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La mitad de las personas con trastornos para tragar presenta desnutrición

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Las dificultades para tragar afectan sobre todo a personas de edad avanzada o con condiciones o enfermedades que dificultan su autonomía para alimentarse. Esta situación puede tener consecuencias severas, que van desde la malnutrición y neumonía por aspiración de pequeños alimentos que pasan al tracto aéreo, hasta riesgo aumentado de muerte. En el marco del Día Mundial de la Disfagia, que se conmemora este 12 de diciembre, referentes en el tema aprovecharon para concientizar sobre el diagnóstico precoz de disfagia, la importancia de evaluar, su tratamiento, el seguimiento nutricional, y listaron una serie de recomendaciones para un proceso de alimentación sin riesgos.

"Existen determinadas señales de alarma a las que tenemos que prestar atención para sospechar un posible cuadro de este tipo: atragantamiento o tos durante o después de las comidas, ronquera o afonía, babeo, presencia de residuos en la cavidad bucal, pérdida de peso y fiebre e infecciones recurrentes", refirió Valeria Ton, Doctora en Fonoaudiología y presidenta de la Asociación Argentina de Disfagia (AAD).

Si un paciente de estas características no se encuentra bien nutrido, experimentará una disminución progresiva de su masa muscular y puede desarrollar problemas a nivel óseo; estos dos puntos van a condicionar su autonomía, incrementar su riesgo de caídas, y -si es una persona que sufrió un ACV, una cirugía o tuvo una internación prolongada, impactará negativamente en su posibilidad de realizar la mejor rehabilitación motora posible. Es necesario indicar una dieta rica en proteínas para mejorar el volumen y el tono muscular durante la realización de las distintas terapias de rehabilitación.

La identificación de problemas deglutorios a tiempo es muy importante, ya que un buen manejo nutricional en estos casos se asocia con la disminución de complicaciones clínicas, discapacidad, mortalidad, costos de internación y rehabilitación.

 "Para la atención nutricional de pacientes institucionalizados y/o con deterioro cognitivo, se recomienda registrar por escrito la ingesta de alimentos y de líquidos durante una semana y cotejar lo ingerido con los requerimientos nutricionales indicados para su estado general de salud. En pacientes ambulatorios, se recomienda la educación de familiares y personas que asisten al paciente para la identificación de cambios de su estado de alerta o en su conducta y actitud alimentaria", refirió la Lic. María Laura Ferreira, nutricionista del Hospital General de Agudos 'Dr. Cosme Argerich', miembro del Equipo Interdisciplinario de Disfagia de esa institución y miembro del grupo de estudio de Disfagia de la Asociación Argentina de Nutrición Enteral y Parenteral (AANEP).

"Una vez que se sabe que el paciente tiene un trastorno deglutorio, habitualmente se ve cuál es la envergadura, porque hay personas que pueden tener un trastorno deglutorio frente a los líquidos, pero deglutir adecuadamente alimentos con otra consistencia, como sólidos o semisólidos. En estos casos, se modifica la consistencia de los líquidos para evitar que se aspiren alimentos hacia el aparato respiratorio", explicó la Dra. Ton, quien también es Jefa del Servicio de Fonoaudiología Clínica de la Clínica de Internación Aguda en Rehabilitación y Cirugía (CIAREC) de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Algunas de las herramientas para tratar la disfagia son adecuar la viscosidad y consistencia de los alimentos y bebidas a la capacidad deglutoria, ofrecer alimentos de volumen reducido y alto aporte calórico-proteico, considerar la suplementación vía oral para prevenir la malnutrición o tratarla una vez instalada, y -si es necesario- instaurar soporte nutricional (vía oral + enteral o enteral exclusiva).

"Está demostrado que un simple cambio en la viscosidad y en la consistencia del bolo alimenticio causan una importante mejoría en los signos de seguridad y eficacia", agregó la Lic. Ferreira.

Existen productos -disponibles en nuestro país, conocidos como 'espesantes instantáneos'- que pueden ser adicionados a alimentos triturados o bebidas, fríos o calientes, para modificar su consistencia, mejorar su sabor y aspecto, haciendo más seguro el acto de deglutir y contribuyendo a evitar la deshidratación en los pacientes con disfagia. Estos productos poseen almidón de maíz y distintos tipos de goma (tara, guar y xántica) que ayudan a mantener la consistencia prescripta por el profesional especialista en deglución.

 

Recomendaciones básicas para el proceso de alimentación

•      Comer en un ambiente relajado, tranquilo, sin apuro ni distracciones.

•      Mantener al paciente sentado con la espalda en contacto con el respaldo de la silla y los pies apoyados en el suelo con el tronco.

•   Si la persona está en cama, elevarle la cabecera a 60 grados, con la cabeza ligeramente flexionada durante la deglución, evitando la hiperextensión del cuello.

•      Asegurar la fijación de la prótesis dental antes de la ingesta.

•      Adecuar la textura de los alimentos y la consistencia de los líquidos, según la evaluación de su capacidad deglutoria.

•      El menú debe ser variado. Los alimentos deben tener la temperatura adecuada, ser sabrosos y de aspecto atractivo para promover la ingesta.

•      Evitar alimentos secos, pegajosos o pequeños (arroz, arvejas, lentejas, etc.).

•     No utilizar pajitas ni jeringas. Utilizar tenedor o cuchara, siguiendo las recomendaciones particulares respecto de tamaño del cubierto, carga de alimento, tamaño de cada trozo y adaptaciones para facilitar la autoalimentación.

•      Esperar a que la boca esté limpia y sin residuos antes de la siguiente cucharada.

•      Realizar la higiene oral y dental después de cada comida.

•      Permanecer sentado o de pie tras la ingesta, al menos 30 minutos.

 

Alimentos riesgosos

·         Purés con grumos, pieles, huesos pequeños, espinas.

·         Caramelos, chicles y golosinas.

·         Alimentos con forma pequeña: arroz, legumbres, frutas secas, frutas desecadas, etc.

·         De dobles texturas: sopa de pasta, leche con cereales, naranjas

·         Los que se desmenuzan o desarman: tostadas, quesos secos, hojaldre 

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