Hoy en Revista Dosis

Un nuevo análisis de sangre que evalúa cuatro indicadores o biomarcadores proteicos mejora significativamente la detección del riesgo de padecer cáncer de pulmón, informó ayer la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC).

Este método ayuda a identificar a personas que deberían hacerse un escáner TAC, una prueba radiológica de rayos X habitualmente usada para el diagnóstico de esa enfermedad.

Uno de los principales investigadores del estudio, Mattias Johansson, precisó que esta es “la primera vez que se emplea el análisis de sangre en un contexto de detección precoz de cáncer de pulmón en personas sanas”. Este nuevo modelo toma en cuenta el consumo de tabaco del individuo y analiza los niveles en la sangre de las proteínas CA125, Pro-SFTPB, CYFRA 21-1 y CEA, algunas de las cuales, como la CYFRA 21-1, ya se examinan individualmente para diagnosticar otros tipos de cáncer, como el de ovario.

El estudio analizó sangre de enfermos de cáncer de pulmón cuando estos todavía no habían desarrollado la enfermedad.

Este nuevo sistema de detección de la enfermedad, según Johansson, identificó a un 63% de futuros pacientes, entre fumadores y exfumadores, mientras que el porcentaje con los actuales criterios para someterse luego a un seguimiento exhaustivo ronda el 42% en los Estados Unidos.

El director de la IARC, Christopher Wild, aseguró en un comunicado de prensa que aunque “evitar el tabaco es la mejor manera de reducir el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, entre los fumadores y exfumadores que están en alto riesgo, la detección temprana tiene un papel clave en la reducción de esa enfermedad” El objetivo de este estudio fue evaluar si el análisis de moléculas presentes en la sangre puede facilitar la identificación de fumadores y ex fumadores que sufrirán cáncer de pulmón en el futuro. Para ello los autores analizaron las muestras de sangre de 108 fumadores a los que se les diagnosticó cáncer de pulmón en los 12 meses siguientes a la extracción de sangre. Luego las compararon con las de otras 216 personas también fumadoras pero que no desarrollaron el tumor (el grupo control).

Según los resultados, los pacientes que acabaron padeciendo el cáncer tenían unos niveles anómalos de cuatro proteínas en la sangre: CA125, Pro-SFTPB, CYFRA 21-1 y CEA.

El cáncer de pulmón representa el 20% de todas las muertes por cáncer en el mundo y la amplia mayoría del 80-90% son causados por el tabaquismo, según confirma la IARC, entidad que forma parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

 

Fuente: Clarin Salud

Publicado en Noticias

El magnesio es un nutriente esencial que se encuentra en muchos alimentos, principalmente los frutos secos, los cereales integrales y las verduras de hoja verde. Un mineral que juega unas funciones fundamentales, cuando no vitales, en el organismo. De hecho, y comparadas frente a aquellas con niveles elevados –o muy elevados–, las personas que tienen niveles bajos de magnesio en sangre tienen un riesgo mucho mayor de padecer fracturas óseas e hipertensión arterial. Pero cuidado: parece que estas concentraciones de magnesio circulante deben ser tan solo ‘adecuadas’. Es decir, ‘normales’, ni altas ni bajas. Y es que como muestra un estudio llevado a cabo por investigadores del Centro Médico de la Universidad Erasmus en Rotterdam (Países Bajos), la población con niveles altos o bajos de magnesio en sangre presentan una probabilidad superior de acabar desarrollando demencia. Tal es así que, cuando menos en teoría, podría identificarse a las personas con riesgo de padecer demencia a partir de la cuantificación de sus niveles sanguíneos de este mineral.

 

Como explica Brenda C.T. Kieboom, directora de esta investigación publicada en la revista «Neurology», «nuestros resultados, si bien deben ser confirmados en otros estudios, resultan ‘intrigantes’. Dado que las actuales opciones para la prevención y el tratamiento de la demencia son limitadas, necesitamos identificar con urgencia nuevos factores de riesgo. Y si la gente puede llegar a reducir su riesgo de demencia a través de la dieta o con la toma de suplementos, sería muy beneficioso».

En su justa medida
Para llevar a cabo el estudio, los autores siguieron durante un periodo promedio de ocho años la evolución de 9.569 mujeres y varones que, con una media de edad de 65 años, no padecía demencia. Concluido el seguimiento, 823 de los participantes fueron diagnosticados de demencia, en su mayoría –hasta 662 de los casos– de enfermedad de Alzheimer.

Los participantes fueron divididos en tres grupos en función de sus niveles sanguíneos de magnesio. Y de acuerdo con los resultados, aquellos incluidos en los grupos con los niveles más bajos y más altos presentaron, con independencia de otros factores como el índice de masa corporal (IMC), el hábito tabáquico, el consumo de alcohol y la función renal, el mayor riesgo de demencia –hasta un 30% superior que aquellos incluidos en el grupo intermedio.

Los análisis de sangre para medir los niveles de magnesio se podrían usar para monitorizar a la población en riesgo de demencia
Brenda Kieboom
Concretamente, del total de 1.771 personas del grupo con los menores niveles de magnesio circulante, 160 desarrollaron demencia, estableciéndose la incidencia en 10,2 casos por 1.000 personas-año. Un diagnóstico de la enfermedad que asimismo se estableció en 179 participantes de los 1.748 incluidos en el grupo con mayores niveles sanguíneos del mineral –lo que arroja una incidencia de 11,4 casos por 1.000 personas-año–. Sin embargo, ‘únicamente’ 102 de las 1.387 personas del grupo intermedio acabaron desarrollando demencia –lo que da lugar a una tasa de 7,8 casos por 1.000 personas-año.

Entonces, ¿tener unos niveles ‘adecuados’ reduce, frente a los elevados y los disminuidos, el riesgo de demencia? Pues no. Parece que basta que se encuentren ‘altos’ o ‘bajos’ dentro del rango considerado ‘normal’. De hecho, como apunta Brenda Kieboom, «prácticamente todos los participantes tenían sus niveles de magnesio dentro del rango normal, con solo 108 con unas cifras por debajo de lo normal y únicamente dos por encima».

¿Cribado de la demencia?
En definitiva, y cuanto menos en el caso de la demencia, parece que no se debe pecar ni por defecto ni por exceso en lo que refiere a los niveles de magnesio en sangre. Un hallazgo que podría resultar útil para identificar no ya a los pacientes en las fases iniciales de la enfermedad, sino incluso a la población de riesgo.

Como concluye Brenda Kieboom, «en caso de que nuestros resultados sean confirmados, los análisis de sangre para medir los niveles de magnesio se podrían usar para monitorizar a la población en riesgo de demencia. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que nuestro trabajo no demuestra que los niveles bajos o altos de magnesio causen demencia; tan solo muestran una asociación».

Fuente: ABC  - España

Publicado en Noticias