Hoy en Revista Dosis

Un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad Tecnológica de Sidney (Australia) y publicado en la revista ‘Neurobiology of Disease’, muestra que en los ratones el fármaco, conocido como HU-308, es tan efectivo como la amantadina, el único tratamiento disponible para las discinesias. Además, la combinación de HU-308 con amantadina es más eficaz que cualquiera de los dos medicamentos por separado.

“Nuestro estudio sugiere que un derivado del HU-308, ya sea solo o en combinación con amantadina, puede ser un tratamiento más efectivo para las discinesias y una opción no probada como el cannabis”

El cannabis funciona en varios receptores del cerebro: CB1 y CB2. El efecto psicoactivo está causado principalmente por el receptor CB1. El fármaco de los investigadores, HU-308, funciona solo en el receptor CB2, permitiendo que los beneficios medicinales sean administrados sin causar efectos psicoactivos.

Vissel y su equipo ahora están investigando maneras de bloquear la inflamación del cerebro para mantener y restaurar la memoria y retardar el progreso tanto de la enfermedad de Parkinson como de la de Alzheimer. “El HU-308 trabaja reduciendo la inflamación en el cerebro, afectando las neuronas y las células inmunes. Al reducir la inflamación en el cerebro, como con HU-308, las células inmunes pueden apoyar de nuevo la función neural normal, en lugar de inhibirla”, comentan los científicos.

Fuente: Europa Press / COFA

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Científicos del Thomas Jefferson University (Estados Unidos) descubrieron una molécula, llamada “GM1”, que protege al cerebro contra los procesos degenerativos del Parkinson. Podría servir además para el desarrollo de nuevos tratamientos contra esta enfermedad.

En investigaciones anteriores estos investigadores demostraron que los pacientes con Parkinson tienen menos GM1 que las personas sanas en la parte del cerebro más afectada por la enfermedad: la sustancia negra.

En el nuevo trabajo, publicado en Scientific Reports, los expertos demostraron los resultados de la administración de dosis diarias de GM1 a animales: “Observamos los cerebros de estos animales y descubrimos que podíamos proteger parcialmente sus neuronas de los efectos tóxicos de la acumulación de toxinas”.

Además de proteger las células cerebrales de la muerte, el tratamiento también revirtió algunos de los primeros síntomas motores.

Los científicos sospechan que la disminución de GM1 en el cerebro de los pacientes con Parkinson puede aumentar la toxicidad.

El equipo está haciendo un seguimiento de sus resultados para averiguar qué otros efectos podría tener la GM1 en algunas proteínas clave. “Es importante entender cómo funciona la GM1, podríamos manipular los niveles en el cerebro para tener un efecto beneficioso”, concluyeron.

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Un equipo internacional ha diseñado el primer fotofármaco con potencial terapéutico para luchar contra la enfermedad de Parkinson, el MRS7145, que se ha mostrado efectivo en animales de laboratorio ‘in vivo’, y que ha elaborado un equipo liderado por investigadores de centros catalanes y estadounidenses.

El trabajo, publicado en ‘Journal of Controlled Release’, ha desarrollado una terapia que usa la luz –con una determinada longitud de onda– para controlar la actividad de un medicamento fotosensible y aumentar su precisión espacial y temporal, sin generar efectos perjudiciales para el organismo.

En concreto, se trata de un fármaco derivado de un antagonista selectivo de un receptor de una molécula, que en bibliografía científica se han revelado como potenciales fármacos para combatir esta enfermedad porque participan en los mecanismos implicados en el control fino del movimiento.

Ha liderado el trabajo el investigador de la Universitat de Barcelona (UB) y su instituto de neurociencias (UBNeuro) y del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (Idibell) Francisco Ciruela, junto al científico de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos Kenneth A. Jacobson, el del Colgate University Ernest G.Nolen y el de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) Jordi Hernando.

Han implantado una serie de fibras ópticas en el cuerpo estriado de los animales de laboratorio, y cuando el cuerpo “es irradiado con luz violeta, el fármaco activo –que estaba inactivo sin la luz– se libera y bloquea el receptor” en la región del cerebro indicada, responsable del control de la actividad motora, ha relatado Ciruela.

“Una precisión espaciotemporal más fina permitirá manipular los circuitos neuronales con más detalle y establecer su funcionamiento con fines terapéuticos y neuroprotectores”, ha destacado, y ha añadido que las fibras ópticas también podrían hacer llegar la luz a casi cualquier parte del cuerpo.

Aunque la aplicación clínica de este fotofármaco en pacientes es un hito aún lejano, esta innovación farmacológica podría abrir camino a la investigación de nuevas soluciones terapéuticas contra esta patología crónica y en nuevas estrategias terapéuticas con moléculas fotosensibles, así como establecer protocolos clínicos innovadores que mejoren la calidad de vida de los pacientes.

EL DOBLE DE CASOS EN 2030
La acción de los fármacos convencionales está limitada a menudo por factores que pueden reducir su eficacia, que, además, mengua con el paso del tiempo, lo que obliga a cambiar de medicamento o aumentar la dosis; los efectos secundarios de las nuevas medicaciones –como movimientos incontrolados del cuerpo– son también un denominador común en la mayoría de pacientes.

La enfermedad de Parkinson es el segundo trastorno neurodegenerativo más común –después del Alzheimer– y afecta a más del 1% de la población, y la Organización Mundial de la Salud prevé que en 2030 duplique su prevalencia –con más de 12 millones de personas, frente a los seis actuales–.

Fuente: Siglo XXI – España

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La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurológico crónico, neurodegenerativo e invalidante que padecen más de 160.000 personas en nuestro país, en hasta un 10% de los casos en fase avanzada. Una enfermedad que se caracteriza fundamentalmente por los problemas motores, caso de los típicos temblores y de la dificultad para caminar que aparecen y desaparecen a lo largo del día. Sin embargo, las consecuencias del párkinson van mucho más allá de los déficits motores. Y es que muchos pacientes también experimentan trastornos cognitivos –como la pérdida de memoria o falta de concentración– y trastornos cognitivos –como depresión, apatía o ansiedad–. Y asimismo, alteraciones perceptivas, por lo general en forma de alucinaciones visuales. De ahí la importancia de un estudio llevado a cabo por investigadores del Centro Médico de la Universidad Libre de Ámsterdam (Países Bajos), en el que se describe el origen de estas alucinaciones visuales asociadas a la enfermedad de Parkinson y, por tanto, abre la puerta al desarrollo de terapias para evitarlas.

Como explica Dagmar H. Hepp, directora de esta investigación publicada en la revista «Radiology», «las alucinaciones visuales en la enfermedad de Parkinson son frecuentes y debilitantes. El objetivo de nuestro trabajo fue identificar los mecanismos subyacentes a las alucinaciones visuales en la enfermedad, pues el conocimiento alcanzado en torno a este síntoma es, aún en la actualidad, escaso».

Problemas de conectividad
Básicamente, las alucinaciones son aquellas sensaciones que, si bien parecen reales, son creadas directamente por la mente de una persona. El resultado es que las personas que tienen una alucinación pueden ver, oír o sentir ‘cosas’ que, en realidad, no existen. Es el caso de muchos pacientes con párkinson, que suman a los síntomas de la enfermedad las alucinaciones visuales. Pero, y cuando menos por lo que respecta específicamente a este trastorno neurodegenerativo, ¿por qué se producen?

Para responder a esta pregunta, los autores recurrieron a la resonancia magnética funcional (fMRI), tipo de prueba de imagen que se ha empleado en muy contadas ocasiones en el estudio del párkinson. Todo ello a pesar de que, como apuntan los propios investigadores, la presencia de alucinaciones visuales está fuertemente ligada al desarrollo de deterioro cognitivo y, por tanto, las pruebas cognitivas no son demasiado útiles para evaluar las alteraciones perceptivas en esta población.

Las alucinaciones visuales en la enfermedad de Parkinson son frecuentes y debilitantes
Dagmar Hepp
En el estudio, los autores emplearon la fMRI para analizar la conectividad entre las áreas cerebrales en estado de reposo, principalmente el nivel de sincronización entre los patrones de activación de las distintas regiones del cerebro. Y para ello, contaron con la participación de 15 pacientes con párkinson que sufrían alucinaciones visuales, 40 afectados por la enfermedad sin estas alteraciones perceptivas y 15 voluntarios sanos –‘grupo control’.

Los resultados mostraron que el grado de comunicación entre muchas de las áreas cerebrales era notablemente menor en los pacientes con párkinsonque en los voluntarios sanos. Y asimismo, que comparados frente a los pacientes sin alteraciones perceptivas, la disminución en esta comunicación afectaba a algunas regiones cerebrales adicionales en aquellos que sufrían alucinaciones visuales, principalmente a las regiones implicadas en el mantenimiento de la atención y del procesamiento de la información visual.

Estimular las conexiones
En definitiva, parece que las alucinaciones visuales en la enfermedad de Parkinson son el resultado de una desconexión entre distintas regiones del cerebro. Como indica Menno M. Schoonheim, co-autor de la investigación, «hemos observado que las áreas cerebrales implicadas en la atención y en el procesamiento visual están menos conectadas con el resto del cerebro. Esto sugiere que la desconexión de estas áreas cerebrales puede contribuir al origen de este tipo de alteraciones perceptivas en los pacientes con párkinson».

Y este hallazgo, ¿tiene alguna aplicación en la práctica clínica real? Pues como reconocen los propios autores, no. O cuando menos, por el momento. Y es que como concluyen los investigadores, «si bien los resultados de nuestro trabajo no tienen implicaciones terapéuticas directas para la atención de los pacientes, los futuros estudios podrían identificar qué técnicas para estimular estas áreas con una conectividad disminuida podrían ser útiles para tratar las alucinaciones visuales en la población con parkinson».

Fuente: ABC – España

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Un estudio muestra que un grupo de pacientes a los que se administró exenatide presentaron mejor función motora respecto al grupo control, efecto que persistió después del seguimiento.

 

Un fármaco usado comúnmente para tratar la diabetes podría servir como tratamiento del parkinson, según sugiere un estudio dirigido por el Instituto de Neurología de la University College de Londres (UCL, por sus siglas), en Reino Unido, que podría allanar el camino a nuevas investigaciones para definir su eficacia y seguridad.

El trabajo, publicado en The Lancet y financiado por la Fundación Michael J. Fox para la Investigación del parkinson (MJFF), concluyó que las personas con parkinson que se inyectaron cada semana exenatida durante un año realizaron mejores pruebas motoras que los que se inyectaron placebo.

“Este es un hallazgo muy prometedor, ya que el fármaco tiene potencial para afectar el curso de la enfermedad en sí, y no sólo los síntomas”, ha explicado el autor principal del estudio, el profesor Tom Foltynie. “Con los tratamientos existentes, podemos aliviar la mayoría de los síntomas durante algunos años, pero la enfermedad continúa empeorando”, ha añadido.

Los investigadores observaron a una muestra de 60 personas con párkinson del Hospital Nacional de Neurología y Neurocirugía (NHNN), que utilizaron una inyección semanal de exenatide durante 48 semanas, o un placebo, además de sus medicamentos.

En el estudio se ha observado que las personas que usaron exenatida tuvieron mejor función motora a las 48 semanas cuando finalizaron e tratamiento, lo que persistió después del seguimiento de 12 semanas. Los que se habían inyectado el placebo mostraron una disminución en sus puntajes motores en las pruebas de 48 y 60 semanas. La ventaja de 4 puntos, en una escala de 132 puntos de medidas como temblores, agilidad y habla, fue estadísticamente significativa.

Los participantes no informaron mejoras apreciables en sus síntomas más allá del período de prueba, cuando además se les realizó un seguimiento para determinar cómo la propia enfermedad estaba progresando. La investigación no determina de manera concluyente si el fármaco estaba modificando la enfermedad en sí, por lo que la siguiente etapa de la investigación estudiará esta posibilidad.

El parkinson afecta a 1 de cada 500 personas y es la segunda enfermedad neurodegenerativa más común en todo el mundo. Los síntomas típicamente no se hacen evidentes hasta que más del 70% de las células productoras de dopamina del cerebro se han visto afectadas. La condición produce rigidez muscular, lentitud de movimiento, temblores, trastornos del sueño, fatiga crónica y una mala calidad de vida.

La exenatida, que se utiliza desde 2005 para tratar la diabetes tipo 2, activa receptores de la hormona GLP-1 en el páncreas para estimular la liberación de insulina. Los receptores GLP-1 también se encuentran en el cerebro, y una investigación previa ha demostrado que su activación puede aumentar la función de las conexiones de dopamina, actuar como un antinflamatorio, mejorar la producción de energía, y cambiar las señales de supervivencia celular.

Primer ensayo aleatorizado

Investigaciones adicionales realizadas por un equipo dirigido por el profesor Foltynie tratarán de aclarar cómo funciona exenatida para las personas con parkinson, ya que la evidencia previa en modelos animales demostró que la exenatida mejoraba el rendimiento motor.

Además, un estudio anterior también encontró evidencia temprana de que podría ser un agente modificador del parkinson, pero fue un ensayo abierto, por lo que este último estudio fortalece la evidencia existente como el primer ensayo aleatorizado, controlado con placebo del fármaco para los pacientes de párkinson.

“Esta es la evidencia más fuerte que tenemos hasta ahora de que un fármaco podría hacer más que aliviar los síntomas del párkinson“, ha señalado el profesor Foltynie, quien espera queel siguiente paso sea un estudio a más largo plazo con más participantes, para investigar si hay marcadas mejoras en la calidad de vida.

Fuente: Jano Online España

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Domingo, 29 Noviembre -0001 20:06

Exenatida, potencial terapia frente al parkinson

Un estudio muestra que un grupo de pacientes a los que se administró exenatide presentaron mejor función motora respecto al grupo control, efecto que persistió después del seguimiento

 

Un fármaco usado comúnmente para tratar la diabetes podría servir como tratamiento del parkinson, según sugiere un estudio dirigido por el Instituto de Neurología de la University College de Londres (UCL, por sus siglas), en Reino Unido, que podría allanar el camino a nuevas investigaciones para definir su eficacia y seguridad.

 

El trabajo, publicado en The Lancet y financiado por la Fundación Michael J. Fox para la Investigación del parkinson (MJFF), concluyó que las personas con parkinson que se inyectaron cada semana exenatida durante un año realizaron mejores pruebas motoras que los que se inyectaron placebo.

“Este es un hallazgo muy prometedor, ya que el fármaco tiene potencial para afectar el curso de la enfermedad en sí, y no sólo los síntomas”, ha explicado el autor principal del estudio, el profesor Tom Foltynie. “Con los tratamientos existentes, podemos aliviar la mayoría de los síntomas durante algunos años, pero la enfermedad continúa empeorando”, ha añadido.

Los investigadores observaron a una muestra de 60 personas con párkinson del Hospital Nacional de Neurología y Neurocirugía (NHNN), que utilizaron una inyección semanal de exenatide durante 48 semanas, o un placebo, además de sus medicamentos.

En el estudio se ha observado que las personas que usaron exenatida tuvieron mejor función motora a las 48 semanas cuando finalizaron e tratamiento, lo que persistió después del seguimiento de 12 semanas. Los que se habían inyectado el placebo mostraron una disminución en sus puntajes motores en las pruebas de 48 y 60 semanas. La ventaja de 4 puntos, en una escala de 132 puntos de medidas como temblores, agilidad y habla, fue estadísticamente significativa.

Los participantes no informaron mejoras apreciables en sus síntomas más allá del período de prueba, cuando además se les realizó un seguimiento para determinar cómo la propia enfermedad estaba progresando. La investigación no determina de manera concluyente si el fármaco estaba modificando la enfermedad en sí, por lo que la siguiente etapa de la investigación estudiará esta posibilidad.

El parkinson afecta a 1 de cada 500 personas y es la segunda enfermedad neurodegenerativa más común en todo el mundo. Los síntomas típicamente no se hacen evidentes hasta que más del 70% de las células productoras de dopamina del cerebro se han visto afectadas. La condición produce rigidez muscular, lentitud de movimiento, temblores, trastornos del sueño, fatiga crónica y una mala calidad de vida.

La exenatida, que se utiliza desde 2005 para tratar la diabetes tipo 2, activa receptores de la hormona GLP-1 en el páncreas para estimular la liberación de insulina. Los receptores GLP-1 también se encuentran en el cerebro, y una investigación previa ha demostrado que su activación puede aumentar la función de las conexiones de dopamina, actuar como un antinflamatorio, mejorar la producción de energía, y cambiar las señales de supervivencia celular.

Primer ensayo aleatorizado

Investigaciones adicionales realizadas por un equipo dirigido por el profesor Foltynie tratarán de aclarar cómo funciona exenatida para las personas con parkinson, ya que la evidencia previa en modelos animales demostró que la exenatida mejoraba el rendimiento motor.

Además, un estudio anterior también encontró evidencia temprana de que podría ser un agente modificador del parkinson, pero fue un ensayo abierto, por lo que este último estudio fortalece la evidencia existente como el primer ensayo aleatorizado, controlado con placebo del fármaco para los pacientes de párkinson.

“Esta es la evidencia más fuerte que tenemos hasta ahora de que un fármaco podría hacer más que aliviar los síntomas del párkinson“, ha señalado el profesor Foltynie, quien espera queel siguiente paso sea un estudio a más largo plazo con más participantes, para investigar si hay marcadas mejoras en la calidad de vida.

Fuente:

Jano OnLine España 
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