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Investigación argentina revela alta tasa de resistencia a antirretrovirales en niños con HIV-1

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Un estudio reciente, realizado sobre 115 casos de niños de toda Argentina menores de 12 meses con diagnóstico perinatal de HIV-1 entre 2007 y 2014, mostró que alrededor de un 30 por ciento son portadores de variantes del virus resistentes a una o más clases de antirretrovirales (ARVs), aun sin haber estado expuestos los mismos.

La importancia de hacer el estudio de resistencia en niños menores de 12 meses se debe a que se sabe que a nivel nacional hay una alta prevalencia de resistencia primaria a algunos de los principales ARVs en adultos que nunca recibieron tratamiento. A esto se agrega el hecho de que dentro del grupo de mujeres embarazadas se observó el doble de resistencia a los ARVs que en la población en general.

“Esta situación nos alertó sobre la posibilidad de que la prevalencia de la resistencia trasmitida en los chicos podía ser alta también. Hace unos años hicimos un estudio preliminar sobre menos casos que parecía confirmar esa hipótesis. Lo relevante de este nuevo trabajo es el tamaño de la muestra: 115 chicos de todo el país con diagnóstico de HIV-1. Los análisis mostraron una resistencia cercana a un 30 por ciento a uno o más ARVs, independientemente de si lo chicos habían estado o no expuestos a este tipo de fármacos en la profilaxis perinatal”, explica Paula Aulicino, investigadora adjunta del CONICET (Argentina) en el Hospital de Pediatría Juan P. Garrahan (HTALNP “JG”, GCBA) y primera autora del trabajo publicado en ‘Journal of Antimicrobial Chemotherapy’.

Durante el tratamiento profiláctico antirretroviral perinatal se intenta impedir la trasmisión del virus entre la madre y el hijo, situación que expone a los bebés a los antirretrovirales y podría crear, en caso de no conseguir el objetivo, mayor niveles de resistencia. No obstante, los investigadores notaron que en este caso el porcentaje de niños infectados con virus HIV-1 resistente no variaba por la exposición a este tipo de tratamientos.

Aulicino explica que la resistencia está vinculada con la exposición de los virus a los fármacos que se usan para combatirlos. Cuando no se logra suprimirlos totalmente, emergen variantes capaces de replicarse en presencia del fármaco porque tienen mutaciones que le otorgan resistencia. En este caso, cuando hablamos de resistencia primaria o transmitida hablamos de un virus que tiene resistencia a ciertos fármacos a pesar de que los pacientes no estuvieron expuestos a dichos medicamentos.

En el estudio se indagó también acerca de qué ocurría con las madres de los chicos portadores de variantes de HIV-1 resistentes y se pudo comprobar que en la casi totalidad de los casos revisados tenían resistencia a los mismos antirretrovirales que sus hijos.

“Esto confirmaría que la resistencia es trasmitida y no producto de la profilaxis. Las madres de los casos que estudiamos tampoco habían recibido tratamiento contra la infección. La resistencia trasmitida podría ser justamente la causa de que estos chicos no respondan a la profilaxis perinatal”, señala la investigadora.

De acuerdo a Aulicino, uno de los grandes problemas que plantea esta situación es que las mayores tasas de resistencia son a la nervirapina, que es uno de los fármacos más potentes dentro de los que se pueden usar para prevenir la transmisión del virus a los bebés.

El trabajo fue realizado en el Laboratorio de Biología Celular y Retrovirus del Hospital Garrahan donde Aulicino desempeña sus tareas y contó con colaboración del Servicio de Epidemiología e Infectología de la misma institución. En los análisis estuvieron involucrados además cuatro laboratorios argentinos especializados en el diagnóstico pediátrico de infección por HIV (dos de Buenos Aires, uno de La Plata y otro de Córdoba). (Fuente: CONICET / DICYT)

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