Hoy en Revista Dosis

El 14 de noviembre se conmemora el Día Mundial de la Diabetes, una ocasión para concientizar sobre la importancia de prevenir, diagnosticar y controlar adecuadamente esta condición que afecta a más de 425 millones de adultos a nivel global, lo que implica 1 de cada 11 individuos, estadística cercana a la que presenta nuestro país, adonde afecta al 9,8 de los mayores de 18 años.

Según un informe del año 2017, publicado por la Federación Internacional de Diabetes, la mitad de quienes viven con diabetes no lo sabe. En este sentido, los especialistas llamaron a prestar atención a los factores que predisponen a desarrollar diabetes, en esta oportunidad haciendo foco en uno en particular, la obesidad que demostró incrementar por veinte el riesgo de contraer diabetes tipo 21: “el sobrepeso y la obesidad representan una verdadera preocupación en el plano de la salud pública. Cada vez afecta a más personas, con múltiples consecuencias, como un incremento de las afecciones cardiovasculares, neurológicas, cáncer y, por supuesto, diabetes tipo 2” , aseveró el Dr. Alberto Cormillot, médico diplomado en Enfermedades Crónicas No Transmisibles.

7 de cada 10 casos de diabetes tipo 2 podrían prevenirse o demorarse si las personas prestaran más atención a ciertas conductas como tener una mejor alimentación, realizar actividad física y llevar una vida más activa.

“Debemos poner el foco en la prevención. Está claro que, con los ritmos actuales, hacerse el tiempo para realizar actividad física y comer sano puede parecer difícil. Sin embargo, cuando tomamos conciencia de que lo que está en juego es nuestra calidad de vida a largo plazo, podemos empezar a comprender la importancia de realizar pequeños cambios que nos encaminen hacia hábitos de vida más saludables”, destacó la Dra. Graciela Fuente, médica especialista en Nutrición, jefa de la Unidad de Nutrición del Hospital Durand.

Es importante la detección temprana de niveles elevados de glucosa en sangre, de manera de poder frenar a tiempo o demorar el desarrollo de diabetes tipo 2. Esto sólo se logra si la gente se realiza chequeos anuales de los principales factores de riesgo cardiovascular, que son análisis sencillos y disponibles en cualquier hospital o centro de salud.

El médico tratante indicará con qué frecuencia deben realizarse controles, pero deberán hacerlo particularmente quienes presenten factores de riesgo como sobrepeso u obesidad, tengan más de 40 años, cuenten con antecedentes familiares, hayan tenido diabetes durante el embarazo o hayan dado a luz a un hijo de más de 4 kilos al nacer, y quienes presenten síndrome metabólico (hipertensión, alteraciones en las grasas de la sangre, perímetro de cintura elevado, etc.).

“Debemos concientizar sobre esta condición tan prevalente los 365 días del año, sin necesidad de esperar al Día Mundial cada noviembre, aunque claramente representa una oportunidad inmejorable para llevar adelante iniciativas que llamen la atención de la comunidad y promuevan la medición de la glucemia y la visita periódica al médico”, explicó el Dr. Cormillot.

La diabetes es una enfermedad que se produce cuando el páncreas no puede producir insulina o cuando el organismo no la utiliza correctamente. La insulina es una hormona que permite que la glucosa en sangre pase a las células del cuerpo en forma de energía. Si no funciona correctamente, la glucosa se acumula en la sangre y con el tiempo puede ocasionar daños irreversibles en vasos sanguíneos, órganos y tejidos.

Las formas más comunes son la diabetes tipo 1 y la tipo 2. La primera se presenta, por lo general, en etapas tempranas de la vida (aunque puede comenzar a cualquier edad)  y no se puede prevenir aún. Como el organismo no produce insulina, ésta debe ser administrada todos los días. En cambio, la diabetes tipo 2, que es la más frecuente, en muchos casos se puede prevenir o demorar llevando una vida saludable. Afecta generalmente a mayores de 40 que presentan sobrepeso u obesidad y son sedentarios, observándose que la edad de comienzo va adelantándose, ya que existe diabetes tipo 2 en niños y adolescentes.

Carpa en Plaza Juvenilia

Como una de las iniciativas para contribuir a llamar la atención de la comunidad y promover que controlen su salud y su probabilidad de presentar diabetes, el miércoles 14 de noviembre de 9 a 18 hs se llevará adelante un evento en la Plaza Juvenilia, ubicada en Marcelo T de Alvear al 600 (y Florida), en la Ciudad de Buenos Aires. Habrá mediciones gratuitas de glucemia, perímetro de cintura, tensión arterial y de índice de masa corporal (IMC); se brindarán charlas, distribuirá información y participarán distintos referentes de diabetes y obesidad.  

Participarán de esta iniciativa la Federación Argentina de Diabetes (FAD), la Liga Argentina de Protección al Diabético (LAPDI), y la Asociación de Lucha Contra la Obesidad (ALCO).

También estará presente Emanuel Mini, un ciclista, oriundo de San Luis, que integra el Team Novo Nordisk, el primer y único equipo profesional de ciclistas con diabetes que compite internacionalmente de igual a igual en las carreras más importantes del mundo. Compartirá su testimonio de vida y contará cómo es tener diabetes y ser un deportista de alta competencia.

“Con un adecuado control y seguimiento médico, siendo aplicado y consciente de nuestra condición, llevando una vida saludable con prácticas deportivas y el apoyo de mi familia, entiendo que la condición de tener diabetes tipo 1 no me ponía ningún freno: logré superar todas mis expectativas y cumplir uno de mis sueños que era ser parte de la elite del ciclismo, lo que me llena de orgullo”, sostuvo Emanuel Mini.

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Por primera vez en más de 20 años se presentó en el país una alternativa farmacológica, respaldada por numerosas investigaciones científicas, contra la enfermedad.

Este nuevo medicamento se administra en forma inyectable mediante una lapicera prellenada. Es un análogo del GLP-1, una hormona que el organismo libera en el intestino después de comer. Actúa sobre los receptores del cerebro que controlan el apetito y la saciedad, lo que resulta en una menor ingesta de alimentos y la consecuente pérdida de peso.

La obesidad es una condición crónica que se asocia con el desarrollo en el tiempo de serias comorbilidades como hipertensión, diabetes tipo 2, trastornos en los lípidos, ciertos tipos de cáncer y una reducción de la expectativa de vida. Estos riesgos se incrementan en los casos de obesidad mórbida (IMC mayor de 35). Es una enfermedad compleja y multifactorial en la que confluyen factores genéticos, psicosociales, de comportamiento y psicológicos.

En la Argentina 6 de cada 10 adultos tienen obesidad o sobrepeso.

“Esta es una muy buena noticia, después de que se habían sacado medicamentos del mercado y había una necesidad insatisfecha para aquellas personas con obesidad para las que los cambios de hábito (dieta y ejercicio) no les alcanza. Si bien no existe el medicamento mágico, y se debe indicar en un marco y por un especialista, este nuevo medicamento sirve para agregar años a la vida”, afirmó la doctora Mónica Katz, médica especialista en Nutrición, miembro titular de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN).

Fuente: La Capital 

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Así lo muestra una investigación cuyos resultados fueron publicados en la revista ‘Nature Communications’.

 
 
Investigadores españoles descubrieron que la proteína p53, conocida por su función como supresor tumoral, puede actuar como una nueva diana terapéutica para luchar contra la obesidad.

 

Estos resultados acaban de ser publicados en la revista Nature Communications y representan una continuación de la línea de investigación pionera que está realizando este equipo.

Por primera vez 
Más concretamente, este grupo ha demostrado por primera vez que la activación de la proteína p53 en una región específica del cerebro es capaz de revertir la obesidad en ratones obesos, ya que disminuye la ingesta y sobre todo estimula la grasa parda, que quema calorías aumentando así el gasto energético. Por el contrario, la inhibición específica de p53 en la misma región del cerebro provoca obesidad en animales de experimentación.

Mar Quiñones, Omar Al Massadi y Cintia Folgueira, principales autores de este estudio creen que estos resultados “podrían tener una relevancia importante, ya que indican que proteínas que tienen un papel clave en la formación o supresión de tumores también pueden participar en el desarrollo de la obesidad. Existen resultados que indican que una persona obesa tiene más posibilidades de desarrollar ciertos tipos de cáncer, y por tanto, dos enfermedades que parecen tan lejanas como el cáncer y la obesidad tienen mecanismos moleculares en común”.

Este trabajo ha sido llevado a cabo por el grupo de Metabolismo Molecular adscritos al Centro de Investigación Biomédica en Red en su área temática de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (Ciberobn) y a la Universidad de Santiago de Compostela (USC), y al Instituto de Investigaciones Sanitarias de Santiago de Compostela (IDIS)en colaboración con centros nacionales e internacionales como el CNIO, el Idibaps, la Universidad de Córdoba, la Universidad de Cambridge, el Helzholtz Zentrum de Múnich o el Instituto Max Planck de Alemania.

Fuente: Diario Médico – España / COFA

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Un equipo internacional ha descubierto el potencial para vencer la obesidad a nivel celular, caracterizando por primera vez un tipo de receptor complejo y poco entendido que, cuando se activa, apaga el hambre.

El investigador Jens Meiler, profesor de Química y Farmacología en la Universidad de Vanderbilt, en Estados Unidos, dice que las compañías farmacéuticas han intentado durante mucho tiempo desarrollar un medicamento de molécula pequeña que pudiera hacer justamente eso, pero hasta ahora, nadie sabía exactamente cómo era el receptor, por lo que era casi imposible diseñar la clave para activarlo.

El equipo determinó la primera estructura cristalina de un receptor neuropéptido Y, descifrando los miles de átomos de carbono, oxígeno, nitrógeno y otros átomos implicados en él y cómo se unen entre sí. Meiler y un estudiante en su laboratorio, Brian J. Bender, tradujeron los datos intrínsecamente de baja calidad sobre las coordenadas de los átomos para construir modelos informáticos precisos tanto del receptor inactivo como de su aspecto cuando se activa.

Es un hito muy importante en el proceso de descubrimiento de medicamentos –subraya Meiler–. La gran contribución de este trabajo es hacer una lista de los átomos con todas las coordenadas específicas de dónde se encuentran sentados en el espacio y dónde están vinculados entre sí. De hecho, hemos encontrado dónde hay pequeños bolsillos en la estructura donde podemos construir una molécula pequeña para su unión. Antes, era como tratar de diseñar una llave sin conocer la forma del ojo de la cerradura”.

 
    El siguiente paso en esta investigación de nivel molecular, que se detalla en un artículo publicado en la edición digital de ‘Nature’, es validar el objetivo: demostrar que el receptor realmente controla el hambre. Estudios anteriores revelaron que, cuando se bloquea el funcionamiento del receptor en ratones, se vuelven obesos.   “Una vez que comes, produces este péptido, se activa el receptor, y luego ya no sientes hambre y dejas de comer –afirma Meiler–. La idea aquí es que podríamos regular al alza este receptor con una molécula pequeña y crear la sensación de no tener hambre para que comas menos”.

 

Meiler apunta que el artículo de Nature es parte de un estudio mucho más extenso y continuo que ya impulsó el desarrollo de terapias potenciales de moléculas pequeñas. Otros autores de este trabajo incluyen investigadores de la Academia de Ciencias de China, en Shanghai, y la Universidad de Leipzig, en Alemania.

Fuente: Europa Press / COFA

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Lunes, 18 Septiembre 2017 14:23

Misión bajar de peso

En unos años puede que borrar los depósitos de grasa sea tan sencillo como aplicarse un parche adhesivo sobre la piel. No serán necesarias ni horas de gimnasio, ni dietas ni liposucciones. Esta es la propuesta de un grupo de investigadores de las universidades de Columbia y Carolina Norte que han desarrollado un dispositivo, capaz de disolver la grasa con solo colocar un pequeño, pero sofisticado parche cargado de medicación sobre los antiestéticos rollos de piel. No se trata de ningún truco de «teletienda», sino de pura ciencia. Los investigadores han recurrido a la nanotecnología para transformar el tejido adiposo en energía y lo demuestran en la revista científica ACS Nano.

Por raro que parezca, la última esperanza científica contra la obesidad quiere hacer de la grasa su mayor aliada. El tejido adiposo no es tan malo, al menos cierto tipo. Igual que existe un colesterol «bueno» y «malo», el metabolismo humano cuenta con dos tipos de tejido graso: uno blanquecino responsable de los «michelines» (la grasa mala) y otro pardo o marrón, una grasa «buena» que consume calorías para mantener la temperatura corporal adecuada. Y esta grasa parda es en la que numerosos laboratorios tienen puestas sus esperanzas para combatir el aumento de peso en el mundo.

La transformación de grasa blanca en marrón ocurre de forma natural cuando el cuerpo está expuesto a temperaturas muy frías. De hecho, gracias a ella se mantienen calientes los mamíferos que hibernan y también los humanos al nacer, que son ricos en ella. Después, durante la infancia y la edad adulta estas células se desactivan. Así que el reto para la ciencia es dominar el mecanismo por el que las células de la grasa, al formarse, se convierten en marrones o blancas para poder estimular la presencia de los adipocitos «buenos».

Existe una carrera científica para desarrollar un fármaco que sea capaz de reproducir este proceso natural a nuestro antojo. Sin embargo, los intentos hasta la fecha no han sido lo positivos que se esperaban. Las pastillas e inyecciones desarrolladas funcionan pero provocan malestar gastrointestinal y fracturas óseas.

Menos efectos secundarios
El nuevo parche sortea estos efectos secundarios al actuar localmente. «Liberamos el medicamento, sin exponer a todo el organismo a la medicación. No hemos visto ninguno de esos efectos secundarios en nuestros experimentos», apunta Li Quiang.

Para aplicar el tratamiento, los fármacos que producen la transformación de grasa blanca en marrón, se encapsularon en nanopartículas de 250 nanometros. Este diámetro tan pequeño es invisible al ojo humano si no se utiliza un microscopio. Para imaginarnos su dimensión bastas saber que, por ejemplo, un cabello tiene un calibre de 100.000 nanometros.

Los científicos de las universidades americanas utilizaron rosiglitazone (Avandia) y un antagonista de un receptor betaadrenérgico para intentar transformar el tejido adiposo blanquecino en marrón. El fármaco se liberó en la piel a través de docenas de microagujas que contiene el parche. En los ratones tratados logró reducir hasta en un 20 por ciento la acumulación de grasa en el abdomen. Solo se necesitó colocar los parches cada tres días durante cuatro semanas.

Alternativa a la liposucción
No solo se perdió grasa, sino que se redujo la cantidad de glucosa en sangre, lo que demostraría que el tratamiento es mucho más que un remedio antiestético. Podría ser una alternativa poco agresiva a las liposucciones actuales, y además ayudaría a combatir la diabetes, entre otros problemas relacionados con la obesidad y el metabolismo.

Eso sí, de momento es una alternativa solo para ratones. Los parches aún no se han probado en humanos. Los investigadores están estudiando combinaciones de fármacos que actúen con mayor eficiencia sobre la grasa localizada.

 

 

Fuente: ABC – España

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Jueves, 14 Septiembre 2017 17:06

Nuevos tratamientos no invasivos

El Hotel Meliá fue el escenario elegido para la presentación de dos nuevas tecnologías: enCurve y Endymed. Dos nuevos métodos para tratar el exceso de peso alojado en zonas como abdomen, brazos y piernas; también útiles para el tratamiento de eliminación de celulitis y estrías en mujeres que cursan el pos parto.

Los doctores Christian Sánchez Saizar, Alfredo Romero y Sol Torres Vá, fueron los encargados de explicar las bondades del nuevo tratamiento y de la radiofrecuencia, sistema efectivo para controlar el calor recibido y que hace a la eficiencia del mismo.

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Lunes, 04 Septiembre 2017 15:11

Por el mismo hígado

Científicos del Centro Alemán para la Diabetes en Postdam y Tubingen (Alemania) descubrieron en ratones con una dieta rica en grasas que una mayor producción de la enzima DPP4 en el hígado favorece el aumento de peso y el desarrollo de hígado graso y de resistencia a la insulina.

De hecho, según aseguran en un artículo publicado en la revista ‘Molecular Metabolism’, al comparar este hallazgo con otros estudios en humanos y moleculares adicionales han concluido que el aumento de la producción de esta enzima es “más causa que consecuencia” del hígado graso y la resistencia a la insulina.

Además, ha añadido Christian Baumeier, principal autor del estudio, los inhibidores de la DPP4 son bien conocidos en el tratamiento de la diabetes, por lo que podrían utilizarse en el futuro no sólo para mejorar el metabolismo del azúcar, sino también para tratar el hígado graso”.

La enzima DPP4 es en gran medida producida por el hígado e inhibe los efectos de importantes hormonas intestinales que están implicadas en el metabolismo de la glucosa en sangre. Además, los pacientes que sufren de enfermedad hepática grasa no alcohólica tienen más elevados los niveles de DPP4 en su sangre.

Pese a ello, hasta ahora no estaba claro si estos niveles más altos eran causa o consecuencia del hígado graso elevados de DPP4 en los hígados grasos son la causa o consecuencia de la enfermedad.

Con el fin de encontrar una respuesta a esta pregunta, Baumeier y su equipo compararon dos grupos diferentes de ratones entre los que había unos con una modificación genética para producir una mayor cantidad de DPP4 en el hígado, mientras que el resto tenían una producción más baja.

A ambos grupos se les dio de comer alimentos con alto contenido de grasa durante aproximadamente medio año. Los animales que produjeron una mayor cantidad de DPP4 en el hígado ganaron aproximadamente un tercio más de grasa corporal que el grupo control, y tenían aproximadamente el doble de grasa en el hígado. Asimismo, también eran menos sensibles a la insulina.

LOS NIVELES NORMALES TAMBIÉN INFLUYEN

Y estudios adicionales en una línea celular con hígados humanos y células hepáticas aisladas de los ratones también indicaron que las cantidades normales de DPP4 (500 ng/ml) eran ya suficientes para hacer que las células fueran menos sensibles a la insulina, independientemente de su contenido de grasa.

Además, los científicos observaron que los seres humanos que presentan resistencia a la insulina y enfermedad hepática grasa no alcohólica tienen una mayor cantidad de DPP4 activa en su sangre, en comparación con las personas sanas.

“Ya sabemos que las modificaciones epigenéticas del gen DPP4, que están asociadas con un aumento de la producción de la enzima, tienen un impacto negativo en el metabolismo hepático ya en los ratones jóvenes, mucho antes de que el hígado graso aparezca”, según Baumeier.

Por lo tanto, según añade, parece razonable evaluar en otros estudios cómo y en qué momento los inhibidores de la DPP4 pueden utilizarse para prevenir o tratar el desarrollo del hígado graso no alcohólico”, añadió Annette Schürmann, también autora de este estudio.

Fuente: El Economista – España

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