Hoy en Revista Dosis

Mostrando artículos por etiqueta: ensayos

La Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió el 16 de junio un comunicado en el que expresa que “recibe con satisfacción los resultados de los ensayos clínicos iniciales del Reino Unido que muestran que la dexametasona, un corticosteroide, puede salvar la vida de los pacientes que están gravemente enfermos con COVID-19. Para los pacientes con respirador se demostró que el tratamiento reduce la mortalidad en aproximadamente un tercio, y para los pacientes que requieren solo oxígeno, la mortalidad se redujo en aproximadamente un quinto, según los resultados preliminares compartidos con la OMS.

El beneficio solo se observó en pacientes gravemente enfermos con COVID-19, y no se observó en pacientes con enfermedad más leve.

“Este es el primer tratamiento que se ha demostrado que reduce la mortalidad en pacientes con COVID-19 que requieren oxígeno o asistencia respiratoria”, dijo el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS. “Esta es una gran noticia y felicito al Gobierno del Reino Unido, la Universidad de Oxford y los numerosos hospitales y pacientes en el Reino Unido que han contribuido a este avance científico que salva vidas”.

La dexametasona es un esteroide que se ha utilizado desde la década de 1960 para reducir la inflamación en una variedad de afecciones, incluidos los trastornos inflamatorios y ciertos tipos de cáncer. Se ha incluido en la Lista de Medicamentos Esenciales de la OMS desde 1977 en múltiples formulaciones, y actualmente está fuera de patente y está disponible de forma asequible en la mayoría de los países.

Los investigadores compartieron ideas iniciales sobre los resultados del ensayo con la OMS, y esperamos el análisis completo de los datos en los próximos días. La OMS coordinará un meta análisis para aumentar nuestra comprensión general de esta intervención. La guía clínica de la OMS se actualizará para reflejar cómo y cuándo se debe usar el medicamento en COVID-19.

Estas noticias del ensayo se basan en la reunión del Plan de Investigación y Desarrollo de la OMS, que tuvo lugar en Ginebra a mediados de febrero para acelerar las tecnologías de salud para COVID-19, donde se destacó la investigación adicional sobre el uso de esteroides como una prioridad. Los hallazgos refuerzan la importancia de los grandes ensayos de control aleatorio que producen evidencia procesable. La OMS continuará trabajando junto con todos sus socios para desarrollar aún más terapias y vacunas que salvan vidas para abordar el COVID-19.

Publicado en Noticias

La enfermedad de Alzheimer es una patología neurodegenerativa, es decir, causada por una destrucción progresiva de las neuronas cerebrales.

 

La enfermedad que se corresponde con el tipo más común de demencia –supone entre un 60 y un 70% de todos los casos de demencia, para un total de 30 millones de pacientes en todo el planeta– y para la que aún no existe ningún tratamiento capaz no ya de curarla, sino de frenar su progresión. De hecho, el arsenal terapéutico solo cuenta con un único fármaco, denominado ‘memantina’, para el tratamiento del alzhéimer. Un fármaco, además, que fue aprobado por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) ya en 2002. Es decir, llevamos cinco lustros sin ningún nuevo fármaco frente al alzhéimer. Sin embargo, esta situación de ‘vacío farmacológico’ podría cambiar radicalmente en la próxima década, sino antes. Y es que como muestra un estudio llevado a cabo por la organización UsAgainstAlzheimer’s y presentado en el marco de la Conferencia Internacional 2017 de la Asociación de Alzheimer que se está celebrando en Londres (Reino Unido), en los próximos cinco años se podrían poner en marcha hasta 35 ensayos clínicos en fase avanzada –ocho en fase II y 27 en fase III– para evaluar la eficacia de fármacos candidatos frente a la enfermedad.

Como explica George Vradenburg, presidente de UsAgainstAlzheimer’s, «el programa de investigación farmacológica de la enfermedad de Alzheimer, ‘estropeado’ por décadas de fracasos y falta de inversión, necesita de grandes victorias. Gracias a la creciente inversión de las compañías farmacéuticas, podemos mostrarnos optimistas, si bien con cautela, de que la actual cosecha de innovaciones en el alzhéimer traerá soluciones muy necesarias para las familias en un futuro próximo».

 

Investigación creciente


El alzhéimer es una de las enfermedades en las que se están realizando un mayor número de estudios preclínicos –la consabida ‘investigación básica’–. Unos trabajos que, ya sean llevados a cabo con cultivos celulares o con modelos animales –por lo general, ratones–, resultan absolutamente necesarios para conocer los mecanismos que desencadenan la enfermedad. Y es que si no se sabe dónde está el problema, difícil será solucionarlo. Pero estos estudios preclínicos deben ser siempre el ‘preludio’ de los ensayos clínicos farmacológicos, en los que se evalúa tanto la seguridad como la eficacia de los candidatos a medicamentos ya en los seres humanos.

Como indica David Morgan, miembro de UsAgainstAlzheimer’s, «no hay una bala mágica cuando hablamos de tratar la enfermedad de Alzheimer. Y cuanto más sabemos sobre las causas, más cerca nos encontramos de lograr una cura para esta enfermedad con una carga tan enorme para los pacientes, sus cuidadores y los sistemas sanitarios de todo el mundo».

Cuanto más sabemos sobre las causas del alzhéimer, más cerca nos encontramos de lograr una cura
David Morgan
En este contexto, un informe reciente de los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades de Estados Unidos (CDC) ha alertado de que la cifra de fallecimientos por el alzhéimer se ha incrementado en un 55% en solo 15 años –entre 1999 y 2014–. Y teniendo en cuenta que la esperanza de vida de la población es cada vez mayor, el futuro se presenta aún menos halagüeño. De hecho, se espera que para la actual cifra de pacientes se haya triplicado ya para el año 2050.

Y llegados a este punto, ¿qué se está haciendo para cambiar esta situación? Pues según el nuevo estudio, las compañías farmacéuticas están llevando a cabo mayores inversiones en sus programas de investigación y desarrollo (I+D) farmacológico frente a la enfermedad. De hecho, el número de ensayos clínicos en fase II –en los que se evalúa la eficacia y seguridad del fármaco candidato en pacientes– es en este 2017 un 18% mayor que en 2016 –58 frente a 49–. Y el de ensayos clínicos en fase III –en los que debe confirmarse la eficacia del fármaco candidato mediante su comparación frente a placebo o a los tratamientos ya existentes y que, de tener éxito, conllevan a la aprobación del fármaco por las agencias reguladoras como la EMA–, un 7% superior –32 frente a 30–. Es más; ya en este 2017 se espera la finalización de seis ensayos clínicos en fase III con fármacos frente a la enfermedad.

 

¿Al alcance de los pacientes?


Sin embargo, de nada servirá contar con fármacos para tratar, o curar, el alzhéimer si estos no llegan a sus destinatarios. Esto es, a los pacientes. Y a este respecto, los autores plantean la siguiente pregunta: ¿están los sistemas sanitarios preparados para garantizar que las personas con alzhéimer o en riesgo de padecerlo tengan acceso a los últimos tratamientos innovadores una vez lleguen al mercado?

Como concluye George Vradenburg, «la enfermedad de Alzheimer es comúnmente infradiagnosticada, y Estados Unidos adolece de una falta de geriatras. Unas situaciones además, que crecerán en el futuro cuando según envejezca la generación del ‘Baby Boom’. Los sectores públicos y privados deberán colaborar estrechamente durante los próximos años para asegurar que los pacientes tengan acceso a estos fármacos una vez se encuentren disponibles».

Fuente: ABC – España

Publicado en Noticias