Hoy en Revista Dosis

Los efectos negativos sobre los pulmones son sólo uno de los perjuicios que puede causar el coronavirus en el cuerpo humano. Su paso destructivo también podría alcanzar los riñones, el hígado, el corazón, el cerebro, el sistema nervioso, la piel y el tracto gastrointestinal, según se desprende de un estudio realizado por un equipo del Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia, con sede en Nueva York, Estados Unidos.

La investigación, publicada en la revista especializada "Nature medicine" y reseñada en un artículo de la web de la cadena CNN en Español, da cuenta de que el Covid-19 ataca directamente los órganos de casi todos los sistemas principales. Esa agresión al cuerpo humano puede provocar la coagulación de la sangre, pérdida de sangre y proteínas de los riñones, deterioro del ritmo cardíaco, erupciones cutáneas en la piel, dolores de cabeza, musculares y estomacales, mareos y complicaciones respiratorias.

"Los médicos deben pensar en el Covid-19 como una patología multisistémica y tratar otras afecciones junto con la enfermedad respiratoria", advirtió Aakriti Gupta, investigadora de Cardiología de la Universidad de Columbia.

A su vez, su colega Mahesh Madhavan sostuvo que "este virus -destructor de células y órganos- es inusual y es difícil no impresionarse por la cantidad de manifestaciones que tiene en el cuerpo humano".

El virus accede a las células a través de los receptores ACE2 y las infecta. Eso activa el sistema inmunológico y el organismo produce citoquinas (proteínas inflamatorias), lo que puede llegar a agravar el estado de las personas contagiadas. La pandemia puede incluso provocar el agotamiento de las células T, claves para combatir las infecciones virales.

El estudio del Centro Médico Irving, dado a conocer el viernes 10 de julio pasado, consigna que los coágulos pueden ser causantes de derrames cerebrales y ataques cardíacos, bloquear los riñones o alojarse en pulmones y piernas. En cuanto al daño cerebral, los especialistas señalan que puede ser una consecuencia de las intubaciones muy prolongadas (30 días o más), ya que -en ese caso- los pacientes requieren mucha sedación.

Sin embargo, el informe aclara que "los síntomas gastrointestinales están asociados a una larga permanencia de la enfermedad, pero no tienen relación directa con el aumento de la mortalidad".

Lunes, 13 Julio 2020 13:32

Nueva insulina concentrada

 

Las personas con diabetes deben cumplir medidas de autocuidado: llevar una nutrición saludable es parte importante del manejo de esta enfermedad, sabiendo qué comer y cuándo hacerlo, porque cada alimento afecta de manera diferente los niveles de glucosa en sangre. Además, la realización de actividad física con regularidad es esencial para el control de la glucemia. La adherencia al tratamiento es clave para un buen manejo de la enfermedad y prevenir complicaciones a largo plazo. Particularmente, en los casos en que el tratamiento incluye la administración de insulina, la multiplicidad de inyecciones diarias, el cambio frecuente de lapicera o el dolor tras la aplicación, son factores que pueden afectar la adherencia.

 

El cuidado de los sitios de aplicación de la insulina, así como la técnica de la inyección son fundamentales para el manejo del control de la glucosa; la posibilidad de administrar la dosis de insulina necesaria en menor volumen ayudaría a preservar el tejido celular subcutáneo y evitar complicaciones relacionadas.

"La administración de elevados volúmenes de insulina puede hacer algo más dificultosa la aplicación, con riesgo de causar molestia o dolor en el sitio de inyección y requerir más fuerza o destreza. Esta insulina concentrada en menor volumen viene a mejorar específicamente este aspecto, ganando en comodidad para los pacientes, con la misma eficacia terapéutica, lo que podría inclusive contribuir a una mejor adherencia al tratamiento", sostuvo el Dr. Félix Puchulu, jefe de la División Diabetología del Hospital de Clínicas 'José de San Martín'.

"El tratamiento de la diabetes es cada vez más personalizado, ajustando las dosis de insulina de acuerdo con el peso, edad, necesidades y objetivos terapéuticos de cada persona, realizando modificaciones a partir del seguimiento que se hace de los resultados que se van obteniendo en el manejo de la enfermedad. En este sentido, es muy útil la llegada de nuevas insulinas que se puedan adaptar a las necesidades individuales de los pacientes", agregó el especialista.

Cerca de 463 millones de adultos tienen diabetes en el mundo y se cree que esa cifra ascenderá a 700 millones para 2045.Según la 4a Encuesta Nacional de Factores de Riesgo del Ministerio de Salud de la Nación (realizada en 2018 y presentada en 2019), la prevalencia autorreportada de glucemia elevada/diabetes en nuestro país en mayores de 18 años alcanza al 12,7% de la población en mayores de 18 años, lo que representa aproximadamente 4.092.000 personas. Estos valores son un 29,6% mayores que los de la edición anterior de la encuesta (9,8% en 2013), lo que está en línea con el crecimiento del sobrepeso y la obesidad, uno de los principales factores que contribuyen al desarrollo de diabetes tipo 2.

La diabetes es una enfermedad que se presenta cuando el páncreas no puede producir insulina o cuando el organismo no la utiliza correctamente. La insulina es una hormona que permite que la glucosa en sangre pase a las células del cuerpo en forma de energía. Si no funciona correctamente, la glucosa se acumula en la sangre y con el tiempo puede ocasionar daños irreversibles en vasos sanguíneos, órganos y tejidos.

Las formas más comunes son la diabetes tipo 1 y la tipo 2. La primera se presenta, por lo general, en etapas tempranas de la vida (aunque puede comenzar a cualquier edad) y no se puede prevenir aún. Aquí el organismo no produce insulina, por lo que ésta hormona debe ser administrada todos los días. En cambio, la diabetes tipo 2, que es la más frecuente, en muchos casos se puede prevenir o demorar llevando una vida saludable. Afecta generalmente a adultos que presentan sobrepeso u obesidad y sedentarismo, observándose que la edad de comienzo va adelantándose, ya que existe diabetes tipo 2 en niños y adolescentes.

 

Hasta hace poco, recibir en el consultorio a pacientes con dermatitis atópica moderada y severa era muy desalentador para los especialistas, porque no contaban con alternativas que brindaran resultados eficaces y sostenidos en el tiempo. Hoy su manejo cambió sustancialmente a partir de un mayor entendimiento de los procesos que la desencadenan  y del desarrollo de nuevas medicaciones. Todo lo que se sabe sobre esta enfermedad fue recopilado en las primeras Guías para el Diagnóstico y Tratamiento de la Dermatitis Atópica, que acaban de publicarse y fueron elaboradas en conjunto por la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC) y la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD).

"Los dermatólogos y los alergistas son los dos especialistas que tratan esta enfermedad. Trabajamos juntos para unificar los datos que teníamos sobre el alcance de la dermatitis atópica en el país, el impacto en la vida de las personas y las pautas de manejo con las distintas opciones de tratamiento. Este es un documento de consulta para quienes tratan esta enfermedad. Representa un avance para los pacientes con una condición cuya prevalencia va en aumento", señaló el Dr. Ariel Sehtman, médico dermatólogo, presidente de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD).

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria y crónica de la piel, caracterizada por brotes frecuentes, picazón intensa, irritación, dolor, enrojecimiento, costras e infecciones . 

"Los pacientes manifiestan que lo que más les molesta es la intensa picazón. La necesidad de rascarse constantemente y las lesiones visibles en la piel impactan en su vida social, su desarrollo laboral y la intimidad de pareja. Recuerdo el caso de un joven de 20 años que tenía lesiones severas y en el consultorio me contaba que prácticamente no salía de su casa, se aislaba, no salía con amigos ni tenía novia. Encima, genera mucho estigma y discriminación, porque muchos ven la piel lastimada, enrojecida, y creen erróneamente que podría ser algo contagioso, cuando ciertamente no lo es", indicó el Dr. Pablo Moreno, médico especialista en Alergia e Inmunología, presidente de la Asociación Argentina de Alergia e Innmunología Clínica (AAAeIC).

A nivel local, las estimaciones indican que afectaría al 6,4% de la población de entre 6 y 7 años y al 7,2% de la población de entre 13 y 14 años . En adultos, datos internacionales muestran una prevalencia de entre 2 y 6,9% , y estudios más recientes en Estados Unidos encontraron valores por encima del 10% . Afortunadamente, la mayoría de los casos son leves. El impacto negativo mayor se ve en las variantes moderada y severa de la enfermedad, que aparecen en un grupo más reducido.

Desencadenantes de la enfermedad 

Históricamente, se asociaba a la dermatitis atópica exclusivamente con una alteración externa en la barrera cutánea y se consideraba que los principales responsables eran perfumes y jabones aplicados a temprana edad, determinadas telas, alérgenos y otros irritantes. Hoy se la conoce mejor y se la describe como una patología de carácter inflamatorio, en la que una respuesta hiperactiva del sistema inmunológico gatilla un proceso inflamatorio subyacente con brotes frecuentes. 

Este entendimiento relativamente reciente permitió el desarrollo de medicamentos específicos, orientados a inhibir determinadas proteínas (interleuquinas) que intervienen en ese proceso inflamatorio . Uno de ellos, el dupilumab, es un medicamento biológico que ya está disponible en nuestro país y su uso en adultos con dermatitis atópica severa está descripto en las guías.

Igualmente, se da en simultáneo un proceso de alteración en la piel como barrera cutánea. El Dr. Moreno explicó que nuestra piel se ve constantemente colonizada por bacterias y otros gérmenes. El exceso o la falta de higiene, el contacto con sustancias irritantes y algunas carencias nutricionales pueden alterar esa 'microbiota cutánea' y desencadenar o empeorar síntomas de dermatitis atópica .

Por eso el abordaje de esta enfermedad, descripto en las Guías de Diagnóstico y Tratamiento, tiene como premisa fundamental el cuidado de la piel y contempla una serie de pautas concretas, por ejemplo, al bañarse: la ducha remueve impurezas, costras y reduce la colonización bacteriana, pero puede lastimar la piel. Por eso, recomiendan el uso de productos de higiene no irritantes, con pH similar al de la piel y que no contengan nada que pueda funcionar como alérgeno.  

A su vez, se indica que el agua debe ser templada (27-30°C) y la ducha breve (5 a 10 minutos), ya que el exceso de calor y el contacto prolongado con el agua pueden irritar. La piel debe secarse apoyando la toalla suavemente y sin frotar. Para retener la humedad en la piel, aconsejan aplicar cremas con emolientes ni bien terminado el baño. 

La vestimenta es otro eje clave: las Guías recomiendan el uso de ropa confeccionada con géneros suaves, especialmente algodón o seda, de colores claros, evitando el uso de fibras como el nylon y la lana, así como los colorantes intensos en contacto directo con la piel . Las prendas deben ser holgadas y no provocar calor excesivo, porque el sudor irrita y provoca picazón. También es importante quitar las etiquetas por el roce que generan y evitar colgantes que contengan níquel .

A partir de todas estas indicaciones, el Dr. Sehtman reconoció que, sobre todo en los casos moderados y severos, "los pacientes enfrentan diferentes limitaciones y hay que ayudarlos a que incorporen lo que los puede ayudar y eviten todo aquello que les puede agravar sus brotes".

Algunos cuadros de dermatitis atópica guardan relación con las alergias alimentarias. En esos pacientes, detalló el Dr. Moreno, "se puede disminuir la severidad de los brotes evitando la ingesta de los principales alérgenos, que son soja, mariscos, maní, leche, trigo y huevo". 

Para el manejo de la dermatitis atópica son igual de importantes la formación del médico y la educación del paciente, porque uno tiene que dar pautas claras y el otro, incorporarlas a su vida. 

"Aunque ahora contamos con nuevas y mejores medicaciones, el cuidado diario es irremplazable.  Muchos paradigmas cambiaron en poco tiempo y los pacientes deben saber que pueden mejorar su calidad de vida", concluyó el Dr. Sehtman

Miércoles, 08 Julio 2020 14:40

Argentina, libre de sarampión

Tras pasar más de doce semanas sin casos de sarampión, se da por concluido el brote de esta enfermedad que había comenzado a fines de agosto del año pasado. De esta manera, Argentina logró mantener la condición del país libre de sarampión.

Si bien gracias a la vacunación sostenida, Argentina había eliminado el virus de sarampión y no presentaba casos autóctonos desde el año 2000, a fines de agosto de 2019 se inició en el país el brote más extenso de sarampión desde que se logró la eliminación de la circulación endémica, con 179 casos confirmados (118 en 2019, 3 importados y 115 de origen desconocido y 61 en 2020, 13 importados y 48 de origen desconocido) y una defunción

La estrategia de intensificación de la vacunación, la sensibilización de la vigilancia epidemiológica y las capacitaciones desarrolladas durante el brote permitieron que durante más de tres meses no haya casos confirmados de sarampión.

“Tenemos que estar muy contentos por interrumpir el brote y mantener el estatus que íbamos a perder”, expresó el ministro Ginés González García y agregó que ahora queda cumplir con otros objetivos como aumentar las coberturas de vacunación en el contexto actual de pandemia de COVID-19.

Además, el ministro agradeció a todos los equipos de salud y a las sociedades científicas que trabajaron para interrumpir la transmisión.

Por su parte, la secretaria de acceso a la Salud, Carla Vizzotti, destacó la decisión política para generar las acciones necesarias en todo el país y el trabajo con las jurisdicciones, las sociedades científicas, los jefes de programas de inmunización, la Comisión Nacional para la Certificación de la Eliminación del Sarampión, la Rubéola y el Síndrome de Rubéola Congénita como así también el esfuerzo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de la Provincia de Buenos Aires que fueron los epicentros del brote.

La estrategia consistió en fortalecer la vacunación, para lo que se adquirieron 7.790.000 dosis adicionales; mejorar la vigilancia epidemiológica y la respuesta rápida ante los casos llevada a cabo por equipos capacitados.

Según el documento de la Comisión Nacional para la Certificación de la Eliminación del Sarampión, la Rubéola y el Síndrome de Rubéola Congénita: “El último caso confirmado presentó el exantema el 19/03/2020 y a la fecha transcurrieron más de 12 semanas sin casos confirmados (más de tres períodos de incubación máximos) en el contexto de una tasa de notificación de 4,15 cada 100.000 habitantes, por lo que consideramos que el brote se podría dar por concluido”.

La nota oficial de la mencionada comisión también recomienda suspender las estrategias de vacunación con doble o triple viral en niños de 6 a 11 meses y recupero de dosis de la Campaña 2018 en niños de 13 meses a 4 años que no la hubieran recibido como así también la de residentes argentinos que viajen al Área Metropolitana de Buenos Aires, aunque sostiene que debe mantenerse la estrategia de completar esquemas.

De todos modos, debido a que se observa una reducción en las coberturas vacunales debido al contexto de la pandemia por COVID-19 recomienda a las jurisdicciones “realizar un análisis de acúmulo de susceptibles tanto para la primera como para la segunda dosis de triple viral”.

En ese sentido, el Ministerio de Salud de la Nación se propone continuar con las acciones para subir los porcentajes de coberturas; sostener la vacunación y el sistema de vigilancia sensible durante la pandemia; mejorar los procesos como la calidad del registro y la georreferenciación; y monitorear la situación regional.

Más del 85% de las pólizas de farmacias que hemos relevado en estos últimos meses, tienen serias deficiencias de protección, ya sea por: sumas aseguradas insuficientes, exposición a la regla de la “Prorrata”, falta de coberturas críticas, carencia de cláusulas aclaratorias, falta de compensación de la inflación, etc.

 

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Las farmacias de ubicación única, al carecer de una adecuada atomización de riesgos, están jugando a “cara o seca” frente a la ocurrencia de un siniestro de envergadura (ejemplo: un incendio importante), más aún si la póliza solo cubre daños directos y no lucro cesante.

Habitualmente escuchamos decir “…cuando tuve un siniestro, me han pagado sin problemas…”, pero es importante tener en cuenta que la gran mayoría de los siniestros son de mediana y alta “frecuencia” pero no de alta “intensidad”, es decir, eventos pequeños que ocurren frecuentemente (ejemplo: una rotura de cristal), pero no suelen presentar problemas a la hora del siniestro (ni de suma asegurada insuficiente, ni de prorrata, ni de exclusiones de cobertura, etc.), pero los siniestros de muy poca frecuencia (muy esporádicos en el tiempo) pero de alta intensidad (ejemplo: incendio mayor al 70% + lucro cesante) pueden llevar al negocio al borde de la extinción si el contrato de seguro no está correctamente realizado.

 

Por otro lado, las farmacias que poseen varias sucursales (cadenas de farmacias, grupos de un mismo dueño, etc.) tienen una mayor exposición a otro tipo de riesgos, como por ejemplo los de responsabilidad civil, pero tienen la ventaja de poder aprovechar la atomización y el volumen para obtener mejor calidad de cobertura, tanto en amparos como en precio.

 

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La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) acaba de aprobar una nueva medicación como primera línea de tratamiento para pacientes adultos con un subtipo de cáncer de pulmón denominado de células no pequeñas, en estadio localmente avanzado o metastásico, que además presenten las mutaciones más frecuentes del factor de crecimiento epidérmico, una característica que se identifica mediante testeos moleculares. Luego de los Estados Unidos, Argentina es el primer país del continente en contar con esta medicación, que también fue aprobada por la Unión Europea y Japón.

En la Argentina, el cáncer de pulmón es el de mayor mortalidad, por encima de los de colon, mama, páncreas y próstata y el cuarto en incidencia, con alrededor de 11 mil nuevos casos por año, lo que representa el 9,3% del total de casos de cáncer en Argentina.

La nueva droga, que ya está disponible en nuestro medio, se denomina dacomitinib y se administra por vía oral, en una dosis recomendada de 45mg en una toma diaria. Este tratamiento actúa inhibiendo una proteína (quinasa, de factor de crecimiento epidérmico humano) que participa en el desarrollo del tumor.

Dacomitinib demostró una reducción del 41% en el riesgo de progresión de la enfermedad en comparación con un TKI estándar de primera generación y también lo superó en sobrevida libre de progresión (14,7 meses versus 9,2 meses) en el estudio clínico aleatorizado, multicéntrico e internacional de fase 3, conocido como ARCHER 1050i, que evaluó la eficacia y seguridad del medicamento. Asimismo, evidenció una mejora significativa de 7,3 meses en la mediana de sobrevida global por sobre la alcanzada en el grupo que recibió la terapia convencional (34,1 meses versus 26,8 meses).

 "Una mediana de más de 14 meses sin que la enfermedad avance es calidad de vida, porque gracias al efecto de la medicación los pacientes pueden continuar con su vida normal, inclusive trabajando y disfrutando de sus afectos, a diferencia, por ejemplo, de los efectos que ocasiona la quimioterapia. No perdamos de vista que son pacientes donde la enfermedad se encuentra en etapas avanzadas, por lo que estos resultados son muy alentadores", subrayó el Dr. Diego Kaen, médico oncólogo clínico, Director del departamento de investigación clínica del Centro Oncológico Riojano Integral (CORI).  

"Con la llegada de dacomitinib, ahora contamos con una opción terapéutica más, de las conocidas como 'medicina de precisión', que son moléculas que sin lugar a dudas han demostrado beneficios clínicos estadísticos, mayor sobrevida y mejor calidad de vida por sobre las medicaciones con las que contábamos anteriormente. En Oncología, y particularmente en cáncer de pulmón, el abordaje es cada vez más personalizado, porque se va hacia el desarrollo de medicamentos para cada perfil molecular de los tumores, según qué alteraciones genéticas presentan", destacó el Dr. Kaen, quien también es profesor de la Cátedra de Clínica Médica, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de La Rioja.

"Desde ya que esto representa una esperanza para muchos pacientes. En particular para el cáncer de pulmón, que avanza rápido otorgando poco tiempo para actuar, cada nueva oportunidad de tratamiento es una buena noticia. Al mismo tiempo, las posibilidades de actuar tienen que ver con la detección temprana, y en ese campo es muy necesario trabajar para aportar tecnologías que permitan llegar antes al diagnóstico y así ganar tiempo" agregó Ignacio Zervino, Coordinador de la Fundación Pacientes con Cáncer de Pulmón (FPCP).

Cerca del 85% de todos los tipos de cáncer de pulmón son lo que se conoce como 'de células no pequeñas' y, casi en el 75% de los casos se encuentra en estadio localmente avanzado o metastásico al momento del diagnóstico. De ellos, aproximadamente 1 de cada 5 presentará una mutación del receptor de factor de crecimiento epidérmico o "EGFR", que es una proteína que contribuye con el crecimiento y división celular. Cuando el gen EGFR muta, puede provocar una sobreactividad de la proteína, lo cual determina la formación de células cancerígenas. Particularmente este grupo de pacientes es el candidato a recibir dacomitinib 

En Argentina, las mutaciones EGFR están presentes en alrededor del 14,4% de los tumores de células no pequeñas.Técnicamente, las mutaciones más comunes son la deleción en el exón 19 o con sustitución L858R en el exón 21, que son aquellas para las que está indicada esta terapia y que, en conjunto, son responsables de más del 80% de las mutaciones activadoras EGFR.

"Desde hace algunos años viene cambiando el escenario para el cáncer en general y del cáncer de pulmón en particular, de una única enfermedad a cientos de ellas. Y en eso tiene mucho que ver la aparición de nuevas tecnologías que permiten conocer y clasificar los distintos tipos de tumores, y poder diseñar así respuestas personalizadas con diferentes tratamientos", concluyó Ignacio Zervino.

 

Acerca de dacomitinib en comprimidos de 45 mg, 30 mg y 15 mg

Dacomitinib es un medicamento de administración por vía oral, que actúa inhibiendo el receptor quinasa de factor de crecimiento epidérmico humano. Dacomitinib está aprobado como primera línea de tratamiento en pacientes adultos con cáncer de pulmón localmente avanzado o metastásico, de célula no pequeña con factor de crecimiento epidérmico mutado y deleción en el exón 19 o con sustitución L858R en el exón 21. 

Entre los efectos adversos más comunes, se registraron: diarrea (87%), sarpullido (77%), estomatitis (70%), alteraciones en las uñas (66%), disminución del apetito (31%), piel seca (30%), pérdida de peso (26%), aumento de transaminasas (24%), conjuntivitis (23%), alopecia (23%) y prurito (20%). Se registraron reacciones adversas graves en un 6,2%. Las reacciones adversas graves más comunes reportadas (≥1%) incluyen diarrea (2,2%) y enfermedad pulmonar intersticial (1,3%)i.

Lunes, 06 Julio 2020 17:03

Habrá segunda ola de Covid-19?

Si queremos ser breves, la respuesta es no lo sabemos. Aun así, nos podemos fijar en qué ha ocurrido en otras situaciones similares.

En el siglo pasado hubo tres pandemias de gripe. La "española" de 1918 fue la más mortífera. Se desarrolló en tres oleadas: en primavera de 1918, en otoño de ese mismo año y en invierno de 1919. La realmente virulenta y mortal fue la segunda, en la que ocurrieron el 64% de los fallecimientos. En realidad, la primera oleada fue la menos letal: fue responsable del 10% de las muertes. Se han documentado cambios en el genoma del virus que podrían explicar que fuera más virulento en la segunda oleada.

En 1957 apareció un nuevo virus gripal que originó la “gripe asiática”. También cursó en tres olas epidémicas: la primera en primavera-verano de 1957 con una incidencia relativamente baja; la segunda a principios de 1958, y la tercera en el invierno de 1958-1959. La mortalidad fue más alta en las dos segundas oleadas. Diez años después, en 1968, un nuevo virus de la gripe causó la denominada “gripe de Hong Kong” cuya difusión fue más lenta e irregular: comenzó en otoño-invierno en el hemisferio norte y le siguió una segunda ola el invierno siguiente con una incidencia mayor.

La última pandemia de gripe, la denominada “gripe A” de 2009-2010, tuvo el efecto de una gripe estacional. De hecho, este virus acabó adaptándose al ser humano y desde entonces es una de las cepas que circulan cada año. Es decir, las segundas y terceras olas más letales ya ha ocurrido antes con el virus de la gripe.

En el caso del SARS-CoV-2, la aparición de nuevas olas epidémicas dependerá del propio virus, de su capacidad de variación y adaptación al ser humano. De nuestra inmunidad, de si realmente estamos inmunizados y protegidos contra él. Y de nuestra capacidad de trasmitirlo y controlarlo.

¿Puede hacerse más virulento?

Tampoco lo sabemos. Pero, a diferencia de la gripe, el SARS-CoV-2 no es el campeón de la variabilidad. El virus de la gripe también tiene un genoma de ARN, pero son ocho pequeños fragmentos que pueden mezclarse con otros tipos de virus de gripe aviar o porcina, dando lugar a nuevos reagrupamientos. Su capacidad de mutación y de recombinación es mucho mayor, por eso las vacunas de la gripe hay que cambiarlas cada año y se originan virus pandémicos con más frecuencia.

Desde que comenzó, el SARS-CoV-2 se han secuenciado y comparado los genomas de varios miles de aislamientos y ¡claro que el virus muta! Todos lo hacen. De momento, sin embargo, como esperábamos, éste parece mucho más estable que el de la gripe. Quizá sea porque tiene una proteína (nsp14-ExoN) que actúa como una enzima capaz de reparar los errores que pueden ocurrir durante la replicación del genoma.

Por tanto, aunque en este caso sigue siendo válida la definición de virus como una “nube de mutantes”, el SARS-CoV-2 parece que no acumula mutaciones que afecten a su virulencia. De momento.

Además, en otras ocasiones se ha comprobado que los virus, al “saltar” de una especie animal a otra, como en este caso, se adaptan al nuevo huésped y disminuyen su virulencia. O sea, en general, no siempre que un virus muta es para hacerse más letal sino que puede ser lo contrario. De todas formas, habrá que seguir vigilando al SARS-CoV-2.

¿Estamos ya inmunizados?

Para evitar la extensión de una epidemia hay que cortar la cadena de transmisión del virus. Se consigue cuando hay un número suficiente de individuos (por lo menos más del 60%) que están protegidos contra la infección, actúan como una barrera e impiden que el virus alcance a aquellos que aun podrían contagiarse. Esto es lo que se denomina inmunidad de grupo y se consigue cuando la gente ha pasado la enfermedad o cuando se vacuna.

Contra este virus todavía no tenemos una vacuna. ¿Hay inmunidad de grupo? Pues parece que no. Una de las conclusiones más importantes del estudio preliminar sobre seroprevalencia de la infección por el coronavirus SARS-CoV-2 en España es que la prevalencia se sitúa en el 5%. Algunas comunidades autónomas presentan prevalencias inferiores al 2%, mientras otras superan el 10%. Estos datos se obtuvieron mediante la detección de los anticuerpos IgG anti SARS-CoV-2 mediante la técnica de inmunocromatografía, los test rápidos. Indican que, como mucho, en algunas zonas, no más del 10% de la población ha tenido contacto con el virus. Estamos muy lejos de ese 60% o más necesario para conseguir la inmunidad de grupo.

Pero todo esto es mucho más complejo de lo que parece. Todavía no sabemos si el tener anticuerpos contra el SARS-CoV-2 —o sea, haber dado positivo en los test serológicos— realmente te asegura la inmunidad frente al virus. No sabemos, a ciencia cierta, cuánto tiempo duran esos anticuerpos ni si son neutralizantes, si bloquean al virus y te protegen de una segunda infección. Tampoco tenemos datos de la inmunidad celular, esa otra parte de nuestro sistema de defensa que no depende de los anticuerpos sino de las células y que es muy importante para vencer las infecciones virales.

En el caso de otros coronavirus, es cierto que los anticuerpos duran unos meses o años y parece que tienen cierto efecto protector. Pero esto también puede depender de la persona: no en todas ocurre lo mismo. También es cierto que hay algunos ensayos con plasma de pacientes curados del coronavirus que bloquea al virus y tiene un efecto beneficioso en personas infectadas, lo que demostraría que esos anticuerpos son protectores.

En ensayos con macacos infectados con el virus se ha comprobado que sus anticuerpos sí les protegen frente a una segunda infección. Pero son macacos. También se ha sugerido que haber tenido contacto previo con otros coronavirus, los que producen los catarros y resfriados comunes, podría tener cierto efecto protector contra el SARS-CoV-2. De momento, solo se ha demostrado en ensayos in vitro, pero podría explicar la gran cantidad de personas asintomáticas. En definitiva, la inmunidad de grupo sigue siendo un misterio.

Tres posibles escenarios

Teniendo todo esto en cuenta se han propuesto tres posibles modelos.

1. Una segunda ola mucho más intensa en invierno de 2020 seguida de olas más pequeñas a lo largo de 2021. Este escenario sería similar a las pandemias de gripe. Pero este coronavirus no es una gripe, no tiene porque comportarse igual. Este escenario podría requerir volver a algún tipo de medidas de confinamiento más o menos intensas durante el otoño-invierno para evitar el colapso del sistema sanitario.

2) Varias olas epidémicas durante un periodo de uno o dos años. Este primer pico epidémico que acabamos de sufrir vendría seguido de olas repetitivas de forma consistente durante un par de años hasta desaparecer en algún momento en 2021-22. La frecuencia e intensidad de estos rebrotes dependería de las medidas de control de cada país.

3) Pequeños brotes sin un patrón claro de nuevas olas epidémicas. Esta primera ola estaría seguida de pequeños rebrotes que se apagarían poco a poco, en función de las medidas de control y contención de cada país. Este escenario no requeriría volver a medidas tan drásticas de confinamiento, aunque el número de casos y de muertes podría continuar durante un tiempo.

En cualquier caso, parece que no podemos descartar que el virus SARS-CoV-2 continúe circulando entre nosotros durante un tiempo. Quizá se acabe sincronizando con la época invernal y vaya disminuyendo su severidad. Aunque no haya nuevas olas epidémicas, incluir un nuevo virus respiratorio que puede tener consecuencias muy graves para un grupo importante de la población en la lista de decenas de virus respiratorios que nos visitan cada año no es una buena noticia. Cada temporada de gripe se saturan las urgencias de muchos hospitales. Añadir un nuevo virus es un problema.

Controlar y evitar rebrotes: adelantarse

El virus no ha desaparecido. Puede seguir dejando muertos por el camino. Esto es lo que está ocurriendo en otros países que ya terminaron su primera ola antes que nosotros, como Corea del Sur. En España también se han producido rebrotes en algunas ciudades durante el inicio de la desescalada. En la mayoría de los casos se relacionan con aglomeraciones (fiestas o comidas familiares).

Como no podemos estar confinados eternamente ni podemos esterilizar todos los ambientes, son fundamentales dos acciones para disminuir la frecuencia e intensidad de estos rebrotes:

1. Por parte de los ciudadanos: evitar el contagio. Ya sabemos cómo se transmite el virus y que, afortunadamente, es fácil inactivarlo. Los contagios son más frecuentes en ambientes cerrados o con mucha gente. No lo olvidemos: mucha gente, muy junta y moviéndose es lo mejor para el virus. Evitar aglomeraciones, distanciamiento entre personas, uso de mascarillas, higiene frecuente de manos, limpieza y desinfección (en ese orden), seguir las recomendaciones de Sanidad. Esto es lo que hay que exigir al ciudadano, no podemos relajarnos.

2. Por parte de las autoridades sanitarias: rastrear al virus. No podemos seguir como hasta ahora, detrás del virus, hay que tomarle la delantera. Hay que instaurar un sistema capaz de detectar a una persona infectada al menor síntoma, poder rastrear y obtener información de sus contactos, hacerles un seguimiento clínico y test de PCR y serológicos y, si es necesario, aislarlos. Detectar un brote y aislarlo. Esto requiere personal, equipamiento y sistemas de diagnóstico. Hay que estar preparados para que el sistema sanitario no vuelva a colapsarse. En esto hay que ocuparse ahora mismo, a lo que hay que dedicar todos los recursos, y no en practicar test masivos a toda la población, para sacar una foto fija de la situación. Las decisiones tienen tomarse por razones sanitarias, no políticas. Esto es lo que hay que exigir a nuestros gobiernos, que tampoco pueden relajarse.

Si has estado en contacto estrecho con alguien que haya tenido síntomas de Covid-19 a menos de 2 metros durante más de 15 minutos sin medidas de precaución, deberías aislarte durante 14 días —y exigir a las autoridades sanitarias que hicieran los test a la persona con síntomas y a tí.

Puede haber una segunda o más olas —o no. Ahora hemos apagado el incendio, pero no lo hemos extinguido, quedan rescoldos que pueden avivar el fuego. El relajamiento de las medidas de confinamiento no es porque hayamos vencido al virus, es porque también hay que salvar el medio de vida. Un confinamiento muy largo también puede causar muertes. No vamos a acabar con el virus, lo podemos esquivar. Podemos mitigar sus efectos.

No puede volver a ocurrir lo que ha pasado: esta vez sí debemos proteger a los más débiles. Eso depende de los ciudadanos y de los gobiernos.

Ignacio López-Goñi es Catedrático de Microbiología de la Universidad de Navarra. Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation.

La compañía farmacéutica Sanofi, recibió al intendente de Morón, Lucas Ghi, en el predio del Parque Industrial La Cantrábrica, en el que se emplazará su nuevo laboratorio de calidad.

 

Según informaron desde la empresa, la obra significará una inversión de 6 millones de euros y el laboratorio de calidad permitirá contar con tecnología de avanzada para ensayos y pruebas de de los productos actuales y portafolio a futuro.

 

El laboratorio, que se espera esté operativo en el primer trimestre de 2021, contará con un área de Control de Calidad, Soporte Analítico y Aseguramiento de Calidad.

 

 

Fue diseñado como un laboratorio de vanguardia, de 1500 m2. que permitirá disponer de un espacio para el control de calidad propio, conforme el marco regulatorio local, así como de entes extranjeros.

El intendente fue acompañado por el subsecretario de Desarrollo Económico Local del Municipio, Juan Carlos Martínez y ambos fueron recibidos por el representante de la empresa, Sebastien Delarive.

La doctora Julieta Méndez, coordinadora del Programa Nacional de Diabetes del Ministerio de Salud de la Nación, recordó que las personas que viven con la enfermedad “son un grupo de riesgo para el coronavirus, que deben mantener sus tratamientos y cuidados tanto para esta patologías como con otras asociadas como la hipertensión anterior”.

Lo expresó hoy al participar del parte matutino diario que emite la cartera sanitaria nacional para detallar la situación de la Covid-19 en el país.

“Es imprescindible mantener el tratamiento, tanto con insulina como con pastillas, pero también un plan de alimentación saludable con las cuatro comidas diarias y realizar 30 minutos de ejercicios por día dentro del hogar”, remarcó Méndez a la par que destacó que el aislamiento “es una excelente oportunidad para armarse una rutina y recibir la medicación tal cual lo indicó el médico”.

A su vez habló de la importancia de mantener la higiene personal en todo momento, y en especial antes de aplicarse la insulina, ya sea con jeringas o lapiceras, así como también cuidar la limpieza de todos los ambientes del hogar. También deben tener el esquema de vacunación completo para la neumonía.

Por otra parte, habló de prestar atención al cuidado de los pies, zonas en la que los pacientes pueden sufrir lesiones al punto de presentar el llamado “pie diabético”. Para ello “se los debe lavar y secar por completo todos los días, usar media de algodón en lo posible claras y no andar descalzo por la casa”.

Por último remarcó que las personas que viven solas “deben tener una red de contacto telefónico con familiares y amigos así como también contar con alguien que les lleve a sus hogares comida saludable y medicación así salen de sus hogares lo menos posible”.

 

 

Medicamentos que se desarrollaron para tratar la enfermedad de Alzheimer podrían ser rediseñados para prevenir, o incluso revertir, el daño causado a los vasos sanguíneos en personas obesas o que padecen diabetes tipo 2, según publican los investigadores en ‘The Journal of Clinical Investigation’.

Las personas que padecen síndrome metabólico, que incluye diabetes tipo 2, presión arterial alta, colesterol alto y obesidad, tienen un endurecimiento de los vasos sanguíneos que los pone en mayor riesgo de un ataque cardíaco o un derrame cerebral.

En un avance, los científicos de la Universidad de Leeds y la Universidad de Dundee, en Reino Unido, han descubierto un mecanismo clave que desencadena cambios en los vasos sanguíneos, que eventualmente pueden conducir a enfermedades cardiovasculares.

Comienza cuando las personas comienzan a producir en exceso una enzima llamada BACE1 que a su vez crea una proteína llamada beta amiloide. Los niveles elevados de beta amiloide están asociados con daños en el revestimiento de la superficie de los vasos sanguíneos, el endotelio. Esto interrumpe el funcionamiento normal de los vasos sanguíneos que conduce a la hipertensión arterial y la aterosclerosis, la acumulación de placa a lo largo de las paredes de los vasos sanguíneos.

Las personas que viven con diabetes tienen un mayor riesgo de ataques cardíacos o derrames cerebrales, pero aún no sabemos exactamente por qué. La nueva investigación ayuda a arrojar luz sobre la conexión.

«Si la enzima BACE1 es responsable de este mayor riesgo, representa un objetivo prometedor para nuevos tratamientos, lo que podría ayudar a las personas con diabetes a vivir vidas más largas y saludables», añade.

Los hallazgos son la culminación de ocho años de investigación, que comenzaron en Dundee y luego se expandieron a Leeds e involucraron estudios en humanos y animales.

Las investigaciones en animales analizaron el efecto de un compuesto experimental llamado M-3, que detiene las acciones de BACE1. En estudios en ratones obesos o con diabetes, se demostró que no solo detiene la enfermedad en los vasos sanguíneos, sino que la revierte.

El doctor Paul Meakin, miembro académico de la Universidad del Instituto de Medicina Cardiovascular y Metabólica de Leeds y autor principal del artículo, señala que «los efectos terapéuticos del compuesto experimental fueron marcados, y se revirtió la progresión de la enfermedad en los vasos sanguíneos gravemente dañados».

«A veces, en la ciencia, se miran los datos que se producen y hay indicios de algo allí, pero los efectos que observamos fueron dramáticos –agrega–. Y lo más emocionante es que hay medicamentos que pueden dirigirse a la enzima BACE1».

«Abre la posibilidad de que los científicos puedan desarrollar un medicamento que inhiba las acciones de BACE1, con la evidencia que sugiere que no solo puede detener el progreso de la enfermedad en los vasos sanguíneos, sino que podría revertirlo», apostilla.

BACE1 ha captado anteriormente la atención de la industria farmacéutica debido a su papel en el desarrollo de otra enfermedad importante, la enfermedad de Alzheimer, ya que está directamente relacionado con el desarrollo de placas beta amiloides que se encuentran en los cerebros de las personas que murieron con la afección.

Las compañías farmacéuticas han comenzado a desarrollar inhibidores de BACE1 que hasta ahora, han sido ineficaces para combatir el Alzheimer.

Mike Ashford, profesor de neurociencia en la Universidad de Dundee, supervisó la investigación que acaba de publicarse y destaca que este trabajo «demuestra que un proceso biológico anormal temprano, que está fuertemente relacionado con la enfermedad de Alzheimer, puede ser responsable de la enfermedad vascular y la hipertensión en personas con obesidad y diabetes».

«Estos hallazgos sugieren la posibilidad emocionante de que los medicamentos existentes que desafortunadamente no hayan mostrado ningún beneficio en los ensayos clínicos para la enfermedad de Alzheimer, se puedan usar para tratar la enfermedad vascular en este grupo de personas», añade.

El profesor Jeremy Pearson, director médico asociado de la Fundación Británica del Corazón, recuerda que «el daño a los vasos sanguíneos causado por la diabetes acelera y empeora las enfermedades circulatorias y cardíacas. Estos hallazgos identifican una nueva vía dañina que ya está dirigida por un medicamento en desarrollo para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer», añade.

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