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Adolescentes que duermen poco: cómo hacer que tu hijo mejore su rendimiento

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¿Hay personas "matutinas" y "nocturnas"? ¿Por qué los adolescentes duermen más? La cronobiología estudia cómo los hábitos del sueño afectan nuestro rendimiento durante el día: podemos ser más eficaces a la mañana (alondras) o a la noche (búhos). Contar con esta información es clave para acomodar la rutina de acuerdo al mejor momento.

“En general, los horarios que rigen la vida social comienzan muy temprano por la mañana. Esto hace que estemos activos, trabajando o aprendiendo, en momentos del día cuando nuestro cuerpo no está del todo preparado. Los cronotipos, que son las preferencias diarias que hacen que uno sea más matutino o más vespertino, cambian con la edad y el momento de mayor vespertinidad es al final de la adolescencia", explica la investigadora del Conicet y doctora en Ciencias Básicas y Aplicadas, María Juliana Leone, que también integra los equipos de las universidades de Quilmes y Torcuato Di Tella.

Leone es parte del proyecto CronoArgentina, que apunta a generar un “mapa del sueño” de los argentinos. Una de las primeras conclusiones es que los adolescentes son los más afectados: son nocturnos y asisten a la escuela muy temprano a la mañana. Sobre esto se explayará el próximo martes 28 en las Jornadas para Educadores 2018 (en el Paseo La Plaza, avenida Corrientes 1660, de 9 a 17) que son gratuitas con inscripción previa en www.jeducadores.com.ar.

¿Por qué los horarios que rigen la vida social afectan principalmente a los adolescentes?

En la adolescencia, el cambio es tal que el cronotipo se va haciendo progresivamente más nocturno. Tiene que ver con cambios biológicos porque no ocurre sólo en los seres humanos, sino también en otros mamíferos. Los datos publicados hasta el momento son de otros países, todavía en Argentina estamos trabajando, pero indican que la edad de mayor vespertinidad es cercana a los 20 años, con pequeñas variaciones dependiendo del género y la población evaluada.

¿La tecnología puede influir en los cronotipos?

Es una pregunta clave. Muchos piensan que los adolescentes son nocturnos por las actividades que realizan y no por algo biológico. Las actividades pueden contribuir a que sean aún más nocturnos, pero hay algo biológico. La luz es el estímulo principal que pone en hora al reloj biológico que tenemos en nuestro cerebro. Las pantallas tipo LED tienen un contenido de luz azul mayor al habitual (por ejemplo, que la luz del sol). Y el problema es que la luz azul tiene mayor efecto en nuestro reloj biológico. Entonces, si uno se expone a esa luz a la noche, se va a retrasar aún más el horario de dormir.

¿Qué se puede hacer para organizarse mejor en la familia? ¿Qué pueden hacer padres y madres ante estos cronotipos nocturnos?

Hay una parte básica del cronotipo que no se puede modificar porque está regulado por el reloj biológico y la edad. Sobre eso, se puede tratar de llevar una vida organizada en cuanto a los horarios y hábitos relacionados con el sueño. Por ejemplo, no exponerse a pantallas de tipo led ni a luz brillante a la noche o cuando desea ir a dormir, ya que retrasan el inicio del sueño. Que el ambiente sea oscuro y no se esté expuesto a pantallas ayuda. Incluso existen algunas aplicaciones que reducen el contenido de luz azul y la intensidad de la luz que emiten las pantallas de celulares, por ejemplo.

¿Qué pueden hacer las escuelas para facilitar el rendimiento de los adolescentes, que empiezan las clases tan temprano por la mañana?

Por ahora sólo hay varias hipótesis. Se están haciendo estudios en distintos lugares del mundo sobre formas de tratar de reducir las diferencias entre los horarios jeducadores de los adolescentes y sus actividades. Por supuesto que cambiar el horario de inicio escolar es una de las estrategias que se evalúa y se han hecho estudios de este tipo con resultados positivos en distintos países, pero también se podrían modificar los patrones de exposición a luz. Otro de los puntos importantes es que se podría educar respecto de la importancia del sueño. En general, el sueño está subvalorado: muchas veces se piensa que dormir es perder el tiempo. Dormir es imprescindible. Si uno duerme poco o mal o en horarios inadecuados, las consecuencias son graves para la salud y para el rendimiento cognitivo mientras se está despierto, incluyendo el aprendizaje. El sueño corto o en horarios inadecuados está asociado con obesidad, depresión y menor rendimiento cognitivo. Y, por último, se podría evaluar el orden de las materias y las actividades escolares. Por ejemplo, el horario de las evaluaciones: si uno toma una prueba en la primera hora, probablemente no sea el mejor momento. Existen algunos datos, pero habría que realizar más estudios que permitan estudiar si es posible ordenar las actividades y/o las materias en la jornada escolar de manera de reducir el impacto de los horarios escolares en el aprendizaje.

 

Fuente: Clarín Salud

 

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