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Con la sanción en 2013 de la ley 26.862 de Reproducción Médicamente Asistida se duplicaron los tratamientos. Pasaron de 10 mil a 20 mil por año en el país, según Sergio Papier, presidente del Comité Ejecutivo de la Asociación Latinoamericana de Medicina Reproductiva y director médico del Centro Privado de Medicina Genética y Reproductiva. En cinco años, se calcula que se hicieron 100 mil tratamientos con una tasa de efectividad de estos procedimientos de un 25%. De este detalle es que surge que son alrededor de 25 mil los niños que nacieron desde su entrada en vigencia.

La gran mayoría concretó el sueño de convertirse en madre o padre a través de una prepaga u obra social, que en la actualidad están obligadas a cubrir los tratamientos. Hay un 30% que sigue afrontando los altos costos y elige hacerlo en forma particular, dice Papier.

El sistema público es el menos desarrollado aunque hace alrededor de un año empezó a ganar impulso de la mano del Programa Nacional de Reproducción Médicamente Asistida de la Secretaría de Salud de la Nación, a cargo del especialista Nicolás Neuspiller. “Entre 2017 y 2018 se realizaron en el sector publico 1.312 consultas, 600 tratamientos de alta y baja complejidad y se lograron 66 embarazos”, detalló a este diario Neuspiller, quien asegura que ya hay 19 centros en los que se hacen tratamientos: en 16 de ellos, baja complejidad y en 3, alta y baja. Los que tienen las dos posibilidades están en Tucumán, Córdoba y Bahía Blanca. Y se está por incorporar un cuarto centro de alta dentro del Hospital de Clínicas, en Capital.

“No es fácil, hay lista de espera para los tratamientos de alta complejidad y la demora varía según la provincia. Con el aumento del dólar se nos complicó bastante la compra de insumos”, advierte el coordinador del Programa Nacional, quien asegura que, a pesar de ello, intentan avanzar para que cada vez más personas puedas acceder a la reproducción asistida en los hospitales.

Papier advierte que si bien aumentó el número de tratamientos, la tasa de embarazo se estabilizó. Esto, según él, tiene que ver con el desfinanciamiento de este tipo de procedimientos médicos que impacta sobre la calidad y, en consecuencia, sobre los resultados.

A pesar de esto dice que el balance es positivo: “Más allá de las cuestiones a mejorar, es una ley integral que realmente empezó a garantizar el acceso a los tratamientos”.

La norma no solo contempla problemas de infertilidad, que afectan a una de cada seis parejas en el mundo. Incluye a todas las personas que deseen tener un hijo, por su derecho reproductivo. De esta forma, quedan incorporadas las parejas del mismo sexo y las personas solas. La ley cubre hasta cuatro tratamientos de baja complejidad y tres de alta. El límite de edad de la mujer para la realización del tratamiento es de 44 años con óvulos propios y de 51 con óvulos donados.

En la Provincia de Buenos Aires, que es pionera en la materia, existe una ley para brindar cobertura desde diciembre de 2010, que luego se adaptó a la nacional. Desde su sanción, nacieron 403 bebés en hospitales y, en lo que va de este año, lograron 50 embarazos, según precisaron a Clarín desde la cartera de Salud bonaerense.

 

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