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EN LA ARGENTINA YA ESTÁ DISPONIBLE LA VACUNA ANTIGRIPAL CUADRIVALENTE

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En 1918 finalizó la Primera Guerra Mundial. También hace 100 años el mundo se vio afectado por una pandemia de influenza o gripe española que mató a alrededor de 50 millones de personas, más del doble del número de fallecidos durante la Gran Guerra. Después de un siglo, aunque se lograron avances enormes en cuanto al conocimiento, tratamiento y prevención de la enfermedad, la gripe aún representa un problema de salud pública global. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), todos los años afecta entre un 5% a un 10% de la población de adultos, del 20% al 30% de los niños, causa entre 3 y 5 millones de casos graves y de 250 mil a 650 mil muertes.1 Su causa principal son los virus ARN influenza A y B. Los tipo A se clasifican en subtipos en función de las combinaciones de dos glicoproteínas de su superficie: la hemaglutinina (HA) y la neuraminidasa (NA). Entre los principales virus A que infectan a los seres humanos, se describen los subtipos H1, H2, H3 y H5 y los subtipos N1 y N2. Con frecuencia, se generan cambios antigénicos en las HA y NA: los cambios menores o drift son responsables de las epidemias estacionales, mientras que los cambios mayores o shift generan las pandemias. El virus A (H3N2) causa la mayoría de los casos de influenza estacional y es responsable de las hospitalizaciones y muertes relacionadas con gripe en los adultos mayores. El virus A (H1N1) causó la pandemia en 2009. Los virus tipo B son más estables, no se clasifican en subtipos sino que se dividen en dos linajes B/Yamagata y B/Victoria. Representan alrededor del 25% de los virus circulantes y desde el año 2002 se documentó la cocirculación de ambos linajes en algunas temporadas. Los virus B causan del 30% al 35% de la carga de enfermedad en la población y afectan más a los niños. También existen otros tipos de virus de influenza: los C son importantes desde el punto de vista epidemiológico pero causan infecciones leves en humanos, y el D afecta al ganado vacuno y porcino.

LA ENFERMEDAD Y SUS COMPLICACIONES

La gripe es una infección respiratoria aguda que se transmite de manera rápida entre personas a través de las secreciones respiratorias que se emiten al toser o estornudar. Comienza con síntomas generales como fiebre elevada, cefalea, astenia, dolores musculares y articulares, y luego respiratorios con tos seca, odinofagia y moco nasal que pueden durar varios días hasta dos semanas. En los adultos mayores puede manifestarse sin fiebre y con síntomas neurológicos como confusión. Algunos individuos tienen un riesgo más elevado de presentar complicaciones e incluso fallecer. Estas poblaciones más vulnerables son: los mayores de 65 años, los niños menores de 2 años, las personas con enfermedades crónicas (cardiacas, pulmonares, renales, metabólicas, neurológicas, hepáticas o hematológicas), los inmunocomprometidos (por VIH/sida, cáncer, quimioterapia o corticoterapia), las embarazadas y los obesos. Las complicaciones más frecuentes son: • Respiratorias: neumonía primaria por influenza o secundaria por sobreinfección bacteriana. • Cardiovasculares: infarto agudo de miocardio, miocarditis y pericarditis • Del sistema nervioso: encefalopatía, meningoencefalitis, síndrome de Guillain-Barré.

VACUNAS CONTRA LA GRIPE

La forma más eficaz de prevenir la gripe y sus complicaciones es a través de la vacunación. Esta medida también previene la diseminación del virus, por lo cual es muy útil en pacientes hospitalizados y en los adultos mayores en centros geriátricos y otras comunidades cerradas. Dada la naturaleza cambiante de los virus, la OMS, a través del sistema mundial de Centros Nacionales de Gripe, realiza la vigilancia de las cepas que circulan cada año y recomienda aquellas que se deberán incluir en las vacunas para el año siguiente, tanto del hemisferio norte como del sur. Los componentes de las vacunas para la temporada 2018 en el hemisferio sur son cepas análogas a los siguientes virus: • A/Michigan/45/2015 (H1N1) • A/Singapore/INFIMH-16-0019/2016 (H3N2) • B/Phuket/3073/2013 (linaje Yamagata) • En las cuadrivalentes, se incluye B/Brisbane/60/2008 (linaje Victoria) En la Argentina y otros países del hemisferio sur, todas las personas deben vacunarse todos los años en el otoño (de abril a mayo) porque la inmunidad que confiere la vacunación solo dura alrededor de un año ya que los virus cambian. Tipos de vacunas contra influenza Inactivadas • Trivalente (VII3): preparada a partir del virus partido (split) o a partir del virus filtrado y purificado (subunidades purificadas o subunit). Contiene dos cepas de virus A y un linaje B, con 15 microgramos de cada antígeno de hemaglutinina por virus; se producen en huevo de pollo embrionado. Se administra por vía intramuscular. • Cuadrivalente (VII4): pueden ser split o de subunidades. Además de los virus A, contiene los dos linajes del virus B, Victoria y Yamagata.

• Trivalente de alta dosis: es una vacuna split que contiene 60 microgramos de hemaglutinina por cada virus. Indicada para adultos mayores de 65 años. • Trivalente con adyuvante MF59: es una vacuna de subunidades. Indicada en nuestro país para mayores de 65 años. • Cuadrivalente de baja dosis, administración intradérmica (no disponible en la Argentina): es una vacuna split que contiene 9 microgramos de cada hemaglutinina indicada para adultos entre 18 y 64 años. • Cuadrivalente elaborada en cultivos de células de mamíferos. • Cuadrivalente elaborada con tecnología recombinante. A virus vivo atenuado • Cuadrivalente: indicada para niños a partir de los 2 años de edad y adultos hasta 49 años. Es la única vacuna antigripal que se administra por vía intranasal. Contraindicada en embarazadas e inmunocomprometidos. No disponible en la Argentina. Protección La efectividad de la vacuna depende principalmente de la concordancia entre las cepas contenidas en la vacuna y las circulantes, también de las características de la población y del tipo de vacuna. Un reciente metaanálisis de estudios aleatorizados y observacionales de las vacunas inactivadas en adultos sanos menores de 65 años mostró una protección de alrededor de 60%.

La vacunación previene las hospitalizaciones por gripe y los cuadros graves (60% y 89% de efectividad respectivamente). En los adultos mayores, si bien la efectividad es menor, la vacunación previene la enfermedad pulmonar grave, disminuye las hospitalizaciones por influenza y la neumonía y evita la muerte. Para aumentar la protección, se desarrollaron diferentes estrategias que incluyen, entre otras, formular vacunas cuadrivalentes con dos linajes de virus B, aumentar la dosis de antígeno, o agregar un adyuvante. Estas medidas individualmente o combinadas, logran incrementar la efectividad entre un 25% a 30%. Indicación Recomendada para todas las personas mayores de 6 meses de vida.* Grupo de riesgo Las personas con mayor riesgo de complicaciones que deben recibir la vacuna todos los años son: • Adultos mayores de 65 años • Niños de 6 meses a 2 años • Embarazadas • Quienes tengan enfermedades pulmonares o cardíacas crónicas, renales, diabetes, inmunosupresión, VIH, obesidad. Otros grupos que deben vacunarse • Trabajadores de la salud • Convivientes de personas pertenecientes a grupos de riesgo. La vacuna antigripal se puede administrar concomitantemente con otras vacunas, en sitios diferentes de aplicación. Eventos adversos más frecuentes • Locales: dolor en el sitio de aplicación (60%). • Generales: manifestaciones sistémicas como fiebre, mialgias ocurren en menos del 3%, excepcionalmente cuadros de hipersensibilidad. • Se documentó riesgo de Síndrome de Guillain-Barré asociado a la vacunación antigripal en algunas temporadas de gripe, pero es significativamente menor al riesgo por la enfermedad natural.

 

Fuente: Funcei

http://www.funcei.org.ar/profesionales/publicaciones/vacunas/35/newsletter-sobre-gripe-2018/417

 

 

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