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La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) autorizó el uso de liraglutida para el tratamiento de adolescentes y niños a partir de 10 años de edad, con diabetes mellitus tipo 2 insuficientemente controlada como adyuvante de la dieta y ejercicio. Esta medicación ya estaba disponible en nuestro país para adultos. Más allá de la insulina y la metformina, la liraglutida es el primer tratamiento que obtiene la aprobación para uso pediátrico en diabetes tipo 2.

"Para niños y adolescentes con diabetes es una muy buena noticia que se aprueben más alternativas terapéuticas con mecanismos de acción diferentes. Sin ninguna duda, es un avance que va a permitir que logremos un mejor control de la diabetes tipo 2 en este grupo de pacientes", expresó la Dra. Margarita Barrientos, endocrinóloga pediatra, investigadora principal de estudios clínicos en México.

"Ciertamente existía una necesidad insatisfecha de contar con más opciones terapéuticas, pero la clave es que sean medicaciones que demuestren ser eficaces y seguras para su uso pediátrico", agregó la Dra. Margarita Barrientos.

Aunque, históricamente, la diabetes tipo 2 era una enfermedad que se daba principalmente en adultos, la Organización Mundial de la Salud indica que es cada vez más frecuente en niños y adolescentes.

Este incremento está impulsado por la epidemia mundial de obesidad infantil, desencadenada entre otras causas por malos hábitos alimenticios y vida sedentaria. En nuestro país, el exceso de peso (sobrepeso + obesidad) está presente en el 13,6% de los menores de 5 años y en el 41,1% de quienes tienen entre 5 y 17 años.

"Lamentablemente, lo que antes era inusual hoy es una realidad frecuente en nuestro consultorio. Hoy, esta enfermedad aparece en edades tempranas y no hay tiempo que perder", sostuvo la Dra. Barrientos.

"El tratamiento recomendado para la diabetes tipo 2 en pediatría es similar al de los adultos, con énfasis en un enfoque gradual que comienza con modificaciones en el estilo de vida, particularmente alimentación saludable y ejercicio físico, seguido por el uso de un tratamiento farmacológico único y luego -de ser necesario- por la combinación de dos medicamentos. El objetivo es que el paciente logre y mantenga niveles adecuados de glucosa en sangre para prevenir complicaciones a largo plazo", aseguró la Dra. Laura Pomares, Médica de Planta del Servicio de Endocrinología y Diabetes del Hospital 'Juan Pablo II' de Corrientes.

Hasta ahora, las dos únicas opciones de tratamiento aprobadas en niños y adolescentes con diabetes tipo 2 eran la metformina y las insulinas. Sin embargo, más de la mitad de los pacientes jóvenes no logra el control glucémico sostenido con metformina como monoterapia, inclusive cuando se combina con intervenciones en el estilo de vida. El tratamiento con insulina requiere de rutinas bien establecidas para minimizar el riesgo de hipoglucemia, un desafío en sí mismo en niños y adolescentes.

La diabetes tipo 2 es una enfermedad crónica en la que el páncreas no produce suficiente insulina para controlar el nivel de glucosa (azúcar) en la sangre o el cuerpo no puede usarla de manera efectiva. Puede provocar complicaciones para la salud a largo plazo si la persona no controla adecuadamente su enfermedad.

La Dra. Laura Pomares explicó que "la liraglutida es un 'análogo de incretina', es decir, que actúa imitando el funcionamiento metabólico de esa hormona en el organismo, cuyo rol es estimular la liberación de insulina por el páncreas en respuesta a los alimentos. De esta manera, ayuda a controlar los niveles de glucosa en sangre. Ya conocemos muy bien esta medicación, porque existe amplia evidencia y experiencia en adultos en los últimos 10 años".

La eficacia y seguridad de este medicamento en niños y adolescentes se investigó en el ELLIPSE, un estudio clínico de fase 3, controlado con placebo, que incluyó 134 pacientes con diabetes tipo 2, de 10 a 17 años y se llevó a cabo en 84 centros en 25 países.

En combinación con metformina, con o sin insulina basal, liraglutida (1,8 mg/día) redujo significativamente los niveles de hemoglobina glicosilada (un indicador que promedia los valores de glucemia en los últimos tres meses) tanto a las 26 como a las 52 semanas, versus placebo, donde la hemoglobina glicosilada aumentó, demostrando la superioridad de liraglutida en el control glucémico.

Además, la proporción de niños y adolescentes que en la semana 26 alcanzaron un valor de hemoglobina glicosilada inferior a 7% (nivel objetivo para un adecuado control de la enfermedad) fue significativamente mayor en aquellos que recibieron liraglutida (63.7%) que en los pertenecientes al otro grupo (36.5%).

El perfil de seguridad del medicamento en esta población es similar al ya conocido en la población de adultos.

Estos datos se suman a la extensa evidencia del uso de liraglutida en el tratamiento de la diabetes tipo 2 y al compromiso de Novo Nordisk en abordar una considerable y creciente necesidad médica insatisfecha para toda la población de pacientes con diabetes.

 

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Lunes, 13 Julio 2020 13:32

Nueva insulina concentrada

 

Las personas con diabetes deben cumplir medidas de autocuidado: llevar una nutrición saludable es parte importante del manejo de esta enfermedad, sabiendo qué comer y cuándo hacerlo, porque cada alimento afecta de manera diferente los niveles de glucosa en sangre. Además, la realización de actividad física con regularidad es esencial para el control de la glucemia. La adherencia al tratamiento es clave para un buen manejo de la enfermedad y prevenir complicaciones a largo plazo. Particularmente, en los casos en que el tratamiento incluye la administración de insulina, la multiplicidad de inyecciones diarias, el cambio frecuente de lapicera o el dolor tras la aplicación, son factores que pueden afectar la adherencia.

 

El cuidado de los sitios de aplicación de la insulina, así como la técnica de la inyección son fundamentales para el manejo del control de la glucosa; la posibilidad de administrar la dosis de insulina necesaria en menor volumen ayudaría a preservar el tejido celular subcutáneo y evitar complicaciones relacionadas.

"La administración de elevados volúmenes de insulina puede hacer algo más dificultosa la aplicación, con riesgo de causar molestia o dolor en el sitio de inyección y requerir más fuerza o destreza. Esta insulina concentrada en menor volumen viene a mejorar específicamente este aspecto, ganando en comodidad para los pacientes, con la misma eficacia terapéutica, lo que podría inclusive contribuir a una mejor adherencia al tratamiento", sostuvo el Dr. Félix Puchulu, jefe de la División Diabetología del Hospital de Clínicas 'José de San Martín'.

"El tratamiento de la diabetes es cada vez más personalizado, ajustando las dosis de insulina de acuerdo con el peso, edad, necesidades y objetivos terapéuticos de cada persona, realizando modificaciones a partir del seguimiento que se hace de los resultados que se van obteniendo en el manejo de la enfermedad. En este sentido, es muy útil la llegada de nuevas insulinas que se puedan adaptar a las necesidades individuales de los pacientes", agregó el especialista.

Cerca de 463 millones de adultos tienen diabetes en el mundo y se cree que esa cifra ascenderá a 700 millones para 2045.Según la 4a Encuesta Nacional de Factores de Riesgo del Ministerio de Salud de la Nación (realizada en 2018 y presentada en 2019), la prevalencia autorreportada de glucemia elevada/diabetes en nuestro país en mayores de 18 años alcanza al 12,7% de la población en mayores de 18 años, lo que representa aproximadamente 4.092.000 personas. Estos valores son un 29,6% mayores que los de la edición anterior de la encuesta (9,8% en 2013), lo que está en línea con el crecimiento del sobrepeso y la obesidad, uno de los principales factores que contribuyen al desarrollo de diabetes tipo 2.

La diabetes es una enfermedad que se presenta cuando el páncreas no puede producir insulina o cuando el organismo no la utiliza correctamente. La insulina es una hormona que permite que la glucosa en sangre pase a las células del cuerpo en forma de energía. Si no funciona correctamente, la glucosa se acumula en la sangre y con el tiempo puede ocasionar daños irreversibles en vasos sanguíneos, órganos y tejidos.

Las formas más comunes son la diabetes tipo 1 y la tipo 2. La primera se presenta, por lo general, en etapas tempranas de la vida (aunque puede comenzar a cualquier edad) y no se puede prevenir aún. Aquí el organismo no produce insulina, por lo que ésta hormona debe ser administrada todos los días. En cambio, la diabetes tipo 2, que es la más frecuente, en muchos casos se puede prevenir o demorar llevando una vida saludable. Afecta generalmente a adultos que presentan sobrepeso u obesidad y sedentarismo, observándose que la edad de comienzo va adelantándose, ya que existe diabetes tipo 2 en niños y adolescentes.

 
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Lunes, 09 Diciembre 2019 15:55

Diabetes tipo 2 y riesgo cardiovascular

Según la 4ª Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, en nuestro país el 8,4% de la población tiene glucemia elevada o diabetes según registro bioquímico y el 66.1% tiene sobrepeso u obesidad. Las personas con diabetes tipo 2 tienen mayor riesgo cardiovascular, siendo ésta la principal causa de muerte y discapacidad en estos pacientes. Sin embargo, de acuerdo con cifras de la American Heart Association, la mitad de los pacientes lo ignora.

“Con un buen manejo por parte del profesional de la salud y con un paciente activo, protagonista de su tratamiento, que lleve un estilo de vida saludable, que realice chequeos con frecuencia y adhiera a las indicaciones de su médico tratante, se puede controlar el riesgo y prevenir el desarrollo de problemas cardiovasculares en el futuro”, sostuvo el Dr. León Litwak, médico Endocrinólogo, especializado en diabetes.

Éste fue uno de los ejes de la edición 2019 de la campaña ‘100 mil corazones’, de la Federación Argentina de Cardiología (FAC), que se llevó adelante entre el Día Mundial del Corazón y el Día Mundial de la Diabetes, y que contó con el apoyo -entre otras instituciones- del laboratorio Novo Nordisk.

“Si bien no queremos alarmar a la comunidad de pacientes con estas cifras, estamos convencidos de que conociendo esta información, se puede tomar medidas a tiempo para prevenir complicaciones para la salud. El primer paso es conversar con su médico sobre la mejor manera de controlar la diabetes y los demás factores de riesgo cardiovascular como: obesidad, hipertensión arterial y los niveles elevados de colesterol en sangre”, subrayó el Dr. Daniel Piskorz, médico especialista en Cardiología.

La diabetes es una enfermedad que se presenta cuando el páncreas no puede producir insulina o cuando el organismo no la utiliza correctamente. La insulina es una hormona que permite que la glucosa en sangre sea utilizada por las células del cuerpo como energía. Si no funciona correctamente, la glucosa se acumula en la sangre y con el tiempo puede ocasionar daños irreversibles en vasos sanguíneos, órganos y tejidos.

Las formas más comunes son la diabetes tipo 1 y la tipo 2. La primera se presenta, por lo general, en etapas tempranas de la vida (aunque puede comenzar a cualquier edad) y no se puede prevenir aún. Aquí el organismo no produce insulina, por lo que ésta hormona debe ser administrada todos los días.

En cambio, la diabetes tipo 2, que es la más frecuente, en muchos casos se puede prevenir o demorar llevando una vida saludable. Afecta a adultos que presentan sobrepeso u obesidad y sedentarismo, entre otros factores predisponentes, pero la edad de comienzo va adelantándose, ya que existe diabetes tipo 2 también en niños y adolescentes.

Diversos estudios han demostrado que tener diabetes tipo 2 duplica y hasta cuadruplica el riesgo de tener un infarto o un accidente cerebrovascular.

Según una encuesta de la Federación Internacional de Diabetes, 3 de cada 5 personas con diabetes tipo 2 quieren conocer más sobre los factores predisponentes para desarrollar un evento cardiovascular.

“Esto representa una excelente noticia; las personas con diabetes quieren estar informadas para tomar medidas al respecto; es un primer paso, una gran oportunidad para ir hacia un control de esta enfermedad”, reconoció el Dr. Litwak.

“Necesitamos que todos los actores involucrados (médicos, tomadores de decisiones, sociedades científicas, la industria, los medios de comunicación y asociaciones de pacientes) trabajemos en equipo para brindarles información y herramientas a las personas con diabetes para que alcancen el mejor control posible de su condición”, coincidieron los Dres. Litwak y Piskorz.

Actualmente, en nuestro país, prácticamente 1 de cada 8 personas (12,7%) mayores de 18 años refiere tener diabetes representando un aumento significativo con respecto al 2013 (9,8%), así como miles de niños y adolescentes.

“Afortunadamente, existen abordajes terapéuticos que permiten mantener la enfermedad bajo control, por lo que es prioritario el diagnóstico temprano. Seguidamente, asumir que se trata de una enfermedad crónica con la que se deberá convivir a largo plazo, cumplir con un buen seguimiento médico y un tratamiento farmacológico y de cambios en el estilo de vida”, agregó el Dr. Piskorz.

Entre los principales hábitos saludables que promueven la prevención del riesgo cardiovascular, se destacan:

  • Llevar una alimentación variada y equilibrada.
  • Realizar actividad física regularmente.
  • Realizarse chequeos médicos con frecuencia.
  • Adherir al tratamiento que indica el médico.
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Martes, 15 Octubre 2019 15:13

La estigmatización de la persona con obesidad

"La estigmatización de la persona con obesidad afecta todas las facetas de su desarrollo personal: dificulta sus relaciones y su inserción social, su progreso académico y profesional". Esta afirmación fue realizada por los Dres. Mónica Katz, presidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN) y Alberto Cormillot, Diplomado en Enfermedades Crónicas y Director de la Carrera de Nutrición de la Universidad Isalud.

“Llamativamente, las personas con exceso de peso son las que menos denuncian discriminación, a pesar de que se encuentran a la cabeza de la percepción general como uno de los grupos más discriminados”, consignó la Dra. Mónica Katz. “Habitualmente son estereotipados como vagos y con poca voluntad para encarar un tratamiento de descenso de peso. El problema es que no se trata solo de saber lo que hay que hacer, sino de poder hacer lo que se sabe que hay que hacer”, completó el Dr. Alberto Cormillot.

Durante un encuentro con los medios de prensa organizado por el laboratorio Novo Nordisk, los especialistas insistieron en que la obesidad es una enfermedad crónica, compleja, con desencadenantes genéticos, fisiológicos, metabólicos, ambientales, sociales y psicológicos, que incrementa el riesgo de desarrollar en el tiempo un amplio número de enfermedades que involucran prácticamente a todos los órganos y procesos fisiológicos de nuestro cuerpo, deteriorando la calidad de vida y aumentando la mortalidad.

Solo por citar las principales, mencionaron la resistencia a la insulina y diabetes tipo 2, alteraciones en los lípidos, hipertensión arterial, infarto y accidente cerebrovascular (ACV), problemas articulares (artrosis), hígado graso, depresión, ansiedad, enfermedades pulmonares y algunos tipos de cáncer (colon, útero, mama, riñón, ovario, páncreas, próstata, esófago, hígado y algunos tipos de linfoma).

“Contar con alimentos disponibles en el hogar de mejor calidad nutritiva, comer lento con bocados chicos y masticando mucho, no discutir durante la ingesta, hacer tangible el volumen de la comida, por ejemplo fotografiando el plato, tener en cuenta que ‘no es la última cena’ y recordar que ‘elegimos ser saludables’, son algunos de los consejos que solemos recomendar en nuestra práctica diaria, pero nunca prohibiendo un alimento en particular, ya que las prohibiciones lo único que generan son incertidumbre y mayor deseo”, graficó la Dra. Mónica Katz.

“El plato de los argentinos debe contener porciones más pequeñas, mayor cantidad de legumbres, hortalizas y frutas y verduras en general, alimentos aireados (como suflés o batidos) y fundamentalmente evitar la sal, los azúcares agregados, el alcohol y las grasas saturadas. Ayuda también distribuir la ingesta en el tiempo a modo de colaciones cada 2 ó 3 horas”, sostuvo el Dr. Alberto Cormillot.

Ambos coincidieron en la importancia de reconocer al exceso de peso (que engloba al sobrepeso y la obesidad) como una enfermedad crónica que debe ser tratada de por vida con un seguimiento a cargo de profesionales de la salud.

“Llamativamente, hoy tenemos que enfrentar al ‘intrusismo’, que es el ejercicio de una actividad pseudoprofesional a cargo de personas que no están matriculadas ni entrenadas para hacerlo. Seguir sus consejos contribuye a perpetuar las causas de la obesidad y desalienta la visita al médico o al nutricionista, que son los profesionales preparados para atender la enfermedad”, precisó la Dra. Katz.

Para el Dr. Cormillot algunas personas prefieren escuchar ‘un relato’ que les resulta atractivo, en lugar de atenerse al pensamiento científico comprobado. Allí aparecen dietas en base a un solo grupo de alimentos o se demonizan otros y se los deja de consumir renunciando a los nutrientes que estos aportan.

“Al momento de enfrentarse con un alimento, compiten el pensamiento rápido con el pensamiento lento. El primero es impulsivo y buscará llevarse el alimento a la boca, el segundo es más reflexivo y sabrá asumir cuándo ha sido suficiente. El punto está en lograr que prevalezca el pensamiento lento y entender que no debe predominar lo que más me gusta, sino lo que más me importa”, insistió.

Con respecto al tratamiento farmacológico, remarcaron que afortunadamente hoy se dispone de varias alternativas de medicamentos efectivos que, recetados por un médico y con su estricto seguimiento, pueden contribuir al éxito, pero siempre sumados a un cambio en el estilo de vida que incluya una alimentación balanceada y un programa sistemático de actividad física.

En cuanto a la composición de los alimentos, el Dr. Cormillot subrayó que “sin ninguna duda la reformulación de los alimentos y la reducción de las porciones son medidas inevitables y urgentes”. Mientras que la Dra. Katz agregó que “la industria debería producir alimentos que generen mayor saciedad en base a un mayor contenido de fibras, proteínas, agua y aire”.

Finalmente, al referirse a la obesidad como disciplina, ambos destacaron que es una especialidad de frontera: “no alcanza con ser nutricionista, endocrinólogo, diabetólogo, psicólogo o deportólogo; es necesario capacitarse para tratar el exceso de peso”, afirmaron, al tiempo que aprovecharon para criticar enfáticamente a las dietas restrictivas, de menos de mil calorías diarias, que solo generan ‘efecto rebote’.

 
 
 
 
 
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Estimado Sr. Farmacéutico:

La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) aprobó, y ya se encuentra disponible en la Argentina, Saxenda® (Liraglutida), una nueva droga para el tratamiento de la obesidad y el sobrepeso (asociado a comorbilidades), que demostró beneficios significativos y sostenidos en la reducción del peso corporal.

Saxenda® (Liraglutida) está indicada bajo prescripción médica para adultos mayores de 18 años con un Índice de Masa Corporal (IMC, coeficiente que surge de dividir el peso sobre la altura dos veces) mayor o igual a 30 (obesidad) o mayor o igual a 27 (sobrepeso) en aquellos que presenten alguna enfermedad relacionada con el exceso de peso, como prediabetes, diabetes mellitus tipo 2, presión arterial elevada, niveles anormales de grasas en sangre o problemas respiratorios durante el sueño denominados ‘apnea obstructiva del sueño’.

Es importante destacar que la droga Liraglutida, también se encuentra disponible en el producto Victoza®, comercializado por Novo Nordisk indicado para el tratamiento de la Diabetes Tipo 2 en distinta dosis y lanzado a la comunidad médica en el año 2010.

El objetivo de la presente es resaltar que tanto Victoza® como Saxenda® han sido aprobadas por ANMAT aunque para distintos usos, siendo que Victoza® está indicada en el tratamiento de la Diabetes tipo 2 y Saxenda® para el tratamiento de la obesidad o sobrepeso asociado con alguna comorbilidad como se señaló anteriormente.

Teniendo como objetivo la seguridad de los pacientes, destacamos que en el caso de Saxenda®, la lapicera prellenada permite la administración de hasta de 3mg que es la dosis recomendada de mantenimiento (en obesidad y sobrepeso), mientras que en el caso de Victoza® la dosis máxima recomendada de mantenimiento para el caso de diabetes tipo 2, es de 1.8mg.

Ante cualquier duda, les sugerimos comunicarse con el Servicio de Atención al Cliente de Novo Nordisk Pharma Argentina S.A. al 0800-345-6686.

Atentamente, Novo Nordisk Pharma Argentina S.A.

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