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Un estudio reciente sugiere que un nuevo anticonceptivo de acción prolongada diseñado para ser auto-administrado por mujeres puede ser una nueva opción de planificación familiar, particularmente en países en desarrollo donde el acceso a la atención médica puede ser limitado.

Los anticonceptivos de acción prolongada ahora disponibles proporcionan el mayor nivel de eficacia, pero generalmente requieren que un profesional de la salud te inyecte un medicamento o te implante un dispositivo. Las técnicas de acción corta, por otro lado, un estricto cumplimiento por parte de los usuarios y, por lo tanto, a menudo no son tan efectivas.

En pruebas con animales, un parche anticonceptivo experimental de microagujas proporcionó un nivel terapéutico de la hormona anticonceptiva durante más de un mes con una sola aplicación en la piel.

Cuando se aplica el parche durante varios segundos, las agujas microscópicas se rompen y permanecen debajo de la superficie de la piel, donde los polímeros biodegradables liberan lentamente el medicamento anticonceptivo levonorgestrel con el tiempo. Diseñado originalmente para su uso en áreas del mundo con acceso limitado a la atención médica, el anticonceptivo de microagujas podría ofrecer una nueva alternativa de planificación familiar para una población más amplia.

Todos los detalles de la investigación se publican este lunes en la revista ‘Nature Biomedical Engineering’. El trabajo fue financiado por ‘Family Health International’ (FHI 360), una organización financiada en virtud de un contrato con la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

“Hay mucho interés en ofrecer más opciones para los anticonceptivos de acción prolongada”, dice el autor del artículo Mark Prausnitz, profesor de Regentes en la Escuela de Ingeniería Química y Biomolecular del Instituto de Tecnologíade Georgia. “Nuestro objetivo es que las mujeres puedan auto-administrarse los anticonceptivos de acción prolongada con el parche de microagujas que se aplicaría en la piel durante cinco segundos solo una vez al mes”, detalla.

Posible efectividad durante 6 meses 

Si finalmente se aprueba el uso del parche anticonceptivo de microaguja, podría convertirse en el primer anticonceptivo auto-administrado de acción prolongada que no implique una inyección de aguja convencional. Este parche anticonceptivo de microagujas interrumpiría los ciclos menstruales de las mujeres que lo usan.

Debido a que las pequeñas agujas deben permanecer en la piel durante el tiempo de liberación de la hormona, los científicos dirigidos por el investigador postdoctoral de Georgia Tech Wei Li desarrollaron una técnica mecánica que permitiría que las microagujas que contienen medicamentos se liberen del material de respaldo del parche.

Para lograrlo, los autores moldearon pequeñas burbujas de aire en la parte superior de las microagujas, creando una debilidad estructural. Las microagujas resultantes son lo suficientemente fuertes como para presionarlas contra la piel, pero cuando el parche se desplaza hacia un lado, la fuerza de corte corta las pequeñas estructuras en la piel. El parche de respaldo puede quitarse.

Los investigadores están estudiando si un solo parche podría contener suficiente hormona para proporcionar anticonceptivos durante seis meses. Las microagujas se moldean a partir de una mezcla de polímeros biodegradables, poli (ácido láctico-co-glicólico) y poli (ácido láctico), comúnmente utilizados en suturas reabsorbibles, detalla Steven Schwendeman, profesor y presidente del Departamento de Ciencias Farmacéuticas en la Universidad de Michigan y colaborador en este proyecto.

Los ácidos láctico y glicólico están presentes de forma natural en el cuerpo, lo que contribuye a la biocompatibilidad del material polímero, dice. “Seleccionamos materiales poliméricos para cumplir objetivos de diseño específicos como la resistencia de la microaguja, la biocompatibilidad, la biodegradación y el tiempo de liberación del fármaco y la estabilidad de la formulación”, explica Schwendeman.

Y prosigue: “Nuestro equipo luego procesó el polímero en microagujas disolviendo el polímero y el fármaco en un disolvente orgánico, moldeando la forma y luego secando el disolvente para crear las microagujas. Cuando se forma la matriz polimérica de esta manera puede liberar la hormona anticonceptiva de forma lenta y segura durante semanas o meses cuando se coloca en el cuerpo”.

Las pruebas con ratas evaluaron solo los niveles en sangre de la hormona y no intentaron determinar si podía prevenir el embarazo. “El objetivo era demostrar que podríamos permitir que la concentración de levonorgestrel se mantenga por encima de los niveles que se sabe que causan la anticoncepción en los seres humanos”, subraya Prausnitz.

Podría usarse para la vacunación 

Al desarrollar el parche anticonceptivo experimental de microagujas, los investigadores aprovecharon el trabajo anterior para disolver los parches de microagujas diseñados para transportar vacunas al cuerpo. En colaboración con la Universidad de Emory (EEUU), se realizó un ensayo clínico de Fase I de vacunación contra la influenza con microagujas que se disuelven rápidamente.

Ese estudio sugirió que los parches de microagujas podrían usarse de manera segura para administrar la vacuna. Debido a que las microagujas son tan pequeñas, entran solo en las capas superiores de la piel y no fueron percibidas como dolorosas por los participantes del estudio.

“Aún no sabemos cómo funcionarán los parches anticonceptivos de microagujas en los humanos -señala Prausnitz-. Debido a que estamos usando una hormona anticonceptiva bien establecida, somos optimistas de que el parche será un anticonceptivo eficaz. También esperamos que la posible irritación de la piel en el sitio de aplicación del parche sea mínima, pero estas expectativas deben verificarse en ensayos clínicos”.

Los parches anticonceptivos probados en los animales contenían 100 microagujas. Para administrar una dosis adecuada de levonorgestrel a un ser humano se requerirá un parche más grande. A los investigadores les gustaría desarrollar un parche que pudiera aplicarse una vez cada seis meses.

Fuente: PM Farma (Argentina) /COFA

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A pesar de que su uso está especialmente recomendado en adolescentes y en mujeres jóvenes, los anticonceptivos reversibles de larga duración (LARCs, según sus siglas en inglés) se encuentran “subutilizados”. Esto es lo que advierte un reciente estudio norteamericano cuyas conclusiones acaba de publicar la prestigiosa revista Journal of the American Medical Association (JAMA), que halló que sólo el 14,3% de las adolescentes y mujeres jóvenes recurre a anticonceptivos de larga duración como el implante subdérmico o los DIU, siendo que éstos constituyen la herramienta de primera elección para la prevención de un embarazo no planificado.

 

Las estadísticas norteamericanas de uso de anticonceptivos reversibles de larga duración son similares a las locales, comentó la doctora Marisa Labovsky, ginecóloga y presidente de la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil (SAGIJ): “En la Argentina, es muy bajo el uso de LARCs en adolescentes y en mujeres jóvenes: no llega al 10%. En su lugar, es mucho más alto el porcentaje que recurre al preservativo y a las píldoras anticonceptivas, a pesar de que los LARCs presentan la ventaja de que su efectividad no depende de la paciente: una vez colocados, tienen un porcentaje de falla menor al 1%, lo que habla de métodos realmente muy efectivos”.

 

Es que a diferencia de las píldoras anticonceptivas, cuya efectividad en su uso habitual es sensiblemente menor a cuando son utilizadas en la forma recomendado (92% versus 99%), la efectividad de los LARCs es siempre mayor al 99%, ya que una vez colocados sus efectos en la prevención del embarazo se mantienen independientemente de su usuaria. Un ejemplo es el implante subdérmico, una varilla del tamaño de un fósforo que el médico coloca bajo la piel del antebrazo en el consultorio, y que durante 3 años libera etonogestrel, una hormona que inhibe la ovulación y espesa el moco cervical, impidiendo la fecundación. 

 

La doctora Labovsky destacó la seguridad de los LARCs disponibles en la Argentina: “Estos LARCs no tienen estrógenos, que son los que tienen ciertas contraindicaciones (pues pueden causar trombosis). Los LARCs como el implante subdérmico contienen progesterona [etonogestrel], por lo que pueden ser usados en distintas situaciones como el posparto inmediato, la lactancia, en mujeres hipertensas, en fumadoras, todas situaciones en las que está contraindicado el uso de anticonceptivos con estrógenos”.

 

Según la especialista, la baja tasa de uso de los anticonceptivos reversibles de larga duración se explica en buena medida por los mitos que existen en torno a su utilización. “Existe numerosos mitos, que son los que realmente se convierten en una barrera que impide su uso –explicó–. No es cierto que no se pueden usar en adolescentes o en mujeres que no han tenido embarazos previos, como muchos creen, todo lo contrario: la Organización Mundial de la Salud (OMS) los recomienda como método de elección para adolescentes, porque son seguros y efectivos, y quienes más seguridad y efectividad necesitan son las jóvenes, para evitar el embarazo no planificado”.

 

PREVENCIÓN DEL EMBARAZO ADOLESCENTE

 

Casi 3 de cada 4 embarazos adolescentes en América latina y el Caribe no son buscados, y cerca de la mitad terminan en abortos. Un elemento esencial en su prevención es el conocimiento, acceso y uso consistente y eficaz de anticoncepción. Tal es así que si las adolescentes que necesitan métodos anticonceptivos los utilizaran, el número de embarazos adolescentes en América Latina bajaría de 3.6 millones al año a 2.4 millones al año. Esa reducción del 43% de embarazos adolescentes a su vez redundaría en 400.000 menos partos no intencionales, 600.000 menos abortos de los cuales casi todos se realizan en forma insegura, y 200.000 menos perdidas de embarazos no intencionales.

 

De los 27,5 millones de mujeres de entre 15 y 19 años que viven actualmente América latina y el Caribe, el 34% requiere métodos anticonceptivos porque son sexualmente activas o están casadas, pero no quieren ser madres en los próximos 2 años. Sin embargo, De esos 9,4 millones de adolescentes, el 36% (unos 3,4 millones) no utiliza ningún método anticonceptivo o –en una proporción menor– emplea métodos anticonceptivos tradicionales, que son menos efectivos que los métodos modernos. Como muestran las citadas estadísticas, un incremento en el uso de anticonceptivos modernos prevendría embarazos no deseados, salvaría vidas y mejoraría la salud.

 

Otro dato preocupante es el número de embarazos no planificados que ocurren antes de que la mujer alcance la mayoría de edad. En el cono sur, 1 de cada 5 nacimientos de madres adolescentes que ocurren cada año son de mujeres que ya han tenido uno o más hijos. Un segundo embarazo y nacimiento a edades tempranas no sólo supone intervalos entre partos demasiado cortos y no recomendables, sino que también es una evidencia que señala las oportunidades perdidas de intervención exitosa durante la atención del primer embarazo así como del nacimiento y cuidado de los hijos de madres adolescentes.

 

En Argentina, en octubre del 2014, se incorporó el implante subdérmico dentro del marco del Programa Nacional de salud Sexual y Procreación Responsable, junto con otros métodos conceptivos como: preservativos, anticonceptivos orales e inyectables combinados y solo progesterona, dispositivos intrauterinos, anticonceptivos de emergencia)

 

 

 

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Las mujeres que usan anticonceptivos hormonales tienen un mayor riesgo de intento de suicidio. El mayor riesgo relativo se observa en mujeres adolescentes, según indica un estudio danés.

“Las mujeres deben ser conscientes de este posible efecto adverso de la anticoncepción hormonal para que puedan considerar alternativas si desarrollan depresión después de comenzar a usar anticonceptivos hormonales”, dijo el Dr. Øjvind Lidegaard, del Departamento de Ginecología, Rigshospitalet y la Universidad de Copenhague a Medscape Medical News.

El estudio fue publicado en línea el 17 de noviembre en el American Journal of Psychiatry.

Mayor Riesgo Temprano

En un estudio danés de cohortes prospectivo anterior a nivel nacional en mujeres y adolescentes, los investigadores encontraron una asociación entre el uso de la anticoncepción hormonal y la depresión. La asociación fue más pronunciada entre los adolescentes.

En el estudio actual, los investigadores siguieron una cohorte nacional completa de mujeres de 15 años o más para evaluar el uso diario de la anticoncepción hormonal y el riesgo de un primer intento de suicidio o suicidio.

Los criterios de exclusión incluyeron intentos de suicidio previos, uso de antidepresivos, diagnóstico psiquiátrico, diagnóstico de cáncer o diagnóstico de trombosis venosa, porque estos factores podrían influir tanto en el uso de la anticoncepción hormonal como en el riesgo de suicidio.

Cerca de medio millón de mujeres fueron seguidas en promedio durante 8,3 años (3,9 millones de personas-año). La edad media de los participantes fue de 21 años. Se identificaron 6999 primeros intentos de suicidio y 71 suicidios. Se encontró que el riesgo relativo para el primer intento de suicidio y el suicidio se incrementó entre las que actualmente usan anticonceptivos hormonales o que los usaron recientemente, en comparación con las mujeres que nunca los habían utilizado.

Las adolescentes eran más sensibles que las mujeres mayores a la influencia de la anticoncepción hormonal sobre el riesgo de primer intento de suicidio.

El riesgo de intento de suicidio varió según el tipo de anticoncepción hormonal. Las estimaciones de riesgo relativo fueron 1.91 (95% confianza inverval [CI], 1.79 – 2.03) para productos combinados orales, 2.29 (IC 95%, 1.77 – 2.95) para productos solo de progestina oral, 2.58 (IC 95%, 2.06 – 3.22) para el anillo vaginal, y 3,28 (IC 95%, 2,08 – 5,16) para el parche.

La asociación entre el uso de anticonceptivos hormonales y un primer intento de suicidio alcanzó su punto máximo después de 2 meses de uso; se observó una tendencia decreciente después de 1 año de uso.

“La disminución en las estimaciones de riesgo para el intento de suicidio después de 1 año de uso probablemente se debió a la selección externa de mujeres que desarrollan reacciones adversas al estado de ánimo después del inicio de la anticoncepción hormonal”, afirman los investigadores.

Cinco estudios han evaluado los intentos de suicidio y los suicidios en usuarias de anticonceptivos hormonales. Los cinco encontraron riesgos elevados, aunque tales aumentos fueron estadísticamente significativos en solo uno de los estudios. “Se debe tener en cuenta que ninguno de los estudios previos incluyó mujeres de entre 15 y 25 años, que de acuerdo con nuestro estudio es el grupo más vulnerable de mujeres cuando se exponen a la anticoncepción hormonal”, dijo el Dr. Lidegaard a Medscape Medical News.

“Se justifica una mayor conciencia de las posibles implicaciones para el estado de ánimo de las hormonas sexuales femeninas exógenas”, concluyen los investigadores en su artículo. “Teniendo en cuenta la gravedad de estos efectos secundarios potenciales poco reconocidos de los anticonceptivos hormonales, los profesionales de la salud y las mujeres que comienzan a usar anticonceptivos hormonales deben estar informados sobre ellos”, escriben.

“Los intentos suicidas y los suicidios deben agregarse a la lista de posibles efectos adversos con el uso de anticonceptivos hormonales. Es una buena idea hacer una visita de control a un ginecólogo unos 3 meses después de comenzar con la anticoncepción hormonal para garantizar un buen cumplimiento del nuevo método anticonceptivo y también para consultarles sobre su salud mental “, sostiene el Dr. Lidegaard.

Fuente: Am J Psychiatry. Published online November 17, 2017. Medscape

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