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Establecido en 1988, el Día Mundial del Sida fue el primer día dedicado a la salud en todo el mundo. Desde entonces, las agencias de las Naciones Unidas, los Gobiernos y la sociedad civil se reúnen el 1 de diciembre de cada año para luchar en determinadas áreas relacionadas con el VIH.

Pero este año, la fecha está atravesada por la pandemia del COVID-19, factor que generó un trabajo aún mayor en las organizaciones gubernamentales y de salud para mantener los estándares de atención en un año donde los equipos de salud son exigidos al máximo.

Según datos del Boletín de Sida y ETS del Ministerio de la Salud de la Nación -diciembre 2019-, hay 139 mil personas que viven con VIH y, aproximadamente el 17% de este grupo desconoce su diagnóstico. Dentro de este universo, una encuesta realizada por Helios Salud a 1336 personas que viven con VIH, demostró una alta adherencia a la cuarentena -96,8%-, y un impacto en la salud mental, siendo frecuente la ansiedad, depresión, estrés y soledad.

El objetivo “90-90-90”

La meta mundial “90-90-90”, proponía para el 2020 aumentar al 90% la proporción de personas con VIH que conocen su diagnóstico, incrementar al 90% aquellas bajo tratamiento antirretroviral y que el 90% bajo tratamiento tenga carga viral suprimida.

En este sentido, Helios Salud - el mayor centro infectológico especializado en VIH y Hepatitis de Latinoamérica-, ha realizado grandes avances a nivel regional para acercarse a ese objetivo mundial, incluso durante esta nueva pandemia.

Esto también incluye un abordaje multidisciplinario, que implica que, según el problema que se presente, la persona será atendida por el especialista correspondiente. El centro, cuenta, además, con el servicio de laboratorio de alta complejidad, vacunatorio para adultos, atención en accidentes cortopunzantes, infectología pediátrica, historia clínica electrónica, y dispensa y distribución de medicación en todo el país a través de la farmacia y droguería Helios Pharma (primera droguería y farmacia certificada por GS1 en Argentina), cumpliendo con los requerimientos del Sistema Nacional de Trazabilidad (ANMAT).

Para continuar con la mejora en el servicio y en la calidad de vida de las personas, la institución promueve el testeo gratuito de VIH y realiza un promedio de 2 mil testeos

mensuales, un número que se vio afectado por el aislamiento obligatorio y por la irrupción del COVID-19 en las sociedades. A pesar de ello, se mantuvo la promoción del testeo gratuito, una herramienta vital para alcanzar el diagnóstico temprano.

A su vez, desde el inicio de la pandemia ha implementado una política de acceso a la consulta médica a través de telemedicina y estrategias para facilitar el acceso tratamiento antirretroviral en tiempo y forma para las personas que viven con VIH, garantizando continuidad y excelencia en sus prestaciones médicas en el contexto de la pandemia de COVID-19.

Hoy la institución tiene más de 10 mil pacientes en seguimiento -aproximadamente el 73% de los pacientes del sector no público-, más del 90% -95,1% en 2019-, de ellos con carga viral no detectable.

¿Cómo es el protocolo para asistir a los pacientes? El departamento de Adherencia se pone en contacto con la persona cuando observa alguna dificultad en el retiro de la medicación, para asistirlo y ayudarlo a no abandonar el tratamiento, considerando los problemas que pueda tener esa persona en su vida diaria y siguiendo en contacto con ella hasta el retiro efectivo de la medicación, logrando una adherencia medida por el retiro de medicación superior al 90% -98,6% a Oct. 2020.-

El compromiso de Helios es diario y permanente. Algo que corroboran, tanto la certificación IRAM (ISO 9001:2015) de su Sistema de Gestión de la Calidad y certificado GS1 (primera institución certificada en el área de salud en Argentina), como el reconocimiento de la OPS en el año 2010 por su Sistema Informático y Estrategias de Apoyo Telefónico, la obtención del Premio Nacional a la Calidad en 2019, su participación actual en el Premio Nacional a la Calidad en Gestión de la Innovación, y los resultados de sus encuestas de calidad (más de un 95% de sus pacientes consideran que su servicio es excelente).

La institución es hoy referente de los principales medios informativos del país en materia de VIH y COVID- 19. Y también lo es en la comunidad científica. A tal punto, que fue seleccionado entre los centros que participan del estudio MOSAICO, estudio que busca probar la eficacia de la vacuna preventiva contra el VIH, y de un estudio de investigación clínica llamado ENSEMBLE con el objetivo de determinar si una vacuna experimental puede prevenir la enfermedad por el coronavirus 2019 en adultos.

Tratar de mantener a las personas con su tratamiento antirretroviral y con con cargas virales no detectables, y volver a los controles habituales, son tareas que todos los sistemas de salud tienen que garantizar, aún en pandemia.

 

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De acuerdo a los reportes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a nivel global entre un 70 y un 80% de las personas hospitalizadas por COVID-19 reciben antimicrobianos frente a la sospecha de la presencia de una infección respiratoria baja (IRB), situación que no siempre está presente, ya que los reportes científicos muestran una posibilidad de coinfección, es decir la presencia del virus SARS CoV-2 y una bacteria, en no más de un 6% de los casos. Esta situación podría producir la aparición y propagación aceleradas de resistencia a los mismos, situación que no es nueva y que preocupa a las autoridades sanitarias de todo el mundo.
 
En esa misma línea, desde la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), en el marco de la Semana del Uso Responsable de Antimicrobianos' una iniciativa que promueve la OMS a nivel mundial y que se conmemora del 18 al 24 de noviembre, hicieron un llamado a tomar mayor conciencia sobre esta problemática y a restringir el uso de antibióticos solamente para aquellos casos con indicación médica precisa, mensaje que va dirigido no solo a la población general sino a las autoridades sanitarias, farmacéuticos y dispensadores de farmacias y a la propia comunidad médica.
 
"Se calcula que para el 2030 el consumo mundial de antimicrobianos aumentará un 67% y en el 2050 la resistencia antimicrobiana será una de las principales causas de muerte, superando al cáncer. La resistencia antimicrobiana avanza más rápido que la generación de nuevos antibióticos. A nivel mundial, durante la pandemia de coronavirus se vio que, aunque estemos ante la presencia de una enfermedad viral, hubo un aumento del consumo de antibióticos por dos factores. El primero, asociado a la indicación de antibióticos habitual frente a la neumonía de la comunidad, cuando en realidad la coinfección 'bacterias-virus' en pandemia es menor al 6% de los casos, entonces allí hay una sobreprescripción de antibióticos. El segundo factor es que los pacientes que se internan y que están gravemente enfermos por Covid- 19, sufren infecciones asociadas al cuidado de la salud al estar ventilados, con catéteres o sonda vesical, y estas infecciones son las que se relacionan mayoritariamente con gérmenes multirresistentes; son las infecciones intrahospitalarias que requieren un alto consumo de antibióticos de amplio espectro", sostuvo la Dra. Wanda Cornistein, infectóloga, coordinadora del Programa de Resistencia Antimicrobiana de la SADI y Jefa de Control de Infecciones del Hospital Universitario Austral.
 
La resistencia es un mecanismo natural, entre otros, que tienen las bacterias para defenderse de un ámbito que les resulta hostil, esto lo hacen no sólo en el cuerpo sino donde estén, en la tierra, el agua, donde sea. 'Klebsiella pneumoniae' y 'Pseudomonas aeruginosa' son algunas de las bacterias que se adaptan a los antibióticos, generan mecanismos para sobrevivir y poseen mayor resistencia.
 
Se calcula que cada año unas 700.000 personas mueren en todo el mundo como consecuencia de la resistencia antimicrobiana y que de no tomarse medidas al respecto esa cifra llegará a los 10 millones para el 2050 .
 
Además, de acuerdo con una base de datos sobre la eficacia de tratamientos con antibióticos y nuevos patrones de resistencia realizado en más de 60 países, se ha registrado un incremento en la resistencia de algunas bacterias Gram negativas en América Latina, de alrededor de un 14% en 2011 a 29% en 2016 . 
 
Según señaló el Dr. Francisco Nacinovich, integrante del Programa de Resistencia Antimicrobiana de la SADI y jefe de Infectología del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA), el mecanismo de la resistencia necesita muy poco estímulo para gatillarse y no tiene que ver con la cantidad ni la duración de un tratamiento antibiótico.
 
"Un solo comprimido de cualquier antibiótico mal prescripto, sobre todo para infecciones virales respiratorias, es suficiente para que el microorganismo desarrolle los mecanismos para ser resistente a ese antibiótico. Los antimicrobianos cuando están indicados adecuadamente en una infección documentada, con cultivo y datos clínicos, erradican el germen y resuelven la enfermedad sin mayores consecuencias. Ahora, si se dan antibióticos para una infección viral, que es donde más se utiliza por error (para las bronquitis, para las faringitis, que en el 80-90% de los casos son causadas por virus), las bacterias que viven con nosotros habitualmente se sienten agredidas y reaccionan haciéndose resistentes", indicó el Dr. Nacinovich.
 
Para el Dr. Lautaro De Vedia, infectólogo, ex presidente de la SADI y jefe de la División Asistencia Especial del Hospital Muñiz de Buenos Aires, con la pandemia de Covid-19 la situación de la resistencia antimicrobiana tendió a empeorar, debido a la administración innecesaria de antibióticos por parte del equipo médico. 
 
"En un principio cuando uno recibía a un paciente no sabía si tenía coronavirus o una neumonía bacteriana, entonces ante la duda, particularmente en los pacientes graves, se le daba antibióticos hasta tener los resultados. Ahora tenemos recomendaciones desde la SADI que nos indican ser cautos, recordando la poco frecuente de la convivencia de bacterias y virus, y que si hay que hacer un tratamiento antibiótico debe ser por períodos más breves, y en los pacientes no tan graves tal vez abstenerse de suministrarlos cuando se sospecha de Covid a la luz de la radiografía o datos de laboratorio. Hay que dejar el antibiótico solo para los casos de sospecha de coexistencia del virus SAAR-CoV-2, con una infección bacteriana", detalló el Dr. De Vedia.
 
"El mal uso de antimicrobianos va incluso más allá de la situación puntual de la pandemia y representa una problemática con múltiples responsabilidades. Este tema nos incumbe a todos, los médicos tenemos mucha responsabilidad, hoy se sabe que los tratamientos aun siendo más breves son igual de efectivos que los que hacíamos antes, que eran prolongados; hay que prescribir antibióticos sólo cuando es estrictamente necesario. Por su parte, la población tiene que saber que el antibiótico sólo tiene que ser prescripto por el médico o el odontólogo y que los farmacéuticos también juegan un rol importante, no deben vender los antibióticos sin receta, a su vez las autoridades y gobiernos también deben controlar", insistió el Dr. De Vedia.
 
"En los Estados Unidos, 2 de cada 5 personas que se encuentran bajo tratamiento antibiótico consultan a la guardia por presentar eventos adversos asociados como diarrea, molestia gastrointestinal, prurito, dolor en la boca del estómago, hasta un evento muy frecuente que es la diarrea por 'clostridioides difficile' que es una bacteria que se manifiesta por el uso de antibióticos, todo esto más la resistencia. En ese país hay una vigilancia estricta de los efectos adversos asociados a antibióticos, en Argentina no todos los lugares tienen implementados sistemas de vigilancia, entonces no sabemos a ciencia cierta cuál es el número de eventos adversos. Además, muchas veces nos enfrentamos a la exigencia del paciente por la prescripción de antibióticos, cuando debería ser todo lo contrario: el médico debería explicar la razón por la cual indica el antibiótico, que debería ser una práctica excepcional", explicó la Dra. Cornistein.
 
 "En 2010 la tasa de infecciones por bacterias resistentes como la 'Klebsiella pneumoniae resistente a carbapenemes' o productora de carbapenemasas (KPC) era del 3,6% cada 10 mil egresos hospitalarios en la Ciudad de Buenos Aires, en 2014 había trepado al 39,1%. En Argentina se estima que la mortalidad por infarto de miocardio esta alrededor del 5%, mientras que ahora una infección por una bacteria multirresistente puede tener una mortalidad superior al 40-60%. Estamos en un escenario donde tenemos bacterias para las cuales no tenemos antibióticos para combatirlas. Esto ya ocurre, es una realidad en Argentina y es muy serio; y no tenemos mucho tiempo para resolver este problema: se calcula que para 2050 se van a morir más personas por gérmenes resistentes que por cáncer u otras enfermedades como las cardiovasculares", concluyó el Dr. Nacinovich.
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La pandemia a causa de la Covid-19 impactó a nivel mundial en la población desde el punto de vista social y económico, pero sin lugar a duda se vio un significativo cimbronazo a nivel sanitario. Los sistemas de salud a nivel global se vieron desbordados frente a la rápida propagación del virus y hoy es necesario comenzar a revertir esta situación. Ello implica no desatender las enfermedades no transmisibles como las cardiovasculares, oncológicas, respiratorias u otras, que, de acuerdo con la OMS, ocasionan al año 5,5 millones de muertes en la región de las Américas. Por eso, en forma inédita, las sociedades médicas más importantes del país se unieron para desarrollar un documento que resalta el riesgo que implica su desatención.

Las 26 sociedades médicas que adhirieron al documento son la Asociación Argentina de Psiquiatras (AAP),  Sociedad Argentina de Hematología (SAH), Academia Nacional de Medicina, Sociedad Argentina de Infectología (SADI), Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), Sociedad Argentina de Diabetes (SAD), Sociedad Argentina de Gastroenterología (SAGE), Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR), Asociación Argentina para el Estudio de Enfermedades del Hígado (AAEEH), Sociedad Argentina de Reumatología (SAR), Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMeR), Sociedad Argentina De Vacunología y Epidemiología (SAVE), Sociedad Argentina de Dermatología (SAD), Sociedad Argentina de Psoriasis (SOARPSO), Sociedad Argentina de Urología (SAU), Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC), Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA), Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires (SOGIBA), Sociedad Argentina de Cancerología (SAC), Asociación Argentina de Hemoterapia, Inmunohematología y Terapia Celular (AAHITC), Sociedad Argentina de Medicina (SAM), Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI) y Sociedad Argentina de Trasplantes (SAT), Sociedad Argentina de Emergencias (SAE).

"La atención primaria de salud puede satisfacer más del 80 por ciento de las necesidades de las personas en todas las edades y en todas las etapas de la vida. Hoy observamos una reducción superior al 60% en la consulta espontánea de enfermedades agudas y crónicas. En tanto, existe una fuerte caída en prácticas médicas, donde por ejemplo las endoscopias digestivas se redujeron en un 80% y las cirugías generales en un 73%2", advirtió el Dr. Edgardo Smecuol, Presidente de la Sociedad Argentina de Gastroenterología (SAGE).  

La enfermedad cardiovascular en la Argentina provoca entre 90.000 y 100.000 muertes cada año y es la primera causa de mortalidad. Hoy, la pandemia provocó una disminución en la atención cardiológica mayor al 50%, incluidas las internaciones por emergencias y los procedimientos cardiovasculares. "De mantenerse la actual situación de sub-atención hasta octubre, podría haber en el país entre 6.000 y 9.000 muertes adicionales y prevenibles por afecciones cardiovasculares", alertó el Dr. José L. Navarro Estrada, Presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología. 

Por su parte, las áreas de Endocrinología y Diabetes también se vieron impactadas por la pandemia, registrándose una caída del 68% en la consulta médica según una encuesta realizada por Fine Research en más de 5.000 médicos de América Latina.

"Estamos observando una tasa de abandono del tratamiento cercana al 35% en pacientes con diabetes: la pandemia y la cuarentena tienen consecuencias directas en la atención de patologías crónicas. Además, existe un riesgo aumentado en las enfermedades metabólicas y cardiovasculares relacionado con el cambio en los hábitos alimentarios, el aumento de peso y la reducción de la actividad física, que se estima en un 25 a 35%", enfatizó la Dra. Graciela Fuente, Presidente de la Sociedad Argentina de Diabetes.

Otra de las enfermedades cuya atención se vio impactada es la oncológica. "La mortalidad por cáncer va a aumentar como consecuencia de la demora en acceder al diagnóstico y al tratamiento. Además, las sesiones programadas de quimioterapia y radioterapia se redujeron a un tercio. La pandemia de COVID-19 está teniendo un efecto disruptivo sobre la detección temprana del cáncer, de hecho se observa una caída del 70 al 80 % en mamografías y colonoscopias, entre otros procedimientos", indicó el Dr. José María Lastiri, Presidente de la Asociación Argentina de Oncología Clínica.

La atención pediátrica tampoco escapó al contexto actual. La Argentina cuenta con un calendario Nacional de Vacunación para todas las etapas de la vida y, según datos del Observatorio de la Deuda Social Argentina, de la UCA, un 22% de los hogares demoró la vacunación de sus niños por efecto de la cuarentena, correspondiendo mayoritariamente a los estratos socioeconómicos medios y bajos. Mientras que el 44% reportó postergar la visita de control o preventiva de salud.

Es clave recuperar y mantener la confianza de la población en la seguridad y capacidad del sistema de salud para satisfacer de manera segura las necesidades esenciales y controlar el riesgo de infección en los establecimientos de salud.

Más allá de las enfermedades mencionadas, el impacto de esta pandemia también se vio en salud mental, en enfermedades inflamatorias de la piel como la psoriasis y la dermatitis atópica, en artritis reumatoidea y fertilidad, entre otras.

"Estamos convencidos de que, en medio de la respuesta de emergencia, deben realizarse todos los esfuerzos correspondientes para concientizar de la importancia de continuar la prevención y el tratamiento de las enfermedades no transmisibles agudas y crónicas. Se debe fomentar un comportamiento adecuado para la búsqueda de atención y la adhesión de la comunidad a los consejos de salud. Sin dudas, se requiere de sistemas de salud fuertes y sustentables, pero también de modelos innovadores para brindar continuidad en la atención médica, entre ellos la telemedicina, reduciendo el estrés en los efectores de salud", concluyeron desde las Sociedades.

 

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La amplia difusión sobre el aumento de la mortalidad cardiovascular durante la cuarentena motivada por la ausencia de consulta o por consultas tardías, parece haber contribuido a que la gente tomara conciencia, minimizara el temor a contagiarse de Covid-19, y concurriera a una guardia médica ante la aparición de síntomas cardiovasculares. Los especialistas observan con cauto optimismo que la situación poco a poco está revirtiéndose y dan cuenta de ello la recuperación de los valores históricos de internaciones hospitalarias por infarto y los índices de mortalidad por esa misma causa.

En efecto, el promedio de internaciones por infartos agudos de miocardio en todos los Centros argentinos que participan del relevamiento internacional 'Stent-Save a Life', que era de 5,26 casos por día por centro del 1 al 19 de marzo y que había descendido a 2,5 del 20 al 31 de marzo y a 3,2 durante el mes de abril, se fue recomponiendo a 3,8 pacientes en mayo y 4,5 durante el mes de junio.

En el período de aislamiento estricto se vio también una duplicación de los infartos de miocardio con falla cardíaca aguda (IAMCEST Killip y Kimbald D) que llegó al doble de las cifras anteriores al ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio), casos graves y de alta mortalidad donde al evento se suma un cuadro de falla cardíaca aguda (insuficiencia cardíaca), producido por una consulta tardía.

"Recuperar el promedio histórico de internaciones por infarto significa que la gente no está cursando el episodio en su casa por temor a asistir a una guardia médica y contagiarse de Covid-19, sino que está recibiendo atención a cargo de especialistas en tiempo y forma, lo que incrementa notablemente las chances de éxito en el abordaje de un cuadro de por sí muy complejo", afirmó el Dr. Diego Grinfeld, cardioangiólogo intervencionista, presidente del Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI). "Dicho abordaje en la mayoría de los casos consiste en un tratamiento de reperfusión coronaria (reapertura de la arteria ocluida) mediante la realización de una angioplastia", completó.

Tomando los datos del mismo relevamiento 'Stent-Safe a Life', la mortalidad intrahospitalaria en Argentina por ese tipo de infarto (IAMCEST) subió del 6% del 20/3 al 30/6/19 al 11,6% en el mismo período de 2020 con la cuarentena.

"Esa casi duplicación de la mortalidad no significa otra cosa que gente llegando tarde a las guardias con síntomas coronarios mucho más graves y avanzados; pero afortunadamente esta situación paulatinamente en los últimos meses está revirtiéndose", explicó el Dr. Alejandro Cherro, Director de la Carrera de Especialista en Hemodinamia, Angiografía General y Cardiología Intervencionista UBA-CACI y ex presidente del CACI.

En opinión de los especialistas, también contribuyó a mejorar el control y tratamiento de la enfermedad cardiovascular el advenimiento de la 'telemedicina', que si bien es una disciplina incipiente que precisa de mucha más aceptación por parte de las obras sociales y prepagas, representa una herramienta valiosa para que la gente no suspenda sus controles de rutina y el médico pueda hacer un seguimiento más riguroso e indicar los estudios, cambios de medicaciones o recomendaciones generales según cada situación.

La consulta médica virtual, sobre todo en poblaciones de alto riesgo por edad y enfermedades preexistentes, contribuye al aislamiento social evitando que los pacientes deban trasladarse en muchos casos en medios públicos, estar en contacto con mayor número de posibles contagios y contribuye a la prevencion de eventos cardiovasculares.

"La posibilidad de conversar en forma remota con el paciente, saber si algunos síntomas se mantienen, disminuyen o si han empeorado, conocer su presión arterial si cuenta con un tensiómetros automático en su hogar, entre otras informaciones, nos ayuda a tomar decisiones y a mantener la adherencia del individuo a los tratamientos. No nos referimos a episodios agudos, donde la recomendación siempre es llamar a emergencias o acudir al centro hospitalario más cercano, sino a las consultas de rutina, muchas veces interrumpidas o espaciadas a causa de la cuarentena", manifestó el Dr. Daniel Berrocal, ex presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) y miembro del CACI.

"No debemos perder de vista que las afecciones cardiovasculares, entre las cuales las principales manifestaciones son el infarto agudo de miocardio, el ACV (stroke) y la insuficiencia cardíaca, son responsables cada año en la Argentina de casi 100 mil muertes, lo que representa en promedio 273 fallecimientos diarios", completó el Dr. Grinfeld.

Desde el CACI recordaron que los hospitales de todo el territorio argentino son lugares seguros muy preparados para proteger tanto a los pacientes como al personal de salud de todo posible contagio por Covid-19. "Existen protocolos precisos que permiten minimizar el riesgo de contagio para atender situaciones de urgencia que no pueden esperar, por eso insistimos que ante la presencia de síntomas cardiovasculares no esperen a que éstos reviertan y soliciten ayuda en forma inmediata", concluyó el Dr. Berrocal.

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Lunes, 06 Julio 2020 17:03

Habrá segunda ola de Covid-19?

Si queremos ser breves, la respuesta es no lo sabemos. Aun así, nos podemos fijar en qué ha ocurrido en otras situaciones similares.

En el siglo pasado hubo tres pandemias de gripe. La "española" de 1918 fue la más mortífera. Se desarrolló en tres oleadas: en primavera de 1918, en otoño de ese mismo año y en invierno de 1919. La realmente virulenta y mortal fue la segunda, en la que ocurrieron el 64% de los fallecimientos. En realidad, la primera oleada fue la menos letal: fue responsable del 10% de las muertes. Se han documentado cambios en el genoma del virus que podrían explicar que fuera más virulento en la segunda oleada.

En 1957 apareció un nuevo virus gripal que originó la “gripe asiática”. También cursó en tres olas epidémicas: la primera en primavera-verano de 1957 con una incidencia relativamente baja; la segunda a principios de 1958, y la tercera en el invierno de 1958-1959. La mortalidad fue más alta en las dos segundas oleadas. Diez años después, en 1968, un nuevo virus de la gripe causó la denominada “gripe de Hong Kong” cuya difusión fue más lenta e irregular: comenzó en otoño-invierno en el hemisferio norte y le siguió una segunda ola el invierno siguiente con una incidencia mayor.

La última pandemia de gripe, la denominada “gripe A” de 2009-2010, tuvo el efecto de una gripe estacional. De hecho, este virus acabó adaptándose al ser humano y desde entonces es una de las cepas que circulan cada año. Es decir, las segundas y terceras olas más letales ya ha ocurrido antes con el virus de la gripe.

En el caso del SARS-CoV-2, la aparición de nuevas olas epidémicas dependerá del propio virus, de su capacidad de variación y adaptación al ser humano. De nuestra inmunidad, de si realmente estamos inmunizados y protegidos contra él. Y de nuestra capacidad de trasmitirlo y controlarlo.

¿Puede hacerse más virulento?

Tampoco lo sabemos. Pero, a diferencia de la gripe, el SARS-CoV-2 no es el campeón de la variabilidad. El virus de la gripe también tiene un genoma de ARN, pero son ocho pequeños fragmentos que pueden mezclarse con otros tipos de virus de gripe aviar o porcina, dando lugar a nuevos reagrupamientos. Su capacidad de mutación y de recombinación es mucho mayor, por eso las vacunas de la gripe hay que cambiarlas cada año y se originan virus pandémicos con más frecuencia.

Desde que comenzó, el SARS-CoV-2 se han secuenciado y comparado los genomas de varios miles de aislamientos y ¡claro que el virus muta! Todos lo hacen. De momento, sin embargo, como esperábamos, éste parece mucho más estable que el de la gripe. Quizá sea porque tiene una proteína (nsp14-ExoN) que actúa como una enzima capaz de reparar los errores que pueden ocurrir durante la replicación del genoma.

Por tanto, aunque en este caso sigue siendo válida la definición de virus como una “nube de mutantes”, el SARS-CoV-2 parece que no acumula mutaciones que afecten a su virulencia. De momento.

Además, en otras ocasiones se ha comprobado que los virus, al “saltar” de una especie animal a otra, como en este caso, se adaptan al nuevo huésped y disminuyen su virulencia. O sea, en general, no siempre que un virus muta es para hacerse más letal sino que puede ser lo contrario. De todas formas, habrá que seguir vigilando al SARS-CoV-2.

¿Estamos ya inmunizados?

Para evitar la extensión de una epidemia hay que cortar la cadena de transmisión del virus. Se consigue cuando hay un número suficiente de individuos (por lo menos más del 60%) que están protegidos contra la infección, actúan como una barrera e impiden que el virus alcance a aquellos que aun podrían contagiarse. Esto es lo que se denomina inmunidad de grupo y se consigue cuando la gente ha pasado la enfermedad o cuando se vacuna.

Contra este virus todavía no tenemos una vacuna. ¿Hay inmunidad de grupo? Pues parece que no. Una de las conclusiones más importantes del estudio preliminar sobre seroprevalencia de la infección por el coronavirus SARS-CoV-2 en España es que la prevalencia se sitúa en el 5%. Algunas comunidades autónomas presentan prevalencias inferiores al 2%, mientras otras superan el 10%. Estos datos se obtuvieron mediante la detección de los anticuerpos IgG anti SARS-CoV-2 mediante la técnica de inmunocromatografía, los test rápidos. Indican que, como mucho, en algunas zonas, no más del 10% de la población ha tenido contacto con el virus. Estamos muy lejos de ese 60% o más necesario para conseguir la inmunidad de grupo.

Pero todo esto es mucho más complejo de lo que parece. Todavía no sabemos si el tener anticuerpos contra el SARS-CoV-2 —o sea, haber dado positivo en los test serológicos— realmente te asegura la inmunidad frente al virus. No sabemos, a ciencia cierta, cuánto tiempo duran esos anticuerpos ni si son neutralizantes, si bloquean al virus y te protegen de una segunda infección. Tampoco tenemos datos de la inmunidad celular, esa otra parte de nuestro sistema de defensa que no depende de los anticuerpos sino de las células y que es muy importante para vencer las infecciones virales.

En el caso de otros coronavirus, es cierto que los anticuerpos duran unos meses o años y parece que tienen cierto efecto protector. Pero esto también puede depender de la persona: no en todas ocurre lo mismo. También es cierto que hay algunos ensayos con plasma de pacientes curados del coronavirus que bloquea al virus y tiene un efecto beneficioso en personas infectadas, lo que demostraría que esos anticuerpos son protectores.

En ensayos con macacos infectados con el virus se ha comprobado que sus anticuerpos sí les protegen frente a una segunda infección. Pero son macacos. También se ha sugerido que haber tenido contacto previo con otros coronavirus, los que producen los catarros y resfriados comunes, podría tener cierto efecto protector contra el SARS-CoV-2. De momento, solo se ha demostrado en ensayos in vitro, pero podría explicar la gran cantidad de personas asintomáticas. En definitiva, la inmunidad de grupo sigue siendo un misterio.

Tres posibles escenarios

Teniendo todo esto en cuenta se han propuesto tres posibles modelos.

1. Una segunda ola mucho más intensa en invierno de 2020 seguida de olas más pequeñas a lo largo de 2021. Este escenario sería similar a las pandemias de gripe. Pero este coronavirus no es una gripe, no tiene porque comportarse igual. Este escenario podría requerir volver a algún tipo de medidas de confinamiento más o menos intensas durante el otoño-invierno para evitar el colapso del sistema sanitario.

2) Varias olas epidémicas durante un periodo de uno o dos años. Este primer pico epidémico que acabamos de sufrir vendría seguido de olas repetitivas de forma consistente durante un par de años hasta desaparecer en algún momento en 2021-22. La frecuencia e intensidad de estos rebrotes dependería de las medidas de control de cada país.

3) Pequeños brotes sin un patrón claro de nuevas olas epidémicas. Esta primera ola estaría seguida de pequeños rebrotes que se apagarían poco a poco, en función de las medidas de control y contención de cada país. Este escenario no requeriría volver a medidas tan drásticas de confinamiento, aunque el número de casos y de muertes podría continuar durante un tiempo.

En cualquier caso, parece que no podemos descartar que el virus SARS-CoV-2 continúe circulando entre nosotros durante un tiempo. Quizá se acabe sincronizando con la época invernal y vaya disminuyendo su severidad. Aunque no haya nuevas olas epidémicas, incluir un nuevo virus respiratorio que puede tener consecuencias muy graves para un grupo importante de la población en la lista de decenas de virus respiratorios que nos visitan cada año no es una buena noticia. Cada temporada de gripe se saturan las urgencias de muchos hospitales. Añadir un nuevo virus es un problema.

Controlar y evitar rebrotes: adelantarse

El virus no ha desaparecido. Puede seguir dejando muertos por el camino. Esto es lo que está ocurriendo en otros países que ya terminaron su primera ola antes que nosotros, como Corea del Sur. En España también se han producido rebrotes en algunas ciudades durante el inicio de la desescalada. En la mayoría de los casos se relacionan con aglomeraciones (fiestas o comidas familiares).

Como no podemos estar confinados eternamente ni podemos esterilizar todos los ambientes, son fundamentales dos acciones para disminuir la frecuencia e intensidad de estos rebrotes:

1. Por parte de los ciudadanos: evitar el contagio. Ya sabemos cómo se transmite el virus y que, afortunadamente, es fácil inactivarlo. Los contagios son más frecuentes en ambientes cerrados o con mucha gente. No lo olvidemos: mucha gente, muy junta y moviéndose es lo mejor para el virus. Evitar aglomeraciones, distanciamiento entre personas, uso de mascarillas, higiene frecuente de manos, limpieza y desinfección (en ese orden), seguir las recomendaciones de Sanidad. Esto es lo que hay que exigir al ciudadano, no podemos relajarnos.

2. Por parte de las autoridades sanitarias: rastrear al virus. No podemos seguir como hasta ahora, detrás del virus, hay que tomarle la delantera. Hay que instaurar un sistema capaz de detectar a una persona infectada al menor síntoma, poder rastrear y obtener información de sus contactos, hacerles un seguimiento clínico y test de PCR y serológicos y, si es necesario, aislarlos. Detectar un brote y aislarlo. Esto requiere personal, equipamiento y sistemas de diagnóstico. Hay que estar preparados para que el sistema sanitario no vuelva a colapsarse. En esto hay que ocuparse ahora mismo, a lo que hay que dedicar todos los recursos, y no en practicar test masivos a toda la población, para sacar una foto fija de la situación. Las decisiones tienen tomarse por razones sanitarias, no políticas. Esto es lo que hay que exigir a nuestros gobiernos, que tampoco pueden relajarse.

Si has estado en contacto estrecho con alguien que haya tenido síntomas de Covid-19 a menos de 2 metros durante más de 15 minutos sin medidas de precaución, deberías aislarte durante 14 días —y exigir a las autoridades sanitarias que hicieran los test a la persona con síntomas y a tí.

Puede haber una segunda o más olas —o no. Ahora hemos apagado el incendio, pero no lo hemos extinguido, quedan rescoldos que pueden avivar el fuego. El relajamiento de las medidas de confinamiento no es porque hayamos vencido al virus, es porque también hay que salvar el medio de vida. Un confinamiento muy largo también puede causar muertes. No vamos a acabar con el virus, lo podemos esquivar. Podemos mitigar sus efectos.

No puede volver a ocurrir lo que ha pasado: esta vez sí debemos proteger a los más débiles. Eso depende de los ciudadanos y de los gobiernos.

Ignacio López-Goñi es Catedrático de Microbiología de la Universidad de Navarra. Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation.

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La Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), la Federación Argentina de Cardiología (FAC) y el Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI), expresaron en conjunto su preocupación por una significativa disminución de las consultas médicas, una menor asistencia de pacientes con síntomas de enfermedad cardiovascular a las guardias hospitalarias y una reducción importante en la realización de estudios, tanto diagnósticos como terapéuticos, durante la cuarentena.

Los especialistas están de acuerdo en que con las medidas de aislamiento social obligatorio han resultado efectivas, pero coinciden en que la falta de control de la enfermedad cardiovascular (ECV) a partir de los temores que evidencian los pacientes al momento de tener que realizar la consulta o concurrir a un centro de salud, sin lugar a dudas producirá un aumento en la mortalidad y en las secuelas propias del infarto, del ACV y de la insuficiencia cardíaca, por citar las condiciones más prevalentes.

 

"La falta de control y de realización de estudios es un hecho grave que no debe ser minimizado: las personas con o sin enfermedad cardiovascular conocida o con factores de riesgo como hipertensión arterial, diabetes, colesterol elevado, obesidad y sedentarismo deben ser responsables y comunicar los síntomas a sus médicos. Del mismo modo, no deben posponer sus estudios e intervenciones ya que esto deriva en aumento de complicaciones y mortalidad"

 

 

"La cuarentena y el temor al contagio han hecho que la gente minimice los síntomas cardiovasculares y prefiera no consultar, reduciéndose a la mitad o incluso menos las visitas y la realización de procedimientos", refiere por su parte el Dr. Alberto Lorenzatti, presidente de la Federación Argentina de Cardiología (FAC).

Para el Dr. Diego Grinfeld, presidente del Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI), la disminución en la cantidad de estudios es de por sí elocuente: "una encuesta realizada por nuestra institución sobre 58 centros de hemodinamia arrojó que en la segunda quincena de marzo de este año se realizó prácticamente solo un tercio de los procedimientos por cateterismo (tanto diagnósticos como terapéuticos) de los llevados a cabo en los primeros 15 días (110 vs. 301)".

Entre el 20 de marzo y el 30 de abril de este año, respecto del mismo período de 2019, se atendió un 28% menos de infartos en los centros hospitalarios, según reportes de 30 centros que realizan angioplastias coronarias las 24 horas los 7 días de la semana, que participan del relevamiento mundial 'Stent-Save a Life' del que forma parte la Argentina. Asimismo, un trabajo de investigadores argentinos, publicado recientemente en la revista Medicina, mostró, entre otras conclusiones, que, de mantenerse este menor control de los factores de riesgo cardiovascular de abril a octubre de 2020, podrían producirse hasta 10.500 nuevos casos prevenibles de enfermedad cardiovascular. En cuanto a la mortalidad cardiovascular, tomando el escenario de menor control, prevención y manejo, se podría estar enfrentando un escenario del 10 al 15% de incremento en el mismo período, lo que representaría un aumento de entre 6 mil y 9 mil muertes evitables.

Según las últimas cifras disponibles del Ministerio de Salud de la Nación, en 2018 fallecieron 95.676 argentinos por afecciones cardiovasculares, (tabuladas como enfermedades del sistema circulatorio), entre las que se encuentran la enfermedad coronaria, el ACV, la insuficiencia cardíaca y la enfermedad circulatoria de los miembros inferiores. Este valor representa en promedio más de 260 muertes por día en nuestro país atribuibles a este grupo de enfermedades cardiovasculares.

Con respecto a la resistencia de concurrir a un hospital por miedo al contagio, el Dr. Lorenzatti afirma que "todos los hospitales y centros médicos del país están preparados para seguir recibiendo pacientes siguiendo estrictos protocolos tendientes a minimizar el riesgo de contagio y propagación del virus, incluso existen centros específicos para los casos sospechosos de Covid-19. Sin embargo, la gente prefiere quedarse en su casa y, en muchos casos, acude a la consulta cuando el cuadro del infarto ya está muy avanzado".

"En líneas generales, vemos una reducción de las consultas por infarto del orden del 60 por ciento, lo que significa que 6 de cada 10 personas cursan el infarto en la casa, lo cual es muy peligroso ya que 1 de cada 2 individuos con infarto no tratado fallece; incluso quienes sobreviven al infarto, muy probablemente, en el futuro tengan complicaciones como insuficiencia cardíaca o arritmias y una mala calidad de vida", completó el Dr. Grinfeld.

Esta situación no solo se presenta en nuestro país, es un problema global: en Estados Unidos, se observó una disminución del 38% en las activaciones de las salas de hemodinamia para pacientes con infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST (IAMST), que es cuando se produce una isquemia prolongada con alto riesgo de muerte. Un trabajo reciente realizado sobre la región de Lombardía (Italia) evidenció un aumento del 58% de paros cardíacos fuera del hospital durante el período de cuarentena y España reportó una disminución del 40% de angioplastias coronarias por infarto desde el inicio de la pandemia.

Paralelamente, un sondeo en los Estados Unidos mostró que casi 1 de cada 3 personas (29%) retrasó o evitó acudir al médico por miedo al contagio, el 74% de los encuestados estaba preocupado por el tiempo de espera y la sobrepoblación en el hospital y 6 de cada 10 (59%) tenían miedo de que no los atendieran.

"Otro aspecto que nos interesa destacar es la importancia de la adherencia a los tratamientos médicos que muchos pacientes ya tienen indicados; deben seguir tomando sus medicaciones y respetando al máximo posible las conductas alimenticias y de actividad física que su médico les haya recomendado", insistió el Dr. Navarro Estrada.

Entre los síntomas que sin lugar a dudas ameritan la consulta urgente con el sistema de salud, los especialistas destacan dolor en el pecho, en el brazo, en la mandíbula, falta de aire repentina, desmayos y otros síntomas propios del ACV o de trastornos neurológicos como confusión y problemas para hablar o comprender, dificultad visual, dolor de cabeza intenso sin causa conocida y entumecimiento o debilidad en la cara, un brazo o una pierna, especialmente en un solo lado del cuerpo.

Resultados de la 'Encuesta Nacional de Infarto Agudo de Miocardio con Elevación ST en la República Argentina' (ARGEN-IAM-ST) muestran que la mortalidad por infarto en personas internadas que recibieron tratamiento es del 8.8%, valor que se triplica en mayores de 75 años.

 

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Jueves, 30 Abril 2020 14:36

Novartis realiza importantes contribuciones

La pandemia de COVID-19 plantea un reto histórico para la salud global que exige esfuerzos extraordinarios y la colaboración de todos los actores. Desde un rol protagónico, Novartis está implementando un conjunto de acciones e inversiones que demuestran su responsabilidad y compromiso tanto a nivel mundial como local: con la CIENCIA para colaborar en la búsqueda de respuestas y soluciones. Con las COMUNIDADES más vulnerables para ayudarlos con asistencia alimenticia y sanitaria de primera necesidad. Con los PACIENTES para garantizarles la continuidad de sus tratamientos garantizando el abastecimiento de los medicamentos.

 

SOBRE EL COMPROMISO CON LA CIENCIA, INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO PARA COLABORAR EN LA BÚSQUEDA DE RESPUESTAS Y SOLUCIONES:

En simultáneo Novartis impulsa diversas investigaciones en curso para encontrar la mejor forma de combatir la pandemia. Por un lado, colabora con el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos (NHI) y su Fundación, cuyo principal objetivo es desarrollar una estrategia internacional para la investigación de COVID-19. Asimismo, coopera con la Fundación Bill y Melinda Gates en la investigación y desarrollo de vacunas, herramientas de diagnóstico y medicamentos.

 

Actualmente, Novartis llegó a un acuerdo con la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) de Estados Unidos para realizar un estudio clínico de Fase III con pacientes de 12 centros hospitalarios, y así evaluar el uso de hidroxicloroquina para el tratamiento de pacientes hospitalizados por COVID-19. En caso que se demuestre su efectividad, Novartis se compromete a donar hasta 130 millones de comprimidos de hidroxicloroquina. Al momento, a través de Sandoz, la división de genéricos y biosimilares de Novartis ya ha donado 30 millones de comprimidos y está realizando envíos a otros países en respuesta a las solicitudes de los gobiernos, incluyendo la Argentina.

 

A nivel local, Novartis donará 200.000 dosis de hidroxicloroquina al Gobierno de la Provincia de Buenos Aires para que pacientes con COVID-19 atendidos en hospitales públicos, tengan acceso a un tratamiento potencial y al mismo tiempo, se ayude a avanzar en la investigación clínica.

 

SOBRE EL COMPROMISO CON LAS COMUNIDADES MÁS VULNERABLES PARA AYUDARLOS CON ASISTENCIA ALIMENTICIA Y SANITARIA DE PRIMERA NECESIDAD:

 

A nivel global, Novartis creó un fondo de apoyo de 20 millones de dólares para asistir a comunidades más vulnerables alrededor del mundo afectadas por el coronavirus.

 

En Argentina, Novartis realizó hoy una donación cercana a los 10 millones de pesos para colaborar con los programas que llevan adelante la Fundación SI, asistiendo a comedores comunitarios de todo el país y a la Fundación Horizonte de Máxima, entregándoles kits de higiene indispensables para prevención del contagio, y colaborando con la construcción de módulos sanitarios para familias que no cuentan con un baño en sus hogares.

 

Respecto a este importante aporte, Manuel Lozano, director de Fundación Sí, expresó: "Los argentinos somos solidarios y en tiempos de urgencia como lo es esta pandemia, aún más. Agradecemos a Novartis porque su donación nos permitirá llegar a las comunidades más vulnerables con toneladas de alimentos".

 

Por su lado, Matías Nicolini, de Fundación Horizonte de Máxima para su programa de voluntariado Módulo Sanitario, comentó "esta donación de Novartis es como una inyección de recursos y motivación para seguir abasteciendo a cientos de miles de familias argentinas que hoy no cuentan con un baño ni con elementos de higiene, imprescindibles para colaborar en la prevención de contagios".

 

Además, Novartis entregó más de 10 mil barbijos a servicios médicos de hospitales públicos de CABA y GBA para protección de su personal de salud, que se encuentra en contacto con pacientes con COVID-19 o con riesgo de estar contagiados.

 

SOBRE EL COMPROMISO CON LOS PACIENTES PARA GARANTIZAR EL ABASTECIMIENTO DE MEDICAMENTOS PARA SUS TRATAMIENTOS:

 

Los pacientes siempre son la prioridad de Novartis. En este contexto el laboratorio continúa operando bajo protocolos adaptados al COVID-19 para garantizar el suministro de medicamentos a pacientes con tratamientos y a las instituciones de salud en todo el mundo. En Argentina, Novartis está llevando adelante más de 90 estudios clínicos que significan al camino hacia nuevos tratamientos. Los más de 2000 pacientes participantes en esas investigaciones tienen asegurada la continuidad en su asistencia médica y la provisión de los medicamentos, a partir de la adaptación a esta nueva realidad sanitaria de los procesos necesarios para este tipo de estudio.

 

SOBRE EL COMPROMISO CON LOS COLABORADORES DE NOVARTIS PARA IMPLEMENTAR ESTOS ESFUERZOS CUIDANDO LA SALUD Y SEGURIDAD DE LAS PERSONAS:

 

Por supuesto, todas las acciones mencionadas generadas a partir de la pandemia, se vienen realizando en tiempo y forma, protegiendo también la salud y seguridad de los colaboradores. Para ello, la mayoría del personal trabaja en modalidad home office, a excepción de aquéllos que prestan sus servicios bajo los más estrictos cuidados en el laboratorio de Control de Calidad.  

 

Por todo esto, la pandemia del COVID-19 plantea al ecosistema de salud desafíos urgentes que requieren respuestas inmediatas y el compromiso de la sociedad en su conjunto.

Novartis ejerce con responsabilidad y compromiso su liderazgo frente a esta pandemia, fuertemente conectada con su misión de re imaginar la medicina.

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Se limita la comercialización de los “barbijos tipo N95 y/o quirúrgico y/o TRI-CAPA”, exclusivamente para aquellas personas humanas que acrediten mediante documentación fehaciente su condición de profesional o personal del servicio de la salud.

Se establece la retrocesión transitoria de los precios de venta de termómetros corporales de contacto y barbijos no quirúrgicos al 6 de marzo. Todos los productores, distribuidores y comercializadores de los termómetros corporales y barbijo no quirúrgico y/o de una capa, deberán poseer en cada uno de sus puntos de venta el listado de los precios vigentes al día 6 de marzo de 2020, para cada producto allí detallado que se encuentre a la venta.

El precio de los barbijos y termómetros deberán ser exhibidos de forma destacada en la comercialización a las y los consumidores.

MINISTERIO DE DESARROLLO PRODUCTIVO SECRETARÍA DE COMERCIO INTERIOR

Resolución 114/2020

RESOL-2020-114-APN-SCI#MDP

 

Ciudad de Buenos Aires, 15/04/2020

VISTO el Expediente N° EX-2020-25475290- -APN-DGD#MPYT, las Leyes Nros. 20.680 y sus modificaciones, y 27.541, y los Decretos Nros. 274 de fecha 17 de abril de 2019, 50 de fecha 19 de diciembre de 2019 y sus modificatorios, 260 de fecha 12 de marzo de 2020 y su modificatorio, y 351 de fecha 8 de abril de 2020, y

CONSIDERANDO:

Que por el Decreto N° 260 de fecha 12 de marzo de 2020 y su modificatorio, se amplió la emergencia pública en materia sanitaria establecida mediante la Ley Nº 27.541, en virtud de la pandemia declarada por la ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD (OMS) en relación con el Coronavirus COVID-19, cuya propagación a nivel mundial resulta de público conocimiento.

Que en dicha norma se estableció la posibilidad de fijar precios máximos para insumos sanitarios críticos declarados como tales, para la atención de la emergencia en función de las prioridades que demanda la evolución epidemiológica, así como la adopción de medidas para prevenir su desabastecimiento.

Que la Ley Nº 20.680 y sus modificaciones, faculta a la Autoridad de Aplicación a establecer, entre otras cosas, márgenes de utilidad, precios de referencia, niveles máximos y mínimos de precios.

Que, asimismo, la ley citada en el considerando inmediato anterior faculta a la Autoridad de Aplicación a disponer la continuidad en la producción, industrialización, comercialización, transporte, distribución, como también, la fabricación de determinados productos dentro de los niveles o cuotas mínimas que disponga la mencionada Autoridad.

Que en dicho marco, se dictó la Resolución Conjunta Nº 1 de fecha 20 de marzo de 2020 del MINISTERIO DE SALUD y el MINISTERIO DE DESARROLLO PRODUCTIVO, donde se intimó a las empresas productoras, distribuidoras y comercializadoras que participen de la cadena de producción de los insumos sanitarios críticos definidos por el MINISTERIO DE SALUD, a incrementar la producción, distribución y comercialización de dichos insumos hasta el máximo de su capacidad instalada, y arbitrar los medios para asegurar su distribución y provisión a la población y entidades de salud, en los términos de la ley citada.

Que, mediante el Decreto N° 50 de fecha 19 de diciembre de 2019 y sus modificatorios, se aprobó, entre otros aspectos, el organigrama de aplicación de la Administración Pública Nacional centralizada hasta nivel de Subsecretaría estableciendo sus respectivas competencias, designando a la SECRETARÍA DE COMERCIO INTERIOR del MINISTERIO DE DESARROLLO PRODUCTIVO, como Autoridad de Aplicación de la Ley Nº 20.680 y sus modificaciones.

Que, en otro orden de ideas, la Ley N° 27.541 definió como una obligación para el ESTADO NACIONAL, el de procurar el acceso a insumos esenciales para la prevención y el tratamiento de enfermedades infecciosas.

Que frente a este deber irrenunciable, corresponde extremar la más activa intervención de las autoridades ante el escenario excepcional derivado de la crítica situación sanitaria provocada por el Coronavirus COVID-19, cuya propagación a nivel mundial resulta de público conocimiento.

Que, ante estos hechos, deviene imperativo el trabajo mancomunado de las Autoridades de todos los niveles de Gobierno en el ámbito de sus competencias, con el objeto de coordinar esfuerzos en aras de proteger la salud de la población y mitigar los efectos perjudiciales de esta situación epidemiológica en la REPÚBLICA ARGENTINA.

Que a los fines de asegurar la protección sanitaria y evitar situaciones de contagio, es menester garantizar el acceso a diversos productos críticos de la salud en condiciones razonables, justas y equitativas por parte de la población.

Que, dada la situación sanitaria expuesta, corresponde advertir que se han verificado aumentos generalizados en el precio de venta de productos de uso sanitario críticos.

Que la escalada de precios registrada atenta contra el bienestar de la población en estado de emergencia sanitaria y no se corresponde con las variaciones recientes de las estructuras de costos de producción de los productos sanitarios.

Que se encuentra en el expediente citado en el Visto la Comunicación Oficial remitida por el MINISTERIO DE SALUD, donde se consignan los productos sanitarios críticos para la atención y mitigación de la pandemia del Coronavirus COVID-19.

Que, en consecuencia, en virtud de las facultades conferidas por la Ley Nº 20.680 y sus modificaciones, dado lo previsto en su Artículo 15, primera parte, corresponde disponer transitoriamente la retrocesión de los precios de venta al consumidor de productos sanitarios esenciales para la atención de la emergencia declarada en el Decreto Nº 260/20 y su modificatorio, los cuales se detallan en el Artículo 1° de la presente medida, a los valores vigentes al día 6 de marzo del presente año.

Que, asimismo, en el caso del barbijo no quirúrgico de una capa, dado su consumo masivo en esta situación de emergencia ante la recomendación de las autoridades sanitarias, y a fin de evitar dispersiones de precios que perjudican al consumidor y propender a su acceso de manera igualitaria, corresponde establecer transitoriamente un precio máximo de venta uniforme en todo el Territorio Nacional, de conformidad con lo dispuesto por el Artículo 2° de la presente resolución.

Que, por otro lado, a fin de evitar desequilibrios o distorsiones en los eslabones previos de la cadena de comercialización de los productos incluidos en el Artículo 1° de la presente medida, corresponde disponer transitoriamente la retrocesión de los precios de venta de dichos productos por parte de sus productores y distribuidores, a los valores vigentes al día 6 marzo del presente año.

Que, además, corresponde definir que las disposiciones de la presente resolución serán transitorias por un período total de NOVENTA (90) días corridos desde la entrada en vigencia de la misma, pudiendo prorrogarse en atención a la evolución de la situación epidemiológica del Coronavirus COVID-19.

Que a fin de resguardar los intereses de los consumidores y sus derechos constitucionalmente reconocidos a una información veraz, clara y detallada, corresponde disponer que todos los puntos de venta al consumidor deberán exhibir sus precios de venta respecto de los productos incluidos en los Artículos 1° y 2° de la presente medida, de conformidad con las previsiones del Decreto N° 274 de fecha 17 de abril de 2019 y sus normas reglamentarias.

Que, por otra parte, deviene necesario limitar la comercialización de “barbijos tipo N95 y/o quirúrgico y/o TRICAPA”, de modo tal que sólo puedan ser adquiridos por aquellas personas humanas que acrediten su condición como profesionales y personal del sistema de salud o por personas jurídicas que tengan por objeto la prestación de ese servicio, toda vez que se registran faltantes de stock, como así también, dificultad de acceder a los mismos por los servicios de salud.

Que, finalmente, con el objeto de propender a una eficiente y ágil inspección se dictó el Decreto N° 351 de fecha 8 de abril de 2020.

Que respecto de los sujetos obligados por la presente resolución, se dispone que los productores, distribuidores y comercializadores de los productos detallados en el Artículo 1° de la misma, deberán poseer en cada uno de sus puntos de venta, el listado de los precios vigentes al día 6 de marzo del corriente año, para cada producto allí detallado que se encuentre a la venta; dicho listado se encontrará disponible para su consulta a requerimiento de las Autoridades de fiscalización y tendrá carácter de declaración jurada.

Que la Dirección de Asuntos Legales de Comercio y Minería, dependiente de la Dirección General de Asuntos Jurídicos del MINISTERIO DE DESARROLLO PRODUCTIVO ha tomado la intervención que le compete.

Que la presente medida se dicta en virtud de las facultades conferidas por el Artículo 2° de la Ley N° 20.680 y sus modificaciones, la Ley N° 27.541 y los Decretos Nros. 274/19 y 50/19 y sus modificatorios.

Por ello,

LA SECRETARIA DE COMERCIO INTERIOR

RESUELVE:

ARTÍCULO 1°.- Establécese para todos los agentes económicos que conforman la cadena de producción, distribución y comercialización, la retrocesión transitoria de los precios de venta del “termómetro corporal de contacto”, a los valores vigentes al día 6 de marzo del corriente año. Los precios de los productos establecidos en el presente artículo, deberán ser exhibidos de forma destacada en la comercialización a las y los consumidores.

ARTÍCULO 2°.- Establécese para todos los agentes económicos que conforman la cadena de producción y distribución, la retrocesión transitoria de los precios de venta del “barbijo no quirúrgico y/o de una capa” a los valores vigentes al día 6 de marzo del corriente año. Asimismo, se fija transitoriamente el precio máximo para la comercialización a las y los consumidores de dicho producto en la suma de PESOS CUARENTA ($ 40) por cada unidad. El precio del mismo, deberá ser exhibido de forma destacada en la comercialización a las y los consumidores.

ARTÍCULO 3°.- Los sujetos obligados en los Artículos 1° y 2° de la presente medida, no podrán aumentar los precios establecidos por la misma durante su vigencia.

ARTÍCULO 4°.- Limítase la comercialización de los “barbijos tipo N95 y/o quirúrgico y/o TRI-CAPA”, exclusivamente para aquellas personas humanas que acrediten mediante documentación fehaciente su condición de profesional o personal del servicio de la salud y/o a las personas jurídicas que tengan por objeto la prestación del mencionado servicio.

ARTÍCULO 5°.- Fíjase que todos los productores, distribuidores y comercializadores de los productos sanitarios incluidos en el Artículo 1° de la presente resolución, deberán poseer en cada uno de sus puntos de venta el listado de los precios vigentes al día 6 de marzo de 2020, para cada producto allí detallado que se encuentre a la venta. Dicho listado podrá ser requerido por la Autoridad de Fiscalización, tendrá carácter de declaración jurada y deberá corresponder al punto de venta respectivo sin tratarse de un listado genérico en el caso de cadenas de establecimientos.

ARTÍCULO 6°.- Las disposiciones de la presente medida serán fiscalizadas de acuerdo a los procedimientos y sanciones contenidos en la Ley N° 20.680 y sus modificaciones, y los Decretos Nros. 274 de fecha 19 de abril de 2019 y 351 de fecha 8 de abril de 2020.

ARTÍCULO 7°.- La presente resolución entrará en vigencia a partir del día siguiente al de su publicación en el Boletín Oficial, y tendrá validez por un período de NOVENTA (90) días corridos, pudiendo ser prorrogada en atención a la evolución de la situación epidemiológica del Coronavirus COVID-19.

ARTÍCULO 8°.- Comuníquese, publíquese, dése a la DIRECCIÓN NACIONAL DEL REGISTRO OFICIAL y archívese. Paula Irene Español

e. 17/04/2020 N° 17193/20 v. 17/04/2020

 

Fecha de publicación 17/04/2020

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