pistas, que ahora debemos seguir con más investigaciones”.

En el estudio actual, el equipo evaluó 28 ensayos de suplementos probióticos durante el embarazo, en los que participaron alrededor de 6.000 mujeres. Los probióticos contienen bacterias vivas que pueden influir en el equilibrio natural de los insectos en el intestino. Investigaciones anteriores han vinculado una interrupción en las bacterias naturales de los intestinos con el riesgo de alergia.

En la investigación, las participantes tomaron probióticos durante el embarazo y la lactancia en forma de cápsula, polvo o bebida (la mayoría de los yogures no contienen suficiente probiótico). Los autores descubrieron una reducción en el riesgo de que un niño desarrollara eccema (entre las edades de 6 meses y 3 años) en un 22 por ciento, lo que equivale a 44 casos de eczema por cada 1000 niños. Los científicos agregan que los probióticos, que en su mayoría contenían una bacteria llamada ‘Lactobacillus rhamnosus’, no se usaron al principio del embarazo.

Aceite de pescado

 

El equipo también evaluó alrededor de 19 ensayos de suplementos de aceite de pescado durante el embarazo, en los que participaron alrededor de 15.000 personas. Estos estudios revelaron una reducción del 30 por ciento en el riesgo de alergia al huevo a la edad de 1 años, lo que equivale a una reducción de 31 casos de alergia al huevo por cada 1000 niños. La alergia al huevo se probó con una prueba cutánea, donde se pincha una pequeña cantidad de huevo sobre la piel. En los estudios que utilizaron suplementos de aceite de pescado, las cápsulas contenían una dosis estándar de ácidos grasos omega-3 (no se encontró que otro tipo de ácido graso, llamado omega-6, tenga ningún efecto sobre el riesgo de alergia). Boyle recuerda que investigaciones previas sugieren que los aceites de pescado pueden ayudar a reducir el sistema inmune y evitar que reaccione en exceso.

La mayoría de los ensayos usaron suplementos, aunque uno involucró comer pescado azul, y algunos otros usaron aceites que no son de pescado, como los aceites de nueces. El Departamento de Salud aconseja a las mujeres que no coman más de dos porciones de pescado azul a la semana, y que evite el tiburón, el pez espada o el marlín, ya que contienen altos niveles de mercurio.

El equipo también descubrió que tomar suplementos de aceite de pescado durante el embarazo reducía el riesgo de alergia al cacahuete en un 38 por ciento. Sin embargo, advierten que este hallazgo se basó solo en dos estudios, y no es tan fiable para la alergia al huevo y los resultados del eccema. El estudio también reveló cierta evidencia de vínculos entre una mayor duración de la lactancia y un menor riesgo de eccema, y la lactancia también se relacionó con un menor riesgo de diabetes tipo 1.

Fuente: Europa Press

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Miércoles, 13 Septiembre 2017 14:29

Investigación

En un enfoque innovador de la prevención y el tratamiento del cáncer colorrectal (CCR), científicos están estudiando maneras de reemplazar los metabolitos que faltan en los pacientes propensos a la inflamación intestinal y el CCR. Un nuevo estudio publicado en ‘The American Journal of Pathology’ describe cómo la administración de microorganismos intestinales que producen histamina a ratones que carecen de la enzima histidina descarboxilasa (HDC) reduce la inflamación y la formación de tumores.

Estos resultados sugieren que la alteración del microbioma intestinal con probióticos puede convertirse en una nueva estrategia preventiva o terapéutica para los pacientes con riesgo de enfermedad inflamatoria intestinal (EII) asociada con CRC. “Estamos en la cúspide de aprovechar los avances en la ciencia del microbioma para facilitar el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades humanas”, explica el doctor James Versalovic, patólogo en jefe del Hospital Infantil de Texas (Estados Unidos).

“Simplemente introduciendo microbios que proporcionan sustancias carentes en la vida, podemos reducir el riesgo de cáncer y complementar las estrategias de prevención del cáncer basadas en la dieta”, agrega este experto, también profesora de Patología e Inmunología en el Baylor College of Medicine de Houston, Estados Unidos.

Los científicos realizaron una serie de experimentos utilizando ratones que eran deficientes en HDC, la enzima necesaria para convertir histidina en histamina. Se administró por vía oral a los roedores experimentales el probiótico ‘Lactobacillus reuteri 6475′, que se sabe que posee el gen de la histidina descarboxilasa (hdc +) y es capaz de convertir histidina en histamina; mientras los animales de control recibieron un placebo.

Se suministró el probiótico antes y después de que los ratones recibieran una dosis única de un carcinógeno del colon (azoximetano) más un producto químico inductor de la inflamación (DSS) para promover la formación del tumor. Quince semanas más tarde, los ratones fueron sacrificados y se extrajeron tejidos para el estudio.

MENOS TUMORES Y MÁS PEQUEÑOS El probiótico aumentó la expresión de HDC bacteriano y cantidades de histamina en el colon de los ratones. Utilizando la tomografía por emisión de positrones (PET) para visualizar los tumores, se vio evidencia de tumores en los ratones de control y aumento de la captación de glucosa en las paredes del colon. Por el contrario, los roedores a los que se administró el probiótico tuvieron menos tumores y más pequeños y una disminución significativa de las áreas de captación de glucosa.

Las cepas inactivas de ‘L. Reuteri’ (aquellas deficientes en la actividad de HDC) no proporcionaron efectos protectores. Estos ratones mostraron un mayor número de “puntos calientes” indicativos de la formación de tumores y el incremento de la absorción de glucosa abdominal.

El probiótico activo también redujo la inflamación inducida por el carcinógeno más DSS, como se indica por la expresión de genes de citoquina proinflamatoria suprimida y menos concentraciones de citoquinas en el plasma. El probiótico activo también contrarrestó un aumento en las células inmaduras mieloides inducidas por el carcinógeno.

Según Versalovic, “estas observaciones son consistentes con la conclusión de que el probiótico ‘L. Reuteri’ generador de histamina puede atenuar la carcinogénesis del colon inducida por AOM + DSS, al menos en parte, mediante la maduración mejorada de las células mieloides circulantes y la reducción concomitante de las células pro- citoquinas inflamatorias”.

El papel de la histamina en el cáncer humano todavía no está claro. Sin embargo, cuando los investigadores analizaron los datos obtenidos de 2.113 muestras de pacientes de CCR tomadas de 15 conjuntos de datos, los resultados mostraron una mejor supervivencia en pacientes con patrones elevados de HDC y la expresión del gen del receptor de histamina.

Estos hallazgos indican que los probióticos generadores de histamina, en presencia de suficiente ingesta de proteína (L-histidina), pueden mejorar los resultados para los pacientes con CCR esporádico y asociada con EII.

Fuente: El Economista – España

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Martes, 05 Septiembre 2017 13:12

Probiótico para prevenir y tratar la gastritis

Los síntomas más comunes de la gastritis o inflamación de la mucosa gástrica son una sensación ardiente en la boca del estómago que puede llegar hasta el pecho, acidez, náuseas, vómitos, indigestión y pérdida de apetito. Y el cuadro puede desencadenar en úlceras hemorrágicas. Ahora, un estudio realizado por investigadores argentinos y alemanes abre el camino para el desarrollo de un tratamiento natural para prevenir o tratar esa patología, sin los efectos secundarios de la medicación convencional.

Según los investigadores del Centro de Referencia para Lactobacilos (CERELA) de Tucumán, dependiente del CONICET, la clave podría estar en la ingestión de la bacteria probiótica Streptococcus thermophilus CRL1190. En lo que puede considerarse una especie de “guerra bacteriológica”, esa cepa podría anular o limitar el rol patógeno de otro microorganismo, Helicobacter pylori, causante de gastritis y úlceras.

“En un modelo de inflamación inducido usando células humanas de estómago incubadas con Helicobacter pylori, nuestro probiótico disminuyó el estado de inflamación y mostró capacidad de competir por el sitio de unión con la bacteria patógena”, reveló a la Agencia CyTA-Leloir la doctora Graciela Font de Valdez, investigadora Superior del CONICET en el CERELA.

El trabajo es parte de la tesis doctoral del biotecnólogo Guillermo Marcial, bajo la dirección de Font de Valdez, quien correlacionó los hallazgos en líneas celulares humanas con estudios previos realizados en ratones con gastritis: aquellos alimentados con leche fermentada rica en Streptococcus thermophilus CRL1190 disminuían el estado inflamatorio de la mucosa gástrica de manera similar a quienes recibían omeprazol (un medicamento que bloquea la secreción de ácido por el estómago).

“Los resultados son muy alentadores”, aseguró Marcial, quien ahora tiene una posición posdoctoral en el Instituto de Genética de la Universidad de Florida, en Estados Unidos, y solicitó su ingreso a la Carrera de Investigador de CONICET en la convocatoria 2017.

El próximo objetivo de los investigadores es desarrollar “bio-formulados” que puedan ser administrados en forma de suplemento dietario soluble o como snack frutal o de base láctea (yogur o leche fermentada). “No presentan contraindicaciones y pueden servir tanto para prevenir como para tratar la gastritis”, destacó Marcial. Y agregó: “Además, tenemos estudios con el probiótico CRL 1190 combinado con extractos de plantas medicinales del noroeste argentino, lo que abre perspectivas muy interesantes en Fitomedicina.”

Del avance también participaron Julio Villena, del CERELA; Gerhard Fuller, del Hospital St. Vincentius, en Karlsruhe, Alemania; y Andreas Hensel, de la Universidad de Münster, Alemania. La investigación contó con fondos aportados por el CONICET y la Agencia Nacional de Ciencia y Tecnología(ANPCyT). Asimismo el doctor Marcial realizó una estadía en la Universidad de Münster para profundizar estos estudios gracias a una beca co-financiada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de Argentina y el Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD, según sus siglas en alemán).

Fuente: Agencia CyTA Instituto Leloir

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