Hoy en Revista Dosis

El Comité de Medicamentos de Uso Humano (CHMP) de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) recomendó la aprobación de siete medicamentos en su reunión de septiembre.

 

El Comité ha emitido una opinión positiva sobre Xospata (gilteritinib) para el tratamiento de pacientes adultos con leucemia mieloide aguda recurrente o refractaria con mutación FLT3.

 

Este tipo de leucemia es un tipo poco frecuente de cáncer de los glóbulos blancos. Afecta aproximadamente a 1 de cada 10.000 personas en la Unión Europea. El dosier de Xospata se revisó según el procedimiento de evaluación acelerada de la EMA, reservado para medicamentos de gran interés para la salud pública.

Otros fármacos que han recibido la opinión positiva del comité de la EMA son:

Qtrilmet (clorhidrato de metformina / saxagliptina / dapagliflozina), para el tratamiento de la diabetes mellitus tipo 2.

Rhokiinsa (netarsudil), para el tratamiento de pacientes con glaucoma o hipertensión ocular.

Senstend (lidocaína / prilocaína), que se evaluó en una solicitud de consentimiento informado, para el tratamiento de la eyaculación precoz en hombres adultos. Una solicitud de consentimiento informado utiliza datos del expediente de un medicamento previamente autorizado, y el titular de la autorización de comercialización de ese medicamento da su consentimiento para el uso de sus datos en la aplicación.

Nuevos genéricos

Además dio el visto bueno a tres medicamentos genéricos: Trióxido de arsénico Accord, para el tratamiento de la leucemia promielocítica aguda; Bortezomib Fresenius Kabi, para mieloma múltiple y el linfoma de células del manto; e Ivozall (clofarabina), para leucemia linfoblástica aguda en pacientes pediátricos.

Además, recomendó ampliar las indicaciones de uso de BavencioBenlysta, Docetaxel ZentivaDupixentLucentisRemisimaTaxotere y Trulicity.

Fuente: Diario Médico – España / COFA

 

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Un grupo de investigadores de la Universidad de Exeter, en Reino Unido, consiguieron detener el envejecimiento de las células del cuerpo humano a través del uso de compuestos.

En concreto, los investigadores realizaron un estudio en el laboratorio donde utilizar0n en células endoteliales- aquellas que recubren el interior de los vasos sanguíneos- compuestos diseñados para atacar las mitocondrias -las “centrales eléctricas” de las células-.

En las muestras se observó que la cantidad de células senescentes -aquellas más viejas que se han deteriorado y dejado de dividirse- se redujo hasta en un 50 por ciento. Asimismo, los investigadores también han identificado dos factores de empalme o ayuste -un componente de las células- que desempeñan un papel clave en cuándo y cómo las células endoteliales se vuelven senescentes. “A medida que los cuerpos humanos envejecen, acumulan células viejas (senescentes) que no funcionan tan bien como las células más jóvenes”, dijo la profesora Lorna Harries, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter.

Los investigadores probaron tres compuestos diferentes, todos desarrollados en la misma universidad, y encontraron que cada uno producía una disminución del 40-50 por ciento en el número de células de vasos sanguíneos senescentes.

Los compuestos en cuestión (AP39, AP123 y RT01) fueron diseñados por el equipo de Exeter para administrar selectivamente cantidades diminutas del gas sulfuro de hidrógeno a las mitocondrias en las células y ayudar a las células viejas o dañadas a generar la “energía” necesaria para la supervivencia y para reducir la senescencia.

“Nuestros compuestos proporcionan a las mitocondrias en las células un combustible alternativo para ayudarlos a funcionar correctamente”, expuso el profesor Matt Whiteman, también de la Universidad de Exeter.

En este nuevo trabajo, utilizando nuevos productos químicos, los investigadores pudieron enfocarse de forma muy concreta en dos factores de corte y empalme (SRSF2 o HNRNPD) que juegan un papel clave en la determinación de cómo y por qué nuestras células cambian con la edad.

Por ello, los hallazgos plantean la posibilidad de tratamientos futuros no solo para los vasos sanguíneos, que se vuelven más rígidos a medida que envejecen, lo que aumenta el riesgo de problemas como ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares, sino también para otras células.

Fuente: Europa Press / COFA

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