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La Organización Mundial de la Salud certificó que la Argentina es un país libre de paludismo —enfermedad conocida también como malaria— luego de un proceso de evaluación en el que demostró la ausencia de casos autóctonos desde 2011, informó la secretaría de Gobierno de Salud de la Nación.

El certificado se logró, además, por la presencia de un sistema de vigilancia que garantiza la detección precoz de los casos importados, el diagnóstico y el tratamiento oportuno y el control de los mosquitos del género anopheles.

"La certificación es el resultado de un trabajo muy arduo en el que tuvo lugar la capacitación y el reentrenamiento de todas las direcciones de epidemiología y de todos los laboratorios de las provincias", aseguró el secretario de Gobierno de Salud, Adolfo Rubinstein desde Ginebra, Suiza.

El funcionario explicó que tras las capacitaciones y acciones necesarias se invitó a las autoridades del Comité Certificador de la OMS para que realizara la evaluación externa.

Las actividades de la comitiva internacional incluyeron reuniones técnicas y visitas de campo en algunas provincias, hospitales e institutos, como el laboratorio nacional de referencia de malaria dependiente de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos (Anlis).

"Celebramos la certificación, pero lejos de bajar los brazos, seguiremos fortaleciendo el trabajo porque sabemos que el desafío continúa", afirmó la subsecretaria de Prevención y Control de Enfermedades de la Secretaría de Gobierno de Salud, Miriam Burgos, quien en una ceremonia recibirá el certificado que da cuenta de este logro.

Por su parte, la directora nacional de Epidemiología y Análisis de la Situación de Salud, Patricia Angeleri, destacó que "este es el resultado de una política sostenida a largo plazo".

Para el diagnóstico precoz fue necesario capacitar a una red de microscopistas a través de cursos intensivos a cargo del instituto Anlis-Malbrán. Además, se adquirieron drogas antipalúdicas que se distribuyeron estratégicamente en todo el país con el objetivo de brindar el tratamiento dentro de las 24 horas de haberse confirmado el caso.

"Sin dudas, la certificación es un logro histórico para nuestra salud pública, un reconocimiento para todos aquellos que durante décadas trabajaron de manera sostenida en la lucha antipalúdica", concluyó Brandt.

 

 

 

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El colapso en la atención de la salud y la drástica disminución de programas de salud pública son culpables directos de que el primer país que logró el certificado de la OMS por erradicar la malaria en 1961 haya registrado durante 2017 un total de 411.586 casos. El resurgimiento de una enfermedad que “pronto podría convertirse en incontrolable”, según señala una revisión que acaba de publicar la revista The Lancet Infectious Diseases. Malaria, Chagas, chikungunya, dengue o el virus del Zika… La crítica situación que vive Venezuela está acelerando la reaparición de enfermedades transmitidas por vectores (insectos como los mosquitos y las garrapatas) y amenaza con poner en riesgo la salud pública del país. Dichas afecciones van conquistando cada vez más territorios del país, incluso se extienden más allá, especialmente a Brasil y Colombia. De acuerdo con los datos del Ministerio de Sanidad de Brasil, en 2016, el 45% de los casos de malaria del municipio brasileño de Paracaima y el 86% de los registrados en Boa Vista fueron atribuidos a la inmigración venezolana. Se calcula que entre 2014 y 2018, 1,5 millones de venezolanos abandonaron su país para irse a vivir a otra nación de América Latina o a otra región del Caribe. En 2018, el promedio de personas que dejan Venezuela todos los días se sitúa en 5.500. Tras el análisis de toda la información recabada, los autores concluyeron que entre 2010 (29.736) y 2015 (136.402), Venezuela experimentó un aumento del 359% en casos de malaria, seguido del incremento del 71% entre 2016 (240.613) y 2017 (411.586). “Es potencialmente el mayor aumento de malaria reportado en todo el mundo”, dicen los responsables del trabajo. “La cruda realidad es que en ausencia de medidas de vigilancia, diagnóstico y prevención, estas cifras probablemente representan una subestimación de la situación real”, afirma Martin Llewellyn, líder de la revisión y profesor de la Universidad de Glasgow, Reino Unido.También llama la atención el capítulo dedicado a la enfermedad de Chagas, una de las principales causas de insuficiencia cardiaca en América Latina. Según las muestras recogidas entre 2008 y 2018, la seroprevalencia en niños menores de 10 años se estimó en 12,5% en algunas comunidades, en comparación con un mínimo histórico del 0,5% en 1998. Resultados lógicos teniendo en cuenta que “desde 2012, la vigilancia y el control de esta enfermedad han sido abandonados en Venezuela”, puntualiza Llewellyn. En cuanto al dengue, se ha multiplicado por cinco, con una incidencia promedio de 211 casos por cada 100.000 personas entre 2010 y 2016 y seis epidemias cada vez más grandes registradas a nivel nacional entre 2007 y 2016.El potencial epidémico de la fiebre chikungunya parece estar subiendo peldaños también. Se estima que en 2014 hubo dos millones de casos sospechosos. Lo que está claro es que la agitación social, política y económica que los venezolanos llevan soportando la última década deja a su país en crisis, “con capacidad reducida para una intervención efectiva”. Afortunadamente, los autores ven posibles soluciones, incluso con recursos restringidos. Un buen ejemplo, apunta Llewellyn, es la estrategia binacional para la eliminación de la malaria en la frontera entre Perú y Ecuador. Mantienen una estrecha colaboración en la vigilancia y la formación del personal para recoger muestras de personas febriles dentro de sus comunidades fronterizas, lo que impulsa un diagnóstico y tratamiento eficaces. También intercambian recursos tales como información, medicamentos e insecticidas. El gran desafío es identificar y evaluar a las personas con más probabilidades de infección. Por eso, comentan los autores, es especialmente importante que las comunidades con mayor riesgo de enfermedad estén informadas sobre la creciente amenaza. Los expertos señalan, además, que la vigilancia es crucial y se debe utilizar para crear conciencia entre las autoridades venezolanas y regionales, y alentarlos a reconocer la creciente crisis, cooperar y aceptar intervenciones médicas internacionales. “Pedimos a los miembros de la Organización de los Estados Americanos y otros organismos políticos internacionales que presionen más al gobierno venezolano para que acepte la asistencia humanitaria ofrecida por la comunidad internacional para fortalecer el sistema de salud. Sin tales esfuerzos, los avances en salud pública logrados en los últimos 18 años podrían revertirse pronto”, advierte Llewellyn.

Fuente: Consenso salud

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Argentina busca avanzar finalmente hacia la certificación de la eliminación del paludismo, enfermedad más conocida como malaria. Para ello están trabajando en una iniciativa conjunta de la secretaría de Salud de la Nación y la Organización Panamericana de la Salud para los ajustes finales que necesita el país para lograr dicha certificación.

En el país no hay casos autóctonos de malaria desde 2010. Sin embargo, para poder ser considerado un país libre de malaria, Argentina debe fortalecer la capacitación y certificación de profesionales, proceso que ya comenzó en la sede del ANLIS Malbrán.

“Este es un proceso largo que se inició en 2013 tras haber estado varios años sin casos autóctonos. En la segunda mitad del año pasado se empezó a intensificar el proceso para que Argentina pudiera tener la certificación. Es un proceso sumamente complejo, porque involucra no sólo al ministerio nacional sino también a todas las provincias y niveles de servicios de salud, lo que no es sencillo teniendo en cuenta la complejidad de nuestro país”, explica a Clarín Patricia Angeleri, a cargo de la dirección nacional de epidemiología y análisis de situación de salud de la Secretaría de Salud de la Nación.

El proceso, según la funcionaria, ya está en etapa avanzada. “Estamos en la última etapa. Próximamente recibiremos la misión de Washington que hará la evaluación y si está todo bien, luego viene otra misión de Ginebra” para finalmente obtener la certificación.

Teniendo en cuenta la ausencia de casos autóctonos de Paludismo desde el año 2010, la Argentina se encuentra en condiciones de solicitar la certificación de la eliminación a la Organización Mundial de la Salud (OMS). Lograr esta certificación es una ardua tarea y al cabo de la misma, el país logrará ingresar a un grupo de países libres de Paludismo, que actualmente en la región sólo está integrado por Uruguay, Chile y recientemente Paraguay.

El paludismo, también conocido como malaria, es una enfermedad que puede ser mortal y se transmite por la picadura del mosquito silvestre Anopheles. En 2010 se registraron en el país los últimos casos autóctonos notificados en el área de frontera y en lo que va del año (semana epidemiológica 30) se han registrado 11 casos importados.

Precisamente, para evitar reinserción de la enfermedad a partir de casos importados se debe fortalecer la vigilancia, especialmente en las zonas fronterizas con países que tienen casos. “En nuestro caso, debemos fortalecer especialmente la vigilancia en Jujuy, Salta y Misiones, que son provincias exendémicas y que son susceptibles de lo que se denomina el paludismo de frontera, un problema que se da en el mundo, no sólo acá”, señaló Angeleri.

“Hubiéramos querido que todo el proceso fuera mas rápido. Pero debimos poner a punto técnicas de diagnostico que requiere un proceso muy específico y, al no tener pacientes se perdió el expertise, por lo que hubo que volver a capacitar a los equipos de salud”, cerró la funcionaria.

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Miércoles, 25 Octubre 2017 13:40

Cinco nuevas vacunas contra la malaria

Los investigadores estudiaron el parásito de la malaria en su etapa más vulnerable, cuando invaden los glóbulos rojos humanos, e identificaron cinco objetivos que conducen a una reducción en la capacidad del parásito de entrar en los glóbulos rojos.

Los resultados, publicados este lunes en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’, muestran que las futuras vacunas contra la malaria pueden ser más eficaces si se dirigen a múltiples factores del parásito. Casi la mitad de la población mundial está en riesgo de malaria y más de 200 millones de personas se infectan cada año, con la enfermedad causando la muerte de casi medio millón de personas en todo el mundo en 2015.

A pesar de la gran cantidad de muertes, actualmente no hay una vacuna altamente efectiva disponible para la malaria. En los últimos 50 años, la mayoría de los intentos de desarrollar vacunas solo se han centrado en objetivos únicos. En el nuevo estudio, los científicos han descubierto cinco dianas para el futuro desarrollo de la vacuna contra la malaria, que sugieren que deben atacarse conjuntamente. Se necesita urgentemente una vacuna efectiva debido a un problema creciente de resistencia a los medicamentos en el parásito.

El equipo seleccionó 29 objetivos potenciales que se pensaba que desempeñaban un papel en la capacidad del parásito de invadir los glóbulos rojos humanos. La invasión de glóbulos rojos es un paso esencial en el ciclo de vida del parásito y es una etapa en la que el parásito es más vulnerable y está expuesto al sistema inmunitario.

Los investigadores generaron anticuerpos de conejo contra los 29 objetivos, luego probaron los anticuerpos contra dos cepas diferentes del paludismomortal por ‘Plasmodium falciparum’, una de África y otra de Asia. De los 29 anticuerpos, el equipo descubrió cinco que redujeron la capacidad del parásito para invadir los glóbulos rojos en ambas cepas de malaria.

El autor Gavin Wright, del ‘Wellcome Trust Sanger Institute’, señala: “Producir una vacuna exitosa contra los parásitos es un desafío porque son organismos muy complejos con muchos componentes, lo que dificulta saber a cuáles dirigirse. Al estudiar el genoma del parásito y trabajando hacia atrás, en un proceso conocido como vacunología inversa, hemos descubierto cinco objetivos de vacunas que, si se combinan, muestran la promesa de un mayor desarrollo”.

ATACAR DIVERSOS PASOS DE LA INVASIÓN PARASITARIA

Las personas expuestas naturalmente a la malaria pueden desarrollar inmunidad con el tiempo. El equipo trabajó con colaboradores en Estados Unidos y Mali para ver si los cinco anticuerpos que identificaron estaban asociados con la protección natural contra la malaria en las personas. Los investigadores descubrieron que solo, ningún anticuerpo proporciona protección contra la malaria en las personas, sin embargo, las combinaciones de los anticuerpos protegen contra el parásito.

Para investigar qué estaba sucediendo a nivel celular, los investigadores usaron microscopía de vídeo con el fin de observar el intento del parásito de invadir los glóbulos rojos con y sin la presencia de anticuerpos. El equipo descubrió que los diferentes anticuerpos atacaban al parásito en distintos pasos a medida que invadía el glóbulo rojo y detectaron que el emparejamiento de anticuerpos que cada uno actuaba en diferentes pasos conducía a una combinación más efectiva.

El profesor Pietro Cicuta, autor de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, apunta: “Utilizando microscopía de vídeo, pudimos ver los diferentes anticuerpos que atacan al parásito en varias etapas cuando intentaba invadir los glóbulos rojos. Estos resultados dan una idea de una nueva visión sinérgica del desarrollo de la vacuna. Creemos que una nueva vacuna sería más efectiva si pone obstáculos en varios puntos a lo largo del camino del parásito hacia los glóbulos rojos”.

Fuente: El Economista – España

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