Hoy en Revista Dosis

La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. aprobó hoy las tabletas orales de semaglutida (Rybelsus) para mejorar el control del azúcar en la sangre en pacientes adultos con diabetes tipo 2, junto con la dieta y el ejercicio. Rybelsus es el primer tratamiento con proteína del receptor del péptido similar al glucagón (GLP-1) aprobado para su uso en los Estados Unidos que no necesita inyectarse. Los medicamentos GLP-1 son tratamientos sin insulina para personas con diabetes tipo 2.

La diabetes tipo 2 es la forma más común de diabetes, que ocurre cuando el páncreas no puede producir suficiente insulina para mantener el azúcar en la sangre a niveles normales. GLP-1, que es una hormona corporal normal, a menudo se encuentra en niveles insuficientes en pacientes con diabetes tipo 2. Al igual que GLP-1, Rybelsus ralentiza la digestión, evita que el hígado produzca demasiado azúcar y ayuda al páncreas a producir más insulina cuando es necesario.

La eficacia y seguridad del medicamento en la reducción del azúcar en sangre en pacientes con diabetes tipo 2 se estudiaron en varios ensayos clínicos, dos de los cuales fueron controlados con placebo y varios de los cuales se compararon con otros tratamientos de inyección de GLP-1. Rybelsus se estudió como una terapia independiente y en combinación con otros tratamientos para la diabetes, como metformina, sulfonilureas (secretagogos de insulina), co-transportador de sodio-glucosa-2 (SGLT-2), inhibidores de insulina y tiazolidinedionas, todos en pacientes con tipo 2 diabetes.

 

En los estudios controlados con placebo, Rybelsus como terapia independiente resultó en una reducción significativa en el azúcar en la sangre (hemoglobina A1c) en comparación con el placebo, según lo determinado por las pruebas de HbA1c, que miden los niveles promedio de azúcar en la sangre a lo largo del tiempo. Después de 26 semanas, el 69% de los que tomaron 7 mg una vez al día y el 77% de los que tomaron 14 mg una vez al día de Rybelsus disminuyeron su HbA1c a menos del 7%, en comparación con el 31% de los pacientes que recibieron placebo.

La información de seguridad incluye una advertencia sobre el posible aumento del riesgo de tumores de células C tiroideas, y que Rybelsus no se recomienda como la primera opción de medicamento para tratar la diabetes. Se recomienda no utilizar este medicamento a los pacientes que alguna vez hayan tenido carcinoma medular de tiroides (MTC) o que tengan un familiar que haya tenido MTC. Además, se recomienda no utilizar este fármaco a los pacientes que alguna vez han tenido síndrome de neoplasia endocrina múltiple tipo 2 (MEN 2).

Rybelsus no debe usarse en pacientes con diabetes tipo 1 y personas con cetoacidosis diabética.

 

También tiene advertencias sobre pancreatitis (inflamación del páncreas), retinopatía diabética (daño en la retina del ojo), hipoglucemia (bajo nivel de azúcar en la sangre), lesión renal aguda y reacciones de hipersensibilidad. No se sabe si Rybelsus puede ser utilizado por pacientes que han tenido pancreatitis. El riesgo de hipoglucemia aumentó cuando se usó en combinación con sulfonilureas o insulina.

 

Rybelsus debe tomarse al menos 30 minutos antes de la primera comida, bebida u otro medicamento oral del día, con no más de 4 onzas de agua corriente. Este medicamento ralentiza la digestión, por lo que los pacientes deben analizar con su médico otros medicamentos que estén tomando antes de comenzar a utilizar Rybelsus. Los efectos secundarios más comunes son náuseas, diarrea, vómitos, disminución del apetito, indigestión y estreñimiento.

 

La aprobación de Rybelsus fue otorgada a Novo Nordisk.

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Aumentar el aporte de grasas omega-3 en la dieta tiene poco o ningún efecto sobre el riesgo de diabetes tipo 2, según una revisión de la evidencia científica realizada por investigadores de la Universidad de Anglia del Este, en Reino Unido, publicada en BMJ. Los datos de este trabajo sugieren que los suplementos de omega-3 no deberían ser recomendados para la prevención o el tratamiento de este tipo de diabetes.

El aumento de la diabetes tipo 2 se debe principalmente al aumento de la gordura corporal y la inactividad, por lo que la dieta y el peso corporal son clave para tratar, prevenir y retrasar su aparición. Estudios anteriores han sugerido que los ácidos grasos poliinsaturados (AGPI) derivados del pescado azul (omega-3 de cadena larga) y de las plantas (ácido alfa-linolénico y omega-6) pueden tener efectos beneficiosos en el cuerpo que podrían ayudar a proteger contra este tipo de diabetes, aunque los resultados no son concluyentes.

Un total de 83 ensayos

Muchos países también recomiendan una dieta alta en grasas poliinsaturadas para una variedad de afecciones, incluida la diabetes. Para explorar esto más a fondo, los investigadores analizaron los resultados de 83 ensayos controlados aleatorios en los que participaron 121.070 personas con y sin diabetes, todas de al menos seis meses de duración. Los ensayos evaluaron los efectos del aumento de omega-3 de cadena larga, ácido alfa-linolénico, omega-6 o AGPI totales en los nuevos diagnósticos de diabetes o medidas del metabolismo de la glucosa tomados como suplementos o enriquecidos o naturalmente alimentos ricos. También se midió la calidad de la evidencia para cada ensayo.

Los investigadores encontraron que el aumento de las grasas omega-3 de cadena larga tuvo poco o ningún efecto en la probabilidad de diagnóstico de diabetes o en el metabolismo de la glucosa, y ello no cambió con mayor duración.

Los efectos del ácido alfa-linolénico (o ALA, otro tipo de omega-3), omega-6 y PUFA totales en el diagnóstico de diabetes no fueron claros, ya que la evidencia era de muy baja calidad. El metanálisis, que combina los resultados de los ensayos, sugirió poco o ningún efecto de estas grasas en las medidas del metabolismo de la glucosa.

También se sugirió que las dosis altas de grasas omega-3 de cadena larga (más de 4.4 g por día) pueden tener efectos negativos sobre el riesgo de diabetes y el metabolismo de la glucosa, pero los investigadores enfatizan que este hallazgo debe interpretarse con precaución.

Debilidades y sesgo

Los investigadores señalan algunas debilidades, que incluyen riesgo de sesgo en algunos ensayos. Sin embargo, cuando restringieron sus análisis para incluir solo los ensayos de la más alta calidad, tampoco hubo ningún efecto sobre el riesgo de diabetes o el metabolismo de la glucosa.

Aun así, estos investigadores dicen que ésta es la revisión más extensa hasta la fecha que evalúa los efectos de las grasas poliinsaturadas en la diabetes y el metabolismo de la glucosa en ensayos controlados aleatorios a largo plazo.

“No hay evidencia convincente que sugiera que alterar nuestras ingestas de LCn3, ALA, omega-6 o PUFA total altere el metabolismo de la glucosa o el riesgo de diabetes”. Y recomiendan que los suplementos “no deberían fomentarse para la prevención o el tratamiento de la diabetes”.

 

Fuente: Diario Médico / COFA

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La inyección de liraglutida fue aprobada por la FDA para el tratamiento de pacientes pediátricos de 10 años o más con diabetes tipo 2. Es el primer fármaco no insulínico aprobado para tratar la diabetes tipo 2 (T2D según sus siglas en inglés) en pacientes pediátricos desde que se aprobó la metformina para uso en este grupo de pacientes en el año 2000, según la FDA. La liraglutida ha sido aprobada para tratar a pacientes adultos con T2D desde 2010.

 

“La FDA recomienda que los medicamentos estén disponibles para el mayor número posible de pacientes cuando existe evidencia de seguridad y eficacia”, dijo Lisa Yanoff, Directora interina de la División de Metabolismo y Productos de Endocrinología en el Centro para la Evaluación e Investigación de Medicamentos de la FDA.

“Se ha demostrado que liraglutida mejora el control del azúcar en la sangre en pacientes pediátricos con diabetes tipo 2. La indicación ampliada proporciona una opción de tratamiento adicional en un momento en el que un número creciente de niños están siendo diagnosticados con esta enfermedad”.

La liraglutida mejora los niveles de azúcar en la sangre al crear los mismos efectos en el cuerpo que la proteína receptora del péptido similar a glucagón (GLP-1) en el páncreas. GLP-1 se encuentra a menudo en niveles insuficientes en pacientes con T2D. Al igual que el GLP-1, la liraglutida retrasa la digestión, evita que el hígado produzca demasiada glucosa y ayuda al páncreas a producir más insulina cuando es necesario.

Fuente: Pharmacy Times

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Un estudio de la agencia de investigación médica de los NIH (Institutos Nacionales de la Salud) de Estados Unidos sugiere que el fármaco colchicina, utilizado para tratar la gota de afección artrítica, podría reducir las complicaciones que acompañan al síndrome metabólico, una combinación de presión arterial alta, niveles de glucosa en sangre alta y otras afecciones que aumentan el riesgo de enfermedad cardiaca y diabetes tipo 2.

Estudios anteriores han indicado que la inflamación de todo el sistema que se produce en la obesidad desempeña un papel en el desarrollo de la diabetes tipo 2. En el estudio actual, los investigadores dirigidos por Jack A. Yanovsky, del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano (NICHD), y Eunice Kennedy Shriver de los NIH, asignaron al azar a 21 participantes del estudio a recibir colchicina dos veces al día durante tres meses, mientras que 19 participantes recibieron un placebo. La colchicina suprime un complejo de proteínas múltiples llamado NLRP3, que desencadena la inflamación que se observa en la obesidad.

Los investigadores observaron cómo funcionaba la insulina en el cuerpo para eliminar el azúcar en la sangre (resistencia a la insulina). El resultado, publicado en ‘Diabetes, Endocrinology, and Metabolism’, fue que no hubo diferencia en los dos grupos en la resistencia a la insulina determinada por una medida del uso de insulina (la prueba de tolerancia a la glucosa intravenosa modificada con insulina y frecuentemente muestreada).

Sin embargo, el grupo de cochicina mostró una mejoría en la evaluación del modelo homeostático de resistencia a la insulina, que también estima la cantidad de insulina necesaria para mantener el azúcar en la sangre a un nivel normal durante el ayuno. Aquellos en el grupo de colchicina también obtuvieron calificaciones más bajas en un análisis de sangre de proteína C reactiva y otras pruebas que indican inflamación.

A pesar de los resultados los autores concluyeron que se necesitan estudios más amplios para determinar si la colchicina podría prevenir el desarrollo de diabetes tipo 2 en personas con síndrome metabólico.

Fuente: Europa Press / COFA

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Investigadores españoles asocian el uso de terapias con insulina o la combinación de metformina y sulfonilurea al aumento de fragilidad ósea en pacientes con diabetes mellitus tipo 2. Tras analizar los datos de más de 12.200 pacientes no se encontró una asociación significativa entre el aumento del riesgo de fractura y otro medicamento antidiabético.

Investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red de Fragilidad y Envejecimiento Saludable (CIBERFES) y de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (CIBERDEM) han relacionado el uso de los tratamientos con insulina con un aumento del riesgo de fracturas entre los pacientes con diabetes mellitus tipo 2 (DM2).

El riesgo de fractura debe tenerse en cuenta cuando se introduce un medicamento hipoglucemiante como parte del tratamiento para la diabetes

El estudio, liderado por Daniel Prieto-Alhambra y Adolfo Díez Pérez, expertos en el Instituto Universitario de Investigación en Atención Primaria (IDIAPJGol) e Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM), respectivamente, y por Dídac Mauricio, en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, ha sido publicado en la revista Osteoporosis International y demuestra que hay un mayor riesgo de fractura ósea en la terapia con insulina que en otros tratamientos hipoglucemiantes.

Los pacientes con diabetes tipo 2 tienen un mayor riesgo de fracturas por fragilidad, a lo que pueden contribuir las terapias antidiabéticas.“Nuestro objetivo ha consistido en calificar el riesgo de fractura asociado a los diferentes tratamientos antidiabéticos habitualmente prescritos a pacientes con DM2”, explica Prieto-Alhambra.

De esta manera, el trabajo toma en consideración el uso de todos los medicamentos antidiabéticos administrados en los seis meses previos a la fecha de inicio, comparándolo con la monoterapia con metformina (MTF), el fármaco más comúnmente utilizado, como grupo de referencia.

La terapia con insulina, al igual que en el caso de la combinación de MTF y sulfonilurea (SU), se asoció con un mayor riesgo de fractura que la monoterapia con MTF en pacientes con DM2, lo que implica que el riesgo de fractura debe tenerse en cuenta cuando se introduce un medicamento hipoglucemiante como parte del tratamiento para la DM2.

Referencia bibliográfica:

E. Losada, B. Soldevila, M.S. Ali, D. Martínez-Laguna, X. Nogués, M. Puig-Domingo, A. Díez-Pérez, D. Mauricio, D. Prieto-Alhambra. Real-world antidiabetic drug use and fracture risk in 12,277 patients with type 2 diabetes mellitus: a nested case–control study. Osteoporos Int. DOI: 10.1007/s00198-018-4581-y

Fuente: Agencia SINC – España / COFA

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