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Lunes, 02 Marzo 2020 17:16

Dengue: todo lo que hay que saber

El dengue es una enfermedad viral transmitida por la picadura del mosquito Aedes aegyptique se alimenta con sangre de una persona enferma para luego infectar a cualquiera que vuelva a picar.

El mosquito Aedes aegypti vive en hábitats urbanos y se reproduce principalmente en recipientes artificiales. En las últimas décadas aumentó enormemente la incidencia del dengue en el mundo y alrededor de la mitad de la población corre el riesgo de contraer esta enfermedad. Se presenta en los climas tropicales y subtropicales de todo el planeta.

Las personas infectadas son los portadores y multiplicadores principales del virus, ya que los mosquitos se infectan al picarlas. Tras la aparición de los primeros síntomas, es posible transmitir la infección a los mosquitos Aedes (durante 4 o 5 días; 12 días como máximo).

Es importante destacar que el contagio sólo se produce por la picadura de los mosquitos infectados, nunca de una persona a otra, ni a través de objetos o de la leche materna. Sin embargo, aunque es poco común, las mujeres embarazadas pueden contagiar a sus bebés durante el embarazo.

Las tareas para evitar la enfermedad del dengue consisten en eliminar los posibles criaderos de mosquitos en las viviendas y alrededores; es importante dar vuelta los objetos que se encuentran en el exterior como baldes, palanganas y tambores; cambiar el agua de los bebederos de animales, colectores de desagües de aire acondicionado o lluvia; tapar los tanques y recipientes que se usan para recolectar agua; mantener los jardines desmalezados y limpiar las canaletas de los techos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que, por hoy, el único método para controlar o prevenir la transmisión del dengue consiste en luchar contra los mosquitos. Por eso es importante evitar que estos encuentren lugares en los que puedan depositar sus huevos. Se sugiere eliminar correctamente los desechos sólidos y los posibles hábitats artificiales, cubrir, vaciar y limpiar cada semana los recipientes en los que se almacena agua para uso doméstico y aplicar insecticidas que permita eliminarlos.

También se recomienda usar repelentes, vestir ropa clara que cubra los brazos y las piernas, especialmente durante las actividades al aire libre; colocar mosquiteros en puertas y ventanas; proteger cunas y cochecitos de bebés con telas mosquiteras y utilizar repelentes ambientales como tabletas y espirales.

Síntomas de alarma:

- Fiebre alta (sin resfrío)

- Dolor detrás de los ojos, muscular y de las articulaciones

- Náuseas y vómitos

- Cansancio

- Sangrado de nariz y encías

- Erupción en la piel

Frente a estos síntomas es importante acudir al médico y no automedicarse. También se recomienda no tomar aspirinas, ibuprofeno ni aplicarse inyecciones intramusculares porque puede complicar la enfermedad.

Según la OMS no hay tratamiento específico para el dengue. En caso de una complicación con el virus, es importante confiar en la asistencia que presten médicos y enfermeras con experiencia en los efectos que esta pueda causar.

 

Fuente: Clarin Salud

 

Publicado en Noticias

América Latina presentó un 7% de aumento en la tasa de contagio del virus del Sida, VIH, entre los años de 2010 y 2018, reveló el último informe del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida, publicado este 16 de julio.

Según el informe, solamente en el año 2018 casi 100.000 personas contrajeron el virus en América Latina, correspondiendo más de la mitad de ellas a Brasil, el país más poblado. El continente que entre 2005 y 2013 registró un descenso del 3% en el número de contagio, ahora es una de las zonas a vigilar para los años siguientes.

Aunque Brasil sufrió incremento de 21% desde el 2010, le sigue muy de cerca Chile, con un alarmante aumento del 34% en los nuevos contagios, mientras Bolivia 22% y Costa Rica 21% en el mismo período. Argentina, Guatemala, Honduras y Uruguay observaron aumentos, pero menores que un 10%. México fue el único país que se mantuvo estable a lo largo de los años y no vio ni un aumento ni un descenso en el contagio del VIH.

El 2018, cerca de 35.000 personas murieron en América Latina a causa del sida, lo que equivale a un 4,5% de las muertes por la infección en todo el mundo.

El Salvador, por ejemplo, logró reducir prácticamente a la mitad (48%) los casos de nuevos contagios en el país. Nicaragua logró disminuirlos en un 29%, Colombia en un 22%, Ecuador en un 12% y Paraguay en un 11%. Panamá y Perú también lograron mejorar sus números en un 8% y un 6% respectivamente.

“En 2017 se informó de Onusida que había 67.000 personas viviendo con VIH, este año nos están reportando que hay 71.000 personas viviendo con VIH (datos de 2018), es decir el último informe dice que hay entre 4.000 y 5.000 personas más que están viviendo con VIH”, indicó la subsecretaria de Salud Pública de Chile, Paula Daza. De las 71.000 personas en Chile viviendo con VIH “hay un 87% que conocen el estado y de ellas hay un 73% que están en tratamiento, hay 45.140 personas en tratamiento”, agregó.

En diciembre de 2018, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida ya había revelado preocupantes cifras para Chile: es uno de los 10 países del mundo que registraron aumentos de 50% o más en nuevos casos de la enfermedad en su población entre 2010 y 2017. Este dato generó críticas a las políticas públicas implementadas por el Gobierno para controlar el virus en el país, y derivó en la renuncia de la jefa del Departamento de VIH del Ministerio de Salud, Ana María San Martín.

Actualmente viven en nuestro planeta 37,9 millones de personas infectadas por el VIH, de ellas 1,9 millones residen en América Latina.

A nivel mundial, las muertes asociadas al sida bajaron en 2018 un tercio respecto a 2010, cayendo a 770.000, un tercio menos que en 2010, agregó ONUSida, aunque advirtió que los esfuerzos mundiales para erradicar la enfermedad están estancados debido a la reducción de la financiación. Más de tres de cada cinco seropositivos en el mundo -23,3 millones de 37,9- reciben tratamientos antirretrovirales, una proporción récord.

Estos tratamientos, que permiten no transmitir el virus del sida si se toman correctamente, llegan a diez veces más enfermos que a mediados de los años 2000.

La cifra de muertes del año pasado es algo inferior a la de 2017 (800.000) y un tercio menor que la 2010 (1,2 millones). Y está muy por debajo de la hecatombe registrada en 2004, cuando el virus del sida se cobró la vida de 1,7 millones de personas. El número de nuevas infecciones se mantiene estable respecto a los años precedentes (1,7 millones).

En América Latina, la tasa de nuevos contagios del virus del sida creció 7%. Proporcionalmente, Chile es, con 34%, el país de la región donde más aumentaron los casos, seguido por Bolivia (22%), Brasil y Costa Rica (21%).

Estas cifras globales esconden no obstante grandes diferencias regionales, destaca Onusida, que advierte que la lucha contra la enfermedad no avanza a ritmo suficiente. En general, la caída del número de muertes y el mejor acceso a los tratamientos se explican por los avances realizados en el sur y el este de África, el continente más afectado por el sida.

En otras partes del mundo, algunos indicadores son preocupantes. En Europa del este y en el centro de Asia, el número de nuevas infecciones se disparó 29% desde 2010. También, el número de fallecimientos aumentó 5% en estas regiones y 9% en Oriente Medio y el norte de África en estos últimos ocho años.

Financiación a la baja

Onusida advirtió sin embargo en su informe que la financiación para eliminar esta enfermedad está reduciéndose: “Por primera vez desde el 2000, los recursos disponibles para la lucha global contra el sida bajaron”, alertó Gunilla Carlsson, responsable de Onusida, quien detalló que en 2018, 19.000 millones de dólares se dedicaron a programas de lucha contra el sida, 1.000 millones menos que en 2017 y 7.000 menos que la suma que se considera necesaria para 2020 (26.200).

“Esta reducción es un fracaso colectivo”, considera Onusida, que afirma que concierne “a todas las fuentes de financiación”: contribuciones internacionales de los Estados, inversiones de los países o donaciones privadas con fines filantrópicos. Por ello 2019 es un año crucial. Organizada cada tres años, la conferencia de financiación del Fondo Mundial se celebrará el 10 de octubre en la ciudad francesa de Lyon. El objetivo es conseguir 14.000 millones de dólares para el período 2020-22 para poder financiar este fondo.

“Necesitamos con urgencia aumentar el liderazgo político para poner fin a la epidemia”, subrayó Carlsson. “Hay que invertir de modo inteligente, mirando también a los países que están obteniendo los mayores éxitos en este campo. Derrotar al sida es posible si nos concentramos en las personas, no en la enfermedad, creando hojas de rota para los pacientes y las áreas que quedaron atrás, y adoptando un enfoque basado en los derechos humanos para llegar a las personas más afectadas”, agregó.

 

Fuente: Consenso Salud

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