Hoy en Revista Dosis

El dato surgió de un relevamiento realizado en conjunto entre el Programa de Medicamentos de Venta Libre de la ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica) y CAPEMVeL, la Cámara Argentina de Medicamentos de Venta Libre, que incluyó la realización de 8 grupos motivacionales con 80 hombres y mujeres de 25 a 55 años de nivel socioeconómico ABC de la Ciudad de Buenos Aires y del Gran Buenos Aires.

El trabajo, denominado Hábitos de Uso en Medicamentos de Venta Libre, fue llevado a cabo durante el mes de agosto y tuvo por objetivo explorar el uso de diversas categorías de medicamentos de venta libre, entender mejor los hábitos de compra versus los hábitos de uso de los productos e indagar en el empoderamiento del consumidor en lo que respecta a la información y toma de decisiones para el autocuidado de su salud.

Correspondió a un grupo de iniciativas conjuntas llevadas a cabo entre la ANMAT, el organismo sanitario responsable -entre muchas otras funciones- de la aprobación y comercialización de medicamentos en nuestro país, y CAPEMVeL, en el contexto de un proyecto sobre estudios realizados en medicamentos de venta libre bajo el paraguas de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), cuyos resultados también fueron presentados en un encuentro con OPS celebrado en octubre de 2018 en El Salvador, y que involucró a otras agencias sanitarias de la región y que promovió el desarrollo de herramientas innovadoras y convergentes basadas en las necesidades y el comportamiento de los usuarios al momento de utilizar un medicamento de venta libre.

Entre sus principales conclusiones, se observó que en la mayoría de los hogares existe cierto stock que incluye al menos 3 categorías de MVeL, en general de las clases de los analgésicos, para malestares digestivos (dolor de panza, antiácidos, hepatoprotectores y otros), para combatir cuadros gripales (tos y resfrío) y antialérgicos, remedios que suelen comprarse por corresponder a malestares menores y conocidos por el usuario, de causas fácilmente identificables y que afectan situaciones de su vida cotidiana. No obstante, se observó que el consumo responde a la aparición de un síntoma y no de manera regular ni preventiva.

Esto es algo que en cierta forma ya intuíamos, pero la investigación nos permitió corroborar las motivaciones de uso y ver que el hecho de tener disponibilidad de estos medicamentos no fomenta un uso irresponsable o potencialmente peligroso relacionado con la cantidad de medicamentos adquiridos, sino que previene la urgencia y abarata los costos al aprovechar alguna oferta puntual al momento de comprarlos, expresó la Dra. Jimena Worcel, Directora Médica de CAPEMVeL. Se destacó, por otra parte, que la marca es un indicador de importancia en los MVeL y que la publicidad es muchas veces un medio de información muy útil para el usuario.

Respecto de los productos destinados al mejoramiento de los cuadros gripales identificables como resfrío común, compuestos por remedios para la tos y el resfrío, en todos los casos los participantes refirieron que acudían al médico si las manifestaciones persistían en el tiempo, aumentaban en severidad, eran poco conocidas o muy intensas. Debemos recordar que este tipo de medicamentos de venta libre corresponde a drogas muy probadas y seguras, pero que su uso está acotado al tiempo máximo indicado en el prospecto y supeditado también al comportamiento de los síntomas, por lo que también nos tranquiliza corroborar que esto es algo que la gente comprende muy bien, insistió la Dra. Worcel.

Con relación al denominado ‘stockeo’ de medicamentos, se vio que es una práctica que se da en casi todos los hogares y responde a 2 características diferenciadas: quienes compran por prevención, pensando a futuro en un eventual síntoma, que es un grupo que suele aprovechar ofertas de 2×1 o descuentos especiales, y quienes los adquieren ante la necesidad, pero que al hacerlo generalmente compran de más ‘para que sobren’.

En ambos casos, la elección de un producto u otro estará dada a) por la recomendación del farmacéutico o del dispensador de farmacia, condición que la gente no suele saber diferenciar pero en quienes confían porque asumen que tienen ‘experiencia’; b) por recomendaciones puntuales y por el ‘boca a boca’; y c) por el conocimiento de la marca y la recordación de la publicidad. En la mayoría de los grupos evaluados refirieron que ‘la publicidad resulta importante para dar a conocer nuevos medicamentos y también para informar sobre distintos usos o indicaciones’.

Otro dato que apareció en la investigación fue que cuando los síntomas son leves, pero menos habituales, muchas personas suelen consultar al farmacéutico como primer agente disponible de salud para conocer opciones y dosificaciones, por ejemplo en casos de tos (jarabes) o dolor de garganta (caramelos analgésicos). También se consulta sobre si los genéricos son ‘equivalentes’, es decir que pueden reemplazar al medicamento original. La compra de un original o genérico suele depender del perfil del usuario y de la categoría del medicamento, ya que es más común que compren genéricos de drogas que ya conocen y de lo que el farmacéutico les ofrece. En general el genérico es definido como ‘un medicamento con la misma droga, pero con marca desconocida’.

A continuación, se resumen algunas de las conclusiones puntuales recogidas para cada una de las principales categorías de medicamentos de venta libre:

Analgésicos

Son percibidos como universales y multipropósito; el más nombrado fue el ibuprofeno y en segundo lugar el paracetamol. También refirieron que hay algunas drogas ‘específicas’, como el diclofenac, más potentes y para dolores musculares, y aquellas en desuso por el avance de otras y por el malestar estomacal que podrían generar, como la aspirina.

Es la categoría que más se compra previamente, porque las personas saben que los van a necesitar en algún momento. Su consumo es durante todo el año. Si bien por lo general es para dolores, también se utiliza ante malestar general asociado a un resfrío y en dosis más altas bajo prescripción médica. La cápsula blanda suele ser una prioridad, porque se percibe mayor rapidez de acción y más tolerancia gástrica.

Malestares digestivos

Es una categoría muy amplia en la que los usuarios suelen conocer únicamente el nombre comercial del producto y en gran medida gracias a la publicidad. Incluye desde productos para el ‘dolor de panza’, ‘antiácidos’, ‘protectores del hígado’, para la ‘resaca’ y ‘otros’. Por lo general, los consiguen previamente para prevenir una urgencia. Muchos priorizan las presentaciones que tienen un mecanismo de acción rápido y con mejor tolerancia.

Antigripales (tos y resfríos)

Los usuarios perciben que hay drogas de distinta intensidad según la forma farmacéutica de la presentación: algunos productos más suaves, como los tés con analgésico, y otros más fuertes como los comprimidos. A su vez, destacan algunos como ‘específicos’, como el jarabe para la tos.

Suelen utilizarse de manera estacional, en invierno, y durante dos o tres días, hasta que los síntomas comienzan a ceder. La mayoría los conoció por recomendación de un familiar o amigo o por la publicidad. Es una categoría que no se compra preventivamente, pero que puede estar en el botiquín porque ‘sobró’ de una toma anterior. La elección se da mayoritariamente por marca, ya que en general no se conocen los principios activos.

Antialérgicos

Pese a que son usados por menos gente, quienes los necesitan aseguran que son indispensables, ya que la alergia es un padecimiento muy molesto que interrumpe su rutina.

Cada usuario conoce únicamente el producto que utiliza, que puede ser en comprimidos, el más habitual, o en gotas/spray. Si bien se pueden utilizar durante todo el año, suelen ser más usados en primavera, en la mayoría de las personas a razón de una toma diaria durante entre 5 y 7 días. Por lo general, comenzaron a utilizarlos por recomendación del médico, de algún conocido o del farmacéutico. Muchos los compran preventivamente porque para los que padecen alergia, su uso es bastante frecuente.

Funte: Consenso salud

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El estudio genético sobre presión arterial más extenso hasta la fecha recopila más de mil regiones implicadas, lo que podría impulsar el desarrollo de medidas preventivas y nuevos tratamientos.

 
 
Un estudio que ha involucrado a más de un millón de participantes desvela 500 nuevas regiones genéticas que influyen en la presión arterial. El trabajo se publica en Nature Genetics y tiene a Mark Caulfield, de la Universidad Queen Mary de Londres, y a Paul Elliott, del Imperial College London, como autores principales.

 

Con estos resultados, las regiones de genes vinculadas a la presión arterial se elevan a más de mil; además, explican casi un tercio de los factores heredados que influyen en los niveles tensionales. También aclara el papel de estos genes, no solo en los vasos sanguíneos, sino en las glándulas suprarrenales y en la grasa corporal.

El profesor Mark Caulfield, director del Centro Barts de Investigación Biomédica del Instituto Nacional británico NIHR, afirma: “Este es el avance más importante en la genética de la presión arterial hasta la fecha. Ahora sabemos que hay más de mil señales genéticas que influyen en nuestra presión arterial. Esto nos proporciona nuevos conocimientos sobre cómo nuestro organismo regula la presión arterial y revela varias nuevas oportunidades para el futuro desarrollo de medicamentos”.

El profesor Roberto Elosua participa en el estudio.
En el estudio, analizaron el ADN de más de un millón de personas (incluidos casi 500.000 de la cohorte Biobanco, de Reino Unido) e hicieron una referencia cruzada de la información genética con los datos de presión arterial. Entre los investigadores que han colaborado en el estudio se encuentra Roberto Elosua, coordinador del Grupo de investigación de Epidemiología y Genética Cardiovascular del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM).

El estudio sugiere algunas dianas potenciales para desarrollar fármacos frente a la hipertensión y también algún que otro reposicionamiento de medicamentos prescritos para otras enfermedades. Por ejemplo, una de las regiones genéticas desveladas es el objetivo del fármaco antidiabético canagliflozina.

También se ha constatado que ciertos genes implicados en la presión arterial lo están en otras patologías; es el caso de APOE y la enfermedad de Alzheimer.

“Con esta información, podríamos calcular el nivel de riesgo genético de una persona para la presión arterial alta a lo largo de su vida. Adoptando un enfoque de medicina de precisión, los médicos podrían dirigir intervenciones tempranas de estilo de vida en aquellos con un riesgo genético alto, como perder peso, reducir el consumo de alcohol y hacer más ejercicio”.

El profesor Paul Elliott, del Imperial College London, asegura que “identificar este tipo de rasgos genéticos nos ayudará cada vez más a dividir a los pacientes en grupos según su riesgo. Al identificar a los pacientes con el mayor riesgo subyacente, podemos ayudarlos a cambiar los factores de estilo de vida que los hacen más propensos a desarrollar enfermedades”, además de posibilitar abordajes específicos preventivos.

Fuente: Diario Médico – España / COFA

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La gente procesa mejor las malas noticias bajo estados de estrésporque las amenazas disuelven la tendencia humana de ser "demasiado optimista", según un estudio publicado este lunes en la revista especializada Journal of Neuroscience.

Investigadores de la Universidad de Princeton en Nueva Jersey (EE.UU.) indujeron estrés a un grupo de personas en un experimento de laboratorio simulando varios eventos que producen agobio, como diciéndoles que tenían que realizar un discurso público por sorpresa.

Después de que sus niveles de nerviosismo aumentaran considerablemente, pidieron a los participantes que estimaran la posibilidad de que pudieran estar involucrados en un accidente automovilístico o ser víctimas de un fraude con tarjeta a lo largo de su vida, entre otras situaciones.

Más tarde, los científicos les preguntaron por escenarios positivos hipotéticos y solicitaron nuevas estimaciones.

El profesor de la Universidad de Princeton, Neil Garrett, y sus colegas efectuaron las mismas preguntas a otro grupo que no fue expuesto a situaciones de estrés.

Al final de las pruebas, el equipo liderado por Garrett comparó las respuestas de ambos grupos con la probabilidad real de que esas personas vivieran los escenarios descritos.

De acuerdo a los resultados, los participantes que no habían sido sometidos a momentos de agobio prestaron más atención a las buenas noticias y consideraron más posibilidades de que les ocurrieran que las malas.

Por el contrario, aquellos que sí fueron sometidos a situaciones de estrés no mostraron ese sesgo "demasiado optimista", según los autores, y mostraron un mejor procesamiento de las malas noticias, es decir, más ajustado a la realidad.

Estas conclusiones fueron similares en un análisis del mismo equipo científico sobre el cuerpo de bomberos del estado de Colorado, que experimentan períodos de estrés como parte de su trabajo.

Fuente: EFE / Clarín Salud

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Marianela ya no aguantaba más. Después de casi tres años, la paciencia (quizás su mayor virtud) se le agotó. Sus ojeras, que el maquillaje apenas podía disimular, y su aletargado estado cotidiano la llevaron a la fuerza a tomar decisiones que no le agradan, pero que agradece. Todo se desencadenó una noche que, como tantas otras, su marido Pablo no la dejaba dormir por sus fuertes ronquidos. Malhumorada, algo extraño en ella hasta hace poco tiempo, lo zarandeó -no sin algo de bronca-, y lo mandó a dormir al living sin contemplaciones. “Era eso o divorciarme. Ya no había alternativa posible”, comenta resignada. Pablo, en tanto, debe arreglárselas en el sillón hasta que encuentre como frenar los malditos ronquidos que le afectan la calidad de vida; y la de su familia.

Ellos son, como millones de argentinos, una pareja afectada por los ronquidos y las apneas de sueño. En el país, el 45 por ciento de la población de hasta 40 años ronca. Luego de los 70, ocho de cada diez personas sufren de este mal, que afecta generalmente más a los hombres que a las mujeres, al menos hasta llegar a la menopausia, cuando las estadísticas se emparejan.

Las causas de los ronquidos son tantas como los intentos estériles para combatirlos. Es una entidad multicausal, es decir que no hay una causa única. Sin embargo, las consultas más recurrentes son la alteración del velo del paladar (una flaccidez de los tejidos que producen una vibración) y la insuficiencia nasal, ya sea por desviaciones en el tabique o por aumentos de tamaño de los tejidos de la nariz, que terminan obstruyendo el pasaje del aire. El sobrepeso, el consumo de alcohol, el tabaquismo, en la mujer la menopausia y ciertos medicamentos empeoran el cuadro.

Roncar, además, puede derivar en serios problemas de salud como la bronquitis crónica, enfermedades cardiovasculares y triplicar las probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2. La ciencia, aunque viene hace años combatiendo los ronquidos, no ha podido encontrar una solución… hasta ahora.

La Nasa al rescate

Afortunadamente, la Agencia Espacial Estadounidense, Nasa, como una suerte de gran hermano orwelliano, afirma tener la solución que durante tanto tiempo se les ha escapado a tantísimos especialistas de todo el mundo. Y es tan sencilla que parece que estuvieran realizando una broma.

Y el remedio, según las brillantes mentes de la Nasa, es conseguir una planta de ananá, e instalarla en el dormitorio. Sí, una planta de ananá, o ananas comosus según su nombre científico. Y listo. Problema solucionado.

Al menos así lo aseguran los científicos de la NASA, que realizaron un estudio que demostró que dormir con esta planta puede ayudar a reducir los ronquidos de medianoche considerablemente. Los investigadores, según publica The Daily Mail, afirman que las plantas producen más oxígeno y mejoran la calidad del aire durante toda la noche y, por lo tanto, ayudan a dormir mejor (y más tranquilo).

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