Hoy en Revista Dosis

A un año de su lanzamiento en la Argentina, los especialistas destacaron los resultados observados en términos de perfil de seguridad, de una novedosa medicación de toma oral para el tratamiento de personas adultas con esclerosis múltiple recurrente muy activa, definida mediante características clínicas o de imagen.

Se trata de cladribina 10mg comprimidos y representa la primera terapia oral de corta duración, ya que posee un esquema de administración simplificado en el que se indica sólo por un máximo de 10 días por año durante 2 años. Confirma su eficacia clínica sostenida, la evaluación de la disminución de la actividad de la enfermedad reflejada en menores niveles de progresión de la discapacidad y de la tasa anualizada de brotes, así como en estudios de resonancia magnética.

En opinión de la Dra. María Celica Ysrraelit, médica neuróloga del Servicio de Neuroinmunología del FLENI, “nuestra experiencia con la nueva droga es buena, no hemos tenido efectos adversos importantes y se han observado algunas ventajas con relación a otras alternativas terapéuticas, fundamentalmente por su posología simplificada, que es muy bien recibida por los pacientes y que sin duda contribuye a una mejor adherencia al tratamiento”. 

Se estima que entre de 9 mil y 12 mil argentinos padecen esclerosis múltiple, una enfermedad crónica e inflamatoria del sistema nervioso central, que pertenece a la categoría de las Enfermedades Poco Frecuentes por presentar una incidencia inferior a 1 caso por cada 2 mil habitantes.

En su forma más frecuente, EM Remitente Recurrente (80% de los casos) se manifiesta a través de ‘brotes’ o recaídas transitorias con síntomas como visión borrosa, visión doble, entumecimiento u hormigueo en brazos o piernas y trastornos motrices o de coordinación, entre otros síntomas, episodios que potencialmente pueden ir dejando secuelas permanentes.

Es la afección neurológica discapacitante no traumática más común en adultos jóvenes. Suele presentarse entre los 20 y 40 años en una proporción de 3 mujeres por cada varón y constituye no sólo un problema médico para el paciente y su entorno, sino una verdadera contrariedad a nivel socio-económico, ya que afecta a personas en pleno desarrollo de sus actividades económicas, laborales, sociales y de planificación familiar.

Durante un encuentro científico llevado a cabo en Buenos Aires del que participó como invitado extranjero el Dr. Refik Pul, especialista del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Essen de Alemania, los disertantes coincidieron en manifestar que la nueva terapia viene a cubrir necesidades insatisfechas en los pacientes con esclerosis múltiple muy activa. Destacando también que, entre otros beneficios, le permite a mujeres jóvenes con diagnóstico de la enfermedad y deseo de ser madres, poder planificar un embarazo, ya que por su esquema de administración el paciente pasa períodos de tiempo prolongados sin recibir la medicación.

“Entre los beneficios observados con cladribina en la práctica diaria -reflexionó la Dra. Ysrraelit- se destaca que ofrece una ‘baja carga de tratamiento’, que es un factor muy importante para el paciente y que no siempre es tenido en cuenta por los médicos al momento de prescribir un medicamento. Esto incluye una mucho menor cantidad de estudios y tareas como extracciones de sangre, resonancias magnéticas, visitas al especialista, necesidad de recetas y hasta trámites en la obra social”.

“Celebramos haber cumplido nuestro primer año en la Argentina con la posibilidad de ofrecerle a los pacientes con esclerosis múltiple esta novedosa alternativa terapéutica con un esquema muy conveniente de administración, lo que seguramente contribuye a una mayor adherencia al tratamiento y a la obtención de mejores resultados”, sostuvo el Dr. Cristian von Schulz-Hausmann, Managing Director de Merck Argentina.

Además de Argentina, a la fecha cuentan con la disponibilidad de cladribina 10mg comprimidos todos los países de Europa, juntamente con Noruega, Liechtenstein e Islandia, Estados Unidos, Canadá, Australia, Chile e Israel.

Cladribina comprimidos es una terapia de reconstitución inmuno-selectiva que simplifica la administración del tratamiento, ya que se trata de dos cursos anuales cortos de comprimidos con un máximo de 20 días de tratamiento durante dos años.

Por su mecanismo de acción, actúa sobre los linfocitos B y T, seguida de un patrón definido de reconstitución inmunológica, sin supresión continua del sistema inmune.

Respaldan la seguridad y eficacia y el perfil riesgo-beneficio evidenciado por cladribina comprimidos, más de 10.000* años-paciente con más de 2.700 personas con esclerosis múltiple incluidas en los ensayos clínicos y hasta 10 años de observación en algunos pacientes. El programa de desarrollo clínico incluyó evidencia de tres ensayos clínicos de Fase III, CLARITY, CLARITY EXTENSION y ORACLE MS, además del ensayo clínico Fase II ONWARD; y de los datos de seguimiento a largo plazo del registro PREMIERE que contempla un seguimiento de los pacientes a 8 años.

En pacientes con alta actividad de la enfermedad, los análisis post hoc del ensayo clínico Fase III CLARITY a dos años demostraron que cladribina comprimidos reduce la tasa anualizada de brotes en un 67% y el riesgo de progresión confirmada de la escala expandida del estado de discapacidad (EDSS) a los seis meses en un 82% versus placebo. Como se demostró en el ensayo clínico Fase III CLARITY EXTENSION, no se requirió tratamiento con cladribina comprimidos en los años 3 y 4. Los datos obtenidos han proporcionado información sobre los requisitos de posología y seguimiento.

Los eventos adversos más relevantes fueron linfopenia y herpes zóster. El recuento de linfocitos debe evaluarse antes y durante el tratamiento con cladribina comprimidos. Cladribina comprimidos está contraindicada en determinados grupos de pacientes, incluyendo los inmunocomprometidos y las mujeres embarazadas.

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La teriflunomida, utilizada comúnmente para tratar la esclerosis múltiple, se podría usar algún día para tratar a los pacientes con síndrome de Dravet, una forma rara de epilepsia, según una nueva investigación de la Facultad de Medicina Sackler y la Escuela de Neurociencia Sagol de la Universidad de Tel Aviv (TAU).º

Según el comunicado de prensa, se han realizado investigaciones sobre las funciones cerebrales dentro de un estrecho rango de actividad entre el status epiléptico y el coma. Sin embargo, en gran parte se desconoce cómo los circuitos neuronales mantienen una actividad estable en un entorno en constante cambio.

Según la profesora Inna Slutsky, la investigación sobre la homeostasis neuronal comenzó hace casi 25 años, pero todavía se sabe muy poco sobre ella.

“Lo que hemos encontrado es un mecanismo homeostático que actúa como una especie de termostato de los circuitos neuronales, que asegura el retorno a un punto establecido después de cada incremento que aumenta o disminuye la actividad cerebral”, dijo en un comunicado.

Para caracterizar los cambios metabólicos causados por la epilepsia, Nir Gonen, un estudiante de doctorado involucrado en el estudio, conectó la información genética de los pacientes con epilepsia obtenida de las bases de datos publicadas a un modelo metabólico computacional. Este modelo fue desarrollado en el laboratorio del profesor Eytan Ruppin, supervisor del estudio, para identificar los genes que vuelven del estado metabólico de la enfermedad epiléptica al estado sano.

“La principal predicción del modelado metabólico fue el gen de la dihidroorotato deshidrogenasa (DHODH), que se localiza en las mitocondrias y sirve como fuente de energía de la célula”, dijo Slutsky. “Nuestros datos sugieren que la inhibición de la DHODH por el fármaco teriflunomida, aprobada para el tratamiento de la esclerosis múltiple debido a sus acciones inmunosupresoras en la sangre, dio como resultado una inhibición estable de la actividad neuronal, sin alterar los mecanismos compensatorios de las perturbaciones dependientes de la actividad”.

En una serie de experimentos con células cerebrales sanas in vitro, el estudiante de doctorado Boaz Styr descubrió que la teriflunomida inhibía significativamente la actividad neuronal independientemente de sus efectos inmunosupresores. Más tarde descubrió que dejar la droga en redes neuronales durante varios días hace que la inhibición sea permanente sin ningún signo de compensación esperada.

“Esto podría deberse a un deterioro de los mecanismos de compensación o al cambio del valor del punto de ajuste en sí”, dijo Slutsky.

Para probar esta hipótesis, Styr examinó la respuesta de las neuronas a las perturbaciones que aumentan o disminuyen la actividad neuronal en presencia de teriflunomida. Encontró que los mecanismos homeostáticos aún están activos bajo la inhibición de DHODH, pero que están sintonizados a un nuevo punto de ajuste inferior. “Estos resultados destacan al DHODH como un regulador de buena fe del punto de ajuste de la actividad”, explicó Slutsky.

Zarhin estudió el efecto de la teriflunomida en 2 modelos de epilepsia en ratones: un modelo agudo que causa ataques epilépticos inmediatos y un modelo genético crónico del síndrome de Dravet que causa epilepsia grave en niños. Zarhin luego examinó la posibilidad de inyectarlo directamente en el cerebro de los ratones debido a la baja penetración  oral de la teriflunomida en el cerebro.

Ambos modelos demostraron un retorno a la actividad cerebral normal junto con una disminución dramática en la severidad de las convulsiones epilépticas. La teriflunomida también rescató la sobrecarga de calcio en las mitocondrias, una característica de la epilepsia y muchas enfermedades neurodegenerativas. Los autores del estudio creen que la modificación de la teriflunomida y el desarrollo de nuevos inhibidores de DHODH con una mejor permeabilidad de la barrera hematoencefálica es urgente para los pacientes con epilepsia farmacorresistente.

“Hemos descubierto un nuevo mecanismo mitocondrial responsable de regular la actividad cerebral en el hipocampo, que puede servir como base para el desarrollo de nuevos fármacos antiepilépticos al reducir los puntos de referencia desregulados”, dijo Slutsky. “Los medicamentos basados en este nuevo principio pueden dar esperanza al 30-40% de los pacientes con epilepsia, que no responden a las terapias existentes, incluidos los niños con síndrome de Dravet, alrededor del 20% de los cuales muere a causa de la enfermedad. Actualmente estamos examinando si existe un fallo en la regulación de los puntos de ajuste de la actividad en la enfermedad de Alzheimer. Si es así, puede proporcionar una nueva forma conceptual para tratar los trastornos de la memoria”.

 

Fuente: Cofa

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Dos estudios suecos que se publican hoy en «Nature» muestran que, contrariamente a lo que se pensaba, en el cerebro de los pacientes diagnosticados con esclerosis múltiple (EM) sí hay una regeneración muy limitada de células. Estos hallazgos subrayan la importancia de tratar la EM en una etapa temprana de la progresión de la enfermedad, cuando las células afectadas pueden reparar el daño, ya que no son reemplazadas por otras nuevas.

Las neuronas o células nerviosas en el cerebro se comunican entre sí a través de las fibras nerviosas que forman redes complejas. Muchas de estas fibras nerviosas están aisladas por una cubierta de mielina, que contribuye a la transmisión a alta velocidad de los impulsos nerviosos. La mielina no está formada por las células nerviosas, sino por otro tipo de células llamadas oligodendrocitos.

Nos sorprendió mucho ver las diferencias tan grandes entre los pacientes estudiados y los animales
La esclerosis múltiple es una enfermedad neurodegenerativa causada por la destrucción por el sistema inmune del propio paciente de la capa de mielina que protege las neuronas. Una enfermedad que padecen cerca de 47.000 españoles –y hasta 2,3 millones de personas en todo el mundo–, muy especialmente las mujeres, y para la que no existe cura. Menos aún en las formas progresivas de la enfermedad, para las que ni siquiera hay tratamientos capaces de frenar su evolución. El sistema inmunológico ataca la mielina y los oligodendrocitos. Esto causa deterioro en la transmisión de señales en las fibras nerviosas y puede conducir a la muerte de las células nerviosas, una combinación que causa graves trastornos neurológicos y, en casos graves, la muerte del paciente.

La progresión de la enfermedad en la EM suele fluctuar entre los períodos de deterioro y los períodos de remisión. Los estudios en ratones han demostrado que la mielina dañada se puede regenerar, aunque para ello se requiere la generación de nuevos oligodendrocitos que producen la mielina. Se ha asumido que los periodos de remisión en pacientes con EM son causados por oligodendrocitos recién formados que reemplazan a la mielina perdida.

La esclerosis múltiple es una enfermedad neurodegenerativa causada por la destrucción por el sistema inmune del propio paciente de la capa de mielina que protege las neuronas

Pero en este estudio, los investigadores han podido demostrar que no hay regeneración de oligodendrocitos en pacientes con EM en aquellas áreas donde parece haberse regenerado la mielina. En cambio, parece que los oligodendrocitos ‘adultos’ que han sobrevivido al brote sí son capaces de formar nueva mielina.

«Nos sorprendió mucho ver las diferencias tan grandes entre los pacientes estudiados y los animales. En los primeros, la regeneración de oligodendrocitos es muy limitada, pero parece que tienen una mayor capacidad para contribuir a la reparación», explica Jonas Frisén, del Instituto Karolinska, y coordinador del estudio.

Estos nuevos hallazgos subrayan la importancia de tratar la EM agresivamente en una etapa temprana de la progresión de la enfermedad, para prevenir la pérdida de oligodendrocitos.

El estudio pone de relieve las dificultades a la hora de extrapolar los resultados de roedor a humano y enfatiza aún más el poder de estudiar la patología humana a nivel células para avanzar en nuevos tratamientos
«Debido a que se forman pocos oligodendrocitos, es importante salvar los que hay, ya que pueden reparar el daño causado por la enfermedad», destaca Frisén.

Pero también, como señala el otro artículo, el grupo del Profesor Asociado Gonçalo Castelo-Branco, también del Instituto Karolinska, que ha utilizado una metodología diferente para llegar a conclusiones similares, «pone de relieve las dificultades a la hora de extrapolar los resultados de roedor a humano y enfatiza aún más el poder de estudiar la patología humana a nivel células para avanzar en nuevos tratamientos», concluyen los investigadores.

Fuente: ABC España (España) / COFA

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La Administración de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) advierte que cuando se suspende el medicamento Gilenya (fingolimod) para la esclerosis múltiple (EM), la enfermedad puede exacerbarse más que antes de haber comenzado el tratamiento. Este empeoramiento de la esclerosis múltiple es raro pero puede resultar en una discapacidad permanente. Como resultado, se ha agregado una nueva advertencia sobre este riesgo a la información de prescripción de la etiqueta del medicamento Gilenya y la Guía de medicamentos para el paciente.

Gilenya es uno de varios medicamentos aprobados para tratar una forma de EM llamada EM recurrente, que son períodos de tiempo en que los síntomas de EM empeoran. El medicamento fue aprobado en los Estados Unidos en 2010.

La FDA pide a los profesionales de la salud que informen a los pacientes antes de comenzar el tratamiento sobre el posible riesgo de un aumento severo de la discapacidad después de dejar de tomar Gilenya. Cuando se detiene el tratamiento con Gilenya, se debe observar cuidadosamente a los pacientes en busca de evidencia de una exacerbación de su EM y tratarlos adecuadamente. Se debe recomendar a los pacientes que busquen atención médica inmediata si experimentan síntomas nuevos o empeorados de EM después de interrumpir el tratamiento con Gilenya.

La agencia solicita también a los pacientes que se comuniquen con su profesional de la salud inmediatamente si experimentan síntomas nuevos o empeorados de EM después de que se haya suspendido el tratamiento con Gilenya. Estos síntomas varían e incluyen debilidad nueva o empeorada, mayor dificultad para usar los brazos o las piernas o cambios en la vista o el equilibrio. Es posible que el tratamiento con Gilenya deba interrumpirse por motivos como reacciones adversas a los medicamentos, embarazos planificados o no planificados o porque el medicamento no funciona. Sin embargo, los pacientes no deben dejar de tomarlo sin consultar primero con sus prescriptores, ya que suspender el tratamiento puede empeorar los síntomas de la EM.

En los 8 años desde la aprobación de Gilenya en septiembre de 2010, se identificaron 35 casos de discapacidad gravemente aumentada acompañados por la presencia de múltiples lesiones nuevas en la resonancia magnética (RMN) que ocurrieron de 2 a 24 semanas después de la interrupción de Gilenya. La mayoría de los pacientes experimentaron este empeoramiento en las primeras 12 semanas después de dejar. Los análisis incluyen solo los informes presentados a la FDA y los que se encuentran en la literatura médica, por lo que puede haber casos adicionales de los que no las autoridades sanitarias no tienen conocimiento. El grave aumento de la discapacidad en estos pacientes fue más grave que las recaídas típicas de la EM, y en los casos en que se conocía la discapacidad inicial, no parecía estar relacionado con el estado de enfermedad anterior de los pacientes. Varios pacientes que podían caminar sin ayuda antes de suspender a Gilenya progresaban a necesitar sillas de ruedas o quedar totalmente en la cama. En los pacientes que experimentaron un empeoramiento de la discapacidad después de detener el tratamiento con Gilenya, la recuperación varió. Diecisiete pacientes tuvieron una recuperación parcial, 8 experimentaron una discapacidad permanente o ninguna recuperación, y 6 finalmente regresaron al nivel de discapacidad que tenían antes o durante el tratamiento con Gilenya.

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En Argentina se encuentra disponible una nueva terapia innovadora para la esclerosis múltiple, peginterferón beta-1a (Plegridy™). Se trata del primer y único interferón pegilado de administración subcutánea una vez cada dos semanas, aprobado para el tratamiento de la esclerosis múltiple remitente recurrente (EMRR) en adultos, la forma más común de la enfermedad.

De acuerdo con los estudios clínicos, peginterferón beta-1a demostró reducir el riesgo de progresión de la discapacidad confirmada a las 24 semanas en 54% y la tasa anual de brotes en 36%, comparado con placebo. Se aplica mediante un cartucho precargado que presenta un diseño sencillo para facilitar su autoadministración.

Una de las principales diferencias que aporta es la pegilación, un proceso científico que optimiza las propiedades de la molécula aumentando su tamaño y mejorando su solubilidad, lo que prolonga el tiempo de circulación resultando en una vida útil más larga.

El Dr. Jorge Correale, jefe del Servicio de Neuroinmunología y Enfermedades Desmielinizantes de FLENI, explicó que “el proceso de pegilación consiste en unir a una molécula biológica, en este caso interferón beta-1a, una sustancia llamada polietilenglicol, generando una nueva molécula de mayor tamaño. Así la pegilación limita la destrucción de la misma por anticuerpos del paciente, y le brinda mayor estabilidad química. El resultado final se traduce en que el fármaco pegilado puede ser utilizado con menor frecuencia de dosis y con mayor eficacia, seguridad y tolerabilidad”.

Su aprobación se basa en los resultados de uno de los mayores estudios principales de interferón beta que incluyó a más de 1500 pacientes, ADVANCE, de Fase 3 multicéntrico, aleatorizado y controlado con placebo durante el primer año, que evaluó la eficacia y seguridad de peginterferón beta-1a en pacientes con EMRR, y de dos años de duración.

El interferón pegilado aporta una nueva alternativa terapéutica que mejora la frecuencia de aplicación, con un mayor grado de eficacia. En los ensayos clínicos se ha demostrado que esta nueva molécula reduce la tasa anualizada de recaídas, disminuye el riesgo de evolución confirmada de la discapacidad, y tiene un significativo impacto en la reducción de diferentes parámetros radiológicos”, indicó el Dr. Correale.

Por su parte, el Dr. Edgardo Cristiano, director del Centro de Esclerosis Múltiple de Buenos Aires (CEMBA), explicó que “dado que la esclerosis múltiple aún no tiene cura, se requiere para su control un tratamiento en forma continua. Cualquier factor que disminuya la carga que significa un tratamiento o su monitoreo, inciden positivamente en la calidad de vida de las personas afectadas. La comodidad de un tratamiento contribuye de una manera importante a su adherencia; esto implica una menor tasa de abandono o suspensión debido a molestias, efectos colaterales u olvidos, que muchas veces son causa de agravamiento de la enfermedad”.

 

La evidencia clínica

Las conclusiones del estudio ADVANCE demostraron que peginterferón beta-1a administrado una vez cada dos semanas redujo significativamente el riesgo de progresión de la discapacidad confirmada a las 24 semanas en 54% y la tasa anualizada de brotes en 36%, en comparación con placebo. También disminuyó el número de nuevas lesiones realzadas con gadolinio en 86% y el número de lesiones T2 hiperintensas nuevas o ampliadas medidas por resonancia magnética en 67%, versus placebo. Su perfil de seguridad es consistente con el establecido de la clase interferón beta.

Asimismo, los resultados del estudio de extensión ATTAIN confirmaron dichos datos de eficacia luego de seis años de tratamiento con peginterferón beta-1a cada dos semanas, mostrando una baja tasa anual de recaídas al igual que el número de lesiones medidas por resonancia magnética, que también se mantuvo bajo y de acuerdo con las conclusiones mostradas en ADVANCE.

PLEGRIDY ofrece a las personas con esclerosis múltiple una eficacia sólida, un perfil de seguridad consistente con la clase de interferón establecida y significativamente menos inyecciones que otros tratamientos con interferón beta,” dijo Jason Tardio, Director General de Biogen Argentina. “PLEGRIDY representa la innovación más importante en la clase de interferón, y es el resultado de nuestro profundo compromiso para mejorar la vida de las personas EM en Argentina y quienes las cuidan.”

 

Sobre la esclerosis múltiple (EM)

La esclerosis múltiple es una enfermedad autoinmune y crónica del sistema nervioso central que afecta al cerebro y la médula espinal. Se manifiesta en general a edades tempranas, entre los 20 y 40 años, siendo sus síntomas más comunes problemas en la visión, debilidad en las extremidades, dificultad para caminar, trastornos de equilibrio, entre otros. El tipo más frecuente es la remitente recurrente, caracterizada por brotes seguidos de una recuperación completa o parcial, y supone el 85% de los casos.

En el mundo, 2.300.000 personas están afectadas por la EM; en Argentina, de acuerdo con un estudio realizado en Buenos Aires, la prevalencia estimada es de 38/100.000 habitantes. Según comentó el Dr. Edgardo Cristiano, Director del Centro de Esclerosis Múltiple de Buenos Aires (CEMBA), “estudios recientes sugieren que en nuestro país el número de nuevos casos por año está en aumento y que este incremento estaría dado por un mayor número de mujeres afectadas. Actualmente afectaría a 3 mujeres por cada varón. Las razones que lo explican serían varias: mayor alerta entre la comunidad médica, mejores métodos de diagnóstico disponibles y un real aumento de la incidencia de la enfermedad probablemente debido a causas ambientales y relacionadas a la vida moderna, que desconocemos con exactitud. Este mismo fenómeno se verifica en el resto del mundo”.

Si bien la EM aún no tiene cura, se ha avanzado mucho en su conocimiento y tratamiento logrando modificar el curso natural de la enfermedad a través de la reducción de la cantidad y severidad de los brotes, la disminución en la aparición de nuevas lesiones cerebrales, el retraso en la progresión de la discapacidad, y la mejora en la calidad de vida.

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La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) aprobó Cladribina 10 mg en comprimidos (Merck), indicada para el tratamiento de pacientes adultos con esclerosis múltiple (EM) recurrente muy activa definida mediante características clínicas o de imagen.

 

Es el primer tratamiento oral de corta duración que proporciona eficacia sobre las medidas clave de actividad de la enfermedad en pacientes con alta actividad de EM recurrente, incluyendo progresión de la discapacidad, tasa anualizada de brotes y actividad reflejada en resonancia magnética.

Es una terapia de reconstitución inmuno-selectiva que simplifica la administración del tratamiento, ya que incluye dos cursos anuales cortos de comprimidos con un máximo de 20 días de tratamiento durante dos años, proporcionando un beneficio duradero de la terapia por hasta cuatro años.

Actúa sobre los linfocitos que se cree que son fundamentales en el proceso patológico de la esclerosis múltiple recurrente (EMR).

Está contraindicada sólo en determinados grupos de pacientes, como por ejemplo aquellos inmunocomprometidos y las mujeres embarazadas.

La aprobación, según informó el laboratorio, se basó en la evidencia que proviene de más de 10 mil años-paciente con más de 2.700 pacientes incluidos en los ensayos clínicos, y hasta 10 años de observación en algunos pacientes.

El programa de desarrollo clínico incluyó evidencia de tres ensayos de Fase III, Clarity, Clarity Extension y Oracle MS, además del ensayo clínico Fase II Onward; y de los datos de seguimiento a largo plazo del registro Premiere a ocho años.

Cladribina comprimidos ya fue aprobada por las autoridades regulatorias en Europa, Canadá, Australia e Israel.

Fuente:

PM Farma / El Ciudadano
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La esclerosis múltiple es una enfermedad neurodegenerativa causada por la destrucción por el sistema inmune del propio paciente de la capa de mielina que protege las neuronas. Una enfermedad que padecen cerca de 47.000 españoles –y hasta 2,3 millones de personas en todo el mundo–, muy especialmente las mujeres. Y es que como ocurre en la mayoría, sino todas, las enfermedades autoinmunes, la esclerosis múltiple es mucho más frecuente –entre tres y cuatro veces– en la población femenina. Pero, ¿a qué obedece esta diferencia de género? Pues según han sugerido distintas investigaciones, a la mayor concentración de testosterona de los varones. Y según muestra un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern en Chicago (EE.UU.), efectivamente es así. Es más; los investigadores también han descubierto el porqué, abriendo así la puerta al diseño de nuevas terapias frente a esta devastadora enfermedad.

Como explica Melissa Brown, directora de esta investigación publicada en la revista «Proceedings of the National Academy of Sciences», «nuestro trabajo sugiere un mecanismo que explicaría la menor incidencia de esclerosis múltiple y otras enfermedades autoinmunes en los varones. Un hallazgo que podría abrir la puerta al desarrollo de un tipo de tratamiento totalmente novedoso para la esclerosis múltiple, lo que resulta muy necesario».

Benditos errores

El estudio parte de experimento previo en el que un alumno recién graduado no fue demasiado ‘virtuoso’ a la hora de separar por sexos a las crías de ratón que se iban a emplear en una investigación sobre la esclerosis múltiple. El resultado es que el trabajo, si bien diseñado para llevarse a cabo con hembras, se realizó con machos. ¿Y qué sucedió? Pues que los hallazgos fueron absolutamente sorprendentes. ¿La razón? La mayor concentración de testosterona característica de los machos de la mayoría de animales vertebrados –incluido el ser humano.

Así, el objetivo de la nueva investigación fue analizar por qué estos mayores niveles de testosterona parecen tener un efecto protector frente a la esclerosis múltiple. Y para ello, los autores utilizaron ratones macho. Esta vez a propósito.

Las mujeres presentan unos niveles insuficientes de testosterona para activar la vía de protección mediada por la IL-33
Los resultados mostraron que la testosterona provoca que las células inmunes conocidas como ‘mastocitos’ liberen una interleucina, la IL-33, que actúa como ‘molécula guardiana’. Concretamente, lo que hace esta IL-33 es activar una serie de cascadas de reacciones químicas que previenen la producción de un segundo tipo de células inmunes, los linfocitos T colaboradores (Th17), que es directamente responsable del desarrollo de la esclerosis múltiple. Y es que son estos Th17 los que directamente atacan y destruyen la mielina.

Y llegados a este punto, ¿qué sucede en el caso de las hembras? Pues para averiguarlo, los autores emplearon ratones hembra –también a propósito– con esclerosis múltiple y vieron que, en comparación con sus homónimos masculinos, la respuesta inflamatoria de los Th17 era mucho más acusada, lo que provocó una mayor destrucción de la capa de mielina –tal y como sucede en el caso de las mujeres–. Pero también hay una muy buena noticia: esta respuesta inmune destructora se revertió con la administración de IL-33.

Como indica Melissa Brown, «dado que los niveles de testosterona son entre siete y ocho veces inferiores en las mujeres adultas que en los varones, creemos que las mujeres tienen unos niveles insuficientes para activar esta vía de protección. Sin embargo, hemos demostrado que la vía puede ser activada con la ‘molécula guardiana’ IL-33».

En este contexto, y además de la mayor incidencia en mujeres, la esclerosis múltiple presenta otras diferencias de género. Por lo general, las mujeres desarrollan la esclerosis múltiple a edades más tempranas y suelen padecer una forma remitente-recurrente de la enfermedad. Por su parte, la patología en los varones aparece en edades más avanzadas y suele ser más ‘progresiva’, empeorando con el paso del tiempo y sin periodos de remisión. Así, apuntan los autores, «el desarrollo de la enfermedad en varones también se correlacionaría con la reducción de los niveles de testosterona asociada a la edad».

Puerta a la esperanza

La mayoría de los fármacos disponibles para el tratamiento de la esclerosis múltiple actúan suprimiendo la actividad del sistema inmune, lo que conlleva numerosos efectos secundarios. Por tanto, es necesario contar, y con urgencia, con nuevos fármacos. Pero, ¿por qué no administrar testosterona? Pues porque si bien algunos estudios ‘pequeños’ han mostrado que el tratamiento durante 12 meses con esta hormona puede parcialmente revertir la destrucción de la mielina y, por ende, aliviar los síntomas en varones con la enfermedad, la administración de testosterona a largo plazo es, simplemente, inviable –tanto en varones como en mujeres–. Los efectos secundarios graves son demasiado numerosos. Quizás ha llegado el momento de centrarse en la IL-33.

Como concluye Melissa Brown, «nuestro trabajo ha identificado unas dianas moleculares y celulares novedosas y mucho más específicas que esperamos puedan conllevar al desarrollo de mejores terapias. Además, esta vía protectora mediada por la testosterona debería también ser investigada en otras enfermedades autoinmunes en las que, como sucede en la esclerosis múltiple, haya un sesgo femenino»

Fuente: ABC España (España)

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